lunes, 29 de julio de 2019

Ben Harper & The Innocent Criminals

Se anunció que venía Ben Harper al Starlite a Marbella y desde el primer momento supe que si no pasaba nada extraño no faltaría a la cita. Y así fue. Fue la tercera ocasión en la que vi en directo a Ben Harper. La primera vez fue en Londres, allá por 2010, en el Hard Rock Calling. Allí se presentaba con Relentless 7, donde colaboraron con Eddie Vedder en una versión de Queen, Under Pressure, y más tarde Ben Harper colaboró con Pearl Jam tocando en Red Mosquito.

La segunda vez en la que lo vi fueron siete años más tarde, y fue en Marbella, y acudió en solitario. Recuerdo que inició el concierto pidiendo perdón porque su país había votado a Donald Trump.  Y fue un conciertazo, donde tocó muchísimos temas de mis favoritos y sorpresas como una versión de Sexual Healing de Marving Gaye. 

En esta tercera ocasión vino acompañado de la versión redux de The Innocent Criminal. Sacamos entradas cuatro amigos para primera fila, aunque algo escorado, que eran algo más económicas y disfrutamos de un concierto maravilloso.

El setlist fue estupendo: gold to me, Steal my kisses, Please bleed (que me encanta), Amen Omen que siempre la hace estupenda, Burn one down, o Fight for your mind, así como uno de sus temas más conocidos como Diamonds on the inside. Interpretaron dos versiones. Una de Hendrix, Machine Gun, y otra de Stevie Wonder, Superstition (temazo). Con ellas acabó el set principal y para comenzar el bis interpretó uno de mis temas favoritos de siempre de Ben Harper que había visto que lo había tocado en más de una ocasión, pero pocas veces, así que lo pedí por redes sociales y creo que le llegó porque la tocó. Ground on down una canción que he escuchado cientos sino miles de veces. 

Terminó con Welcome to the Cruel World, que quedó perfecta como despedida de una noche maravillosa.

Al estar en primera fila pude acercarme al final del concierto y pedir el sestlist, que ahora tengo bien archivado.

domingo, 21 de julio de 2019

Danza Invisible & Fuengirola Very Big Band

Uno de los conciertos que estaban programados en el Marenostrum de Fuengirola para la temporada estival era el que ofrecería Danza Invisible en el idílico entorno del Castillo. Mi mujer y yo habíamos pensado en ir al concierto pero no terminamos de decidirnos. Los días fueron pasando y poco a poco la fecha del concierto se aproximaba. Anunciaron que quedaban pocas entradas a la venta y nos entró casi de repente unas ganas renovadas de acudir al concierto. 

De manera que compramos un par de entradas, se lo dijimos a unos amigos, y sin comerlo ni beberlo nos juntamos unas cuantas parejas de amigos. Era verdaderamente un concierto especial. Se había programado como la repetición de un concierto de 1989, que Danza Invisible había ofrecido en la Plaza de Toros de Fuengirola bajo el sugerente nombre de La Noche Rosa. 30 años que se dice pronto. Yo estuve en ese concierto. Un día fue Danza Invisible y otro Los Ronaldos, o eso creo recordar, que ya sabemos que los recuerdos son caprichosos a veces.

Pero el concierto no sólo era especial por volver a vivirla 30 años más tarde, sino que además iban a tocar arropados con la Fuengirola Very Big Band. La mezcla de vientos con las canciones de Danza Invisible funcionaron estupendamente.

La noche agradable, la estupenda compañía, la cerveza fría y la música lograron en conjunto que disfrutáramos de una noche maravillosa e inolvidable.

Pd: Ah, se me olvidaba comentar que también repitieron los mismos teloneros, que fueron Currito y Los Escombros.

lunes, 15 de julio de 2019

Múnich. Día 4.

Para nuestro último día habíamos dejado el Schloss de Nymphenburg, que es un palacio casi de visita obligada en Múnich, especialmente si estás varios días en la ciudad y te queda algo de tiempo libre para ir a visitar algo del exterior, porque el palacio no está en el centro, pero sí bien comunicado. En unas pocas paradas de tranvía te plantas a la entrada de los jardines del palacio. El día había comenzado bastante frío y cubierto de nubes. El camino de entrada al palacio estaba mojado, y los cisnes parecían disfrutar a sus anchas. Creo que no había visto tantos cisnes juntos en mi vida. Los jardines estaban cuidados a la perfección. Me acerqué a un jardinero para darle la enhorabuena y a preguntarle por unos pequeños montículos de tierra que observé repartidos por alguna parte de los jardines. Unos pequeños topos, me dijo, y señaló al bosque que hay junto al palacio. Algo imposible de controlar parecía argumentar abriéndose de brazos.

El palacio exteriormente es maravilloso, interiormente es grandioso, aunque no tan sumamente ostentoso como lo esperaba. El salón de baile es la joya del palacio. Enormes ventanales de hasta tres alturas inmensas permiten una iluminación natural formidable. La decoración barroca alcanza el rococó en el cielo pintado en el techo. Las lámparas colgadas con cientos de finos cristales producen un efecto de ligereza que engaña a la vista. El efecto es como una jaula enorme de luz. Precioso.

También me gustaría resaltar un pabellón donde están expuestos los bellos retratos de muchas de las hermosas mujeres del reino de Luis I. Se le conoce como la Galería de las Bellezas. Los retratos en su mayoría se deben a la espléndida mano del retratista de la corte bávara Joseph Stieler.

El palacio en conjunto son una serie de edificaciones simétricas alrededor de un gran parque y su lago de una belleza y armonía maravillosa. Podría pasarse uno todo el día paseando por los parques alrededor del palacio.

Regresamos al centro de Múnich, y fuimos a visitar la Iglesia Asamkirche, que supone uno de los más importantes ejemplos de rococó. Es verdaderamente espectacular y recomiendo su visita. Hay mil detalles que engalanan cada pequeño rincón y especialmente espectacular es la pintura en el fresco en el techo y sus columnas salomónicas. Desde la fastuosa iglesia nos acercamos a Isartor que no estaba lejos de allí, y desde esta puerta medieval entramos directos a visitar el Viktualienmarkt, que es posiblemente el mercado más famoso de Múnich y donde pudimos contemplar la gran variedad de productos frescos que se pueden comprar allí. Algunos productos eran verdaderamente muy distintos a los que solemos ver en nuestros mercados.

Estuvimos a punto de tomarnos unas cervezas en el Biergarten del Viktualienmarkt, pero decidimos que era mejor buscar un Augustiner donde poder calzarme un codillo como Dios manda. Pepi se pidió un plato variado de distintas salchichas típicas de la zona y yo aseguré pidiendo un codillo. Después de tan sólida comilona fuimos al hotel para recoger nuestro equipaje y seguidamente pusimos rumbo en tren al aeropuerto desde volamos de vuelta a casa.

domingo, 14 de julio de 2019

Múnich. Día 3.

Después del inolvidable concierto que nos había regalado Neil Young + Promise of the Real en la noche anterior, teníamos todo el día para visitar Múnich y algunas de sus atracciones turísticas que más nos llamaban la atención. La primera atracción que fuimos a visitar fue la Alte Pinakothek. Yo soy un enamorado de la pintura. Nos costó encontrarla porque no disponíamos de navegador. 

Comenzaron a caer unas pocas gotas a primera hora de la mañana aunque pocos minutos antes habíamos desayunado en un patio del hotel. La Alte Pinakothek está considerada como el gran museo de pintura antigua de Múnich, donde pudimos contemplar obras tan sobresalientes de pintores como Durero, Canaletto, Velázquez, Goya, Van der Weyden, Boticelli, Leonardo Da Vinci, Tiziano, Lucas Cranach y un larguísimo etcétera. Hubiera permanecido en el museo todo el día completo, pero el resto de Múnich estaba fuera esperándonos.

A menos de un cuarto de hora andando de la pinacoteca está la Residenz, a la que nos habían recomendado visitar encarecidamente, y así hicimos. Lo primero que hay que decir de la Residenz es que es enorme, y la entrada es múltiple, es decir, hay varias visitas distintas en edificios separados y con diferentes accesos, además están los exteriores, que están meritoriamente decorados. Los patios y fuentes de los jardines que hay repartidos por en medio de los distintos edificios ya son dignos de visita. Las obras expuestas por las habitaciones y los distribuidores del palacio, en general, son de una gran belleza. Los aposentos reales, la marquetería del piso, la elegancia de la ornamentación, absolutamente todo es grandioso y adecuado. Pero probablemente lo más destacable es el Antiquarium, que es un  pasaje abovedado donde se muestran frescos de estilo renacentistas sobre distintos temas. La bella armonía de la sala, la simetría disimulada, así como sus proporciones equilibradas hacen que sea un lugar difícil de olvidar. Precioso. Una visita imprescindible. 

Otra visita dentro de la Residenz que no dejamos pasar fue el Teatro Cuvilliés, que fue destruido durante la segunda guerra mundial, pero está reconstruido como el original y es un maravilloso ejemplo de teatro de estilo rococó. Tiene que ser especial poder disfrutar de una obra en un teatro tan especial.

Justo cuando salíamos de la Residenz estaba cayendo un buen chaparrón, así que en una zona aporticada de la salida esperamos a que pasase. En veinte minutos ya estábamos buscando un lugar donde almorzar. Finalmente fuimos a un Hacker Pschorr que nos habían recomendado y donde disfruté de un par de pintas de cerveza estupendas y en mi caso de unos típicos escalopes empanados que estaban riquísimos.

Una vez que habíamos repuesto energías decidimos ir a patear la ciudad un poco sin rumbo, a pasear sin más, dejándonos llevar e ir disfrutando del paseo y de las vistas. Caminamos así varios kilómetros pasamos Odeonsplatz,  por Marienplatz y callejeamos dando rodeos hasta llegar casualmente a Sendlinger Tor, donde había mucho ambiente y animación, pero a esa altura del día estábamos cansados, o mejor dicho, derrotados, y decidimos continuar nuestra larga caminata hasta Karlsplatz donde cogimos el metro que, en pocas paradas,  nos llevó hasta el hotel. Ya tocaba descansar. 


sábado, 13 de julio de 2019

Múnich. Día 2.

El día en Múnich despertó con una brisa suave y fresca. El despertador sonó algo más tarde de lo habitual porque aunque habíamos venido a Múnich para empaparnos de su cultura, también para descansar. Desayunamos algo más de lo aconsejable en el buffet del hotel y nos dirigimos en metro hacia el centro, donde habíamos reservado una visita guiada.

La visita se inició desde la Marienplatz, desde donde pudimos contemplar en pleno funcionamiento el carrillón animado o Glockenspiel del Neues Rathaus (Nuevo Ayuntamiento) en mitad del la torre central, que alcanza una altura de 85 m de esbelta figura neogótica. La fachada y el edificio en general es maravillosa. Una de las construcciones más importantes de toda Babiera, si no la más destacada.

En la misma plaza, en una de las esquinas está el Altes Rathaus, que es el ayuntamiento viejo, casi en frente de Peterskirche desde cuya balconada, según el guía, están una de las mejores vistas de la ciudad. Entramos a contemplar el enorme interior de la catedral católica de Múnich. En ella pudimos ver la Pisada del diablo y conocer la leyenda que le persigue.

Desde allí visitamos la Odeonplatz, donde había una especie de feria de vehículos sostenibles o ecológicos de alta gama, también nos acercamos a una de las plazas exteriores de la Residenz. Justo en frente, en un pequeño pasaje, tomamos un café. Nos acercamos a la escalinata del Teatro de Cámara, y seguidamente la Maximilianstrasse, una de las calles con las tiendas más caras del mundo, donde todo son marcas exclusivas. Paseamos contemplando sus escaparates lujosos, donde podías encontrar relojes, o accesorios de joyas más caros que nuestra vivienda. Un sinsentido tan indecente como bochornoso.

La visita continuó entre calles estrechas y leyendas, entre tradición y cervecerías, porque si hay alguna palabra que esté asociada directamente con Múnich, esa es la cerveza. Visitamos la Hofbräuhaus y se nos contó curiosidades de ella. Como que Hitler se reunió allí para dar unas de sus efusivas charlas. Terminó la visita y decidimos quedarnos a comer allí, en la cervecería Hofbräuhaus München, tomar un unas salchichas alemanas y por supuesto un par de sus famosas cervezas.

Para bajar el almuerzo decidimos que sería adecuado ir a pasear por el Hofgarten y por el Englischer Garten, o jardín inglés. Como hacía un día totalmente despejado y de temperatura maravillosa, el parque estaba abarrotado de gente por todas partes: parejas paseando, familias echando la tarde, jóvenes practicando surf en el río... fue un paseo muy grato.

Habíamos quedado con un amigo en el centro para ir juntos al concierto de Neil Young en Olympiapark. Y eso hicimos. Luis vive en Colonia, pero no venía desde allí, venía del concierto anterior de Neil Young, pues estaba haciendo una especie de tour alemán de Neil Young. Fuimos juntos a nuestro hotel en metro, y seguidamente tiramos para el concierto.

El concierto de Neil Young + Promise of the Real me regaló uno de los recuerdos más grandes que siempre tendré de un concierto. Uno de los temas más importantes en mi vida es Change Your Mind, por una larga historia que hoy no viene a cuento, pero es un tema que muy extrañamente Neil Young toca en directo. Mis esperanzas eran mínimas. ¡La tocó! ¡No me lo podía creer! Única vez en la gira y la toca en Múnich. Fue un recuerdo increíble, algo casi espiritual.

Después del concierto fuimos a tomarnos unas cervezas para acabar la noche y una hamburguesa en un bar que vimos abierto. Y de allí despedimos la noche. La cerveza se me había subido un pelín a la cabeza. La falta de costumbre. Un día irrepetible.

viernes, 12 de julio de 2019

Múnich. Día 1.

Múnich ha sido para nosotros una de esas ciudades que has estado a punto de visitar en varias ocasiones pero que al final, por una razón u otra, no llega a cuajar. Siempre ha estado ahí, en el radar de destinos probables para una escapada de fin de semana y tuvieron que unirse varios factores para que al final nos decidiéramos a ir.

Tuvo que ser Neil Young el que nos diera el empujón final, pues anunció su gira y Múnich caía en sábado, perfecto para ir a verlo. Fue ver que la fecha era propicia para una escapada y desde ese momento me puse a buscar combinaciones de vuelos y encontré unos que no estaban nada mal de precio ni de horarios, al contrario. Además el plan de salir por Múnich el sábado por la noche y ver a Neil Young + Promise of the Real en el Olympiahalle, en pleno parque olímpico y que además se daba la oportunidad de poder coincidir con un amiguete para el concierto, pues todo animó a vivir la experiencia.

Aterrizamos en el aeropuerto de Múnich en torno a las 19:30 de la tarde de un viernes. Lo justo para coger el tren, soltar las maletas en el hotel, pillar un metro al centro y buscar un sitio adecuado para cenar un jugoso codillo, que es lo que tenía en mente desde hacía semanas. Lo conseguimos en una cervecería Augustiner, en plena calle Neuhauser Strasse, a pocos pasos de cruzar el arco que da acceso a la zona peatonal, en un edificio fechado en 1803. Pudimos coger mesa en un patio interior aporticado, casi de estilo veneciano, con frescos  en las paredes. El codillo, la cerveza agustiner, los pretzels. Todo perfectamente germánico. Fue un estupendo primer contacto con la ciudad.

Después de cenar, paseamos hasta Marienplatz y disfrutamos de la preciosa iluminación nocturna de los edificios de la plaza, especialmente el ayuntamiento, Neues Rathaus. Caminamos despreocupadamente por las calles de alrededor del centro, todo nos parecía precioso y de una belleza casi casual. Miraras hacia donde miraras encontrabas un detalle que te llamaba la atención por su cuidado o su justa medida. No estábamos demasiado cansados hasta que llegó el momento en el que creímos mejor regresar al hotel, a descansar ya que la jornada siguiente iba a ser larga.

jueves, 4 de julio de 2019

Rod Stewart en el Marenostrum Fuengirola

No había terminado casi de levantarme de la butaca del Teatro Cervantes de disfrutar del concierto que ofreció Rufus Wainwright en un sencillo concierto de piano y voz y me encontré en un concierto de uno de los incombustibles de la música, Rod Stewart. En esta ocasión a un paseo desde casa, en el Marenostrum Fuengirola, a pocos pasos de la playa. 

Sentía curiosidad por verle en directo. Se me cruzó la posibilidad de verlo en directo y no la dejé escapar. El cantante británico monta un show de esos que merecen la pena sólo por los músicos y el espectáculo que lleva. Tocó temas de The Faces, versiones de Bonnie Tyler, Etta James, Van Morrison y grandes éxitos propios como Tonight I'm yours o Baby Jane.

Le acompañaban un buen número de excelentes músicos, bellas bailarinas, estupendas coristas aparte de rodearse de un montaje de primera fila. Se me pasó volando el concierto. La noche estrellada y la temperatura fantástica. Me quedo con Sailing que quedó muy bonita cuando la comenzaron tocando casi acústica y con dos de sus más famosos hits reservados para el final con Da ya think I'm sexy? y Maggie May.

domingo, 30 de junio de 2019

Rufus Wainwright en el Teatro Cervantes

Pocos días después del estupendo concierto que ofreció Eddie Vedder en el Wizink Center de Madrid, acudí al Teatro Cervantes de Málaga para ver a Rufus Wainwright. En ambas ocasiones acudí junto a mi más habitual acompañante de conciertos, mi cuñado Francisco.  El concierto del canadiense es uno de los que llevaba esperando desde hacía mucho tiempo. Compramos las entradas el primer día que salieron a la venta. Platea, centrados, tercera fila, en un sitio desde pudiéramos verles las manos al piano, o desde suponíamos que podíamos verlas. Finalmente así fue. Se vendieron todas las localidades del teatro. Lleno absoluto.

La gira venía anunciada como un concierto en solitario, voz y piano, presentando el veinte aniversario de su primeros dos álbumes, pero poco antes de llegar a Málaga Rufus cambió los setlists de los conciertos que venía ofreciendo, y no fue exactamente como lo esperábamos, cambió mucho la selección de canciones con respecto a otros recitales de noches anteriores.

Me quedé con las ganas de escuchar temas como In my arms, Barcelona o Greek songs, pero en cambio tuve regalos inesperados como versiones de su compatriota Leonard Cohen en temas como So long, Marianne o Hallelujah.

El concierto se me pasó volando, y eso que tuvo dos bises. En el primer encore interpretó uno de sus temas más ovacionados, Going to a town, y seguidamente Hallelujah, y cuando ya parecía que no volvería a salir, tras la insistencia de los aplausos, regresó y nos regaló una maravillosa interpretación de Pretty things.

Desde luego si Rufus Wainwright se acerca de nuevo por Málaga, allí me tendrá.

jueves, 27 de junio de 2019

Eddie Vedder en Madrid

A la semana siguiente del Rock The Coast, tenía desde hacía tiempo una escapada rápida a Madrid junto a Francisco, mi acompañante de bolazos habitual, para ver a Eddie Vedder en su concierto en el Wizink Center. Así que cogimos el AVE tempranito el mismo día del concierto, con la idea de a ser posible hacer algo de turismo. 

Llegamos a Madrid, soltamos las mochilas en el hotel y nos fuimos directos a patear la ciudad. Primero fuimos a la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, que tras varios intentos por fin pude contemplar. La bóveda es verdaderamente una joya. Una joya escondida en Madrid.

No muy lejos de allí estaba la bodega La Ardosa, que estaba hasta abarrotada. Nos hicimos un hueco como pudimos en la barra y nos pedimos un par de pinchos de su afamada tortilla de patatas, bien acompañadas con unas pintas. Fue una rica y refrescante parada. Continuamos nuestro caminar hasta el Wizink Center, donde habíamos quedado en un bar cercano al recinto con unos amigos que nos esperaban por allí.

Picamos algo y tomamos cerveza con un buen montón de conocidos alrededor de nuestra pasión por la música de Pearl Jam. El tiempo pasa volando y llegó la hora de entrar.

Primero tocó Glen Hansard, el montaje era sencillo. Glen y una guitarra. Estuvo sobresaliente, e incluso se atrevió a cantar a capella en un escenario tan enorme como el Wizink Center. Era mi segunda ocasión con Glen, y la verdad es que Glen nunca defrauda. El último disco es muy bueno, escúchenlo.

Después llegó Eddie Vedder acompañado de un cuarteto de cuerda en muchas de las canciones, en cambio las defendió en solitario. Los discos de Eddie en solitario me han acompañado horas y horas de mi vida. Verlas en directo fue algo muy especial. Ver Indifference, I am mine o Immortality fue increíble. Luego su canciones como Long nights, Far behind o Society tienen esa sensación especial de que es un privilegio poder escucharlas en directo. Un concierto estupendo. Irrepetible, aunque yo lo repetiría todos los años. Al final del concierto, para Rocking in the free world entraron todos, el cuarteto, Glen Hansard e incluso Javier Bardem, que es amigo de Eddie Vedder y andaba por el backstage.

Después del concierto nos quedamos un buen rato compartido lo vivido con los conocidos que teníamos repartidos por todo lo amplio del pabellón. 

Al día siguiente, aún nos dio tiempo de desayunar en el hotel y visitar el Museo Arqueológico, donde pudimos contemplar el original de la Dama de Elche, entre otra gran variedad de obras de gran importancia. Nos quedó tiempo justo para pasear por el centro de Madrid, comer en Terramundi y tirar para el AVE de vuelta a Málaga. Otra muesca más para guardar en la memoria.

domingo, 16 de junio de 2019

Rock The Coast 2019

Presentaron el Festival Rock The Coast 2019 y no me lo podía creer. Un festival de rock en Fuengirola. A un paseo andando desde casa, en el estupendo emplazamiento del Castillo de Sohail. Verano. Bandas de rock, durante dos días, una detrás de otra, un sin parar, y con lo agonías que yo soy en los conciertos. Si me lo cuentan no me lo creo. Tres escenarios en total. Dos escenarios en paralelo con el Mediterráneo de fondo, el tercero en el interior del Castillo Sohail. Parecía increíble pero era realidad.

Cuatro amigos nos juntamos para disfrutar del festival. El ambiente fue espectacular. La organización estupenda a pesar de ser la primera vez. El sonido brillante. Pude disfrutar de un buen número de bandas de rock que si no fuese por el festival, me temo, nunca hubiese visto.

Accedí nada más abrir las puertas para ver en directo la energía de Blaze Bayley, seguidamente el rock nórdico de una de las bandas que más ganas tenía de ver en el festival: Graveyard. Qué conciertazo se dieron. Al acabar subimos la cuesta para ver a unos Hitten que no conocía y que me dejaron buen sabor de boca en un sitio maravilloso como el interior del Castillo Sohail. Otra vez abajo pudimos disfrutar del incombustible U.D.O. y justo después a Tarja, que luce vozarrón. Siguieron UFO que sonó estupendamente y se ganó al público con su buen hacer y el plato fuerte de la primera jornada fue Scorpions, que hicieron honor a su larga carrera llena de hits que fueron sonando uno tras otro ante un público entregado. Justo después, en la recta final, Europe, que fue nuestra despedida de la jornada.

El día siguiente, sábado, comenzamos viendo a Von Hertzen Brothers, que tuvieron que esforzarse de lo lindo para sacar al público de la lánguida hora de la siesta. Jinjer a base de energía activó el festival. Magnum fue el siguiente concierto que pudimos ver y para mí fue el más flojo de todos. Opeth ofreció un concierto maravilloso. ¡Qué grandes músicos son! Ascendieron el listón del festival a un nivel superior. Justo después tocó el que para muchos era el momento más esperado del festival. Rainbow, con el enorme Ritchie Blackmore a la guitarra. Fue conciertazo. Smoke on the Water fue probablemente el momento más celebrado del festival. Siguieron  The Darkness, que tenían el complicado papel de tocar después de Rainbow lo hicieron de forma sobresaliente, con energía a raudales. Despedimos el festival disfrutando de la entrega de Michael Monroe, que puede gustar más o menos pero nadie puede discutir que lo da todo sobre el escenario y no se deja nada atrás.

Al final de cada jornada de festival, visitamos Rigodón, nos tomamos un buen bocata y después un paseo hasta casa. Un festival irrepetible.  Y sí, tuve que pellizcarme, y en más de una ocasión.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Hogjaw en el Louie Louie

Un martes en el Louie Louie Rock Bar de Estepona, alrededor de las once y media de la noche comenzó la banda de Arizona, Hogjaw, a soltar guitarrazos contundentes de souther rock. Se esperaba un buen concierto. Hay un buen feeling entre la sala y la banda. No es la primera vez que vienen y muy probablemente no será la última. Por ello no era difícil adivinar que sobre las tablas del Louie Louie se iba a dar una de esas noches de buen rock.

Comenzaron a saco con dos de sus grandes temas, Rollin' Thunder y Beast of Burden. En dos temas ya sabes de qué va a ir la cosa. Rock sólido y contundente,  con reefs que suenan a latigazos, de fondo un bajo grasiento y sobre todo una voz grave y profunda con ningún acercamientos a la guitonería. Southern hard rock de punta a punta.

Casi dos horas de concierto. Buenísimas guitarras y especialmente emocionante fue para mí, County Line, que es un temazo como pocos, seguida de Way Down Yonder que es otro de los temas sobresalientes de su discografía. Uno de los momentos que recordaré para siempre en esta sala.

El concierto fue desgranando uno a uno temas incluidos en su último disco en vivo, Up in Flames, que hace un repaso en directo a sus mejores temas. Entre sorbo de whisky y guitarrazos fue avanzando el concierto que nos dejó un enorme sabor de boca. Una de las bandas que si vuelven  cerca me tendrán el primero comprando la entrada. Lo pasé bomba.

Al final del concierto pude comprar el cd y que me lo firmaran. En casa a todo gas, suena divino.

sábado, 18 de mayo de 2019

Sophie Auster en el MVA

Una par de meses antes del concierto de Sophie Auster no la conocía, es decir, conocía su existencia pues soy seguidor de la obra de su padre y algo había escuchado, especialmente porque tiene el mismo nombre de mi hija, aunque no conocía que tuviera una faceta como artista musical. Pero como todo eso hoy tiene fácil arreglo, ya que uno entra en Spotify y en unos pocos clics ya tiene a su alcance lo que busca. Y eso hice, y me agradó lo que escuché. Así que junto con un par de amigos fuimos a ver el concierto.

Sophie Auster tiene una voz muy personal, con un registro grave, pero dulce, algo bastante inusual. El recinto era el MVA de Málaga, y se vendieron todas las entradas. Llegó acompañada de una banda muy completa con un bajista, un batería, un guitarra y un teclado. Ella puso su voz y un par los interpretó sola con una guitarra acústica.

La vi muy contenta y a gusto. Entonada. Con ganas de disfrutar del concierto. Yo me llevé muy buen sabor de boca y si tengo la oportunidad de volver a verla no lo dudaré. La recomiendo.

Al final del concierto tuve la suerte de poder saludarla y de que me firmara un cd. 

domingo, 12 de mayo de 2019

Fin de Semana en Chiclana

Todos los años escapamos con la familia de mi mujer un fin de semana a pasarlo juntos en un hotel de la costa chiclanera. De hecho normalmente siempre terminamos yendo al mismo hotel.

Ir a un hotel en régimen de todo incluido significa, sobretodo, comer más de la cuenta, pero también descansar bajo cielos de azules inmaculados, leer junto a una piscina, charlar y disfrutar con los niños -sobrinos incluidos- y tener tiempo hasta para derrochar. Cada año el fin de semana en Chiclana supone para nosotros algo así como el pistoletazo de salida o arranque del verano. El inicio de un periodo que se estira hasta septiembre o casi hasta la feria de Fuengirola, allá por la segunda semana de octubre.

Lo que empezó siendo una excepción y algo puntual se ha convertido en costumbre y ahora está casi tan asimilado en nuestros veranos como la arena de playa o las sardinas en espeto. Los niños se lo pasan bomba, disfrutan de lo lindo, y los padres, que no deseamos otra cosa que contemplarlos con una sonrisa en la cara, también lo pasamos estupendamente.

El hotel está en primerísima línea de playa y siempre que puedo me regalo un largo paseo por la amplia orilla que la costa chiclanera posee. El Atlántico parece que es de un azul más salado que el Mediterráneo y el viento trae tantas buenas nuevas como tristes despedidas. Y tan pronto como llegamos toca el momento de partir. Hasta el próximo verano.


domingo, 5 de mayo de 2019

Bob Dylan en casa

Bob Dylan no vino a actuar al salón de mi casa, pero casi. Vino a mi localidad, a Fuengirola. Venía de  actuar el día antes en Sevilla y se fue desde aquí seguidamente a Murcia. No era mi primer concierto de Dylan. La vez anterior lo vi en la plaza de toros de Málaga, la Malagueta, un 17 de abril de 1999. Recuerdo aquel concierto como uno de los conciertos con mejor sonido. Sonaba perfecto. También es cierto que yo estaba perfectamente situado en el mismísimo centro de grada frente al escenario.

Este año tomé las mismas medidas, centrado y a media altura frente al escenario. Con una puntualidad de lanzamiento espacial, y con una rigurosidad obstinada en contra del uso de los móviles dio comienzo el concierto. El sonido fue excelente, pero al ser la distancia más lejana y sobretodo el público con menor educación, no fue igual, en cambio vi a Dylan en muchísimo más en forma, o inspirado de lo que imaginaba. La banda que le acompañó era verdaderamente brillante. Cogen uno de sus clásicos, el que sea, le dan la vuelta, lo adornan, lo pintan, le ponen calzos, lo envuelven y te lo ponen delante. No te das cuenta de cuál es hasta que empieza a cantar, y a veces, si no te sabes la letra, aún tardas hasta el estribillo. ¿Una genialidad? ¿aburrimiento? ¿ganas de llamar la atención? ¿un juego? Quizás un poco de todo, pero a mí me encanta.

Teniendo en cuenta que el concierto que vi en el milenio pasado y éste, son de la misma gira, Never Ending Tour, -el título no lleva a confusión- es más que probable que le ha
ya dado tiempo a aburrirse de sus propios temas y que haya decidido, como distracción o juego, vencer ese aburrimiento con una genialidad, que es retorcer las canciones hasta casi hacerlas irreconocibles. Además ahora también traía un premio Oscar en su baúl de viaje y lo colocó sobre el piano. Pero todo no fueron giros instrumentales ni simetrías rítmicas, también hubo momento para ejecuciones perfectas. La interpretación de Scarlet Town me la llevaré a la tumba.

No quisiera dejar de escribir esta entrada sin comentar que las introducciones de las canciones, sin el famoso one, two three de los baterías, son maravillosos. A veces comenzaba el banjo, otras una guitarra que parecía estar afinando, a veces notas de piano sueltas, una maravilla.

La canción estaba andando, ya estaba sonando, pero no había terminado de arrancar, no habían entrado todos los instrumentos, alguno salía otro entraba, hasta que poco a poco, fue creciendo tanto que ya estaba yendo sola en su camino. Casi como cuando un niño aprende a andar. No había apenas silencio entre canción y canción, porque a veces algún instrumento se quedaba colgando en el tema anterior.

Por si se lo preguntan: sí, volvería ir a ver a Dylan sin pensarlo.


viernes, 22 de marzo de 2019

Nikki Hill en El Tren, Granada


Anunció Nikki Hill gira por España y una de sus paradas era en Granada, en la sala El Tren. Un miércoles. A una hora y media en carretera. Complicado, pero por fin pude ver a Nikki Hill. Ya se me había escapado en giras anteriores y no quería que esta vez se me esfumara otra oportunidad.

Rafa y yo fuimos a Granada, directos a la sala. Salí del trabajo, me recogió en la puerta y nos fuimos sin perder el tiempo. Vimos un conciertazo. Tienen una banda estupenda. Nikki tiene una voz que me encanta y lleva siempre un ritmo tan contagioso que desde el primer tema ya no puedes parar. Matt, su marido, toca la guitarra de forma desenfadada, como si hiciera algo simple y sencillo y hace que suene tan natural que te crees que lo que hace lo puede hacer cualquiera, pero todos sabemos que no. Laura Chávez es una verdadera superclass tocando la guitarra. Entra y sale de la canción casi sin darte cuenta, pero cuando se va la echas de menos. Es tan precisa que asusta. Nick Gaitan es de esos bajistas que hacen su trabajo, están ahí, con su bajo colgado hasta la tirantez, con los ojos cerrados, sintiendo el ritmo, algo suciete de sonido, pero queda estupendo y parece que disfruta tanto o más que los que estamos abajo en el piso gozando de su música. Marty Dodson es puro nervio, es de esos baterías que sabes que lo pones a tocar con quien sea y va a sacar buena nota. Tenía un toque jazz, y bluegrass. Muy cálido. Lo mirabas y parecía que estaba concentrado llevando la respiración. Muy top. Pero lo mejor de todo, sin duda, es el conjunto, que es espectacular.

Una de esas bandas que piensas que estás obligado a ir siempre que vengan. Que te has de apuntar casi como un pecado no ir a verlos. Y además los discos a mi juicio son cada vez mejores. Aparte de que cada vez que tocan una versión, la mejoran. ¡Muy muy muy recomendable!

domingo, 10 de marzo de 2019

Lord Bishop Rocks en el Louie Louie

Lord Bishop Rocks es una fuerza de la naturaleza. Así, sin tonterías. Para que se hagan una idea Lord Bishop es un negro de potente voz profunda, de casi dos metros de altura, que cuando agarra una guitarra entre sus enormes manos parece un juguete apunto de romperse, en cambio lo que realmente consigue es arrancar enérgicos riffs de rock punk n' funk.

Todo es grandilocuente en Lord Bishop Rocks, su puesta en escena también lo es. Luce una barba teñida de rosa, el pelo rapado lo lleva tapado con un pañuelo cual pirata y sobre el pañuelo va tocado con un sombrero  púrpura, al cuello lleva atado un largo y sedoso pañuelo de flores. Camiseta de Kiss y chaqueta de solapa.

Después de tan extravagante conjunto Lord Bishop se sube al escenario con un vaso de whisky en la mano, y tras una pomposa presentación al micro por el bajista -que tenía acento argentino-, agarra la guitarra, se coloca delante del micrófono y ya no hay nada que reprocharle. Una guitarra como un navajas, riffs al más estilo Prince, solos cual Hendrix y una voz como si John Lee Hooker le hubiera prestado la garganta. Entre trago largo y trago largo de whisky Lord Bishop Rocks fue entremetiendo temas suyos y versiones de sus bandas favoritas y así fue avanzando el concierto hasta las dos horas de duración.

Durante el concierto pidió que le acercaran un disco para promocionarlo y una vez lo hubo mostrado al público me lo ofreció desde el escenario ya que yo estaba en la primera fila. Me lo regaló. Luego en la zona donde venden el merch le compré otro y ya me lo firmó. Conciertazo.


domingo, 3 de marzo de 2019

Un día en Gibraltar

Hace tiempo que teníamos en la cabeza realizar una escapada de ida y vuelta en un día a Gibraltar, pero entre que el calendario está siempre saturado de actividades y que la climatología es a veces caprichosa, lo cierto es que por una razón o por otra al final siempre íbamos postergando la excursión. Pero llegó el día en el que el calendario parecía estar despejado de acontecimientos y obligaciones ineludibles y el cielo completamente despejado.

Madrugamos con la intención de llegar a Gibraltar pronto, para evitar atascos y también para aprovechar el día, porque el centro, las tiendas y la actividad comercial en Gibraltar y la vida en general no va mucho más allá de las 19:00, en muchos casos de las 17:00. 

Accedimos a Gibraltar cruzando la verja fronteriza directamente en coche. Dejamos el coche en un parking y realizamos el paseo completo por la Calle Real o Main Street, frente al City Hall o Ayuntamiento, donde contemplamos el cambio de guardia. También nos hicimos las típicas fotos con las anacrónicas cabinas telefónicas rojas. Al final de la calle compramos un billete que nos permitía subir en teleférico a la cima del peñón y desde allí obtuvimos estupendas vistas hacia Algeciras. También pudimos ver de cerca e incluso fotografiarnos con los famosos monos de Gibraltar, tan ladrones como resabidos.  Incluso realizamos el recorrido por las cuevas y bajamos dando un largo rodeo por todo el parque natural de Gibraltar. Además yo tomé los típicos "fish & chips", que estaban realmente ricos y para terminar de gastar las libras que nos habían dado de cambio compramos algo de chocolate tax free antes de regresar de vuelta.

Es una visita recomendable porque es original e irrepetible, bastante completa pero algo cara, porque todo allí es bastante más caro que lo es en España.

La única pega del día fue que la pobre Pepi se cayó y se hizo bastante en la mano al caer. Por suerte nada que necesitara intervención médica. Aunque el móvil necesitó pasar por el garaje. ¡Qué susto nos dimos con su caída!

sábado, 23 de febrero de 2019

Egon Soda en el MVA

Tan sólo dos días después de ver a Travers Brothership en Estepona tenía marcado en el calendario otro concierto, en esta ocasión en la Sala María Victoria Atencia de Málaga, en plena calle Ollerías. Había visitado el MVA (como se le suele conocer popularmente) con anterioridad, pero no en un concierto, sino en presentaciones de libros y conferencias.

La cita era para disfrutar en directo de Egon Soda, una banda muy complicada de ver en directo, pues cada uno de los componentes tienen proyectos en paralelo que dificulta las posibilidades de unión de todos. Había que aprovechar la oportunidad.

No soy aficionado en general de la música española, y me pesa porque me gustaría. Una de las principales razones de esta apátrida peculiaridad de mis gustos es, entre otras cosas, porque las letras en castellano me suelen parecer tontas en la gran mayoría de las veces, pretenciosas en otras muchas y rara vez pongo el sello de aprobado a las letras en castellano. Egon Soda se lleva el aprobado con nota en la portada del disco.

No debe ser sencillo alcanzar el equilibrio musical entre tantas batutas. Conseguir que la música de uno, la letra de otro, los arreglos, las adaptaciones encajen en una sola línea musical tiene mérito siempre, pero en el caso de Egon Soda todo parece haberse llevado a fin con simpleza y saber hacer, o esa es la sensación que te queda después de haber escuchado el concierto. Igual les ha resultado de una complejidad extraordinaria. No lo sé.

La voz de Ricky Faulkner es para mí uno más de los puntos fundamentales de Egon Soda. Es a la vez gruesa y dulce, cálida y vigorosa. Me encanta.

viernes, 22 de febrero de 2019

Travers Brothership en el Louie Louie

Desde la lejana North Carolina y con más de la mitad de la gira europea avanzada, Travers Brothership llegaron a Estepona, Málaga, a la ya clásica sala Louie Louie Rock Bar, con la intención presentar su disco Let The World Decide. Todo lo que yo había escuchado por Spotify y YouTube me había gustado. Era miércoles y aunque siempre hay complicaciones para un concierto entre semana, se pudo hacer.

Llegamos pronto a la sala, quizás demasiado pronto, gracias a ello pudimos ver la parte final de las pruebas de sonido. Los músicos y el encargado del sonido parecían muy exigentes pero al final se les vio muy satisfechos. El batería de la banda, y voz ocasional, Eric Travers, incluso se mostró muy satisfecho y afirmó en voz alta que era el mejor sonido de la gira. ¡The best fucking sound in the whole tour! Su hermano gemelo, guitarra y cantante principal, Kyle Travers parecía muy concentrado en la afinación. Aparte de ellos dos la banda se completa con Josh Clark al bajo y voces y Ian McIsaac a los teclados.

Todo parecía presagiar que íbamos a ver a una banda enchufada y así fue. Kyle es un virtuoso de la guitarra eléctrica y vino a demostrarlo. Lo consiguió. La armonía de las tres voces la hacen estupendamente. Les auguro un estupendo futuro. Su sonido es muy personal, creando una mezcla de  rock, soul, funk muy cálida y poseen momentos que me recordaron al enorme Frank Zappa. En los bises, tras más de una hora y media larga de concierto, Kyle dejó caer la guitarra tras un enorme solo de guitarra, como colofón, acoplando las vibraciones al estruendo final, y la cabeza de la Stratocaster se quebró. ¡Una lástima!

Al finalizar el show tuve la ocasión de poder charlar con ellos brevemente y de que me firmaran el cd. Fue un gran show. ¡Una lástima! Si tienen la fortuna de poder ir a uno de sus conciertos, yo no la dejaría pasar.

martes, 29 de enero de 2019

Exposición en el CAC

De vez en cuando llega un domingo y lo tenemos libre de actividades. Ningún plan pendiente de realizar. Esos domingos suelen ser los mejores. Era un domingo de finales de enero y no teníamos nada por delante.

Despertamos pronto, porque estamos acostumbrado a ello, salí a comprar pan, desayunamos y decidimos ir a andar. El cielo estaba despejado, una brisa liviana acariciaba las hojas de los árboles. Nos montamos en el coche y fuimos a Málaga. Aparqué en un extremo del paseo marítimo, cerca del palacio de los deportes Martín Carpena y comenzamos a andar. Fue algo inesperado, casi sin pensar. Anduvimos hasta llegar al Centro de Arte Contemporáneo (CAC) y entramos a ver una exposición que nos agradó a todos.

La exposición era de Dionisio González, un artista totalmente desconocido para mí. Fotografías, fotoesculturas, maquetas, un cruce entre arquitectura, diseño y fotografía aderezado con muchísima imaginación. Un viaje por paisajes urbanos de distintos lugares del planeta. Mucha tecnología aplicada a la imagen como soporte. Entretenida, divertida, curiosa... Nos gustó.

Me gustaría también señalar que una obra de Jorge Hernández me maravilló. Os pongo la foto del cuadro. Ese coche, ese entorno, esa mujer, esa paleta de colores... maravilloso!

Tras la terminar de disfrutar de la exposición, de vuelta por el paseo marítimo, paramos a tomar algo para comer y, seguidamente, en un agradable paseo en coche regresamos a casa con la sensación de haber aprovechado el domingo.






viernes, 25 de enero de 2019

Juntos

Uno de los acertados regalos que me trajeron los Reyes Magos en casa fueron unas entradas para ver una obra de teatro. La obra se titulaba Juntos, y entre los actores principales estaba Kity Mánver, querídisima y estupenda actriz malagueña, Melani Olivares, que todos recordamos por su papel televisivo en Siete Vidas y Gorka Otxoa, que a nosotros nos hizo reír mucho en la película Pagafantas y recientemente en Fe de etarras.

La obra se representaba en el Teatro Cervantes de Málaga. Es una obra, a mi parecer, muy complicada de representar, porque el tema principal es muy delicado, un drama con letras mayúscula, pero al mismo tiempo el guión te arrancaba carcajadas.  Una obra al mismo tiempo tierna que mordaz,  muy irónica y con mucho humor. Diferente. 

Siempre es un placer ir al teatro. Animo a todos a hacerle un hueco en sus vidas al teatro.

sábado, 5 de enero de 2019

Rock Cirk

Programaron en el Teatro Cervantes una actuación de teatro musical alrededor del mundo del circo. Y lo hicieron -¿cómo no?- pensando en los más pequeños. En cuanto supe que el tema principal del circo transcurría alrededor del rock, y que además era en el Teatro Cervantes, y que la compañía que lo organizaba era Rolabola, que fue Premio Nacional de Circo en 2017, no tuvimos dudas. Además el precio era reducido.

Tanto Miguel como Sofía habían estado antes en el Teatro Cervantes, pero ya apenas se acordaban, así que como era un viernes por la tarde  y todos ellos estaban de vacaciones y yo la tarde del viernes la tenía libre, pues allá que nos fuimos.

Además ya puestos quisimos matar más de un pájaro. Antes del comienzo de la obra nos acercamos a la Catedral de Málaga para admirar el Belén Municipal. ¡Qué maravilla! ¡No faltaba detalle! Sin duda el mejor Belén Navideño que he visto. Nos entretuvimos tanto que no nos quedó tiempo de tomar un café antes de acudir al teatro.

A mí la obra me encantó, se me hizo algo corta la hora de duración, pero me lo pasé pipa, creo que incluso mejor que mis hijos.

Después salimos a tiempo para ver el encendido navideño, o mejor dicho el espectáculo de la iluminación navideña.  Incluso Miguelito entregó su carta a los Reyes Magos, que estaban casualmente en la Plaza de la Marina. La calle de Marqués de Larios estaba abarrotada, no cabía ni un alfiler más. Es algo exagerado.

Empezábamos a estar cansados y tuvimos que refugiarnos en la Taberna Casa Lola. Picamos algo rápido y pusimos fin a un día completísimo.

jueves, 3 de enero de 2019

Fin de año en Zahara de la Sierra

Van pasando lo días y con la misma precisión de todos los años se alcanza el final del ciclo, que es tanto una nueva bienvenida del porvenir del año entrante como la despedida de un año acabado. Los días avanzan inexorablemente por la línea del tiempo. Constantes e invariables. Pocas cosas hay más fiables. Nuevos propósitos, deseos de futuro, alguna que otra intención de mejora. Todos los años igual.

Para celebrar el cambio de año nos fuimos hasta Zahara de la Sierra, en pleno centro del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, población incluida en la ruta de los pueblos blancos. Es pequeña, muy acogedora y de fabulosas vistas panorámicas sobre el embalse. Nos hospedamos en el Hotel Arco de la Villa, situado en lo más alto de Zahara de la Sierra. El tiempo nos acompañó e incluso a nuestra llegada pudimos sentarnos en una terraza a almorzar. ¡Qué bien se come en los pueblos!

Fuimos con nuestros amigos Sagrario Miguel y sus hijos Daniel, Jaime y Gabriel, que cada día está más grande y con Juani y Nicolás. Dimos paseos, disfrutamos de charlas con café y con cervezas. Comimos magníficamente en todos los sitios. Recuerdo especialmente un almuerzo en el bar Josefi, para chuparse los dedos. La cena de fin de año la tomamos en el mismo hotel. Todo fue estupendo.

Casi de sorpresa me encontré con mi hermana, con Paco y con mi ahijada Natalia. ¡Qué pequeño es el mundo! Ellos también habían ido hasta allí a pasar el fin de año. Pudimos tomarnos una cerveza charlando con ellos. La vida no acaba nunca de sorprenderme.

A la vuelta paramos en Carratraca, y allí almorzamos y paseamos, y nos acercamos al estupendo mirador que hay justo frente a la casa de Trinidad Grund. ¡Qué vistas! Piensas: la felicidad es esto. Disfrutar del tiempo con personas que quieres, charlando, comiendo, paseando, en definitiva, realizando actividades a gusto.  No es necesario mucho más.