lunes, 24 de noviembre de 2025

Bye-bye Pellicer. Welcome Funes

Era un secreto a voces. Sergio Pellicer tenía los días contados. Todos imaginábamos que si el Málaga pinchaba una vez más, iba a ser destituido. Justo o no iba a ser así. Los números, en esta ocasión, no estaban de su parte.

Tras el milagroso ascenso la temporada anterior en Tarragona (siempre agradecido y en mi corazón), el objetivo de la temporada era mantenerse en la categoría de plata -lo que ahora llaman La Liga Hypermotion-. Tras trece jornadas el Málaga cosechaba 15 puntos. Tan sólo 4 victorias, 3 empates y 6 derrotas.  16 goles a favor y 17 en contra. Pero lo peor no eran los números, era la sensación de que el equipo estaba atenazado y que jugaba encorsetado. El miedo a perder los tenía agarrotados. Un punto sobre el descenso. Y la siguiente jornada el rival era la Cultural Leonesa, en el Estadio Reino de León, que estaba por detrás, en los puestos de descenso. pero a un sólo punto de nosotros. Es decir, si nos ganaban, nos adelantaban. No se podía fallar. La silla de Pellicer dependía de ese partido.

El partido tenía miga. El Málaga comenzó mejor, teniendo la pelota, intentando encontrar huecos aunque a una velocidad demasiado lenta. Lobete en el minuto 2, en un estupendo disparo, tiró al larguero. ¡Vaya ocasión! La suerte no está de nuestro lado. A la media hora, tras robar el balón, un tiro de Rafa estuvo cerca de entrar pegado al palo, pero el portero, muy atento despejó a córner. En la contra siguiente la Cultural perdonó un gol franco, a los pocos minutos, en la siguiente contra anotaron. 1-0. Mal asunto. Así acabó la primera parte.

En la segunda mitad, no hubo reacción. Un Málaga sin ideas se fue apagando hasta que el árbitro señaló el fatídico desenlace con el pitido final, con expulsión de Murillo incluida. Era cuestión de horas que le movieran la silla a Pellicer. Así lo pensábamos todos. Acabó la jornada y no entramos en descenso. Situados al borde de las posiciones de descenso. Con los mismos puntos pero con un mejor golaverage.

Sergio Pellicer es un entrenador de club. 186 partidos oficiales dirigidos. Le ha tocado lidiar con problemas económicos, problemas graves en la planificación de la plantilla, una pandemia, y mil cosas más. En realidad ha sido un superviviente de las circunstancias. Apagafuegos local. Pero yo siempre lo recordaré por ser el entrenador del "milagro" de Tarragona. Muchas gracias. Un currante, un señor.

Lo sustituía Juan Francisco Funes, entrenador del Atlético Malagueño las últimas temporadas. Su labor allí ha sido sobresaliente, pero ahora las cosas son distintas. Estreno en la Rosaleda. Allí que fuimos, de nuevo.

Domingo, nueve de la noche, fresquete del bueno, posibilidad de lluvia. El rival el Mirandés. Segundo por la cola, tres puntos menos que nosotros. Si no ganamos hoy la cosa se ponía fea de verdad. De lo que pasara en este partido, dependerán muchas de las cosas que nos esperan en el futuro.

El partido comienza algo loco, hasta que en el minuto 30, Adrián Niño anota un gol con un bonito y certero golpeo con la derecha tras un centro de Dotor por la derecha tras una contra. Dos minutos después en la lucha por un balón largo dividido que anda pillo Joaquín, asiste para que Adrián Niño empuje al fondo de la red. En dos minutos, dos goles. Las castañas que compramos antes del partido nos están sentado bien. Descanso y hora del bocata. Parece que el debut de Funes va por buen camino.

En la segunda parte parece que salimos dormidos. Einar Galilea mide mal en un corte y deja a Marí delante de Herrero, que finaliza perfectamente a la izquierda del cancerbero. 2-1 en el minuto 60. Comienzan los silbidos. Los nervios en la grada se traspasan al césped. Todo podía haber cambiado en el minuto 65, cuando Larrubia roba un balón, pasa a Niño que cede a Joaquín, que pica al otro palo sutilmente con la mala fortuna de que el balón se estrella contra el palo. ¡La mala suerte sigue presente!

Corría el minuto 78 cuando Petit remata un estupendo cabezazo delante de Einar. El 2-2 está servido. Einar queda marcado especialmente por el primer gol. El Mirandés parece más entero físicamente. Desaprovecharon una jugada clara para darle la vuelta al partido, pero una mano de Alberto Herrero salva de la catástrofe. 

El fútbol a veces guarda sorpresas para el final y en la última jugada del partido, en un balón parado botado cerca del semicírculo central, el Málaga sube a los centrales a rematar. La defensa despeja, le cae a Lobete que le pega a puerta, pero el portero rechaza y Einar Galilea, en la posición de 9, rodeado de defensas, sutilmente, antes de que bote, y por debajo de las piernas de un jugador del Mirandés coloca el balón hacia el otro lado de la portería. 3-2 en el minuto 95. La alegría en la grada es inexplicable. Tres puntos importantísimos contra un rival directo. 

Conseguimos distanciarnos un punto del descenso pero sobretodo avanzamos tres posiciones en la clasificación. Parece que Funes ha caído con buen pie. La semana próxima toca ir a Valladolid. Campo complicado. El Málaga es un sentimiento.

sábado, 15 de noviembre de 2025

La OFM 2025/26 - Programa 04

Vi la posibilidad de asistir al cuarto programa de la temporada de la Orquesta Filarmónica de Málaga y me puse a investigar sobre lo que iban a interpretar. 

La primera parte recaía en el compositor israelí Avner Dorman y su composición Frozen in time, dividida en tres movimientos, en las que según parece el compositor se inspiró en la evolución geogénica del planeta. Es una especie de narración musical de la formación de los continentes, desde la prehistoria hasta nuestros días. Me pierdo un poco en esto de la teoría de la inspiración, pero siento curiosidad. Siempre es interesante comprender lo que puede inspirar a las personas. Aunque lo realmente importante siempre es el resultado musical final.

Buscas cuatro palabras en Internet y ya tienes de todo. Tras escucharla me pareció interesante, muy enérgica y contemporánea. Venía como percusionista invitado el bielorruso Anton Ždanovič, que es un verdadero virtuoso de la marimba. Sólo por ver tocar el inicio del primer movimiento ya valía la pena. El montaje de marimba, timbales, platillos y Dios sabe qué cosas más que montó, era algo grandioso. Digno de contemplar. Mil preguntas me surgieron al verlo. Aquí pongo una foto para que se pueda ver de lo que hablo. Impresionante.

En la segunda parte interpretaban la Sinfonía nº 3, con órgano y piano de Camille Saint-Saëns, dedicada a su amigo y mentor Franz Liszt, con el formato tradicional de cuatro movimientos. Lo que escuché me pareció muy elegante y romántica, con bastante influencias de Beethoven. Me pareció que era un programa más que atractivo. En el órgano contó con la participación de Antonio del Pino. El tercer movimiento es soñador y enérgico. Me gustó especialmente.

Así que allí nos presentamos mi amigo Miguel y yo (los mismos de siempre) para disfrutar de la Orquesta Sinfónica de Málaga. Para esta ocasión elegimos unos asientos algo mejores -en el tercer piso, en lugar de en el Paraíso- con la idea de ir poco a poco seleccionando butacas por todo el recinto, a ver si sacamos algo en claro sobre el sonido en el teatro. La idea es encontrar un buen sonido a un buen precio.

Como director, en esta ocasión se contaba, por primera vez, con la colaboración del director neerlandés Conrad Van Alphen, director titular y director artístico de la Orquesta Sinfonia Rotterdam.


lunes, 10 de noviembre de 2025

Al Di Meola en el Teatro Cervantes

Aún mantenía vivo en la cabeza el tarareo del público del Movistar Arena en Karma Police con la acústica de Tom Yorke cuando al día siguiente iba en coche de camino a Málaga, dispuesto a asistir al concierto que ofrecía el músico de Nueva Jersey, Al Di Meola en el Teatro Cervantes. 

Conocí a Al Di Meola gracias al aclamado disco en directo que unía las guitarras de Al Di Meola, John McLaughlin y a Paco de Lucía, en 1981 en su memorable disco titulado Friday Night in San Francisco. Un disco maravilloso. Diría que historia de la música y de la guitarra española. Uno de los discos en directos de referencia. Un disco que me fascina tanto por su belleza como por su destreza. Hay una velocidad en las notas de la guitarra, una sincronización tan perfecta que parece irreal. Una obra maestra.

Por eso cuando supe que Al Di Meola Acoustic Trio, que es en el formato con el que se presentaba en el Teatro Cervantes de Málaga, hice lo imposible por no faltar, porque sé que me hubiera arrepentido. 

Antes incluso de comenzar el concierto el guitarrista estadounidense recibió el Premio CIFU, como reconocimiento a su aportación a la historia de la guitarra, con su arriesgada fusión de estilos como el flamenco y el jazz.

Al Di Meola vino acompañado del italiano Peo Alfonsi, un guitarrista de jazz de acompañamiento, que llevó el peso de gran parte de las guitarras rítmicas y Sergio Martínez, un percusionista valenciano sobre el que recayó la parte rítmica. 

El concierto dio comienzo con dos composiciones de su disco The Infinite Desire (1998), la que da nombre al disco y Vizzini, inspirada en el pintor italiano. En el fondo del escenario se fueron proyectando imágenes que completaban contemplativamente cada tema.

Si alguna vez han sostenido una guitarra española entre sus dedos, y han intentado tocar algo con ella, comprenderán la dificultad que resultaba para mí comprobar que no había ninguna nota que sonara irregular, todo sonaba perfecto, y a una velocidad endiablada.

Continuó con Fandango, una canción de su último disco Twentyfour (2024), en la que usó sintetizadores con la guitarra que usaba mediante pedales que completaban y ensalzaban el sonido de una forma peculiar. ¡Sonaba de maravilla! Todavía más eléctrico sonó Turquoise, de su disco Consequence of Chaos (2006). Seguidamente realizó un homenaje a The Beatles con temas como In my life y Because, del disco tributo que grabó en 2013. Fue alternando canciones de su último disco con otros como Cafe 1930, que me pareció sublime, incluida en su disco Di Meola Plays Piazzolla (2005). 

En Azzura, uno de los temas que tocó junto con Paco de Lucía en 1996, proyectó imágenes de fotografías en la pantalla de los días de grabación, y de sus días juntos. Además se detuvo a compartir alguna curiosa anécdota vivida junto al guitarrista de Algeciras. Fue un momento muy emotivo. 

Para los bises pidió que subiera al escenario el guitarrista madrileño Antonio Rey con el que interpretaron la acertada Spain, de Chick Corea. Seguidamente, para deleite de todos los allí presentes, interpretaron Mediterranean Sundance. Viví las primeras notas con la piel de gallina, con una emoción mezcla de exaltación y nostalgia. Es una canción que resume en gran parte mi amor por la guitarra. No se me ocurre mejor colofón para acabar el concierto.

No creo que hubiera nadie en todo el recinto que no lo abandonara con enorme agradecimiento por lo vivido, una clase magistral de sensibilidad y virtuosismo. Me dio la impresión de estar viviendo algo histórico. 

Al acabar el concierto pude acercarme al escenario y pedirle a Peo Alfonsi si me podía dar el setlist, que ahora conservo como oro en paño. 


sábado, 8 de noviembre de 2025

Radiohead en Madrid

Si tuviera que hacer una lista -cosa que no me gusta hacer- de los diez mejores conciertos que he asistido en mi vida, con mucha probabilidad tendría que incluir el que ofreció Radiohead en el Primavera Sound de 2016. No sabría ahora asegurar en qué posición, pero entre los diez primeros sí puedo aseverar que estaría. ¡Vaya conciertazo que viví!

La banda de Oxford ha sido desde sus inicios, allá por 1993, una de mis bandas favoritas. Desde su primer single de éxito, Creep, con el que quedé prendado fue sólo el principio de todo lo que vendría después. He ido siguiendo todos sus álbumes conforme los han ido publicando y he ido amándolos todos -unos más que otros, claro está-. Muchísimas de sus canciones están entre mis favoritas. Por eso, cuando en 2016 por fin pude ver algunas de ellas interpretadas en directo, alguna lagrimita de emoción se me escapó.

No son una banda muy prolífica en cuanto a conciertos, y menos en España, así que cuando anunciaron que programaban cuatro fechas en la capital española, tuve claro que quería ir a verlos. Mi santa, a la que también le gusta y mi cuñado, que es fan también, quisieron apuntarse.

Lo difícil era conseguir entradas, porque la expectación que levanta ahora casi cada cantante o banda que pasa por España en una gira mundial, provoca que se agoten las entradas en cuestión de minutos. Con Radiohead supuse no iba a ser muy distinto. Así que para la ocasión, los británicos pusieron en marcha una estrategia para combatir la reventa, y también para proteger a sus seguidores de los precios desorbitados de las entradas.

Primero había que apuntarse a un sorteo, facilitando tu email y el concierto al que pretendías asistir, para que, si te tocaba, te enviaran un código que te permitía tener acceso a la venta de entradas. No te aseguraba nada, pero sin código no había nada que hacer. Por suerte mi cuñado y yo recibimos códigos. Pepi se quedó sin su código. Tras muchos nervios y algo de experiencia pudimos adquirir entradas para los tres de pista para la tercera fecha, que es la fecha por la que nos decidimos. Una vez adquiridas las entradas, el siguiente paso era presentarse allí. 

Así que el mismo día del concierto, el viernes 7 de noviembre, nos pusimos en marcha temprano. Primero cogimos el tren de Cercanías desde Fuengirola y seguidamente, en Málaga, el tren Iryo de alta velocidad que nos llevó a Madrid. En la capital el día estaba nublado pero no llovía. Así que  comenzamos nuestro recorrido a pie desde Atocha, por delante del Museo Nacional del Prado, pasando por la fuente de Neptuno, girando hacia la Carrera de San Jerónimo, por delante del Palacio de las Cortes hasta llegar a la Puerta del Sol,  donde saludamos al oso junto al madroño y cruzamos por Preciados hasta Gran Vía, donde, algo más allá del Teatro Lope de Vega, teníamos reservada la habitación de hotel. 

Dejamos las mochilas en la habitación y preparamos lo justo para salir e ir a comer, pues habíamos quedado con unos amigos para comer en un Steakburger en Gran Via. Allí se unieron Iñaki y Emilio, amigos míos. Y comiendo hamburguesas todos hicimos nuestros cálculos del setlist que deseábamos. 

Pillamos el metro en la misma Gran Vía, en la estación de Santo Domingo, y en la Línea 2, directos, nos bajamos en Goya, junto al Movistar Arena, antiguo WiZink Center. No queríamos acceder tarde al recinto porque nuestras entradas eran de pista y llegar más tarde significa, estar más atrás. Pepi hubiera preferido grada, pero era lo que había. Mientras nos dirigíamos a la cola de acceso comenzaron a caer unas gotas, pero duró unos pocos minutos.

Accedimos pronto y nos colocamos donde Iñaki, que había estudiado concienzudamente la disposición, nos recomendó. Allí se unieron otros amigos comunes y nos preparamos para ver a Thom Yorke, Jonny Greenwood, Colin Greenwood, Ed O'Brien y Phil Selway in person. Además vino para acompañarles durante esta gira el percusionista Chris Vatalaro.

Las luces apagadas, el picorsito en la boca del estómago. El escenario circular en el centro de la pista, encerrado en una especie de jaula que se elevaría y que serviría de pantalla cilíndrica digital. La gira comenzó en Madrid y había muchas expectativas sobre cuál sería el setlist. Yo no tenía ninguna petición especial, aunque como es lógico tenía mis preferencias. Lo que había visto de las dos fechas anteriores en Madrid, me tenían más que satisfecho.

Comenzaron con la maravillosa Planet Telex. Después supimos que no iniciaban un concierto con Planet Telex desde 2008. Siguieron 2+2= 5, que fue una de las que eligieron en el bis de mi concierto en Barcelona. Continuaron con Sit Down. Stand Up que supuso otra novedad para mí. ¡Me encanta esta canción!

El sonido no estaba siendo el mejor. Había tramos de las canciones o incluso canciones que parecían que sonaban bien, y otras, en cambio, que diremos que sonaban regular. Bloom sonó regular. Lucky, por fortuna, no sonó del todo mal. Luego siguieron Ful stop y The Gloaming. Parecía que iban alternando una canción que ya había escuchado en el Primavera Sound con una que no. No me importaba mucho, la verdad.

There there sonó bastante bien. Es un tema que gana mucho en directo. Ver a Jonny dándolo todo con los tambores siempre es algo que gusta. No Surprises es otra de las que repitieron, pero por mí que me la toquen en cada concierto al que yo vaya. Continuaron con Videotape, Weird Fishes/Arpeggi y Everything in its right place. Canción que siempre disfruto mucho. Me gustó mucho la manera de comenzarla.

15 Step,  la potente The National Anthem, la cálida y dulce Daydreaming, Subterranean Homesick Alien, que fue muy celebrada, Bodysnatchers e Idioteque sirvieron para dar fin al set principal. 

Iniciaron el bis tocando Fake Plastic Trees que hizo las delicias del público. Fue una de las canciones más celebradas, pero lo que estaba por venir terminó por rendir al público: Let Down y Paranoid Android. You and whose army?, A Wolf at the Door. El bis estaba resultando simplemente maravilloso. No movería nada de la elección.

El público, a esta altura, estaba completamente entregado y nos regalaron una de esas canciones que lamentablemente tenían olvidadas, Just, que no tocaban en directo desde 2009. La tuvieron que ensayar bien porque sonó estupenda. Para acabar, con todas las luces encendidas, tocaron Karma Police, un himno más que una canción, que acabó con todo el público cantando y Yorke tocando la guitarra acústica, mientras el resto se retiraba. Fue un momento muy bonito. 

Una maravilla de concierto, aunque el sonido era bastante mejorable. Tampoco soy, tengo que reconocerlo, un fan de los escenarios circulares en el centro. A mi juicio te pierdes muchas cosas.

Al acabar quedamos con otros amigos que también habían ido a ver el concierto. Intercambiamos experiencias casi de cada lado del recinto y nos despedimos con la certeza, en modo de esperanza, de que volveremos a vernos en otros recintos o espectáculos alrededor de la música.

Nosotros tres pillamos un taxi que nos llevó a Gran Vía donde pudimos tomar algo antes de ir a la habitación del hotel. Al día siguiente quedaba deshacer el trayecto de vuelta a casa, pero con otra muesca más en la culata del revólver. 


martes, 4 de noviembre de 2025

Kandace Springs en el Cervantes

Apenas unos días después de visitar el Teatro Cervantes en el concierto de la Filarmónica de Málaga, acudí de nuevo al mismo recinto para el Festival de Jazz, con la intención de ver la actuación de la cantante de Nashville, Kandace Springs.

He de reconocer que no había escuchado gran cosa de ella cuando supe que venía a Málaga, por lo que eché un rápido vistazo por sus redes sociales y vi que había actuado junto con George Benson, y colaborado con mi admiradísima Norah Jones, o que había agotado el Carnagie Hall neoyorquino, que no es ninguna tontería. Así que lo siguiente era buscar por las plataformas de streaming y escuchar algo de su música. No me hicieron falta muchas escuchas para desear estar en su concierto.

El último disco publicado por Kandace Springs, Lady in satin (2025), rinde un homenaje al disco de mismo título de una de las grandes leyendas del jazz, la inigualable Billie Holiday. Lo primero que pensé al verlo, fue que hay que tener mucho talento y muchas agallas para publicar precisamente ese disco. Lady in Satin (1958) que fue el último disco que Billy Holiday publicó en vida y es, con probabilidad, uno de los discos más recordados de  Lady Day.

De manera que allí me presenté acompañado de mi amigo Miguel, que se apunta a un bombardeo con la misma facilidad que yo. Kandace Springs inició su concierto ante un precioso piano Steinway & Sons ébano de cola, con su tema We'll find a way de su disco Run your race (2024). El sonido fue perfecto desde el primer minuto. La pianista y cantante llegaba acompañada de Camille Gainer a la batería y Caylen Bryant al contrabajo y a los coros. No hacía falta más para sonar divinamente. Continuaron con otra canción propia, Soul Eyes, de su disco de mismo nombre (2016). 

Poco a poco fueron cayendo algunos clásicos, como Killing me softly with his song o Devil may care, que fue una de las canciones elegidas por Diana Krall en el primero de los conciertos del Starlite que asistí, allá por 2022. La versión de Pearls, la canción de Sade, fue especialmente elegante. Todas estas incluidas en su disco The women who raised me (2020).

Para el encarar la parte final del concierto interpretó una canción muy emotiva, dedicada a su padre, Place to hide. Una canción preciosa. No faltó la versión de un tema tan especial como I put a spell on you

Dejó casi para el final una versión de una de mis canciones favoritas de Billie Holiday,  You don't know what love is. ¡Tremenda! Y para terminar se despidió con uno de los temas más grandes de la música: At last, el tema más conocido de Etta James.

Fue un concierto inolvidable. Al final me quedé al merch y a darle personalmente las gracias por el estupendo concierto que nos regalaron.


sábado, 1 de noviembre de 2025

La filarmónica

Si hay algo que me caracteriza, que llevo conmigo desde mis primeros recuerdos, es que soy un gran aficionado a la música. Y cuando digo grande, digo grande de verdad. Amo la música. Podría pasarme el día entero escuchando música. De hecho, en realidad, es lo que hago habitualmente. No hay nada prácticamente que no haga al mismo tiempo que escucho música.

Camino cada día para ir al trabajo escuchando música en los auriculares. Lo primero que hago en el trabajo, al encender el ordenador, es poner música. Toda la mañana escuchando música y de vuelta a casa, de nuevo caminando, los auriculares siempre con música. En casa, casi todo lo hago con música. Cocinar siempre lo hago con música. A la hora de acostarme para dormir, nada me tranquiliza mejor como la música.

Todo el que me conoce sabe que me apunto a un concierto casi sin dudarlo. Amo la música. Y mientras más música escuchas, más cosas te gustan, más conoces y más te queda por escuchar.

Hacía mucho tiempo que no iba a ver a la Orquesta Sinfónica de Málaga, y en el tercer concierto de la temporada de la Sinfónica, tenía programado para octubre un concierto que unía a Jean Sibelius y su obra más célebre, Finlandia, Op. 26, un himno nacional; Joseph Haydn con un concierto de trompeta y orquesta con un afamado trompetista invitado, Ole Edward Antonsen; otro concierto para trompeta, de Giuseppe Tartini; y para acabar la obra Peer Gynt del compositor noruego de Edvard Grieg.

Acudí junto a mi amigo Miguel y compramos entradas en Paraíso, que también se conoce como Gallinero. Desde allí se obtiene una visión conjunta del concierto. Y bueno, también porque son las entradas más baratas y no quería gastar mucho dinero. Fue una maravilla de concierto. Tengo que ir a más conciertos de la Orquesta Sinfónica de Málaga.

Tras el concierto, claro está, no desaprovechamos la oportunidad de irnos juntos a cenar. Fuimos a una de nuestras pizzerías favoritas de Málaga, la pizzería Vittoria.


Pd: Hubo un director invitado, el también noruego Rune Bergmann, director de la Filarmónica de Calgary en Canadá.