domingo, 22 de marzo de 2026
Un bebé perezoso y tímido
sábado, 27 de septiembre de 2025
En el Biopark con Miguel
Ya hace unos meses comenté por este blog que me encanta la naturaleza y especialmente los animales, casi que se podría afirmar que amo todos los seres vivos en general. El ser humano es quizás el que encuentro más desagradable en particular. También comenté que para los Reyes Magos me regalaron un pase anual del Biopark de Fuengirola, de manera que cada vez que tengo ocasión, si se cuadran los astros del calendario, del trabajo, del tiempo y de un buen número de dioses griegos y alguno romano, voy a visitar a mis amigos los animales del Biopark. En esta ocasión me acompañó mi hijo Miguel, que visitó el parque muchos años atrás y prácticamente no se acordaba. Pagamos su entrada y visitamos juntos el zoo.
En el Biopark hay un pareja de Perezosos de dos dedos de Linneo, un macho y una hembra, y hay cierta esperanza en que en el futuro consigan aumentar la familia. En el mundo existen dos tipos de perezosos, de dos y de tres dedos, luego hay seis especies de perezosos. Cuatro de estas especies tiene tres dedos y dos especies dos dedos.
En esta ocasión pude ver los dos Perezosos del Biopark y además desde bastante cerca. Habrían bajado por algo de comer que les ponen. A pesar de que son animales que se desplazan a velocidad lenta, colgados boca abajo de ramas, no estuvieron mucho tiempo cerca. Son animales fascinantes, casi extraterrestres, su cara parecía estar sonriendo y tienen un pelaje muy tupido. Me encantó verlos.
Los rayones, que así se llaman a las recién nacidas de este jabalí africano, poseen unas rayas, o manchas de color blanquecino, que irán perdiendo con el tiempo, y que le sirven para camuflarse durante sus primero meses.
Fue muy gracioso ver a las crías corretear alrededor de la madre todo el rato, moviéndose sin parar, y pude comprobar lo directo que es el instinto animal. En cuanto la madre se tumbó, se puso de medio lado para que las crías pudieran mamar, a una de ellas le faltó tiempo para acercarse a su madre y aprovechar el momento. Fue un momento precioso.
¡A Miguel le gustó mucho el Biopark! Le sorprendió lo grande que era y de lo poco que se acordaba.
sábado, 23 de agosto de 2025
Atenas Día 1
Se estaba convirtiendo en una costumbre madrugar en Budapest. Nuestro último día no iba a ser menos. A las 3:15 sonó el despertador, hicimos el checkout del hotel y pedimos un taxi que nos llevó al aeropuerto desde donde cogeríamos un avión de Ryanair que nos llevaría a Atenas, donde aterrizamos un par de horas después. Cogimos otro taxi que nos llevó cerca de nuestro alojamiento en el centro de Atenas.
Soltamos las maletas en una especie de trastero que tenía habilitado el apartamento mientras nos arreglaban la habitación y fuimos a desayunar a un sitio cercano que teníamos localizado, Victory. No estuvo nada mal.
Adriano sentía fascinación por la cultura griega desde joven. Vivió allí en sus años formativos, antes de ser emperador. Convirtió Atenas en un centro cultural y la benefició financiando grandes obras como la Biblioteca de Adriano, un acueducto y terminó el Templo de Zeus Olímpico, iniciado años atrás. Adriano está considerado uno de los emperadores buenos del Imperio Romano, se le llegó a conocer como el griego o como el restaurador. Por algo será.
Además, dentro del museo está la galería del Partenón, donde se ha tratado de reproducir todas las proporciones y las medidas tanto del friso, las metopas, los frontones y las columnas. La colección es inmensa. Nosotros tardamos unas dos horas para recorrerlo y nos hubiera hecho falta darle cinco vueltas más, pero no disponíamos de tanto tiempo.
Abandonamos el museo y se nos abrió el apetito. Nos llegaban olores de especias, de carne guisada, a la brasa... decidimos dirigirnos en dirección al barrio Plaka, donde yo tenía echado el ojo a varios restaurantes. Plaka es uno de los corazones del centro turístico de Atenas, un barrio adoquinado, muy colorido y animado, que está a los pies de la ladera de la Acrópolis. El restaurante que elegimos fue Geros Tou Moria. Fue un acierto.
En cada calle de Monastiraki hay una tienda de souvenirs que vende camisetas con el lema de Sparta, camisas de lino azul y blancas, o esponjas naturales. Está llena de apartamentos turísticos y bonitos restaurantes donde los camareros apostados en la entrada te conminan a entrar a consumir en su restaurante.
Buscamos un sitio donde tomar un café y picar algo, y para descansar los pies. A pocos metros, girando la calle encontramos una plaza con una pastelería heladería, Zuccherino, con una terraza debajo de unos árboles frondosos. Los niños querían helados, Pepi y yo café con pastel. Todo muy rico. Pepi y yo pedimos una especie de tarta de hojaldre, pistachos y miel. Similar a una baklava pero sin llegar a serlo. El café con hielo buenísimo.
El resto del tiempo decidimos dejarnos llevar, ir conociendo Atenas caminando, curioseando por las tiendas de souvenirs, eligiendo restaurantes, contemplando cuán parecidos y cuán distintos somos los mediterráneos. Todas las calles del centro estaban abarrotadas y todo el mundo aparentaba ir de un sitio a otro sin que el tiempo fuese importante. Nos abocamos a la Plaza Monastiraki, un lugar plagado de gentío, puestos callejeros, bares con terrazas, había muchísima vida en ese momento. En la plaza, escorada hacia un lado, hay otra Iglesia bizantina, también de confesión ortodoxa, Santa Iglesia de la Virgen María Pantanassa. La plaza Monastiraki recibe su nombre de ella. Durante siglos la iglesia fue denominaba Monasterio Grande, y de ahí se quedó el nombre. Tiene un campanario que no pega mucho, pero bueno, ahí está. Para entrar a la iglesia hay que bajar unos escalones y la base del campanario está unos cuantos escalones por encima del suelo de la plaza. No es que sea una iglesia bella tal cual, pues parece un collage desgarbado del paso de los siglos. El interior, a mi juicio, es más bonito que el exterior.
Durante el vagabundear por el centro de Atenas, comenzamos a ver puestos donde servían gyros, que son una carne asada de cordero o ternera, cortada en vertical en finas tiras, que se sirve en pan de pita con diversos ingredientes como cebolla, tomate y salsa tzatziki. Incluso en algunas ocasiones añadían patatas fritas dentro del cucurucho. Algo así como un kebab, pero con un estilo griego. Miguel, que no había tomado un pastel a media tarde, no pudo resistirse y se pidió uno que todos probamos.
Llevábamos despiertos desde muy temprano cuando cogimos el taxi en Budapest. El día se nos estaba haciendo largo, decidimos retirarnos al apartamento que estaba apenas a diez minutos caminando. Despertar en Budapest y dormir en Atenas es algo que probablemente no vuelva a hacer en mi vida. O sí. Nunca se sabe.
jueves, 14 de noviembre de 2024
En noviembre
En noviembre disfruto de los mejores amaneceres. No digo que yo tenga exclusividad y que los míos sean mejores que los del resto, no, digo que en noviembre, de entre todos los meses del año, es el mes en el que los amaneceres me parecen mejores. Son insuperables. Hay días en los que me dejan absolutamente boquiabierto. Es imposible no quedar fascinado.
El ritual matutino durante todo el año es prácticamente siempre es el mismo. Entorno a las ocho menos cuarto de la mañana salgo por el portal y encamino mi recorrido hacia el trabajo con el fresco otoñal terminando de espabilarme. En el primer tramo, antes de girar a la izquierda y dejar atrás el edificio residencial, ando colocándome los airpods para escuchar una de las listas de canciones personalizadas que tengo guardadas en Spotify, y así comenzar para encarar el día. Entonces, al girar la esquina que da a la avenida principal, que lleva directamente a mi trabajo, el amanecer, aún sabiendo que está esperándome, me sorprende.
Existe un suave inclinación en la avenida que hace que la vista sea algo elevada, lo que facilita la amplitud de la panorámica. Las circunstancias hacen que en algunos días de noviembre, sobre esa hora, el amanecer está en su punto álgido. Si está nublado, la filtración de los primeros rayos engrandecen la estampa. Lo vívido de los contrastes ensalzan aún más el espectáculo de luz. Es posible que la dirección de la calle permite tener una vista privilegiada, y que por muy bien que yo trate de hacer la foto, créanme, no le hace justicia. La realidad siempre supera la ficción, pero si hablamos de un amanecer, es que ni se acerca.
martes, 20 de agosto de 2024
Oporto
Como la cita la cogimos por la tarde, pues tampoco era un gran problema salvo que tuvimos que invertir el orden de las visitas. Nos dirigimos hacia la siguiente parada prevista, la Igreja do Carmo, que es una iglesia barroca con azulejos en un lado y de camino visitamos la Praça de gomes Teixeira, donde está el rectorado de la Universidade do Porto y una fuente del siglo XIX de estilo romano, llamada la Fonte dos Leoes.
Continuamos nuestro descenso hasta la Praça da Liberdade, y subimos junto a la Igreja de Santo António dos Congregados para asomarnos a un McDonald's, sí, y han leído bien. No es que tuviéramos apetito ni nada de eso, es que para muchos éste es el local de la famosa cadena de comida rápida más bello del mundo. Se llamaba McDonald's Imperial porque antiguamente el edificio de los años 30 que ocupa era el famoso Café Imperial. La verdad es que sí que es bonito.
La visita comenzó, como suele ocurrir, con una introducción histórica, y seguidamente el guía nos llevó a pasar por delante de la Librería Lello, donde explicó un poco de por qué tanta fama y nos llevó por una animada calle famosa por su vida nocturna, Rua da Galeria de París, que, todo hay que decirlo, a esa hora de la mañana estaba durmiendo la mona.
Decidimos buscar un sitio donde sentarnos, comer algo y realizar una parada en el baño. El día antes vimos un restaurante, en la Rua dos Clérigos, que se llamaba O Forno dos Clérigos, que parecía un restaurante bastante turístico, que es algo de lo que la mayoría de las veces solemos huir, pero necesitábamos algo que sirvieran con rapidez ya que seguidamente teníamos la visita a la librería Lello. Y como pillaba de camino, pues ahí nos detuvimos. Pepi y yo compartimos una fransesinha y como no tenía que conducir ese día me tomé una buena Super Bock. Como postre cruzamos la calle y frente por frente estaba Manteigaria, una Fábrica de Pastéis de Nata y pedimos uno para cada uno. Aparte me pedí una copa de vinho do Porto. ¡Había que probarlo!
Decidimos que era un buen momento para bajar a la ribera y coger uno de esos barcos que da una vuelta por el Río Duero, y que te pasea por debajo de los puentes desde donde obtener un punto de vista distinto de la ciudad. Así lo hicimos, pero antes nos acercamos a un supermercado donde comprar algo de agua pues estábamos sedientos.
De entre los distintos barcos que te ofrecen viajes por el Duero elegimos uno que tenía un descuento que nos había dado el guía del free tour, hicimos un poco de cola hasta que finalmente embarcamos. Pudimos tener una perspectiva distinta de los distintos puentes: el Ponte Luis I, luego Ponte Infante Dom Henrique, Ponte María Pia, Ponte de Sao Joao y finalmente el Ponte do Freixo, que fue por donde nosotros entramos a la ciudad portuense en el día anterior. Las vistas de la vuelta fueron estupendas.
Decidimos cenar en la terraza de uno de los restaurantes de la ribera, la Taberninha do Manel. La temperatura era estupenda. Sofía, Miguel y Pepi se pidieron pasta, yo me decanté -¿cómo no?- por un bacalao com natas, que vi servido en una mesa cercana y que era de aspecto distinto al que me había tomado anteriormente, pues parecía que lo acababan gratinado. Lo regué con una buena cerveza bien fresca que me sentó estupendamente. Muy rico todo.
Era noche cerrada cuando acabamos de cenar. Dimos un último paseo por la ribera con la vista nocturna de las luces de la ciudad reflejadas en el Duero. Una estampa preciosa. El Palacio Episcopal presidiendo iluminado el difuso perfil de la ciudad. Nos dirigimos hacia el puente Luis I, donde había una parada de taxis y cogimos uno que nos llevara de vuelta al hotel.
sábado, 11 de diciembre de 2021
Atardeceres, castañas y abrazos
domingo, 29 de agosto de 2021
Los Planetas en el Castilllo de Gibralfaro
Acudimos pronto, sabíamos que estaba todo vendido y que el primero que llegara era el primero que se sentaba. A quien madruga, dicen, que Dios ayuda. Nosotros no madrugamos pero sí que no nos quedamos dormidos y pillamos unas estupendas butacas centradas (eran sillas de plástico) en la mismísima primera fila.
Luego salimos del concierto, poco a poco, entre el éxtasis y el descanso. Bajamos a pie en silencio, todavía con la reverberación de las notas en nuestras cabezas, con las luces de la ciudad al fondo y la brisa fresca traía el vivo olor de los pinares. Nos detuvimos frente al mirador y a pesar del complicado momento que estamos viviendo, en mi interior vencía un sentimiento de agradecimiento. Un Mediterráneo tan inmenso como oscuro fue testigo.
sábado, 21 de agosto de 2021
Días de verano
En los últimos años, cuando llega agosto, coincide que en casa todos estamos de vacaciones. Normalmente solemos hacer un viaje, ya sea en coche o en avión para conocer ciudades, o países que no conozcamos. Mezclar cultura con viajes. Pero este año, con la dichosa pandemia, no nos sentíamos con muchas ganas de meternos en aviones, ni tampoco de andar por ahí yendo a hoteles y comiendo fuera. Así que decidimos hacer una escapada rural con unos amigos y dejar el viaje para más adelante si es posible.
Finalmente fuimos un par de noches a la Villa Turística de Laujar de Andarax, en la Alpujarra Almeriense. No es la primera vez que íbamos. Acudimos a tiro fijo, sin error, buscando algo que nos diera confianza y donde teníamos garantizado el descanso, la buena comida y a un precio aceptable. Piscina, siestas, buena cocina, lecturas y poco más es necesario para un descanso en mayúsculas. Incluso a la vuelta hicimos parada para almorzar en el Asador El Camping, junto al embalse de La Viñuela. Otro homenaje que nos ofrecimos antes de regresar a casa para continuar con las vacaciones.
En las vacaciones siempre procuramos dejar tiempo para realizar tareas por casa, para intentar hacer un hogar más confortable. Siempre hay cosas que mejorar. Encargamos al carpintero una estantería que irá en mi dormitorio (siempre nos falta sitio para los libros), de nuestra visita a Ikea trajimos una butaca que creo que nos va a venir bien y también hicimos algunas quedadas escogidas con amigos. Pocas. A finales de mes comenzó la pretemporada de Miguelito, que ya está en su último año de infantil.
En definitiva, pasamos un verano con la vista en la balanza en la complicada valoración de en qué merece la pena arriesgar o en qué no. Decisiones siempre muy difíciles de tomar. Intentar vivir manteniendo la precaución, estimar qué es más eficaz en cada situación si la mascarilla, la distancia, o la ventilación. Buscar siempre que el mayor número de precauciones estén presentes, aunque sabemos que no es posible en todo momento. Los riesgos, los potenciales peligros y la madre que lo parió a todo. Vivir continuamente en un sinvivir. Así estamos.
domingo, 24 de enero de 2016
Marilyn Monroe 33
domingo, 5 de abril de 2015
Ana Frank: La historia jamás contada
domingo, 16 de noviembre de 2014
Una montaña encima
domingo, 9 de noviembre de 2014
El muro de Berlín
jueves, 5 de junio de 2014
Creadores de ilusiones
La gran diferencia de las ilusiones, por concepto, las impone nuestras necesidades. Cuando se tienen las necesidades básicas relativamente cubiertas, nuestras ilusiones son, en general, superfluas y manoseadas; en cambio, cuando las necesidades básicas no están cubiertas, o al menos no del todo cubiertas, nuestras ilusiones están totalmente enfocadas en cubrir las necesidades para alcanzar el anhelado bienestar. De manera que las ilusiones de las personas están claramente clasificadas dependiendo del estrato social en el que estén ubicadas. Piénsenlo.
Dime cuáles son tus ilusiones y te diré en qué sociedad vives.
sábado, 16 de noviembre de 2013
En taxi
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