sábado, 31 de diciembre de 2011

Esta noche es...

Esta noche es fin de año. La última noche del año y últimamente, por una causa u otra, cada vez que alguien escucha que es la última de algo, de lo que quiera que sea, pues hay que montar una fiestuqui de aquí te pillo. No les digo nada si esa noche, además, para más inri, es fin de año. La última noche del año.

Así que yo, ahora que me ha dado por dar consejos, les pido que no comentan muchos excesos, que con un par que hagan ya es suficiente, que con hincharse a comer y a beber ya la han liado suficiente. Y recuerden que si tienen que conducir compórtense a lo Stevie Wonder, que no es ir ciego por la vida, si no más bien aquello de que si beben no conduzcan.

Hala, pues lo dicho, a comportarse adecuadamente y a ser buenos y hasta el año que viene, y recuerden que las uvas se han de tomar una a una y no de tres en tres, que nadie se las va a quitar, leche.

Luego pidan un deseo, cada cual el que le plazca, aunque imagino que al de arriba les llegarán más o menos los mismos deseos siempre repetidos, salvo extrañas excepciones. Yo, en ese aspecto, soy bastante normalito, siempre pido lo primero salud y después lo que venga, siempre que sea al menos bueno, que lo malo ya llega solo.

Ah y pásenlo en grande.

Espero que siempre
encuentres una razón para
sonreír.

Y para que vean que estoy de buenas les voy a colgar un vídeo musical -como creo que hice el año pasado- pero este año, en lugar de ponerles un vídeo de los que me gustan a mí, les voy a poner uno de esos que le gustan a mi señora, aunque comprobando el número de reproducciones que gasta, también debe de gustar a más de doscientos cincuenta millones de personas, por lo que supongo que ya lo conocerán y si no, háganselo mirar.



jueves, 29 de diciembre de 2011

Poesías - Cátulo

He leído varias veces que se debería comenzar a leer poesía desde el principio, y el principio en poesía se llama Catulo.

Catulo (84 - 54 a.C.) es contemporáneo de Cicerón, Pompeyo, Lucrecio o Salustio. Es la figura principal de los poetas de la República. Su poesía, según leo en la contraportada de la edición de bolsillo de Alianza, explora el éxtasis y la degradación del amor, los celos y el odio, la desesperanza y el abandono, dando forma a una obra que inicia la larga y brillante tradición de la elegía erótica latina.

Me acerqué muy tímidamente a los poemas de Catulo, con algo de reparo pues soy bastante lego en lo referente a la mitología clásica, pero pronto me di cuenta que los versos son tan terrenales y accesibles como la orilla de un río. Si no me creéis simplemente leed este ejemplo y salid de dudas:

21 .- No toques a mi jovencito

Mi persona y mis amores te los confio a ti, Aurelio.
Y humildemente te pido un favor:

que si alguna vez has deseado de todo corazón
y lo has querido mantener limpio y puro,
entonces cuídame modestamente a este muchacho.

No lo cuides de la gente. No le tengo miedo a los que pasan
por aquí y por la calle ocupados de sus propios asuntos.
En realidad, te tengo miedo a ti y a tu miembro,
hostil a los muchachos, tanto castos como disolutos.
Porque la dejas ir adonde sea, a como sea, y en lo que sea.
Este muchacho te pido humildemente que excluyas.

Porque si malos pensamientos e insensatas pasiones

te lleva a semejante crimen que planees en tu corazón
traicionarme, entonces mi venganza sera terrible,
porque con las piernas amarradas
y con las nalgas abiertas, te perforarán rábanos y berenjenas.


Ya veis que me lo he pasado en grande leyendo estos poemas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Inocentes

Hoy es uno de esos días en los que es obligatorio andar toda la jornada con la mosca detrás de la oreja. Especialmente hoy todos los que nos rodean son sospechosos de querer engañarnos y hacernos quedar como lelos. Hoy todos intentarán sacarnos el dinero, o hacernos pasar el ridículo por alguna afirmación graciosa o inocente. Pero mucho cuidado porque hoy irreversiblemente todos los que nos rodean son, al mismo tiempo, el objeto de nuestros engaños. Por eso hoy, extraordinariamente, hay que gastar cuatro ojos con todos. Hay que poner en duda cada frase, cada titular, cada sentencia, cada consulta que se nos haga. Hoy, es uno de esos días es los que cada uno de los que nos rodean no poseen ninguna credibilidad y tienen pinta de mentirosos potenciales. Así que ahí va un consejo para hoy:

No os creáis nada de lo que leáis ni nada de lo que os digan. Absolutamente nada. Bueno, este aviso sí. ¡Que sí, que este aviso sí!

lunes, 26 de diciembre de 2011

El mundo según Barney

Cuando una película te mantiene desde el principio hasta el final anclado en el fondo del sofá con los párpados abiertos, a pesar de las horas acumuladas de sueños descontados, a pesar del cansancio de la brega continua con los niños en el quehacer diario. Cuando una película consigue esa sensación de que más de dos horas pasan pareciendo escasos minutos. Cuando varios días después de verla todavía vuelven a nuestra mente escenas de la película. Cuando te metes tanto en el personaje de la película que consigue hacerte sentir, de alguna manera, identificado con alguien completamente distinto a ti, distinto a lo que eres y distinto a lo que has sido y a lo que probablemente nunca serás, pero que a pesar de todo, te identificas, y sufres con él. Y sientes como tuyos sus momentos de rabia, de pena, de orgullo, de alegría...

Cuando una película consigue todo eso, automáticamente deja de ser una simple película para pasar el rato a algo mucho más grande, más complejo, que es sentir que vives otras vidas y que eres el protagonista de otras vidas. Cuando eso ocurre, digo, habría que darle las gracias a todos y cada uno de los que han trabajado para convertir tu tiempo en esa sensación inexplicable para mí de regocijo interior, que sólo ocurre en contadas y escogidas ocasiones, pero que gracias al cine, al gran cine, a veces, sólo por eso -piensas- ya merece la pena vivir.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Merry and happy

Ya que en el último post me solté con un graffiti, he decidido repetirme para desearles una Feliz Nochebuena y una Feliz Navidad, y pedirles que aunque sea durante una noche, o dos, intenten olvidar esa maldita crisis con la que no nos queda más remedio que convivir y si es posible acuestenla pronto y ríanse todo lo que les permita su engañada memoria. Yo lo intentaré.

viernes, 23 de diciembre de 2011

En este barrio

Cuando vi esta foto de una pintada en Internet me hizo mucha gracia. Tiene arte porque el autor de este graffiti parece vivir angustiado en un entorno -en este caso su barrio- poco agradable para su vista.

La pintada es un claro mensaje desgarrador de queja pública, aunque, en mi opinión, sin mucho fundamento (seguro que él no opina lo mismo), porque la belleza, como todos hemos comprobado alguna vez, es subjetiva. Hay que saber valorarle al autor-sufridor que la frase comienza de manera respetuosa, casi compasiva, pero en las últimas palabras deja adivinar un hartazgo íntimo al que ha dado rienda suelta en una pared que ya de por sí estaba bastante maltratada.

¡Qué arte!

martes, 20 de diciembre de 2011

Madrid

Amo Madrid. Ni lo puedo ni lo quiero evitar. Amo su historia. Amo sus estrechas y angostas calles tanto como sus amplias y ricas avenidas. Me encanta esa Madrid castiza que siempre me queda por descubrir, que me sorprende en cada esquina. Esa ciudad inundada de gentío a cualquier hora.

Amo caminar por sus aceras sintiéndome uno más, como parecen hacer todos los que allí respiran. Nadie parece estar de paso, sino en casa. Esa ciudad que incluso llega a dar la sensación de ser un escenario efímero y recién montado, aunque nada más lejano de la realidad, pues siempre estuvo ahí. Amo también ese sentimiento de acogida que en ella se respira. Amo su agitación y su pausa. Sus museos y su ir y venir en metro. Amo su versatilidad, a veces tan de pueblo a veces tan cosmopolita. Amo sus barrios. Las cientos de ciudades que coexisten dentro una sola ciudad. Amo los coquetos y envejecidos tejados del Madrid de los Austrias y al mismo tiempo sus edificios institucionales, tan clásicos y decimonónicos. Amo sus fachadas. Las más exhibidas y orgullosas y aquellas tímidas e inmerecidamente olvidadas.

Madrid tiene ese no sé qué que contagia nada más llegar y desazona nada más salir. Amo sus plazas, sus fuentes, la Calle Mayor, con sus librerías de viejo y sus aceras estrechas. La Puerta del Sol, siempre tan bulliciosa y animada. Sus mercados, sus rastros, sus cines y teatros. Su cocina. Sus palacios. El Retiro. La playa Mayor...

Amo Madrid y cada vez que vuelvo a visitarla me reafirmo más en ello, por eso este pasado fin de semana he vuelto a amar Madrid.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Pelillos

Aquí les coloco una de esas fotos que demuestran que la gente, en muchas ocasiones, no piensa lo suficiente eso de ponerle un nombre adecuado a un negocio, digo yo. O eso, o tienen un negocio con demasiadas cristaleras.

Ay que me parto...

martes, 13 de diciembre de 2011

Superstición

Comenzaré contándoles que no me considero para nada una persona supersticiosa, pero esta mañana, justo antes de colocarse en la fila del colegio, mi hijo pequeño, Miguel, ha vomitado cuatro veces. Una hora antes fui incapaz de levantarme para asistir a mi cita con la piscina, porque sin saber por qué estaba despierto, con los ojos como platos, desde antes de las seis de la mañana, y a la hora de iniciar la jornada diaria ya estaba hecho polvo.

En el trabajo, cuando el plóter acababa de empezar a plotear los planos, se jodió la correa de desplazamiento, y ahora está quietamente averiado. Casi doscientos euros va a costar la reparación, si no surge ningún imprevisto, que esperemos que así sea, y al menos nos retrasará un día la fecha de entrega del proyecto.

Hoy, por si no se han dado cuenta es martes y trece, y juega mi Málaga, ¡ay, ay, ay!

Otra foto de repelente de safaris.

lunes, 12 de diciembre de 2011

El hombre que fue Jueves - G. K. Chesterton

Después de leer la biografía de Stevenson escrita por Chesterton, decidí que podría resultar interesante leer alguna novela del célebre autor británico. Recordé que por casa andaba casi olvidada una edición de bolsillo de segunda mano que compré hace algún tiempo en el rastro. El llamativo título del libro es El hombre que era Jueves.

El hombre que era Jueves es una novela publicada en 1908 y que cuenta la disparatada e increíble aventura de Gabriel Syme, un detective-poeta en su particular lucha contra un terrible grupo de anarquistas radicales en su intención de gobernar el mundo.

Es una novela ocurrente, en bastante ocasiones divertida, aunque a mi parecer demasiado fantasiosa, con la que no llegué a entusiarmarme, aunque he de reconocerle que tiene un buen puñado de frases para recordar. Aquí coloco un gran ejemplo:

"La aventura podrá ser loca, pero el aventurero, para llevarla a cabo, ha de ser cuerdo."

domingo, 11 de diciembre de 2011

Otro concepto

Realizar un safari por África es uno de esos viajes que siempre han estado de un lado para otro en mi imaginación. Pero entre que debe resultar caro y que es un viaje que a mi señora no le apetece nada hacer, tengo claro que es un deseo bastante complicado de cumplir. Además, para ser sinceros, después de ver esta foto, comienzo a perder interés. No sé, qué quieren que les diga, ya no me atrae tanto.

Mi concepto de contacto directo con los animales en una excursión en un safari no era, en principio, tan -¿cómo decirlo?- ¿expuesto?. Imaginan que esa leona decide, no sé, sentarse y echar un chorrito, por ejemplo, por ser simples. Sólo por suponer algo natural y facilón. Porque dense cuenta que la cosa puede ser aún peor. Puede que alguno de los turistas se fuese de vientre, y no me extrañaría, en serio.

Se han parado a pensar ¿cuál es el animal expuesto aquí?

sábado, 10 de diciembre de 2011

Mientras...

Después de la soberana comilona que me di el jueves pasado en casa, me levanté de la cama a las tantas de la madrugada con unos retortijones estomacales que me despertaron de mala manera. Primero sufrí vómitos, después me sobrevino una prolongada diarrea, y entre medio, antes y después, un tortuoso dolor de cabeza que me impedía siquiera leer una sola página de un libro.

Pasé todo el viernes sin ganas de hacer nada, de la cama al váter y del váter a la cama. Esta mañana me encuentro algo mejorado. Mucho mejor. Y aunque todavía persiste el mal cuerpo y no tengo ánimos para muchas cosas. Sí estoy deseando que llegue el partido de esta noche: el partido de liga entre el Real Madrid y el Barcelona de todos los años, que quizás en esta ocasión haya recibido menos bombo y platillo, y no haya sido tantas veces catalogado como el partido del año, o del siglo o cualquier barbaridad así, pero lo que sí creo, es que no recuerdo un partido entre ambos en el cual los dos equipos lleguen en tan buena forma.

Mientras llega la hora del partido voy a darme un masaje que apacigüe mis nervios.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El signo de los cuatro - Arthur Conan Doyle

Ya escribí en este blog que tengo la intención de leerme lo que es conocido como el Canon holmesiano, esto es, todas sus obras por orden de cronológico de publicación, que en total, si no me equivoco, consta de 61 aventuras de la famosa pareja detectivesca. Así que afortunadamente todavía tengo un placentero camino por recorrer.

Después de Estudio en escarlata de 1887, la siguiente aventura es El signo de los cuatro, publicada en 1890, que me ha gustado incluso más que la primera. Una novela que encierra tesoros, enigmas por resolver, envueltos en viajes a lugares exóticos, persecuciones por el Támesis, muertes por envenenamiento, incluso una pedida en matrimonio. Una novela muy entretenida que me ha mostrado algunas nuevas facetas del observador Holmes, así como sus inquietantes y hoy día recriminables costumbres en sus prolongados periodos de aburrimiento.

martes, 6 de diciembre de 2011

Una Gouden Carolus Tripel

Antes de viajar a Bélgica varios amigos míos, que habían visitado el país, me habían hablado muy favorablemente sobre las excelencias de la cerveza belga, algo que yo ya conocía pero que, de alguna manera, ayudó a aumentar aún más mis ganas de pimplar. En realidad yo ya había saboreado algunas de las marcas más comerciales y extendidas del país, pero mi intención era no tomar ninguna de las que ya había probado, sino regresar del viaje con el mayor número de cervezas degustadas.

De todas las cervezas que probé en el viaje, la que más ganas tenía de probar era ésta: la Gouden Carolus en su versión Tripel, la cual, según cuenta la historia, era la cerveza favorita del Emperador Carlos Quinto.

Acabábamos de llegar a Brujas, comenzábamos a pasear por los alrededores del hotel así como por las principales plazas y lugares turísticos de la romántica ciudad. Una de las visitas que yo tenía prevista, pues ya había echado el ojo y localizado con Google Earth antes de partir, era una de las cervecerías con más solera de Brujas.

'T Brugs Beertje es una típica cervecería ubicada en los bajos de un edificio de 1632, situado en el casco antiguo, entre el centro y el Begijnhof. Siempre que pasamos por su puerta estaba bastante animada, a pesar de estar situada en una calle estrecha y poco transitada. El primer día tomamos nota, el segundo, de vuelta en Brujas después de visitar Gante, fue cuando entramos y cogimos mesa. Si no es porque mi mujer no es muy cervecera, aquella noche habría salido doblado de aquella taberna, porque me costó horrores abandonarla sin pedir unas cuantas cervezas más. ¡Qué lugar tan acogedor!

La Gouden Carolus Tripel es una cerveza dorada oscura, bastante anaranjada, con mucha historia y de alta fermentación, cien por cien malta pálida, producida aún hoy día (aunque me cuesta creerlo) artesanalmente, con un toque afrutado y con un poderoso 9% de alcohol, logrado con la mezcla ideal de una cebada rica y lúpulo fino. De gusto delicado al principio y de sabor pleno al final.

Si les soy sincero, en mi opinión, a fecha de hoy, es la mejor cerveza que he probado en mi vida, pero con esto no quiero decir que sea la que más me apetezca tomar en cualquier circunstancia. Pues, por ejemplo, no la preferiría para acompañar unos buenos espetos en un chiringuito en verano.

Pero no les quepa duda que les recomiendo que si la ven en alguna estantería no duden en llevarse un par. Hagan el esfuerzo y disfrútenla como un rey que no se arrepentirán.

Tengo entendido que fue galardonada como la mejor cerveza del mundo en 2002, y también recibió el Silver Award de 2009, que aunque no sé muy bien lo que es, suena de escándalo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Uno de los ganadores

El viernes de la semana pasada, para hacer tiempo mientras esperaba a mi señora, entré a echar un tentador vistazo por la Librería Teseo. Las siempre atentas y simpáticas dependientas de la librería me comentaron que estaban realizando un concurso literario en la librería, y me animaron a participar. Acepté sin dudarlo, pues no tenía nada que perder. Todo eran ventajas. Contesté algunas de las cuestiones allí mismo y como había de plazo para entregar las respuestas hasta el día siguiente, me llevé las preguntas a casa, y con la inmejorable ayuda de Google contesté el resto. Al día siguiente mi señora tenía que bajar al centro y me hizo el favor de entregar las respuestas del cuestionario.

Este pasado miércoles, para sorpresa mía, recibí un mensaje comunicándome que soy uno de los ganadores del concurso. De manera que antes de que cerraran, a paso ligero, me acerqué para recibir mi bono descuento de 25 euros. ¡Qué ilusión! ¡Incluso pusieron en el escaparate un listado con los ganadores! ¡Mi nombre en un escaparate! ¡Y de ganador! Me sentía feliz y radiante.

Por supuesto que me traje un libro canjeando mi premio: Brooklyn de Colm Tóibín.

Traducción del texto: Siempre parece imposible hasta que está hecho.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Engaño - Philip Roth

Llevaba esta novela dando vueltas de una estantería a otra de la casa, esperando su momento. Varias veces la había tenido en la mano para comenzarla pero siempre le anteponía otra. Por fin le llegó su hora, o mejor debería decir mi hora.

La novela es sencilla pero complicada al mismo tiempo. Desde el principio Roth nos cuenta, mediante conversaciones inteligentes y exquisitas, un engaño. Dos amantes en una habitación, adúlteros ambos, disfrutando de una relación abierta, sin compromisos ni obligaciones. Charlando con franqueza sobre sus problemas cotidianos y disfrutando de su sexualidad completamente.

En ningún momento Roth nos proporciona sus nombres, y la trama comienza a complicarse cuando entra en juego otra amante. El autor juega al despiste con ambas. Las conversaciones van entrelazándose y ya no ocurren siempre en el apartamento del protagonista masculino, sino que también suceden en un hotel. De nuevo sigue complicándose la cosa cuando entran en escena sus respectivos maridos y mujeres, en sus respectivos hogares, con sus habituales conversaciones recriminatorias. A veces uno anda totalmente perdido y se siente literalmente engañado.

Además Roth utiliza al protagonista masculino, que es un escritor llamado Philip -único nombre que aparece en el libro-, para criticar la recatada y decorosa vida familiar y sexual de los judíos. Nos cuenta, siempre en un juego de conversaciones ácidas, los engaños en el amor y la hipocresía de los matrimonios ideales y realiza un claro guiño al lector haciéndole ver que le está engañando.

Un libro muy entretenido.

martes, 29 de noviembre de 2011

Por ganas

Suelo estar de acuerdo con todos aquellos que eligen como opción más frecuente decir la verdad. Me suelen gustar las personas que deciden ir de frente, aunque sé que muchas veces es difícil e incluso contraproducente, pero me gusta pensar que a la larga, ser franco y decir las cosas como son trae más ventajas que desventajas. Pero claro esto que cuento no es una regla exacta y por eso, en muchos casos, las personas deben analizar la situación y saber cuando, si no mentir, al menos sí callar. Porque la verdad en demasiadas circunstancias puede ser hiriente y ofensiva. Por eso es tan importante y complicado discernir cuando es apropiado ser directo y veraz y cuando, para evitar consecuencias negativas o respuestas inadecuadas, es mejor mentir, o al menos si uno lo siente inevitable, al menos es mejor callar. Y es que hay personas que llevan al extremo eso de la sinceridad. No sé si me explico.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Prefiero ser odiado

Kurt Cobain no era conocido como filósofo sino como controvertida estrella del rock. El guitarra y cantante de Nirvana no tuvo una vida que podamos definir como ejemplar, ni debe ser, en mi opinión, un personaje de referencia para nadie, pero eso no quita que con esta frase estoy totalmente de acuerdo con él.

Prefiero ser odiado por lo que soy,
que amado por lo que no soy.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El maestro y el libro de poemas

Hoy he conocido al maestro. Y como siempre ocurren estas cosas fue de la manera más inesperada. Acababa de abandonar la aséptica sala donde me habían realizado una gastroscopia, o eso supongo, porque no me enteré de nada. Mis últimos recuerdos antes de la intervención fue ver al anestesista trastear en la vía que la enfermera me abrió minutos antes en la muñeca. Desde entonces no recuerdo nada de lo ocurrido hasta que la doctora de la bata verde me despertó. Aún estaba flotando en una algodonada fase de inconsciencia cuando la doctora, con voz tenue y dulce, me dirigió algunas palabras tranquilizadoras como que todo había ido bien, levántese despacio, apóyese en su acompañante. Palabras que sirven para ir poco a poco abandonando el letargo en el que me encontraba. En ese momento comprobé que mi acompañante era mi padre, al que yo había dejado un rato antes en la sala de espera.

Caminaba apoyado en él por los pasillos del hospital en busca de los ascensores, con pasos tímidos e inestables. Casi primerizos. Al llegar al ascensor, pulsé al número de la planta que indicaba donde es encontraba el bar. Mi padre me miró sorprendido. Le dije que llevaba más de catorce horas sin probar bocado y más de ocho sin beber agua. Tenía la lengua como la suela de un zapato y no deseaba montarme en el coche de camino de vuelta a mi casa sin tomar algo.

Entramos al bar. Un local muy amplio, con grandes cristaleras, muy moderno y aseado, de líneas rectas pero con la tapas más tristes y pobres que he visto en mucho tiempo. Me pedí un Aquarius y una tapa de ensaladilla rusa, mi padre una cañita y una de tortilla con chorizo y pimiento, que sirvieron fría. Miré despreocupadamente hacia el resto del local y le vi. El maestro. Se lo dije a mi padre. Me preguntó si estaba seguro, le dije que sí, que era él. Entonces le pedí a mi padre el libro que había estado leyendo en la sala de espera, además me dio un bolígrafo. Me dirigí hacia donde se encontraba el maestro. Estaba solo, sentado a una mesa, tomándose un café corto, con la mirada perdida en el horizonte a través de la cristalera de suelo a techo. Me acerqué y me mantuve a cierta distancia, se volvió a mirarme, le pregunté si era José Tomás, me dijo que sí, le pregunté si le importaría darme un autógrafo. Por supuesto fueron sus palabras. Me preguntó mi nombre, le dije que mi nombre era Salvador pero que me gustaría que lo pusiese a nombre de mi padre, Miguel Moreno, cogió el libro, miró la portada, un libro de poemas dijo, y me pareció adivinar una sonrisa en su rostro. Escribió: a Miguel Moreno con profundo afecto. Y firmó. Le estreché la mano y le di las gracias. Antes de volverme le dije: suerte en el derbi, dio algo así como un respingo, como si de pronto cayese en la cuenta, como si lo hubiese olvidado. Entonces preguntó: ¿cuándo es? El sábado, a las ocho, añadí. Gracias

Volví junto a mi padre y le devolví el libro. Guárdalo bien le dije.

martes, 22 de noviembre de 2011

Bartleby y compañía - Enrique Vila-Matas

Mi segundo Vila-Matas ha sido Bartleby y compañía. El primero fue Suicidios ejemplares, que fue un magnífico anzuelo para picar otra vez de este autor, como finalmente ha sucedido.

Recaer en Vila-Matas ocurrió en realidad casi sin querer, como ocurren muchas de las mejores cosas. Voy a intentar explicarme: estaba en la sobremesa de un exquisito almuerzo en casa de unos amigos, mientras preparaban el café me levanté de la mesa para estirar las piernas y me situé de pie frente a la envidiable biblioteca que mis amigos atesoran. Disfrutaba revisando cuidadosamente los títulos, deteniéndome en aquellos por los que sentía curiosidad o aquellos que me traían buenos recuerdos, y así, casi sin querer, tropecé en más de una ocasión con algunos de los libros de Vila-Matas, del que mi amigo es bastante aficionado. Varias veces me dijo que cogiera el que quisiera y me lo llevase, pero tengo tantos libros que leer en casa y una lista de espera tan larga, que generalmente soy reacio a llevarme alguno. Pero en esta ocasión, no sé muy bien por qué, accedí. Le dije que me dejara uno de Vila-Matas, el que él quisiese, y me ofreció tres para que tomara yo la decisión. Al final me decidí por Bartleby y compañía.

Es un libro que he engullido en pocos días, pero que si hubiese sido capaz de acumular suficiente tiempo, lo hubiese leído de un tirón. Después de la lectura de este libro no puedo ser otra cosa que vilamatiano. Por eso un par de días después pasé "casualmente" por Teseo, mi librería habitual, para ver qué es lo que tenían de él, y me traje, feliz y contento, un libro de antología de ensayos que tiene muy pero que muy buena pinta.

sábado, 19 de noviembre de 2011

2 B

Hay personas que por unas causas u otras tienen algo especial, algo distinto a los demás, y ven cosas que el resto no vemos, o al menos no nos damos cuenta. Son personas que suelen tener una imaginación desbordante, y/o un punto de vista desigual, y/o una capacidad de observación insólita y que, de alguna manera, una vez que nos muestran el camino y nos abren los ojos, nos cambian, y muchas de las cosas que nos rodean no volverán a ser las mismas. Las veremos de manera distinta, de su manera distinta. Nos influyen, incluso sin su propósito, para siempre.

Hay veces que estas personas con sus ideas cambian el mundo, crean cosas que mejoran nuestro día a día. Otras veces esas personas somos nosotros, porque todos alguna vez hemos visto cosas que otros no ven. Es cierto que son cosas absurdas, tontas, sin aplicación útil pero al menos son originales, porque todos somos distintos y originales aunque el mundo por alguna estúpida causa que desconozco nos está aborregando, unificando y dirigiendo. Por eso cada día aplaudo más esas pequeñas tonterías que endulzan el sabor de nuestra imaginación.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Es lo que hay

El lunes pasado caí en la tentación de tomarme el primer mantecado y el primer rosco de Navidad. No era mi intención. No lo busqué. No estaba previsto. Pero tampoco lo evité. Caí sin más, porque sí, como quien no quiere la cosa. Terminé de almorzar en casa de mis padres, mi madre me preguntó si quería un café de sobremesa, dije que sí, y mi padre, ni corto ni perezoso colocó delante mía una canastilla de mantecados y roscos de vino. !Ea¡ Sin mediar palabra. Ahí queda eso. Tú mismo. Lo miré, me miró, y en su risueño rostro interpreté un: es lo que hay. Si quieres coges, y si eres capaz no.

De camino al trabajo vi como varios operarios estaban colocando las luces navideñas por las calles, y yo, como contagiado por un extraño alivio, paseaba sonriendo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

R. L. Stevenson - G. K. Chesterton

De vez en cuando me gusta colar entre mis lecturas alguna biografía, y ya llevaba un tiempo con ganas de leerme alguna sobre Robert Louis Stevenson. Me puse manos a la obra y buscando por Google encontré una biografía realizada por Gilbert Keith Chesterton, autor de múltiples biografías, ensayos, novelas y poemas del que nunca había leído nada. Sentí curiosidad por leer algo de Chesterton así que me decidí y de camino maté dos pajarracos de un tiro: leer a Chesterton y leer al mismo tiempo una biografía del inmortal autor edimburgués.

La biografía ha resultado ser menos biográfica de lo que yo en un principio esperaba. Es más bien un estudio centrado en la influencia de su trágica enfermedad, la tuberculosis, sobre su obra.

Chesterton nos cuenta que Stevenson sufrió una debilidad enfermiza desde muy joven, tanto que le impidió disfrutar de una infancia corriente, manteniéndolo largas temporadas en cama, encerrado en una habitación. Pero suele ocurrir que aquello que pudiera suponerle un futuro trauma fue, paradójicamente, lo que le salvó, porque lo que lo apartó del mundo exterior, lo acercó a los libros. Este dato, siempre según Chesterton, condicionó su personalidad. También afirma Chesterton que el novelista de extrañas poses, curiosos cortes de pelo y extravagantes vestimentas, fue un gran viajero, en parte para buscar alivio a su enfermedad en temperaturas más livianas, pero en parte, y no menos importante, para salir de aquel encierro, aquella cárcel que lo mantenía aislado, aquel asfixiante cautiverio de niebla. Stevenson, sin procurarlo, con la intención de liberarse de aquella infancia postrado en un cuarto, con la sola compañía de viejos volúmenes de batallas de guerras, inició una fuga de las galeras de su reducido encierro en busca de un cálido refugio, un hogar de libertad, una isla del tesoro.

Stevenson era un enamorado del teatro de marionetas infantil. Se dedicó sin disimulo en sus libros a los jóvenes, porque se dio cuenta que los muchachos estaban abandonando lo que él más había disfrutado, y probablemente, aquella gratuita dedicación, sin ser ciertamente consciente, significó también su felicidad.

Coincido, a pesar de mis pocas lecturas del autor escocés, en algunas sentencias de Chesterton sobre Stevenson, pero de todas, especialmente le doy la razón a aquellas que se ocupan en ensalzar la maravillosa virtud que poseía Stevenson para conseguir que parezca simple y fácil lo que en realidad es extremadamente difícil y complejo, en dibujar la precisa personalidad de una persona en un par de adjetivos y un sustantivo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Días lluviosos

En ocasiones me encantan los días lluviosos. Todos, de vez en cuando, necesitamos alguna vez un día lluvioso. Asomarme a la ventana y ver la densa lluvia caer inclinada y lentamente me relaja. Suena absurdo pero es así. Otra cosa es el trastorno que provoca a la hora de salir, sobretodo si vas con niños, pero eso es otra historia bien diferente.

Les escribo sobre esos días en los que uno está en casa, y no le apetece salir a la calle, no tiene ningún plan ni encargo fuera de casa. Ocasiones en los que las zapatillas con calcetines de lana son el calzado para todo el día . Días en los que apetece más una sopa que un helado, un café más que una cerveza, algo de jazz más que de rock, un libro de Antón Chéjov antes que uno de Coetzee, en definitiva, un día lluvioso más que uno soleado...

domingo, 13 de noviembre de 2011

El montador

Estamos en tiempo de crisis y hay que apretarse el cinturón. Cada cual toma sus medidas, dependiendo de sus posibilidades y sus necesidades. Nosotros, en casa, también tomamos las nuestras, por eso nuestras últimas compras de hogar: una estantería para libros, que también hará las veces de zapatero, un sofá y un puf las hicimos en Ikea, donde nos ahorramos unos euros, pero tienen el inconveniente de que todo viene desmontado y hay que perder un buen tiempo trabajando para montarlas.

Me lo tomé como un pequeño reto personal. Dispuse todas las piezas ordenadamente por el salón. Preparé la caja de herramientas, y cuando tenía todo bien preparado para comenzar, me situé delante de la estantería donde tengo mis cds, y seleccioné un par de discos para acompañarme durante la faena.

Hubo un momento, mientras ensamblaba las últimas piezas del sofá, tumbado en el suelo boca arriba, viendo el trabajo casi terminado, mientras escuchaba el formidable Blue Train de John Coltrane, en el que me sentí verdaderamente satisfecho, orgulloso, del trabajo bien hecho. Así que, en realidad, disfruté del trabajo de montar los muebles.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cerveza Brahma

Un buen anuncio fresquito de cervezas siempre sienta bien a la salud de este blog, así que no se anden con remilgos, ni con estrecheces, pongan el volumen, maximicen la pantalla y hagan el favor de darle al play.



Espero algún día probar esta cervecita y presentársela.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ellen Page

La primera vez que vi a Ellen Page en la gran pantalla fue con la película Hard Candy, y la verdad fue que me sorprendió muy gratamente la película, así como su actuación. Luego vino Juno, que me pareció una muy buena película y otra gran actuación. Después he visto Origen y Gente Inteligente, en ambas interpretando papeles diametralmente opuestos y los dos muy bien llevados a cabo. Desde entonces la señorita Page se ha ganado mis respetos, y ver su nombre incluido en el reparto de una película es un atractivo añadido. Por si fuese poco, próximamente actuará en la nueva película de mi admiradísimo Mr Allen, Bop Decameron.

Definitivamente la señorita Page es otra de mis debilidades.


martes, 8 de noviembre de 2011

Estudio en escarlata - Arthur Conan Doyle

Arthur Conan Doyle fue un escritor prolífico. Escribió novelas de historia, de ciencia ficción, de misterio, de intriga, de terror..., pero es conocido mundialmente por la creación de uno de los personajes más célebres en la historia de la literatura: Sherlock Holmes.

La obra completa de las aventuras del excéntrico detective constan de cuatro novelas y nada menos que 57 relatos, todos estos vienen normalmente reunidos en cinco colecciones. Por orden cronológico, la primera de todas las obras, en la que se presenta por primera vez al observador Holmes, en voz de su coinquilino Watson, es Estudio en escarlata, que además es la primera de las cuatro novelas.

Hace un par semanas, curioseando por mi librería habitual, tropecé con una edición en dos volúmenes de las cuatro novelas de las aventuras de Holmes. Una coqueta edición, con un precio asequible. El primer volumen, que finalmente adquirí, contiene las novelas primera y cuarta, mientras que el segundo volumen incluye la segunda y la tercera. No me pregunten por qué se han distribuido así. A mí también me parece absurdo e inapropiado, pero supongo que existirá alguna causa que desconozco, aunque sospecho, que así lo recomienda.

Estudio en escarlata
me ha encantado y no ha hecho más que incrementar mi interés por la obra del autor escocés.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Ikeando

Cada persona tiene sus manías, sus rituales, sus querencias y sus propias contradicciones. Yo, como cualquier hijo de barrio, también tengo las mías. Una de mis inclinaciones más habituales es evitar las grandes superficies. No es que padezca ninguna extraña variación de agorafobia ni nada por el estilo, es simplemente que, como cantó Serrat, "prefiero los artesanos más que las factorías".

Es bien sencillo, prefiero la cercanía de la tienda pequeña, donde todo está bien colocadito, donde el vendedor conoce perfectamente lo que se tiene entre manos, y, sobretodo, prefiero la cercanía de trato que ofrece el pequeño comercio. Por eso si tengo que comprar un libro prefiero veinte veces más comprarlo en una pequeña librería que en un gran almacén, o si, por ejemplo, quiero tomar un café, difícilmente me verán hacerlo en la cafetería de un centro comercial, en cambio, será fácil que lo haga en cualquier bar de barrio. Soy así, es una tontería, pero cada cual tiene sus manías y además creo que es bueno que así sea.

A pesar de lo anterior, en ocasiones, me veo ante la imposibilidad de evitarlo y sólo queda apretar los dientes y esperar que no rechinen demasiado.

Todo esto lo escribo hoy lunes, después de que el sábado sin poder remediarlo estuve, junto a la señora, en busca de un sofá en Ikea. Como imaginarán al final no compramos ningún sofá, pero, en cambio, nos trajimos dos estanterías, de las cuales una tengo que ir a devolver, una silla para el ordenador, una pequeña lámpara de lectura portátil, un juego de dieciocho piezas de vajilla, seis vasos, cuatro bowls, varios juegos de perchas... y ningún sofá. Repito: NINGÚN SOFÁ.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Por las mañanas

- ¿Oye, qué es lo que haces tú por las mañanas antes de desayunar?
- Pues, normalmente, lo que suelo hacer por las mañanas es salir a la calle y resolver un cubo de Rubik con una mano, mientras con la otra pues hago malabarismos con otros dos cubos de Rubik. Todo, en menos de un minuto. ¿Y tú?
- Yo, bueno, mientras me tomo el café, contemplo la calle por la ventana unos cinco minutos.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Una Hoegaarden Wit Blanche

Hoy toca presentar otra cerveza, y de nuevo he decidido hacerlo con una de las cervezas que tuve el placer de conocer en mi viaje a Bélgica. La probé en mi primera noche en Bruselas, en un elegante restaurante italiano de dos plantas, situado en la misma plaza en la que también teníamos situado nuestro hotel. Nos sentamos en una mesa junto a una ventana alta, con bonitas vistas hacia la plaza.

De entre todas las cervezas que ofrecía la carta, elegí, un poco a voleo, una que no había probado antes y que cumplía con el único requisito autoimpuesto de no tener un alto porcentaje de alcohol -afortunadamente en casi todas las cartas de cervezas de Bélgica indican, junto al precio, el grado de alcohol- porque como cada día a la hora de cenar ya iba bastante cargadito. Al final me decanté por una Hoegaarden Wit Blanche.

Es una cerveza belga con sólo un 4'9 % del volumen en alcohol. Según parece es una cerveza producida desde 1445 en la localidad del mismo nombre.

Viene presentada en una botella de color cobrizo bastante oscuro, que impide sospechar de antemano el color de la cerveza antes de servirla, lo que hace que sea más sorprendente aún al tirarla sobre su típico vaso hexagonal.

Es una cerveza suave, muy refrescante, con un color amarillo claro y turbio, a la par que brillante, tirando a limón, con una espuma muy menuda pero al mismo tiempo abundante. Al acercar la nariz a la cerveza recién tirada posee un toque a naranja que no fui capaz de apreciar después en el paladar, pero que me sorprendió.

Fue, si no recuerdo mal, la cerveza belga que más gustó a mi señora, y a mí, acostumbrado a acudir a las cervezas para sofocar calores, también me dejó buen recuerdo.

Es una lástima que en la foto que cuelgo no se aprecie bien el color de la cerveza. ¡Estas cámaras compactas!

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Thailife

No me considero un hombre de lágrima fácil, pero este anuncio me arrancó alguna que otra. El anuncio es tailandés, o eso supongo, pero viene subtitulado en inglés, aunque les aseguro que con la música y las excelentes interpretaciones de los protagonistas del anuncio se entiende suficientemente bien.



Este anuncio pellizca intensamente los sentimientos. Especialmente a los padres.

martes, 1 de noviembre de 2011

El Alquimista - Paulo Coelho

Comenzaré diciendo que éste es un libro que nunca deseé leer, pero que a pesar de ello, leí.

Si no recuerdo mal, todo comenzó hace algún tiempo, cuando leí durante varios meses los artículos de Coelho en la prensa. Al principio los leía con curiosidad, más tarde la curiosidad se tornó en poca cosa, quizás en un profundo aburrimiento y así, desinteresado, dejé de leer sus artículos. Y es que los artículos de este hombre me parecieron, ¿cómo decirlo?, quizá demasiado místicos para mis terrenales neuronas.

Años más tarde me surgió la fugaz posibilidad de una escapada a Tánger y conversando con alguien que había leído el libro, dijo que creía recordar que gran parte de la historia del libro se desarrollaba en la ciudad marroquí de Tánger, de manera que, aunque sin mucho convencimiento, se lo pedí prestado.

El tiempo pasó, y el posible viaje se esfumó, pero al libro no le ocurrió lo mismo y continuaba en la estantería del despacho de casa. Así pasaron los meses, adornando la habitación con su tapa dura, pero como no me gusta dilatar el tiempo de lectura de los libros cuando son prestados, me puse en ello, y aquí estoy.

El libro trata sobre un sueño, sobre un viaje y sobre señales en el camino, pero también sobre el entusiasmo en la vida, de la búsqueda de un tesoro, del amor y de la búsqueda de la propia Leyenda Personal. Y el resumen del libro bien podría ser: Sigue el camino de tus sueños.

Un libro de esos que dicen que nos hablan a nosotros mismos y que aunque no lo son, dan la sensación de que uno está leyendo un libro de autoayuda, o bien, viendo un anuncio de mimosín lamiendo un yogur con muesli. Sinceramente, mucho tiene que cambiar la cosa para que vuelva a leer un libro de Paulo Coelho.

Pd: Ya he tenido demasiado buen rollo, Epi y Blas, y Bambi paseando por el jardín de Wendy y Peter Pan, para bastante tiempo.

domingo, 30 de octubre de 2011

Una cama de agua

Me encanta esta foto...


Aplausos

viernes, 28 de octubre de 2011

La caminata matutina

No recuerdo si les he confesado que uno de mis momentos preferidos del día es la caminata matutina que doy hacia el trabajo. Sé que así expuesto puede sonar raro, incluso masoquista, pero verdaderamente lo siento de esa manera.

Diariamente para ir al trabajo cumplo el mismo ritual. Desde que cierro la puerta de casa, hasta que abro la puerta de la oficina. Mientras bajo en el ascensor desde mi piso hacia el portal, voy colocándome los auriculares, enchufando la clavija en el ipod y seleccionando la musiquita que me apetece oír esa mañana. Al salir del portal pongo el dedo sobre el símbolo de play, y comienza el viaje.

Durante ese paseo, no existe nadie, nada me molesta, voy a mi ritmo, camino simplemente disfrutando del paisaje, especialmente el que el cielo me ofrece, pues soy bastante propenso a estar en las nubes, particularmente si el día está nublado. Cuando el día es ventoso son las hojas de los árboles las que agitan sus ramas al ritmo que marca mi ipod. Toda una danza improvisada para mí. Un placentero y admirable espectáculo que a veces me entran ganas de aplaudir.

Esta agradable visión, unida a la música que he seleccionado, a todo volumen, es el mejor antidepresivo que conozco del mundo.
¿Deprimido?
Ponte los auriculares, sube el volumen.
Ignora el mundo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

La vida y las extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe - Daniel Defoe

Hace mucho, mucho tiempo, cuando yo no había alcanzado aún la edad a la que uno se puede considerar adolescente, leí un comic, o algo parecido, de las aventuras de Robinson Crusoe. Supongo que sería una adaptación para niños de la novela. Aquel cómic, que ahora es un brumoso recuerdo, despertó mi curiosidad sobre el solitario personaje y sus aventuras. Aquello de imaginar a un hombre solo, abandonado por la providencia en una isla desierta, sobreviviendo simplemente con frutos silvestres, huevos de tortuga y aquellos variados alimentos que la naturaleza le ofrecía, junto con sus irremediables contactos con tribus que practicaban el canibalismo, despertó mi atención.

También recuerdo que yo tenía un barco de los clicks con el que jugaba a menudo, y recuerdo que jugaba a que el barco encallaba en una isla desierta, tras una terrible tormenta, de la que sólo quedaría un superviviente para luchar contra los canibales, cuyo nombre pueden imaginar.

Les aseguro que leer ahora, tanto tiempo después, el maravilloso libro de Daniel Defoe, ha supuesto para mí un verdadero juego de diversión y nostalguia, el cual he disfrutado como un niño pequeño.

En serio les digo que pienso leerme todos aquellos libros que por una razón u otra no leí en mi juventud y debí hacerlo.

Pd: La traducción corrió a cargo de Julio Cortázar, lo que siempre es una garantía.

martes, 25 de octubre de 2011

Carlton Draught

Ya escribí en este blog hace bien poco que los anuncios de cervezas son en muchas ocasiones, en mi opinión, lo mejor de lo mejor...



En cuanto me cruce con una de estas cervezas en una estantería, me hago con una y se la presento. Mientras tanto espero que hayan disfrutado del original y rítmico anuncio.

sábado, 22 de octubre de 2011

Think different

Llevo un par de días pensando si colgar o no algo de Steve Jobs, finalmente me acordé que hace unos años vi un anuncio que me hizo pensar diferente.



Gracias Steve Jobs

viernes, 21 de octubre de 2011

Desgracia - J. M. Coetzee

La primera novela que leí del premio Nobel de Literatura J.M. Coetzee fue Diario de un mal año, y me dejó buen sabor de boca. Y cuando esto suele ser así, me gusta repetir, así que en una de esas visitas a la librería me regalé otra novela de Coetzee, en este caso Desgracia.

Desgracia es un libro duro, directo, que apenas deja tiempo para tomar aire. Un libro árido y seco, cargado de ladridos que la vida arranca en cada uno de sus bocados. Un libro que trata sobre la vida y la muerte, la amistad, la fidelidad, sobretodo, a uno mismo.

La novela cuenta una pequeña parte de la vida de un hombre, David Lurie, que vivía plácidamente como profesor universitario, llevando una vida despreocupada y libre, incluso gratificante, bien organizada, hasta que un día, sin buscarlo pero sin evitarlo, una pasión se desatada en su interior, un eros ineludible, que provoca en su ser tal agitación que lo lleva a caer en la más profunda e inquietante oscuridad, obligándole a probar el sofocante infierno en la tierra.

Es un libro lleno de contenido filosófico, de protesta y de orgullo. Donde el protagonista no desea dar su brazo a torcer. No se dejar tumbar. Pero, ¿permitirá que los demás actuén como el cree tener derecho a actuar? Un libro desesperanzador y fatalista, que obligará al lector a detenerse en cuestiones tan intensas como la venganza, el orgullo, el perdón... Un libro grande como pocos.

martes, 18 de octubre de 2011

Los Tudor - Tercera temporada

El fin de semana pasado terminamos de ver mi señora y yo la tercera temporada de Los Tudor. He de decir que comencé la temporada con menos expectativas que las anteriores, ya que la segunda temporada, de la que ya escribí en este blog, me pareció, digamos, bastante más floja que la primera.

Sin embargo, confieso que he cambiado de parecer, esta tercera temporada me ha gustado más que la anterior. Han dejado a un lado tanta carnaza y tanta escena sádica, aunque todavía algo persiste, y se han centrado más en la Historia, introduciendo personajes, aunque sea fugazmente, que la historia ha colocado en primera plana, como es, por ejemplo, el famoso retratista alemán Hans Holbein el Joven, autor del famoso cuadro, entre otros muchos, de Los Embajadores, que también se dejan ver por la serie.

También se detienen durante varios capítulos en la rebelión conocida como "Peregrinaje de Gracia", desde sus inicios hasta su drástico y cruel desenlace, así como en los planes de Cromwell para asegurar la Reforma mediante un matrimonio protestante dirigido, que finalmente le hará perder la cabeza. Literalmente hablando.

Así que ya estoy preparado para ver la cuarta y definitiva temporada. El desenlace.

sábado, 15 de octubre de 2011

Los chicos malos

Los anuncios de cervezas suelen ser buenos. En ocasiones, muy buenos. Alguna que otra vez, excelentes. Ésta es una de ellas.



Sólo para valientes...

viernes, 14 de octubre de 2011

Encerrado en mi habitación

Cuando yo era un adolescente rebosante de energía, en las sofocantes tardes de verano, solía encerrarme en mi habitación, agarraba unos buenos auriculares que enchufaba al equipo de música, con un cable suficientemente largo, me acercaba a la estantería donde yo atesoraba una buena colección de cds de rock, elegía uno, lo introducía en el equipo, subía el volumen a tope, y le daba el play. Entonces se obraba el milagro.

Dejaba de ser un niñato con pretensiones de guitarrista a pasar a ser el verdadero amo del rock. Un Dios de la guitarra, el rock galopaba por mis venas. No paraba de dar saltos tocando mi guitarra imaginaria, con los ojos cerrados, haciendo como que cantaba, con los brazos tocando la batería o lo que hiciera falta.

Puedo asegurar que muchas, muchísima de las veces que pulsaba ese manoseado play, lo hacía con los discos de Living Colour. Con ese "semidiós" que era -y en parte sigue siendo- para mí Vernon Reid.

Hoy es viernes, disfruten de buena música.



Quien no hizo nunca lo que describo arriba, no vive la música.

jueves, 13 de octubre de 2011

Crear

Me encontré esta frase por la red y me pareció interesante. Me dio que pensar. Se dice mucho eso de que hay que escucharse y encontrarse a uno mismo, y, siendo sincero, estoy de acuerdo, en serio, me parece que con tantos medios de comunicación, con tantos compromisos y obligaciones, con Internet, la televisión, el teléfono, el trabajo... apenas pasamos tiempo suficiente para estar con nosotros mismos, y sé que habrá quien diga que lo que escribo es una soplapollez, pues siempre estamos con nosotros mismos, y que para leer tonterías mejor visita páginas de tías buenorras con poca ropa, que de esas páginas siempre se va uno satisfecho. Pero de verdad que pienso que hay veces que es necesario pasar un tiempo solo, si no para encontrarse a uno mismo, sí para hacer lo que a uno le venga en gana, porque sospecho que hay mucha gente, a la cual no le gusta estar sola, y me hace pensar que igual no se soportan a sí mismas, y por eso lo evitan. No sé, puede que sea una tontería mía, pero creo que aprender a estar con uno mismo, a saber disfrutar de la soledad, es en muchos casos beneficioso y enriquecedor, porque si durante el transcurso de este íntimo soliloquio, uno aprende a conocerse mejor, y a ser más comprensivo con uno mismo, probablemente comience a mejorar como persona, y a comprender mejor a los demás, a ser más justo con uno mismo y menos exigente con los demás, y seguramente conseguirá ser mejor persona, mejor amigo, mejor marido o mujer -según el caso-, en definitiva, pienso que ayuda a crear un mejor yo.


La vida no es sobre
encontrarse a uno mismo.
La vida es sobre
crearse
a uno mismo.
(anónimo)

Pd: Añado una nueva etiqueta que creo que se ajusta más a este post.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Viaje al pasado - Stefan Zweig

En mi opinión, Stefan Zweig es el escritor de entre todos los escritores que he leído que mejor sabe describir los sentimientos humanos. Es evidente que poseía un ojo observador agudo y un don y saber hacer a partir del cual conseguía, párrafo a párrafo, hacernos sentir exactamente lo que él deseaba que sintiésemos. Poseía una amplia paleta de colores para dibujar los contrastes de la personalidad, así como de los estados de ánimo de sus personajes, dando un brillo a sus libros que pocos pueden alcanzar. Era un verdadero maestro.

Esto era algo de lo que Zweig era muy consciente y por ello basaba muchas de sus novelas en retratar grandes pasiones, amores profundos e intensos, sentimientos ocultos de caracteres diversos llevados al extremo.

En esta novela breve el autor vienés nos cuenta una profunda historia del corazón. Un amor prohibido, imposible. Un hombre enamorado, una mujer confusa, un viaje prolongado en la mitad de una pasión, una dolorosa guerra de por medio. Una historia de amor a lo largo del tiempo, dormida por una despedida, y recuperada por un regreso. Una preciosa manera de disfrutar de una tarde.

domingo, 9 de octubre de 2011

Mentes privilegiadas

Siempre pensé que en este mundo hay gente muy lista, tremendamente inteligente, que tienen la suerte de tener una mente clara y precisa, diligente , observadora, y que sabe en cada momento cuales son sus preferencias, y lo que es más difícil, conocen cuales son las preferencia de los demás. Son mentes privilegiadas y todos sabemos que son los que gobernarán este mundo, y si no están convencidos, miren la foto. ¿O es que me equivoco?


sábado, 8 de octubre de 2011

Una Kwak

La cerveza que les voy a presentar este mes es una entre las muchas cervezas belgas que probé este verano en nuestra visita turística a Bélgica. Probé más de una y más de diez, así que si no pasa nada poco a poco iré presentándoselas.

Ocurrió en nuestro primer día en Bélgica, en la encantadora y romántica ciudad de Brujas. Comenzaba a anochecer, y nuestros pies, después de una jornada de caminatas incesantes, necesitaban alivio, de manera que tomamos asiento en una elegante terraza situada en la Plaza de Mayor de la ciudad. El restaurante que elegimos se llamaba Panier D'or, y fue el que nos pareció que conjuntaba la mejor terraza con vistas a la Torre Belfort, a la par que un precio aceptable, aunque si deseo ser justo con la realidad y darme algo de credibilidad a mí mismo, debo reconocer que lo que sin lugar a dudas volcó la elección, fue uno entre los muchos clientes que se encontraban sentados en su terraza. Era un hombre alto y grueso, con sonrisa amigable, flequillo algo descuidado, amplio bigote y mofletes algo colorados, que justo en aquel momento en el que eché un vistazo hacia las mesas de la terraza se echó al gaznate un prolongado trago de una cerveza servida en un estilizado y extraño vaso con forma de probeta, que iba colocado en una especie jarra de madera con asidero que servía de base.

Resistirme a aquella invitación superaba mi voluntad, pero, por si no fuese suficiente, un instante después, al contemplar la cara de satisfacción que aquel bigotudo extranjero mostró al separar los labios de la jarra inclinó definitivamente mi decisión, si es que no estaba ya tomada. Diez minutos más tarde mis labios saboreaban aquella cerveza de nombre tan raro servida en tan atractiva jarra.

La cerveza lleva el nombre de Kwak por el apellido de su creador, Pauwel Kwak, que fue el primero que la destiló en 1791, según afirma en su web. Es una cerveza con un alto contenido de alcohol, 8,4 %, y posee un color ambarino bastante dorado y un aroma fuerte y poderoso. El sabor también es vigoroso, causado principalmente por su doble fermentación y por momentos me recordó un poco a la cerveza Judas.

He de añadir que existe una curiosa historia del por qué de la peculiar forma de la jarra, que al mismo tiempo es su mejor marketing publicitario. Según parece es debido a que en tiempos de Napoleón, el bueno de Pauwel Kwak regentaba una taberna en una de las habituales paradas de los carruajes, los clientes bajaban a pimplar cerveza para refrescarse pero el cochero debía mantenerse en su puesto, lo que llevó a Pauwel a inventar un sistema para que los cocheros pudieran tomar cerveza mientras conducían el carruaje.

Otro efecto colateral de la extraña forma de la jarra es que es casi imposible evitar que se te inunde de espuma la primera vez, cosa que a mí no me ocurrió porque me la sirvió un profesional.

Pd: Confieso que aquella "cervecita" achispó mi mirada, trabó mi lengua y torció mis pasos aquella noche de camino al hotel.

viernes, 7 de octubre de 2011

Sol Predan

Este cartel de advertencia me ha dejado boquiabierto, atónito, pasmado, patidifuso, desolado, estupefacto, admirado, absorto y un pelín risueño.



domingo, 2 de octubre de 2011

Bestial

Comencemos por el principio. Cuando uno se abona a un equipo de fútbol, espera poder acudir cada dos semanas a su asiento en la grada del estadio con la esperanza de ver a su equipo ganar el partido, o al menos no perder, aunque al final uno se conforma con ver un buen partido de fútbol, o en su defecto al menos disfrutar de pinceladas de buen juego. Sin embargo la realidad es que cuando uno deja el estadio, la mayoría de las veces, se va satisfecho con haber disfrutado de algunos detalles técnicos exquisitos, o de la garra y el empuje expuestos por su equipo o incluso de movimientos tácticos solidarios de los jugadores que sufrieron y lucharon hasta el límite de sus piernas.

Cuando uno además es abonado de un equipo humilde, la cosa es más complicada. Hay partidos que uno recuerda haber abandonado el estadio aplaudiendo al equipo por el derroche físico desplegado durante los noventa minutos por sus jugadores, a pesar de haber perdido el encuentro, reconociendo que el rival que tenía en frente en esa ocasión jugó mejor.

Pero el fútbol no siempre es algo claro y evidente, y hay muchas, muchísimas ocasiones en las que no ocurre lo que se espera. Van ocurriendo circunstancias como una lesión al principio, una ocasión de gol clara errada, un centro que inesperadamente entra a gol, un rebote que no favorece a un defensa, un jugador que resbala, un técnico que no atina a dar con la tecla, un jugador que no tiene su día, un portero al que ese día la fortuna le da la espalda o un delantero al que nadie espera y está en todas de manera fructuosa. También ocurren los errores arbitrales, los fuera juegos no pitados o los penaltis no señalados o todo justo al revés.

Existen tantas y tantas variables durante un partido que conseguir doblar el resultado a tu favor, en muchísimas ocasiones, es más una voluntad de insistir, de intentarlo una y otra vez, de seguir y seguir, insistir y volver a ir, de probar e intentar las cosas una vez tras otra, para que, de alguna manera, el azar se alíe en alguna de tantas con nosotros de forma que se pueda alegremente alcanzar el objetivo.

El deporte no siempre es agradecido, y en ocasiones, tristemente se convierte en todo lo contrario. El fútbol muchas veces es injusto, pero como juego que es, uno sabe de antemano que el azar, la suerte, juega a nuestro favor o en nuestra contra y sobre ella se carga la responsabilidad en la derrota y pocas veces en la victoria.

Ayer, en La Rosaleda, en un partido épico vimos un poco de todo lo que escribo antes en un solo partido. Después de que al Málaga no le pitaran un penalti claro, de que el equipo de enfrente, el Getafe, aliado con la diosa Fortuna hiciera un gol sorprendente, y que más tarde volviera a adelantarse con un gol ayudado con la mano, que el árbitro, desacertado, no vio, o al menos no pitó y validó. Después de todo esto, a tres minutos del final, el Málaga, el equipo de mis amores, consiguió empatar el partido para que cuatro minutos después en una fabulosa chilena, estéticamente perfecta, La Bestia Baptista -que además celebraba justamente ese día su treinta cumpleaños y que esta misma semana había sido padre- perforara la portería del Getafe consiguiendo un auténtico go-la-zo. Darle la vuelta al injusto resultado, en los minutos de descuento, y de esa manera, supuso un auténtico éxtasis de alegría.

Un 3-2 que hizo justicia. Si no con el juego sí con el tuerto arbitraje del colegiado. Hacía mucho tiempo que no salía tan contento por las bocanas del estadio. Exultante, agradecido y feliz. Muy feliz. Gracias fútbol.

Pd: El abrazo conjunto de los compañeros de abono después del gol, con nuestras caras incrédulas y nuestros gritos de alegría... No tiene precio.

sábado, 1 de octubre de 2011

Cambios de decoración

Disculpen si en los próximos días ven que ocurren cosas raras en este blog, porque estoy haciendo algunas pruebas, pequeños cambios sin importancia que todavía no sé si llevaré a cabo en este blog o en el de sofiaylaluna, aunque puede que quizás finalmente no los lleve a cabo en ninguno de los dos, o en los dos. Nunca se sabe.

Les aviso para que no piensen que su ordenador la está cagando. Es simplemente que soy algo manazas y al mismo tiempo intrépido.

Disculpen las molestias...

viernes, 30 de septiembre de 2011

Vivir adrede - Mario Benedetti

De Mario Benedetti siempre había leído poesía, hasta que la última vez por fin me atreví con una novela, La tregua, y me convenció de veras. Entonces, consecuentemente escribí en este blog que intentaría acercarme más a la obra en prosa del autor uruguayo, ya que era un lujo injustificable no haberme acercado antes a ella. De manera que el último libro de Benedetti que me he echado a los ojos ha sido un libro de ensayo: Vivir adrede.

Vivir adrede es un libro que recoge pensamientos diversos del autor, siempre barnizados por ese toque tan inequívoco que saben pintar los poetas en sus escritos. Un libro filosófico, reflexivo, profundo a la par que sencillo, tierno e irónico, donde se funden una gran cantidad de opiniones íntimas que nos dejan adivinar en su párrafos cuales son las profundas y robustas raíces del pensamiento de Benedetti.

En ocasiones se nos presenta reivindicativo, otras pesimista, muchas enamorado, o soñador, y también añorando a su sentida patria, disfrutando de un paisaje, o, en definitiva, de la vida.

Un libro para leer a pasos cortos, como aperitivo o sobremesa, para dedicarle un tiempo pausado, para detenerse en cada punto y aparte, como un descanso, para conseguir sacar ese sabroso jugo de las palabras sencillas con las que Benedetti juega para que luego nosotros podamos masticar lentamente al leerlo. Un libro con mucho, muchísimo sabor.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Otros vientos

El sábado pasado cuando volví al cuarto y vi el ordenador apagado, lo primero que se me vino a la cabeza es ese niño de poco menos de tres años que va y viene por la casa, inventando qué hacer que justamente no se deba hacer. Así, mis primeras sospechas de lo ocurrido iban dirigidas al chiquitín de la casa que ya ha demostrado con anterioridad cierta tendencia a tocar el botón de on/off con su atractiva lucecita parpadeante roja. Pero le pregunté varias veces, insistentemente, si había tocado el botón lo que negó tajantemente de manera que deseché la posibilidad.

Lo que ocurrió fue que, sin a visar, como suelen ocurrir prácticamente siempre estas cosas, la fuente de alimentación del ordenador de sobremesa se autoinmoló, o casi, pues el ventilador integrado en la fuente dijo hasta aquí he llegado yo y que los demás se refresquen con otros vientos. Así que la torre comenzó a calentarse cosa mala, hasta que puff... se apagó.

Así que desde esta tarde el ordenador tiene una fuente de alimentación nueva, y ya puestos un ventilador que rechinaba más de la cuenta sustituido.

Por si quieren saberlo: ahora va de lujo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

366 Historias del fútbol mundial que deberías saber - Alfredo Relaño

Una de mis mayores pasiones es el fútbol, cosa que ya sabrán los que de vez en cuando entren a visitar este blog, otra es leer. Leer sobre fútbol pueden imaginar que es un placer añadido.

El libro que acabo de terminar de leer es un libro de casi ochocientas páginas que me regaló mi señora hace algo más de un año, y que empecé a leer a la par que comenzó nuestro glorioso mundial (porque el mundial de Sudáfrica es nuestro, que no quepa duda). Desde entonces ha ido entreteniéndome los descansos de los partidos televisados, algunos tristes y desolados fines de semanas sin el deporte rey, o tardes en general donde el balón no rueda sobre el césped. Ha sido un suplente de lujo.

El libro en cuestión es 366 Historias del fútbol mundial que deberías saber, escrito por Alfredo Relaño, en mi opinión el mejor columnista de fútbol de este país. Llevo leyendo a Relaño desde no recuerdo cuando, pero sé que muchos años, y lo hago prácticamente a diario acompañando el café de la mañana.

El libro me sirvió, además de para entretenerme y quitarme el mono de jornadas sin fútbol, para conocer historias verdaderamente enriquecedoras de este deporte que tanto amo. Porque el libro es eso: historia del fútbol, simple y llanamente eso, que no es poco. Y es que soy de la opinión de que conociendo la historia uno conoce mejor el presente.

martes, 20 de septiembre de 2011

¿Tanto cuesta?

Me pregunto por qué a la gente le cuesta tanto tirar las cosas a la papelera. ¿Por qué teniendo una papelera a escasos 30 metros, al abrir una paquete de tabaco deja caer sin disimulo el plástico que envuelve el paquete al suelo, si en pocos pasos va a pasar junto a una papelera? ¿por qué la gente coge la publicidad que te ofrece alguien en la mano si unos segundos después la va a tirar al suelo sin apenas prestarle atención? ¿qué mueve a una persona a pegar un chicle en el espejo de un ascensor? ¿por qué está el suelo de los parques siempre llenos de colillas de tabaco? ¿por qué hay tantos desperdicios enterrados en la arena de la playa? ¿por qué? ¿tanto cuesta?

domingo, 18 de septiembre de 2011

Esta noche no...

He aquí el libro que jamás le regalaré a mi señora. Y es que hay publicistas que no sé cómo se ganan la vida. Ya les vale.

Esta noche no cariño, estoy haciendo punto.

¡Vaya tela!

sábado, 17 de septiembre de 2011

Casualidades

Este pasado mes de agosto tuve la suerte de asistir al concierto que Jamie Cullum ofreció en el histórico entorno del Castillo de Fuengirola. Yo tenía un par de discos de Jamie en mi colección, y en cuanto supe que se acercaría a mi localidad, lo tuve claro. No me lo quería perder.

El concierto me encantó. Una magnífica noche estrellada, una acústica inmejorable, un ambiente sensacional, una temperatura estupenda. Unas cervecitas, buenos amigos. Un lujo.

Pasado el tiempo, de todo el concierto, lo que más brilla en mi memoria es una magnífica versión que Jamie Cullum hizo de la tremenda e inolvidable canción de la tristemente desaparecida Amy Winehouse. Una de las canciones que más me gustan de la cantante británica, Love is a losing game. Aquella canción en aquel idílico momento arrancó una lagrimilla tonta de mis ojos. Ya ven que soy un tonto sentimental.

Abandoné el concierto muy satisfecho pero sintiendo que aquel momento único, aquella canción que me tocó por dentro y que guardaré por siempre en mi memoria, había pasado y ya sería irrepetible, lo que me provocó algo de sinsabor.

Más tarde paseando por YouTube, descubrí que también puedo tenerla guardada, además de en mi memoria, en el disco duro de mi ordenador. ¡Bendita tecnología!

Pero la vida, amigos, como bien saben, es caprichosa. Y quiso que durante mi visita a Bruselas, casualmente, Jamie Cullum también tuviera programado un concierto en la capital belga, además muy cerca del hotel donde me alojaba. Así que allí nos acercamos mi señora y yo, y tuve otra vez la fortuna de escucharla.

Va por ustedes (y por Amy Winehouse):



Este vídeo lo encontré por la red y aquí lo comparto. Una maravilla.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Carolus Rex - Ramón J. Sender

Carolux Rex es una divertida novela histórica que el fecundo Ramón J. Sender escribió en el año 1963, desde su exilio americano, intentando mantener así, supongo, su contacto con España. Aunque tuviese que ser a través de los libros y de la historia.

El título del libro es la inscripción que reza en el sepulcro de Carlos II, conocido como El Hechizado, en la cripta del Monasterio de San Lorenzo del Escorial. Bajo este majestuoso y un tanto macabro título, Ramón J. Sender relata derramando humor en cada página, los entresijos de Palacio alrededor de la figura de Carlos II y de su ya famoso problema sucesorio, tan trascendente en la España de los Austrias.

El humor ácido y peculiar de las obras de Sender, típicamente senderiano, y que voy teniendo la fortuna de disfrutar desde cuando era adolescente y mi profesor de lengua me "obligó" a leerlo en el Instituto con aquella divertida novela de una americana por Andalucía, titulada La tesis de Nancy, y que hace poco volví a leer y disfrutar.

Carolus Rex es un libro muy recomendable, que se puede encontrar fácilmente en cualquier librería, o casi, pues Austral acaba de reeditar y a muy buen precio una edición cómoda en bolsillo. Una novela divertida, en algunas páginas tiernamente desternillante además de entretenida, y que nos muestra fielmente cómo fue aquello de la decadencia del mayor Imperio de la Historia de la Humanidad.