domingo, 22 de marzo de 2026

Un bebé perezoso y tímido

En cuanto supe que había nacido una cría de perezoso de dos dedos en el Bioparc de Fuengirola quise ir a visitarla, pero finalmente tuve que ir retrasando la visita por una razón u otra, hasta que ya bien entrado en marzo pude ir. Primero visité a Ernie -la cría gorila que nació recientemente-  que aunque se notaba que había crecido aún seguía siendo un bebé precioso.Pero lo más fascinante es la manera que tiene la madre de tratarlo, es exactamente igual que cualquier madre cuida a su bebé. El instinto maternal es algo tan natural como el masticar.

Contemplé a las tortugas gigantes de las Galápagos, que estaban comiendo y más activas de lo habitual. No sé qué edad aproximada tienen, pero algunas suelen llegar a los 150 años. Las que hay en el Bioparc son bastante grandes, así que imagino que tienen buena edad. A ver si algún día lo pregunto a alguno de los cuidadores.

Los Dragones de Komodo también estaban muy activos. Igual estaban esperando que les pusieran la comida. No los he visto nunca alimentarse, pero bueno, como son el lagarto más grande del mundo supongo que son de buen comer.

El leopardo de Sri Lanka en cambio estaba retozón, no movía un párpado, parecía que estaba en los más dulces de los sueños. ¡Qué animal tan bonito!

Después de pasar a contemplar a los Axolotes, a Doris y a Nemos, me acerqué a ver a las nutrias gigantes, que siempre son muy escurridizas, y que poco a poco parece que por fin se van separando de sus crías. Y ya fui a buscar a la cría de perezoso.

No hubo manera de poder verla. Me dijo la cuidadora que desde que tiene la cría baja menos de la copa de los árboles y que es difícil verla de lejos. También me contó que aunque la viéramos, la cría está tan aferrada a la madre, y tiene tantos pelos que es complicado distinguirla aún estando cerca. Que más que perezoso se podría decir que es tímido.

Como pasé un buen rato en el aviario, esperando a ver si podía ver a la madre y a la cría, pude ver muchas curiosidades. Pude ver al padre, que disfrutaba de una reconfortante siesta, y también a una bonita pareja de Socayos Rojos, también conocidos como titís cobrizos. Según contó la cuidadora son altamente sociables, y lo que yo creí que eran una pareja de enamorados, nos informó que eran un padre y su hijo. Me encantó ver cómo se enredaban la cola.

lunes, 16 de marzo de 2026

Todo es posible

Acabo de comprobar que la última vez que hablé por aquí del Málaga fue justo después de la victoria  (2-1) en casa contra un ordenado y experimentado AD Ceuta. Un resultado justo y ajustado, tras remontar un gol visitante en los primerísimos minutos. 

El siguiente partido era un comprometido Córdoba CF - Málaga CF. El campo a rebosar. El equipo local venía de tres victorias consecutivas y cinco partidos sin perder. Estaban en racha, pero la racha que traía el Málaga era mejor aún: cuatro victorias consecutivas y siete partidos sin perder en Liga. Dos de las mejores rachas del momento en la Liga Hypermotion. Ambos empatados a 32 puntos. Partidazo.

Medida la primera mitad, un balón dividido lo corrió Larrubia, que estuvo listísimo además de rapidísimo, encaró al portero marcando por el palo corto y adelantando al Málaga (0-1) . En la segunda parte el Málaga se  cerró bien atrás y en una contra marcó el 0-2, que fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego de Chupe. El Córdoba lo intentó pero no consiguió igualar el partido. Así que se rompió la racha del Córdoba, pero la del Málaga siguió sumando. Cinco victorias consecutivas. ¿Quién me lo hubiera dicho al principio de temporada? Funes le ha dado la vuelta al completo al equipo. Sin ningún fichaje. El Málaga acabó la jornada en puestos de playoff, algo que no ocurría desde la jornada 3, tras el buen inicio de liga, que fue un visto y no visto.

Tras la victoria en el Nuevo Arcángel de Córdoba tocaba recibir al siempre incómodo Burgos CF, que resultó ser uno de los partidos más tranquilos en La Rosaleda hace tiempo. Victoria por 3-0, con un golazo poco después de la media hora de Larrubia que se deshizo de dos marcadores y cruzó con poco ángulo al palo largo de potente disparo.  Cinco minutos después Chupe de estupendo cabezazo colocado tras centro maravilloso de Puga aumentó la diferencia, 2-0. Hubo un tramo de juego en el que el Burgos tuvo varias oportunidades pero casi al final, un tanto de Adrián Niño sentenció la victoria. Seis victorias consecutivas y el siguiente partido era contra el colista el Mirandés, que venía de siete partidos sin conocer la victoria. Todo parecía indicar que íbamos a alargar la racha.

Pues cuando en el fútbol todo parece evidente, y favorable para un resultado, lo más probable, es que haya una sorpresa con así fue. El partido se jugó un lunes. El Mirandés se adelantó al borde de la media hora, el Málaga CF empató el partido con gol de Aaron Ochoa en el minuto 60, y con el Málaga volcado, buscando otra victoria, en uno de los pocos córners locales el árbitro pitó un más que riguroso penalti en contra. Un pena (2-1) y se rompió la racha de los de Funes.

El siguiente partido era en casa contra la CyD Leonesa, también caminaban desesperados en puestos de descenso, el Málaga, aunque había bajado posiciones aún se mantenían inmersos en puestos de Playoff. ¿Habremos aprendido la lección? Pues sí, pero no.

Apenas inquietamos la portería rival en la primera media hora y fue en una contra. Pasada la media hora, un potente y ajustado tiro desde lejos de Iván Calero, exmalaguista, entró con la sensación de que Alfonso Herrero podía haber hecho algo más (0-1). Una primera parte para olvidar. Poco parece que hayamos aprendido.

La segunda parte fue otra cosa, otro ritmo, más ganas. Badía, el cancerbero visitante ganándose el MVP del partido. Una parada tras otra. Hasta que pasada la media hora de la segunda parte, tras un pase atrás de Chupe, en el otro lado de la portería, Larrubia consigue anotar el empate (1-1). El empate parecía inamovible hasta que en el minuto 94, en la prolongación del tiempo añadido, Larrubia, de jugada excepcional anotó un golazo de los que ya de por sí te levantan del asiento, pero que, encima, en ese minuto y para darle la vuelta a un marcador adverso (2-1), provocan que el estadio entero fuese una fiesta. Ganar en el último minuto siempre deja un regusto especial.

Siguiente partido, otro partido contra uno de los equipos de la parte baja de la clasificación. Otra vez un lunes. Mal asunto. Visitamos Anoeta, jugábamos contra el Sanse, el filial de la Real Sociedad, jugándose la vida. Comenzamos marcando pronto, otro gol de Larrubia, de cabeza en esta ocasión, a centro de Joaquín Muñoz,  pero poco duró la alegría porque diez minutos después nos empataron de un rechace de un mal despeje de Alfonso Herrero. El resultado al descanso hablaba de la igualdad del partido (1-1). En la segunda parte, en un saque de córner, el Sanse dio la vuelta al resultado, tras un cabezazo de Ochieng (2-1). Hubo polémica en el partido que no nos benefició, pero quejarse ya sirve de poco.

El siguiente partido, en casa, recibíamos al Albacete BP. Jugamos un partido serio, con muchos remates, y merecimos ganar, como así fue, por un corto 1-0, con gol de Joaquín en el primer tercio de la segunda parte, tras un pase atrás de Rafita, que subió la banda sorprendiendo. Un resultado corto pero justo.

Ahora tocaba visitar el Nuevo Los Cármenes de Granada. Veníamos de perder las dos últimas visitas con equipos que estaban en la tabla baja de la clasificación. Si pretendemos luchar por el ascenso, hay que cortar esa hemorragia fuera de casa. El Granada venía de perder en Ceuta, y estaba sólo tres puntos por encima del descenso. Nosotros estábamos quintos, inmersos de lleno por la lucha por el ascenso. 

Debido a la cercanía con Málaga se podía ver muchísimas camisetas malaguistas entre el público. El desplazamiento de seguidores malaguistas fue masivo. Un partido muy entretenido con muchas ocasiones por ambos lados, incluso un penalti desaprovechado por Chupe que lo lanzó al larguero en la primera parte. Al final del partido, en una contra, Larrubia tras una larga carrera anotó tras recoger un rechace del portero a un tiro suyo (0-1). Un resultado justo creo yo teniendo en cuenta que anotamos un gol y desperdiciamos un penalti. Por fin una victoria fuera de casa.

Ahora venían dos partidos en casa, lo que suponía una estupenda oportunidad para intentar sumar puntos y afianzar los puestos de la lucha por el ascenso. 

El primer partido de los dos encuentros era contra el Valladolid, que también llegaba al borde del descenso, era el equipo situado justo sobre los puestos que marcan el descenso. Mal asunto. 

El partido comenzó loco. Penalti a los diez minutos a favor del Málaga. Bien buscado por Chupe, que esta vez así anotó, lanzándolo por el medio y a media altura. ¡Qué poco me gustan los penaltis lanzados así. Apenas tres minutos después Dotor anotó el segundo, 2-0, tras caerle un rechace de un tiro de Larrubia. Ni quince minutos y el partido estaba muy bien encarrilado. ¿Tranquilidad por una vez? Nadie se lo creía. Y hacíamos bien. Justo antes de acabar la primera parte, el Valladolid recortó el resultado con un gol de jugada individual de Peter Federico, 2-1.

 Todos preocupados porque el resultado es engañoso, pero nada más comenzar la segunda parte, en una jugada a balón parado, Chupe caza una pelota y con un sutil toque y anota el gol que debería habernos dado la tranquilidad, 3-1. Todo parecía que estaba controlado pero Víctor García vio una roja por una patada innecesaria y a destiempo. Cinco minutos después en una acción desafortunada, a balón parado, Chupe anota en propia. Lo que no hacen los rivales, lo hacemos nosotros, 3-2. Con uno menos y con media hora por delante. Se veía venir. En el descuento, otra vez a balón parado, un remate de Latasa, anota el empate que fue el resultado final, 3-3. Salíamos del estadio con la sensación de haber perdido dos puntos. Mal asunto.

Siguiente partido era contra otro equipo en posiciones de descenso, el Huesca. Estos partidos son los peores. Da la sensación de que el ambiente cree que el partido está ganado con solo mirar la clasificación. La primera lección del fútbol debería ser, desconfiad de la tabla clasificatoria.

Domingo, 18:30 de una tarde primaveral. Comienza el partido y a la media hora de partid, un balón parado en contra, y en el talón de aquiles del equipo, Murillo comete un penalti por llegar tarde, 0-1. ¡Cómo me imaginaba yo este plan! Por suerte, apenas diez minutos después, en una jugada por banda izquierda de Joaquín, que cambia a Larrubia, que sólo tiene que cambiar el balón ajustándolo al otro palo, 1-1. Último minuto de la primera parte. Otro penalti tonto, cometido sobre Adrián Niño, similar al anterior, pero esta vez a favor. Lo marca Niño, 2-1. Bueno pues por suerte hemos dado la vuelta al marcador. A ver si no nos confiamos y lo estropeamos.

Comienza la segunda parte y anota Joaquín Muñoz, 3-1 y media hora por delante. ¿Tendremos tranquilidad por una santa vez? Los que conocemos al Málaga CF sabemos que todo es posible. La tarde va avanzando con más o menos tranquilidad hasta que en el minuto 90, tras una jugada de broma, de rebotes, malos despejes y mucha mala suerte, anota el Huesca, 3-2. Ya sabía yo que esto no podía acabar tranquilamente. Mal asunto. En la grada todos nos acordamos de los dos puntos perdidos la semana anterior.

El Huesca se vuelca a marcar el empate y en una contra en el minuto 93, Chupe, de volea, tras hacerse con un rechace, marca lo que se suponía el gol de la tranquilidad, 4-2. Pero el Málaga no da descanso y sólo un minuto después, en un córner, otra vez a balón parado, el Huesca anota de cabeza, 4-3. No hay descanso posible hasta que en el minuto 98, Chupete anota el definitivo 5-3. Vaya partido más loco.

El fútbol es así. Lo he dicho muchas veces. Dentro de un terreno de juego, mientras no se haya pitado el final, todo es posible. 

sábado, 14 de marzo de 2026

En primera línea

Hace ya bastantes años, cuando falleció mi abuela Anita (la madre de mi madre), estando en el duelo en el cementerio, mi tío Antonio (el hermano de mi madre) y mi madre tuvieron una conversación delante mía. Mi tío le decía a su hermana que ya no tenían padres, pues acababa de fallecer su madre, y su padre hacía unos años que había fallecido. Que ahora eran ellos lo que quedaban y los que estaban en primera línea de fuego. Aquella conversación me dio qué pensar. Es algo natural, lo sabemos todos, es la ley de la vida, pero es difícil de asimilar hasta que no te ves en ese lugar, incluso estando en ese lugar.

Van ya para catorce años que mi madre se nos fue. ¡Qué pronto se fue mi madre! Y la semana pasada, mi tío fue a acompañarla también demasiado pronto. Todavía me queda mi padre, que ya tiene ochenta y cinco años. Esta semana me ha tocado recordar esa frase. Eso de que ellos estaban ya en primera linea. Al no estar mi madre hace tiempo que se podría decir que ahora yo tengo un pie en primera línea, o incluso medio cuerpo.

Por eso cuando la siguiente semana tuve que hacerme una prueba de revisión de mi pasada operación de hernia de hiato,  que consistía en meterme un tubo -más bien un cable- por la nariz, hasta la boca del estómago, y mantenerlo puesto durante 24 horas, una ph-metría lo llaman. acudí al hospital hasta con ganas. Hay tantas desgracias alrededor, tantas malas noticias, que esto me pareció trivial y me convencí de que en realidad es mejor tomarse estas cosas con positividad y con un talante optimista. Luego es cierto que es bastante molesto y que masticar con un cable pasando por el fondo de la garganta es algo muy incómodo, pero bueno, hay que seguir tirando.

¿Qué es la vida si no eso? Un seguir tirando, un continuar, un paso siguiente, un poquito más. Nunca se sabe qué es lo que va a pasar al día siguiente. Una llamada de teléfono puede cambiarlo todo. Así es la vida, sólo se puede vivir en presente y el futuro es tan incierto e inalcanzable  como el pasado. Lo hecho, hecho está y el futuro está por llegar. No hay nada más acertado que centrarse en el presente, y más si estás en primera línea. Ya me entienden.


domingo, 22 de febrero de 2026

El libro de las ilusiones - Paul Auster

Es curiosa la forma que tenemos las personas de reaccionar de distinta manera a estímulos similares en distintos momentos. Hace pocas publicaciones comenté en este blog que cuando supe la aciaga noticia del fallecimiento de Javier Marías, necesité apartarme de sus escritos. Tuvo que pasar un tiempo, más allá de tres años, hasta que me sintiera preparado para volverle a leer. Es como si quisiera apartarme, alejarme, de un dolor para el que todavía no estaba preparado. Retomé su obra de la manera que me pareció que me dañaría menos, o al menos la que pensé que me apetecía más, es decir, sus artículos. Y todavía no contemplo leer una de sus novelas, aunque sé que si la vida me regala tiempo suficiente, llegará el momento.

En cambio, con el caso de Paul Auster mi reacción fue distinta. Cuando falleció, mi primera respuesta fue pensar que tendría que volverle a leer. Que quería volverle a leer. Casi en total contraposición con lo que me ocurrió con Javier Marías. 

Aunque no están muy separadas las fechas de fallecimiento de ambos. Poco más de un año y medio. Y que si bien Paul Auster falleció con 77 años y Marías con 70. La muerte de Auster la vi venir, entraba dentro de las posibilidades. Ya había sabido que estaba sufriendo un cáncer de pulmón -se había hecho público por las cuentas de Instagram de la mujer, Siri Hustvedt, y la de la hija de ambos, Sophie Auster- y si bien, la esperanza es lo último que se pierde, ya estaba la parca en el horizonte. En cambio la muerte de Javier Marías esa sí que no la vi venir. Fue una desagradable sorpresa. 

El caso es que decidí leer una novela de Paul Auster y elegí El libro de las ilusiones (2002). Mi amigo Miguel me había comentado que le había gustado mucho esa novela y que siempre la recomendaba. Así que como era una de las novelas de Paul Auster que tenía por casa, comencé a leerla. El inicio no fue del todo ilusionante. La historia me parecía muy triste para mis ánimos y tampoco es que fuera demasiado atractiva, pero Auster tiene una especie de brillo o frescura en su escritura que te va atrapando con una naturalidad casi de oleaje. De la misma manera que cuando tienes los pies en la arena de la orilla, y las olas poco a poco va hundiendo tus pies en la arena, de la misma manera la escritura de Paul Auster te va atrapando.

No pretendo en este blog destripar historias, ni novelas, si no contar lo que me parecieron. Me pareció que el libro comienza de una manera muy triste, y que poco a poco, incluso de una manera sorpresiva e inexplicable, el protagonista, David Zimmer encuentra la ilusión  de continuar en el descubrimiento de una persona. Y eso lo cambia todo.

Sigo pensado que el libro que más de gusta de los que he leído de Paul Auster es El Palacio de la Luna. Y este Libro de las ilusiones no llega a ese nivel -siempre hablando a mi juicio- pero le sigue a una corta distancia.

Espero no tardar mucho en leerme otra novela suya, pero eso es algo que nunca se sabe.


domingo, 15 de febrero de 2026

Menú en el Restaurante Matiz

Recibimos una invitación de parte de Pepe y Mamen para disfrutar de un menú degustación en el Restaurante Matiz, en Málaga. Uno de esos restaurantes que ofrecen menús que son casi creaciones artísticas. Me apetecía mucho la experiencia de un menú degustación, y así probar nuevos sabores, o debería decir, más bien, nuevas mezcla de sabores. La alta cocina, la nueva cocina, o la cocina creativa actual mantiene varias tendencias por donde creo que está creciendo en expectativas.

Uno de los puntos más importantes -para mí el que más- es el producto. Se busca una materia prima de primera calidad, y para ello, como parece lógico, se presta especial atención en aprovechar la materia prima de calidad cercana, aquella que tienes a mano y que es más fácil de llevar a la cocina, y por consiguiente de presentar en la mesa, de una manera más controlada, más fresca y también más barata. ya que la cercanía simplifica la logística de la distribución y el transporte.

Además, también se busca la exclusividad con productos con denominación de origen. Ya no es solo la utilización de un Aceite de Oliva Virgen Extra, también se busca la diferenciación mediante, por ejemplo, aceites exclusivos de olivos centenarios de la Finca Tal o Cual. Lo que supone un salto distintivo.

En este menú que probamos pudimos observar, por ejemplo, que servían boquerones victorianos o quisquillas de La Caleta de Vélez, o la manteca colorá, que son de un particularidad local. Además la apuesta por el producto nacional de calidad también es una garantía segura (atún rojo, solomillo de ternera...).

Y para diferenciar los platos, creo yo, se suele buscar también el producto exótico, aquel que no encontramos fácilmente en el mercado, ni que preparemos de manera habitual en casa. De esta forma, la experiencia gastronómica tiene un matiz especial. Tomar polenta tostada al parmesano, hoja de shiso o trufa blanca. No es comida de diario. 

Así un plato de Vieira con salsa fresca de mango de La Axarquía y crujiente de papada ibérica lo tenía todo para ser un plato delicioso y casi exclusivo. Como así fue. 

Aparte de todo lo anterior, otra apuesta de la nueva cocina son las formas de preparación, el juego de la cocina, la marca personal del cocinero. Se busca la originalidad en el uso de los conocimientos gastronómicos. No es suficiente disponer una guarnición, hay que procurar ser jugones (por aplicar un término futbolístico) a la hora de combinar y de preparar los platos. Disponer verduras encurtidas, polvo de boletus o emulsión de trufa, son detalles que evidencian la disposición creativa en la cocina, y que sirven para apreciar el enfoque de la cocina de autor, su capacidad de investigación, su imaginación y diría casi que su espíritu aventurero.

El bocado de Milhoja de pasta brick, foie micuit, manzana verde, anguila y polvo de boletus es sencillamente un regalo de la vida.

Otro de los puntos fuertes de esta cocina es la presentación, o emplatado. Todos estamos ya acostumbrados a ver fotografías de platos que entran por el ojo con sólo mirarlos, en ocasiones antes de tener conocimiento de lo que es. Es un arte la presentación de los platos. Y como expresión artística, hay para todos los gustos. Guste más o menos, la voluntad y el esfuerzo, así como el conocimiento, a la hora de emplatar se nota y mucho al primer golpe de vista.

Si todo lo anterior va complementado con un servicio impecable, un sitio agradable y un maridaje acertado, la experiencia global es un premio para los sentidos. 

Evidentemente todo esto tiene un precio, y por muy ajustado que esté, no siempre podemos permitirnos el gasto. El precio me pareció comprensible, pues la calidad siempre hay que pagarla. A mí me encantó.

¡A ver si recibo otra invitación!


sábado, 14 de febrero de 2026

La OFM 2025/26 - Programa 07

Siempre he querido llevar a mi padre a un concierto de la Orquesta Filarmónica de Málaga. Pero no es tarea sencilla. Tienen que darse una serie de circunstancias. La primera es que la orquesta ofrezca un concierto, algo que ocurre aproximadamente una treintena de veces al año. La segunda que es que yo pueda asistir, y la otra es que mi padre también pueda. 

Un día le pregunté si un día le apetecería ir a ver un concierto de la Orquesta Filarmónica de Málaga, y me dijo que sí, que no es que le gustara,  es que le encantaría. Así que estuve atento. Y en cuanto pude encontrar un día en el que los astros se alinearon a nuestro favor, reservé un par de asientos en el patio de butacas. Centradas aunque algo cercanas.

Mi padre ha sido músico, saxofonista para más señas, y director de coral y también de banda de música. Esa ha sido su pasión. Una pasión que le ha llenado la vida. Siempre le ha gustado la música clásica, pero a sus ochenta y cinco años, ya no es tan sencillo para él ir a ver los conciertos.

Cuando le dije que reservara la fecha y que ya tenía las entradas me pareció que se iluminaban los ojillos. Llegó el día y lo recogí en la puerta de su casa, y aunque estaba chispeando, no puso ninguna pega. Parecía ir encantado. Aparcamos en un parking cercano a la Plaza de la Merced, a pocos pasos del Teatro Cervantes. En Málaga hacía mejor tiempo que en Fuengirola. De camino al teatro, aún con su bastón, parecía que iba más ligero de lo habitual. Habitaba en sus ojos un brillo especial. Caminaba mirando de un lado para otro, como agitado, nervioso. Señalándome los cambios que había en todo lo que veía. Entre ilusionado y nostálgico. Una vez dentro del teatro, cogió su programa a la entrada y se sentó en su butaca. Sobre esas tablas -decía- he estado yo. 

El concierto tenía tres partes, una primera con Pablo Ferrández, solista de violonchelo, para interpretar el Concierto para violonchelo y orquesta en mi menor, Op 85, de Edward Elgar. Con cuatro movimientos.

En la segunda parte, The chairman dances (Foxtrot para orquesta) de John Adams. Y para acabar las Danzas sinfónicas de West Side Story por Leonard Bernstein. Dirigido y presentado todo por José María Moreno, director titular de la OFM. Pasó en un santiamén.

Luego, tras el concierto, fuimos a cenar juntos al Meson de Cervantes, donde yo había reservado mesa para los dos. Lo invité a todo. A las entradas, a la cena, al parking y al taxista. Él quiso pagar el café que tomamos antes del concierto.

Al regresar a Fuengirola, en la puerta de su casa, bajando del coche, me dio las gracias. En su forma de dar las gracias había un eco de gratitud y satisfacción. Yo regresaba en el coche a casa con un sentimiento de haber devuelto un grano de arena de la inmensidad de deuda que un hijo siempre le debe a un padre. Empezando por mi pasión por la música.


sábado, 7 de febrero de 2026

Juro no decir nunca la verdad - Javier Marías

Si han seguido este blog, aunque sea de manera ocasional, sabrán que soy un admirador de la pluma del autor madrileño Javier Marías. Lo soy desde que comencé a leerlo con Todas las almas, en una edición de El Círculo de Lectores que me pagaron mis padres, pero eso es otra historia.

Lo he seguido como escritor de novelas, como escritor de cuentos, como ensayista, como editor del Reino de Redonda, como traductor y, especialmente, como articulista. Esto es quizás lo más sencillo, pues sólo tenía que acercarme una vez a la semana a leer sus artículos en El País. Como a veces se me escapaban algunos artículos en uno de esos fines de semanas más agitados de la cuenta, he ido comprándome sus volúmenes de artículos y leyéndolos con una pausa temporal que se ha ido agrandando con el paso del tiempo. Cada vez la distancia de tiempo, entre lo escrito y cuando yo lo leía ha ido creciendo. El tiempo es lo que más nos aprieta.

Tras su fallecimiento en septiembre de 2022 fui postergando su lectura. No sé, no me sentía a gusto leyéndolo, me daba una pena leer a Marías sabiendo que muchas de las cosas que afirmaba no las vería continuar. Me entristecía leerlo. Es casi la primera vez que me pasaba algo así con un escritor. Una sensación tristemente novedosa para mí. Así sus libros, durante estos últimos años he mantenido sus libros en salmuera, en las estanterías más alejadas, apartándolos de la vista, hasta incluso algo escondidos. Me entristecía verlos porque me recordaban a él. Ojos que no ven, corazón que no siente.

El tiempo ha ido pasando, y bueno, te lo vas encontrando aquí y allí, en tus estanterías de libros, y te detienes sobre los lomos de algunos de sus libros leídos con una especie de bienestar interior, entre nostalgia y satisfacción. Hasta que un buen día piensas: estoy preparado, es un buen día para volver a leer a Marías, ya pasó el desapego, el duelo. Así que volví a leerle, y comencé por artículos publicados en 2015, que es por donde iba leyendo sus opiniones de prensa, ya que lo último que leí de artículos fue Tiempos ridículos, la anterior entrega de artículos. Así, especialmente los domingos por la mañana, con el café, como ya no tengo periódico, me abría su recopilación de artículos y me leía unos cuantos.

No diré que me resultó fácil leerle, porque me detenía pensando en la pena que me daba que ya no pudiera continuar escribiendo, pero el placer de la lectura merecía la pena. Y aunque algunos de sus artículos -especialmente los políticos- quedaban algo fuera de lugar, son una interesante crónica de lo vivido en España.

Echando un vistazo rápido por este blog, he descubierto que hacía mucho que no publicaba una entrada de Javier Marías. Y es que sus últimos novelones están por ahí en alguna estantería esperando que le meta mano. Cualquier día de estos.


domingo, 1 de febrero de 2026

Mejor no decirlo

Cuando publicaron todas las obras de teatro que se representarían en Málaga, la que más atraía a Pepi era la comedia Mejor no decirlo, interpretada por la malagueña María Barranco e Imanol Arias, actores más que reconocidos en la gran y pequeña pantalla. Dirigida por Claudio Tolcachir y escrita por Salomé Lelouch.

Exactamente igual que Pepi debió pensar media Málaga, porque en apenas unos días colgaron el cartel de todo vendido. Por suerte pude hacerme con un par de entradas en platea, en uno de los balcones junto al patio de butacas, que no estuvieron mal, pero sigo pensando que me gusta más el patio de butacas. No sólo es que son más céntricas, sino que también son más cómodas.

La obra estuvo bien. Divertida. Tuvo algunos puntos cómicos que me arrancaron una carcajada, pero me dio la sensación de estar viendo un conjunto de sketches, no una historia lineal sobre un matrimonio. ¿Me lo pasé bien? Pues sí. ¿Estuvo bien interpretada? Pues también. ¿Qué falló entonces? Pues no sabría decir si el guión, la dirección o la adaptación. Pero mi impresión es que fue algo que estuvo bien, pero que como concepto general no fue un gran acierto. Percepciones personales, supongo. Además, otra apunte recurrente últimamente es que las obras a veces son cortas. Sobrepasó en poco la hora de representación. Algo justo, creo yo. No es necesario que una obra dure tres horas, ni siquiera dos, pero apenas una hora luce poco.

Con esta obra dimos por cerrado nuestra asistencia a la primera parte del festival de teatro del Teatro Cervantes. No ha estado nada mal. Ni más ni menos que a cinco obras de teatro en un mes. Como era sábado y Pepi yo fuimos solos al teatro, y la noche era estupenda, decidimos ir a picar algo. Y fuimos a La Gloria, una taberna al inicio de Calle Beatas, que tiene la curiosidad de que mantiene un trozo del antiguo muro de Málaga, fechado entre el siglo XII - XV. No todos los días se cena junto a un muro de tanta historia.


viernes, 30 de enero de 2026

Estampas bostonianas y otros viajes - Rosa Montero

Rosa Montero es de esa clase de personas que las miras y su vitalidad la envuelve alegrando su alrededor. Lo envidio mucho eso, créanme. Ese nervio, esa energía es algo que me parece un regalo maravilloso. Mantener una actitud viva y entusiasta es algo de lo que más me hubiera gustado disponer. Y bueno, no ando mal en cuestiones de curiosidad, pero Rosa sobrepasa a cualquiera.

Vino a la Biblioteca Miguel de Cervantes de Fuengirola a ofrecer una charla sobre su obra, y no quise perdérmela. De ella comenté en este blog un libro que leí hace tiempo, pero del que tengo un grato recuerdo, La ridícula idea de no volver a verte. Un libro que he recomendado varias veces. Si todavía no lo han leído, siempre es buen momento.

Decía que Rosa es ese tipo de escritora inclasificable, que no sólo es que toque muchos palos, como puede ser novela, cuento, ensayo o literatura juvenil, sino que también ha sido una periodista de entrevistas fabulosas. Ha entrevistado a todo quisque, y a todo aquel que ni te imaginas. Pero a mí me atrajo mucho su curiosidad, su manera de enfrentar la vida. Cuando tuve en mis manos Estampas bostonianas y otros viajes, no pude parar de leer.

Alguien que ha visitado Irak, China, Australia, el Polo Norte o el Sahara siempre tiene que tener cosas interesantes que contar. Y siendo mujer aún más. Así que allí que fui con mi libro por si luego me lo podía dedicar. Me hacía ilusión, que la persona que había vivido todo aquello me firmara el libro. Sentí como si pudiera saludar a Marco Polo o a David Attemborough. 

Tras una interesantísima charla, no pude apenas cambiar unas pocas impresiones con ella. Me hubiera quedado horas escuchándola, pero probablemente ella me hubiera preguntado muchas cosas, porque es de una curiosidad infinita. Un placer leerla y escucharla.


martes, 27 de enero de 2026

André Rieu en el Martín Carpena

Había escuchado que el director de orquesta nacido en Maastricht, André Rieu, venía con su Johann Strauss Orkest al Martín Carpena de Málaga a ofrecer un par de conciertos. Se lo dije a mi hermano porque él fue el que me había hablado del director neerlandés. Me dijo que lo había visto ya en un par de ocasiones y que aunque le gustaba mucho, en esta ocasión no iba a asistir. Por curiosidad consulté los precios, y ahí acabó toda mi curiosidad. Pasó el tiempo y como regalo de Reyes, Mamen y Pepe nos regalaron a Pepi y a mí dos entradas para ir junto con ellos a ver el concierto del lunes. Oye, me hizo ilusión.

Ocho mil butacas de aforo y los precios no eran nada baratos. Lleno absoluto. Definir el espectáculo es complicado. Por un lado es un triunfo del marketing, porque que la gente pague una buena cantidad de dinero para escuchar un concierto de música clásica, en los tiempos que corren, me parece algo sorprendente.

Pero claro, hay trampa, no es "sólo" un concierto de música clásica. Para empezar viene acompañado de una pantalla enorme que cubre todo el escenario en su parte posterior, y la usan muy bien, todo hay que decirlo, para ambientar visualmente cada tema de una forma distinta, con unas visuales de gran calidad y apropiadas. Durante la representación hay canciones como Delilah de Tom Jones, o la Marcha Radetzky, donde el director  pide que el público se anime a tocar las palmas al ritmo de Strauss.

El espectáculo es una celebración a la altura de Disney, donde las intérpretes iban vestidas con vestidos de princesas de enorme colorido, mucha peluquería y sobre todo mucho, mucho humor en la actuación, a veces, incluso, creo que le quita protagonismo a la música. A veces creo que el papel divertido y jovial del concierto rebaja la calidad de su música, pero esto es una percepción personal.

Si a todo esto le sumamos que al final de fiesta se unieron Los del Río, para interpretar la Bamba y La Macarena, ya entienden que es más un show de espectáculo alrededor de un acontecimiento musical que un concierto propiamente dicho. Eso sí, fue largo y se fue casi a las tres horas. Hubo incluso confeti de fin de fiesta. El público -creo- se fue contentísimo en general, pero a mí me pareció un pastiche clásico con hechuras recaudatorias. Es una experiencia de la que estoy contento, porque ya lo he visto, y de hecho me dejé llevar y toqué las palmas, e incluso meneé el cucú como buen hijo de vecino, lo que haga falta por la diversión, pero si esperan que afloje de mi bolsillo para volver a verlo, espérenme mejor sentados.


lunes, 26 de enero de 2026

La Música

Cuando programaron en el Festival de Teatro la obra La Música, basada en un texto teatral de Marguerite Duras, adaptada y dirigida por Magüi Mira (la misma de La Barraca), con Ana Duato (Mercedes en la serie Cuéntame cómo pasó) y el actor argentino Darío Grandinetti (protagonista en la serie Hierro), tuvimos claro mi santa y yo que queríamos ir a verla, pero aún así aguantamos sin comprar entradas, porque como la obra se representaba un fin de semana y nosotros tenemos los partidos de Liga de Miguel y los del Málaga, pues decidimos esperar hasta más cercana a la fecha para ver a cuál de las dos representaciones podríamos ir. A veces ocurre que no podemos asistir a ninguna.

Pero hubo suerte. El partido del  Málaga se jugaba en casa contra el Burgos y lo pusieron un viernes, así que Miguel, como tenía entrenamiento no podría ir a ver el partido, por lo que dejamos nuestros carnets de abonados a Sofía para que fuera con Ignacio, y bueno, el Málaga ganó 3-0 y todos contentos aunque a ellos les pilló algo de lluvia.

El partido de Miguel era el sábado de manera que nos quedaba el domingo liberado para ir al teatro, y eso hicimos. Ya ven que no siempre es fácil. 

Ana Duato y Darío Grandinetti son dos grandes actores y la obra se desarrolla con una íntima naturalidad cotidiana. Un matrimonio roto, en el que hubo amor y amargura, felicidad e infierno, pero que tras una dolorosa separación tienen un obligado reencuentro. Todo es absolutamente creíble, que es lo que lo hace mágico.

Me gustó aunque fue un pelín corta, aproximadamente una hora. Supongo que el texto es el texto y si lo quieres respetar, no se puede ir mucho más allá de lo que hay.


miércoles, 21 de enero de 2026

La Barraca

Apenas unos días después de ver la obra de teatro Las amargas lágrimas de Petra von  Kant, regresamos Pepi y yo nuevamente al Teatro Cervantes para ver La Barraca, una de las obras notables del autor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, adaptada al teatro por Marta Torres (menuda responsabilidad) y dirigida por Magüi Mira, con Daniel Albaladejo, que realizó una interpretación soberbia, Antonio Hortelano, Jorge Mayor, Antonio Sansano, Patricia Ross, Claudia Taboada, Elena Alférez y Jaime Riba. La composición musical fue a cargo de Santi Martínez.

La obra sabía de qué iba pero no recordaba exactamente el desenlace. Nunca leí la novela (quizás ya ha llegado el momento de hacerlo), pero alguna adaptación televisiva habría visto porque fui recordando cosas de la trama conforme iba avanzando. En cualquier caso me encantó. 

Es curioso que las grandes obras son imperecederas, entre otras cosas, porque abarcan temas comunes y casi atemporales. La lucha por la justicia social, la hostilidad sobre el forastero, el odio, la venganza, el rencor no son sentimientos de clase, o de épocas, son sentimientos humanos, que son inherentes a nosotros. Por eso, salvando las distancias de un entorno rural del siglo XIX a la actualidad, las cosas han cambiado, pero en esencia, no tanto.

Me gustó todo. La escenografía al completo, con el vestuario, la iluminación, la atmósfera, la forma de transformar el espacio de una manera artística, casi como un baile. La simbología de la arena, el polvo... en general todo me pareció de un buen gusto y un acierto completo. Muy recomendable.


domingo, 18 de enero de 2026

Las amargas lágrimas de Petra Von Kant

Unos días después de que Miguel, Pepi y yo fuésemos al Teatro Cervantes de Málaga a ver la obra Blaubeeren, regresamos al mismo recinto con nuestros amigos Ana y Óscar, para ver la obra de teatro Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, de Rainer Werner Fassbinder, que la estrenó en teatro en el año 1971 y al año siguiente la llevó al cine, y que ahora versiona y dirige Rakel Camacho.

La obra es un melodrama de modernidad alemana de los setenta, en el que se habla de la soledad, el desamor, la dominación y, ahora, todo ello ha sido adaptado a la actualidad. 

Una exitosa diseñadora internacional, Petra von Kant, interpretada por Ana Torrent, acaba de separarse de su segundo marido y vive con Marlene, que es su chica para todo, secretaria, amante y en ocasiones también esclava. Cuando una de sus mejores amigas le presenta a Karin, una joven extrovertida de orígenes humildes, Petra se enamora locamente de ella y la atrae prometiéndole convertirla en modelo internacional. En ese momento comienza una tormentosa relación, que hará que Petra viva una parte de una relación sentimental que nunca le había tocado vivir.

Las actrices intervinientes en la obra son la madrileña Ana Torrent. Todos recordamos sus papeles en Cría cuervos (1975) o Tesis (1996), con la que fue nominada a los Goya. La acompañan Rebeca Matellán, Maribel Vitar, Julia Monje y María Luisa San José. Personalmente, he de confesar, no enganché mucho con la obra. Me pareció demasiado alocada y absurda por momentos. Me gustaría ver la película para poder opinar sobre si es algo de la adaptación o del "original". No quita que las actrices estuvieron estupendas y que las aplaudí un buen rato al finalizar la obra.


viernes, 16 de enero de 2026

Blaubeeren

El Teatro Cervantes había programado para un lunes una obra de teatro con un título de origen germánico: Blaubeeren (Arándanos). Curioseamos mi mujer y yo sobre la sinopsis y nos atrajo: Un álbum de fotos de la Segunda Guerra Mundial había sido encontrado y puesto a disposición del Museo del Holocausto de los Estados Unidos. Las imágenes muestran el día a día del campo de concentración de Auschwitz. Ese álbum de fotos revelará nuevas sorpresas para las familias de los descendientes de los oficiales que administraban unos de los campos de concentración de más desgraciado y trágico pasado. 

Habíamos dejado en el aire la posibilidad de ir hasta el último momento, siempre prudentes por los inconvenientes que pueden surgir, aunque, en esta ocasión, pudimos escaparnos a verla. La idea era hacer algo rápido. Ir y volver, picar algo si se diera el caso tras la obra, pero Miguel, nuestro hijo, que tenía el día despejado decidió que quería acompañarnos. Sofía no pudo. Así que los tres nos plantamos en Málaga un lunes de enero.

Es una obra de Moisés Kaufman y Amanda Gronich. Adaptada y dirigida por Sergio Peris-Mencheta, con la participación de Clara Alvarado, Víctor Clavijo, Eric de Loizaga, Nacho López, Irene Maquieira, Javier Tolosa, María Pascual y Paloma Porcel. Ninguno de ellos era conocido para mí, aunque no es de extrañar porque soy bastante vago con los nombres de las personas, quizás más fácilmente me quedo con las caras.

Fue una obra con una adaptación moderna, actual, que se me hizo muy amena. Proyecciones de las fotografías sobre grandes paneles del atrezzo de la obra. Música en directo acompañando melódicamente algunos de los momentos más trascendentes de la obra. Fue una especie de teatralización de un documental, que perseguía despertar la sensibilidad de algo tan devastador y atroz como lo ocurrido. Algo tan increíble que parece irreal.

Nos gustó a los tres. Recomendamos verla.


miércoles, 14 de enero de 2026

Las lágrimas de San Lorenzo - Julio Llamazares

Tenía pendiente por leer este libro en una de las librerías de casa. Una portada preciosa, por cierto. Pero los libros van cayendo entre mis manos de una manera, digamos, inesperada, sin un orden predispuesto, aunque algo de orden procuro llevar. El asunto es que cuando leí a Julio Llamazares, lo hice con un libro prestado por mi amigo Miguel, Tanto pasión para nada. Un libro de relatos que me dejó muy buen recuerdo.

Desde aquella lectura me propuse leer una novela suya, pero en aquel momento no tenía ninguna, y pasó un tiempo hasta que compré ésta de Las Lágrimas de San Lorenzo, y todavía he tardé unos años en escogerla de la estantería y leerla.

En realidad lo que me motivó leerla fue que supe que Julio Llamazares acudía a Málaga a presentar su última novela, El viaje de mi padre, y aproveché para leérmelo y así acercarme a su charla y si era posible que me lo dedicara.

Al final sí pude hacer asistir a la charla que fue muy entretenida, y al acabar la charla pude acercarme y contarle lo mucho que me gustó su novela y darle las gracias por el buen rato que me supuso su lectura.

Es una novela sobre el paso del tiempo, la memoria personal donde los recuerdos y la nostalgia caminan cogidas de la mano, y sobre la relación que un padre comparte con su hijo  y con la nostalgia de lo que él fue, de la relación con sus padres y la que vive con su hijo. La fugacidad de la vida como lluvia de estrellas. 

Una novela corta, apenas doscientas páginas y fácil de leer, que endulzó algunas tardes de otoño cual azúcar en café. Lo recomiendo.

A ver si ahora no tardo tanto en volver a leer al autor leonés.


martes, 13 de enero de 2026

Un Málaga lanzado

El fútbol a veces es inexplicable. Nada es seguro, y lo que puede presentarse como un partido complicado es posible que acabe resolviéndose en las primera acciones del partido, y al contrario, un partido que transita con una victoria clara, tras un gran juego puede fácilmente arruinarse en dos acciones aisladas. Así, igualmente, jugadores que llegan con una victoriosa aureola y un gran desembolso, hacen temporadas nefastas y apuestas arriesgadas por jugadores de bajo presupuesto, o incluso de chavales de la cantera, salen de dulce. Todo es posible.

Esto es lo que ha pasado esta campaña en el Málaga CF. Tras la destitución de Sergio Pellicer, el club colocó a Juan Francisco Funes, entrenador del Atlético Malagueño, una apuesta personal del director deportivo del club, Loren Juarros. Su debut contra el Mirandés, supusieron tres puntos vitales y la primera prueba superada. 

El siguiente partido era en el Estadio José Zorrilla, contra el Valladolid, en décima posición, cinco posición por encima, pero sólo a dos puntos nuestros, lo que refleja la igualdad de la clasificación. Pero el Málaga llegaba con el saldo nefasto de perder las últimas seis salidas de liga, que se dice pronto. Y para colmo, a las cinco minutos Peter Federico, tras un desafortunado resbalón de Alfonso Herrero adelantó al equipo blanquivioleta (1-0). Pero el Málaga se rehizo y en una rápida contra, poco antes del minuto 60', tras un brillante centro de Víctor García, Adrián niño, con un certero remate de cabeza colocó el balón fuera del alcance de portero. (1-1). Luego el Valladolid tiró al palo y tuvo unas cuantas oportunidades de adelantarse, pero entre el palo y Alfonso sostuvieron el empate.

Tras el empate dulce fuera de casa, tocaba el enfrentamiento de la Copa de Rey, a partido único, contra el CF Talavera, donde lógicamente jugaron los menos habituales. Y aunque el partido estuvo muy igualado. El Málaga quedó eliminado de la Copa del Rey. No me gusta nunca quedar eliminado, y menos por un equipo de inferior categoría, pero lo cierto es que este año tenemos prioridades más importantes. Pero no es excusa.

El siguiente partido jugábamos en casa contra el colista, el Real Zaragoza, aunque tan sólo a cuatro puntos de nosotros. En la liga Hypermotion está todo muy apretado. Parecía una jornada propicia para coger distancia. El partido comenzó bien. Un gol de Einar Galilea en una falta lateral tras un rechace, pero en el descuento del partido, el árbitro pitó un discutido penalti de Recio que transformó el equipo aragonés. Gran pitada y nervios en la grada.

Durante la semana hay un runrún de que Funes es interino, y que el club sigue buscando un entrenador. Los rumores de entrenadores va creciendo, pero el fútbol no se detiene. El Málaga viaja a Albacete, octavo clasificado, a un punto de los puestos de playoff, con un montón de dudas y sólo dos puntos por encima del descenso.

Mediada la primera parte, un tiro con rebote sobre Einar entra a puerta. Gol en propia (1-0). La suerte no parece que se ponga nunca de nuestro lado. Pero en la segunda parte todo cambia. Tras una gran jugada de Joaquín, metiéndose hacia dentro y disparar, el rechace lo controla Larrubia, que la mente en el fondo de la portería (1-1). A los pocos minutos un golazo en jugada individual de Dani Lorenzo (1-2). El Málaga estaba haciendo una segunda maravillosa. Y en el último minuto del partido, penalti claro que anota Chupe (1-3). Una victoria de oro.

El siguiente partido era en casa. Un derbi autonómico. El Almería visitaba La Rosaleda tras perder en casa contra el Burgos. El Málaga debía aprovechar el mal momento del Almería e intentar llevarse los tres puntos en casa. El Málaga comenzó jugando de maravilla pero a la media hora el Almería disparó al palo. Por fin algo de suerte. En la siguiente jugada un balón bien disputado por Chupe, cede a Dani Lorenzo para marcar el primer gol (1-0). 

Ya en la segunda parte, un tiro desafortunado rival da en la mano de Víctor García y el árbitro pita penalti que anota Arribas (1-1). El Málaga lejos de arrugarse se vuelca a por la victoria. El día es frío y mojado, pero el malaguismo está desaforado. El estadio es un polvorín. El Málaga jugando de dulce, volcado buscando el gol de la victoria, para que en el minuto 80, en un balón suelto, Chupe la coloque dentro de la red. (2-1) Segunda victoria consecutiva. Una fiesta.

Las dos victorias han conseguido que el Málaga esté más cerca de los puestos de ascenso que los de descenso. La siguiente visita es El Molinón. El Sporting de Gijón es séptimo y el Málaga décimo. Cuatro puntos de diferencia. 

En el Molinón el Málaga desplegó un juego ofensivo, descarado y combinativo. Un equipo plagado de talento ofensivo, con un montón de niños: Rafita, Larrubia, Izán Merino, Chupe, Adrián Niño, Aaron Ochoa, Dotor... Funes no tiene miedo a apostar por la cantera. En el minuto 35, golazo de Chupe tras jugada espectacular de Larrubia (0-1). En la segunda parte, a los diez minutos, Adrián niño pesca un rechace tras tiro de Chupe (0-2). Pero como el Málaga no puede ganar sin sufrir, en el minuto 80, una mano en un salto hace que entre el VAR y pite penalti a favor del Sporting que anota Otero. A los pocos minutos una entrada criminal de Oliván sobre Larrubia y tras revisión en el VAR  acaba en expulsión. Larrubia tiene que ser sustituido y entra Lobete, que en una contra, marca el gol de la tranquilidad (1-3). Tercera victoria consecutiva. Ver para creer.

Jornada 21. Última de la primera vuelta. Málaga - Ceuta. La Rosaleda a reventar. Allí que estábamos. El AD Ceuta es sin duda el equipo sorpresa de la categoría. Un equipo al que se le suponía luchando por no descender está en sexta posición, lo que supone puestos de playoff de ascenso, pero sólo a tres puntos del Málaga en novena posición. El Málaga no ha perdido en liga desde que está Funes. Seis jornadas sin perder, los mismos que llevaba el Ceuta. Se esperaba un partido igualado.

No había terminado de entrar gente en el estadio cuando el Ceuta, en un córner en el minuto 3, marcó de cabeza en el primer palo (0-1). A partir de ese momento, no hubo más equipo que el Málaga. El Ceuta apenas inquietó, casi no tiró a puerta. Un asedio total. Pero no fue hasta el borde del descanso cuando en una salida el portero hizo un claro penalti a Chupe, que anotó él mismo (1-1). Dos minutos después en un remate de espaldas girándose para tirar con la izquierda, Chupe anotó también el (1-2).

Ya en la segunda mitad el Málaga no bajó el ritmo y continuó atacando, hasta que, de nuevo sobre Chupe, se señaló otro penalti, que en esta ocasión detuvo el portero. Un hat-trick frustrado. El Málaga jugó un partidazo, pudo golear, pero ya saben, el fútbol es imprevisible, y al menos, en esta ocasión, acabamos ganando aunque fuese por la mínima. Cuatro victorias consecutivas. Estoy sin palabras.