domingo, 24 de noviembre de 2019

Escapada a Barcelona

Hacía meses que la web EstupidaFregona había programado un concierto tributo sobre Pearl Jam en la Sala Bóveda de Barcelona, por una banda creada para la ocasión que se hicieron llamar muy acertadamente The Foxy Mops. Un buen número de amigos míos desde muchos puntos de la geografía española decidieron quedar para acudir juntos al concierto tributo, todos ellos, entre los que me incluyo, bastante apretados -según mi mujer- de Pearl Jam. 

No me decidía a ir a la fiesta tributo porque equivalía a dos vuelos, una habitación de hotel, aparte de la entrada, gastos varios y tal, y especialmente porque llevaba un mes bastante cargado de gastos, pero mi amigo Víctor me avisó de una oferta en una compañía low cost con vuelos baratos  que resultó ser irrechazable. La idea planteada y económica era ir por la mañana temprano y regresar a la mañana siguiente más temprano aún. Ni veinticuatros horas en Barcelona. Lo justo para ir, estar  y regresar. Nada de turismo.

¡Así lo hicimos! Antes de las once de la mañana ya estábamos en el aeropuerto de El Prat. Unos amigos nos recogieron en coche y fuimos a pasar un día fantástico junto con un gran puñado de amigos compartiendo cervezas, parrilla y sobretodo muchas risas. Faltó tiempo para poder charlar todo lo que hubiéramos deseado. Después del café fuimos al hotel, soltar la mochila, darnos una ducha, y prepararnos para el concierto. El hotel estaba a apenas unos metros de la sala, con lo que casi no pateamos nada de Barcelona.

El concierto fue estupendo, buenas canciones, una muy buena banda interpretándolas, algunas agradables sorpresas, inmejorable compañía, muchas ganas de pasarlo bien y poco más se necesita. Todo muy bien organizado. Muchísimas caras conocidas y otras no tanto. Muchos conciertos por muchas ciudades. Reencontrarte en la misma ocasión con muchos amigos que consigues ver muy de vez en cuando, porque las distancias, los trabajos y la familia no siempre permiten quedar las veces que uno desearía. No vamos a quejarnos. That's life! Alargamos la noche más allá de lo que nuestro cansancio hubiera deseado. Pepi estaba reventada.  Y no disponíamos tampoco de mucho tiempo para descansar porque a las 7:30 de la madrugada ya estábamos en un avión de vuelta a Málaga. El resultado fue una escapada fugaz pero que conlleva recuerdos que ya son imborrables.


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