viernes, 30 de julio de 2021

Tres exposiciones en el Museo Ruso

El fin de semana pasado aprovechamos la oportunidad que ofrecen algunos museos de poder acceder gratuitamente los domingos por la tarde a sus instalaciones y decidimos ir al Carmen Thyssen. Como la idea cuajó y echamos un día más que aceptable, quisimos repetir el fin de semana siguiente visitando el Museo Ruso de Málaga, en el que se exhibían tres exposiciones muy atractivas.

La principal exposición, o al menos, la que más salas abarca y más tiempo permanece para visitarla, es la que va a estar durante todo un año, desde abril de 2021 hasta abril de 2022. Guerra y Paz en el Arte Ruso. La mayoría de las obras llegaban en préstamo desde el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, y son de una temática muy amplia, pero especialmente a la tradición y a la memoria bélica de Rusia. La exposición está adecuadamente presentada por orden cronológico. Encontré multitud de obras que merecían ser contempladas un buen rato, pero el museo tiene un tamaño importante, pues se encuentra en el antiguo edificio de La Tabacalera. Sólo en esta exposición anual se mostraban 183 obras según leí en la documentación colgada en Internet. Batallas desde la Edad Media, la I Guerra Mundial o como la de Moscú o Stalingrado, la defensa de Sebastopol o el sitio de Leningrado. La obra que he elegido para acompañar este párrafo es de Kazimir Malévich, titulada Caballería Roja, y está fechada en 1932.

La segunda exposición titulada con el nombre inequívoco de  Lev Tolstói. El camino de la vida. Resultó ser de un formato mucho más reducido, y aunque en el fondo eran todas piezas alrededor de la figura de Tolstói, en esencia completaba perfectamente el título de la exposición anterior, el cual es una de las obras literarias más notables de la cultura universal, Guerra y Paz. En ella encontramos varios retratos del magnífico literato ruso, algunos de ellos realizados en vida por maestros contemporáneos al escritor. También encontramos varias ilustraciones de la novela y facsímiles del texto original así como primeras ediciones en distintos idiomas de la obra. La foto que acompaña entra entrada es de una obra de Nikolái Yaroshenko del retrato de Lev Tolstói realizado en la fecha de 1894, cuando el autor tenía sesenta y seis años. Es uno de los retratos más famosos de Tolstói.

La tercera y última exposición, y no por ello menos importante que las anteriores, era Iván Aivazovsky y los pintores marinistas en Rusia. Lo cierto es que no lo conocía de nada, ni me sonaba su nombre siquiera, pero fue el iniciador de este género en Rusia. Un artista prolífico, con más de seis mil obras propias. Sus cuadros, conforme avanzábamos en la exposición fueron creciendo en calidad -según mi ingenua opinión- supongo que porque  el pintor nacido en Feodosia fue ganando edad, pero también fue avanzando en técnica y seguridad.  Muchos de los cuadros allí expuestos son de un tamaño mayúsculo y en ocasiones hasta mareantes, inabarcables. Cabe destacar que el artista fue un gran viajero, y pasó la mayor parte de su vida viajando. Recorrió Europa, Asia, África y América. Visitó también España donde conoció Madrid, Granada, Sevilla Cádiz y Málaga, de la que se expone un cuadro en la exposición: Vista de Málaga. Muchos de los cuadros que pudimos disfrutar en el museo  figuraron en las colecciones particulares de los monarcas rusos. La fotografía que acompaña esta última entrada es de Iván Aivazovsky, titulada La ola, con fecha de 1889. En la foto no se aprecia el tamaño, pero este óleo mide más de cinco metros de largo y tres de alto. Enorme.

sábado, 24 de julio de 2021

Ismael Serrano - Ahora que la vida

Al mismo tiempo que  me traje en préstamo La vida a ratos de Juan José Millás, también me traje un pequeño y cuidado libro de poemas de Ismael Serrano - Ahora que la vida, donde el cantautor madrileño escribe sobre la belleza de lo cotidiano, de lo pequeño y tangible, pero también de los días de lluvia, las dudas, el amor o el día a día. 

Sus canciones me gustan, sus letras me interesan, ¿por qué no van a gustarme sus poemas? Sentía curiosidad. Lo he visto en directo y es buen orador e hilaba de una canción a otra con introducciones que a veces se veían muy estudiadas pero también muy acertadas.

El libro viene ordenado por fechas, desde el inicio hasta el final, desde sus primeros poemas, quizás más tiernos y directos, hasta que la vida, poco a poco, ha ido añadiendo arrugas a sus palabras. No todos los poemas me llegaron pero sí muchos de ellos. Quizás más culpa mía que de los poemas, porque soy un lector de poemas muy antojadizo, pues sólo los leo cuando me apetece leerlos, a veces pueden ser tres poemarios consecutivos y otras un para de poemas. Tengo que sentirme -digamos- con el espíritu dispuesto.  Y en esta ocasión, como era un libro prestado de biblioteca, los leí más atropelladamente de lo que ellos aconsejaban, no les dediqué el tiempo que merecían. Las prisas en la lectura no va con mi rumiante forma de leer.

jueves, 22 de julio de 2021

Piranesi - Estampas de un visionario

En una pequeña y coqueta sala en la segunda planta del Museo Thyssen de Málaga había una selección de aguafuertes del artista veneciano Giovanni Battista Piranesi. De él se han escrito mil libros y yo poco puedo aportar sobre su personalidad, su obra o sus andanzas. Lo único que puedo contar en este diminuto espacio de la red, en el que en ocasiones suelto mis opiniones y pensamientos, es que siempre me he sentido atraído por esos juegos visuales en el que se muestran figuras pero no se ven directamente, que hay que dedicarle algo de atención. Es como si el pintor, o el fotógrafo quisieran plantear un juego, una búsqueda, tal vez un diálogo entre el autor y el observador. Una especie de trampantojos artísticos.

Por alguna razón siempre me han llamado la atención, desde los elásticos figuras de Dalí, pasando por los rigurosos juegos de sombras de Chirico o por la imaginación geométrica de Escher -¡Cuánto disfruté la exposición de Escher en Madrid!- Todos me han parecido fascinantes. Cada uno con sus virtudes y sus peculiaridades.

Pero de todos, con absoluta seguridad, el artista que siempre me ha mantenido más ocupado examinando su obra ha sido el visionario Piranesi. Sus templos barrocamente decorados, la arquitectura monumental de sus láminas, la decadencia fastuosa y llamativa de su Roma, las ruinas y cárceles imaginarias, el mejor diseñador de detalles imperiales de interiores, sin duda, siempre me ha parecido Piranesi. En cada una de sus láminas uno puede casi pasear por ellas, contemplando la belleza a su alrededor, sintiéndose delante de un lugar al que merecería la pena coger un avión para visitarlo. Puedes pasar un buen rato mirando sus obras que siempre encontrarás un detalle que no viste la vez anterior. Por más que la contemples siempre hay detalles nuevos que apreciar.

martes, 20 de julio de 2021

Pintar la luz - Museo Carmen Thyssen

Suelo acudir casi como un mandato a las exposiciones temporales del Museo Carmen Thyssen de Málaga. Las considero pequeños regalos que el Museo nos ofrece a los que amamos la pintura. Algo que no se debe dejar pasar. Si dependiera de mí las visitaría casi cada semana, pero me conformaría con ir cada mes. Sólo con pensar en la posibilidad de poder regresar y contemplar de nuevo las obras, ya me pone de buen humor. Poder hallar nuevos detalles que se me escaparan la ocasión anterior, poder contemplar la belleza casi oculta en las pequeñas pinceladas detrás de la oscuridad de un paisaje del mediodía o bien en los agitados brochazos en el interior de una ola de mar. ¡Qué maravilla! Creo que podría pasar la vida así.

En esta exposición la temática común era Pintar la Luz, que creo que debe ser una de las enormes dificultades que se le presentan al artista cuando tiene la intención de pintar un cuadro, pero al mismo tiempo es quizás donde el artista puede mostrar mejor su destreza y su sentir pictórico. Es ese momento previo que el artista debe inclinarse entre por la quietud dorada de un paisaje a pleno sol o el vibrante movimiento de un jinete a la luz de la luna. Imagino que hay mundos complejos de pensamiento y luchas interiores de carácter en decisiones de este  tipo. Artistas que decidan espontáneamente y otros que mantengan dudas hasta una vez terminado un cuadro.

El fondo de la colección del Carmen Thyssen es maravilloso y en esta ocasión rindió homenaje a los maestros catalanes del siglo XIX y XX, entre ellos Ramón Casas, Mariano Fortuny, Santiago Rusiñol, Joaquín Sunyer, Lluis Graner o Rafael Duracamps... Podría pasar tardes enteras contemplando sus cuadros. En esta ocasión quedé prendado por algunos de ellos, especialmente por uno de Rafael Duracamps, que hablaré con más detalle en otro momento de él. También me volví a reencontrar con el precioso Atardecer de Modest Urgell. 

Otra obra que desconocía y me gustó mucho es de Pere Torné Esquius, que es de una evocación inusitada. Dos sillas, que tal vez puedan ser mecedoras si consideramos la pronunciada inclinación del respaldo, aparentemente tres servicios de té, un ramo de flores recién entregado, o recogido. Al fondo una cortina de paso a una vivienda, de una elegancia a juego con las flores y una calidez que ofrecen al conjunto un colorido preciosista. Una ventana con sus visillos y una especie de bruma que otorgan al conjunto un misterio añadido. Una obra extraordinaria.


Mesa en el jardín - Pere Torné Esquius 1913

viernes, 16 de julio de 2021

La vida a ratos - Juan José Millás

Fui a la biblioteca por casualidad, casi sin remedio, tenía que hacer tiempo y entré para leer algo la prensa y ojear la mesa con las novedades. Sin ninguna intención de llevarme en préstamo nada, pero las visitas a la biblioteca las carga el diablo. Me traje dos libritos. Bueno, uno sí, el otro -que es el que ocupa la entrada de hoy- alcanzaba casi quinientas páginas. Traer libros de la biblioteca es algo que ya no suelo hacer porque tengo tantos libros por casa, que no doy abasto.

La vida a ratos es un diario. Para ser más precisos es el diario de un santo bebedor de gin tonics, adicto a las pastillas y a la observación surrealista. Divertido y depresivo al  mismo tiempo. En ocasiones parece como si un hipocondriaco Woody Allen nacional decidiera escribir un diario después de tomar gin tonics en un bar de esquina de Madrid.

En La vida a ratos da la sensación de que Juan José Millás escribe  como si hablara él mismo, como si estuviera contando lo que le ha pasado esa misma mañana. Es la ficción contada en primera persona, tomando algunos puntos comunes con su vida -imagino- y parece que estuviera contándole lo que le va pasando a un amigo, con una cercanía y una naturalidad pasmosa. Cuenta sus cosas sin ningún pudor ni cortapisas, como si tuviera la certeza de que nunca nadie va a leer lo que escribe.

Es un libro que he disfrutado mucho, que me ha arrancado carcajadas y aunque no me he aficionado al gin tonic, sí que me he tomado algún whisquicito leyéndolo. Disfrutándolo.


domingo, 11 de julio de 2021

La Noche Rosa 2021 en el Marenostrum

Con un par de amigos y con mi compañera de vida, Pepi, fuimos a ver un concierto al Marenostrum Fuengirola, en realidad no era un concierto, sino dos. M Clan y Mikel Erentxun. Venían presentado como La Noche Rosa, aquel festival que abarcaba varias generaciones de jóvenes en Fuengirola. Creo que ya he hablado en este blog de ella en alguna entrada anterior.  

En principio se presentó a Jaime Urrutia, ex cantante de  Gabinete Caligari y a Mikel Erentxun, pero finalmente por un problema del cantante madrileño se le sustituyó por la banda murciana M Clan. A mi mujer le gustó el cambio porque a ella le gusta mucho M Clan.

Disfrutamos de una noche estupenda, comimos unas hamburguesas justo antes del concierto y nos refrescamos con unas cervezas. Todo ello dentro del mismo recinto en unas caravanas o lo que ahora se viene conociendo como food truck. Otra cosa no, pero cómodo es bastante.

Nos hicimos con unas estupendas entradas, suficientemente centrados y cercanos para que todo lo que ocurriese detrás nos importara poco o nada y pudiéramos disfrutar sin distracciones de lo que nos esperaba.

M Clan se presentaron en formato dúo, supongo que las urgencias de la última hora. Y tocaron todo lo que se esperaba. Comenzando por Filosofía Barata, Souvenir o Para no ver el final. Pepi disfrutó mucho Miedo, y también las versiones de la Steve Miller Band y Rod Stewart con Llamando a la tierra y Maggie despierta respectivamente. Yo siempre fui muy enamorado de Quédate a dormir. Estupendo concierto ofrecieron Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez.

A continuación de una manera más eléctrica y con mucha clase disfrutamos del concierto que ofreció Mikel Erentxun. Se presentó en formato trío. Una batería, un bajo que en ocasiones tocó el contrabajo, y Mikel a la voz, a la guitarra y al piano. Con su característica voz fue desgranando canciones de sus distintos álbumes y también algunas salpicadas de Duncan Dhu. Incluso tuvimos la suerte de que nos obsequiara con una magnífica versión de Agua, de Jaraba de Palo.

Quemé los discos de Duncan Dhu en mi juventud de tanto ponerlos. Poder escuchar en directo tantos años después canciones como Esos ojos negros, No puedo evitar, o Entre salitre y sudor me transportó a una época de mi vida en la que la juventud lo abarcaba todo. Todos tuvimos una época alocada y si no la tuvieron, la verdad es que lo siento por ustedes. No sé si ya estarán a tiempo.

sábado, 10 de julio de 2021

Don Bergland - The Silence of Eternity

Fuimos al CAC Málaga, bueno, no, fuimos a Málaga, a pasear por el paseo marítimo, con la intención de caminar, que nos diera el aire, y hacer algo de ejercicio que nunca viene mal, especialmente en estos tiempos post encierro pandémico. La idea principal era esa, hacer ejercicio, pero también visitar el CAC, que de vez en cuando hay obras que me atraen.

En este caso la exposición presentaba la obra de un autor canadiense, Don Bergland. La exposición era cuanto menos controvertida. Muchas de ellas están creadas con herramientas digitales en 3D. Por alguna razón a mí me recordaba en cierta manera a la estética de Tim Burton en Alicia en el país de las Maravillas, quizá porque la presentación de las obras tiene un aire teatral, de hecho el mismo autor denomina a su estilo personal como "surrealismo teatral".  Creo que es una autoetiqueta muy acertada.

Es una obra que busca la provocación y lo hace cargada de simbología con las que Bergland disfruta jugando, mezclando límites o contraponiendo símbolos establecidos. Juega mucho con la perspectiva, con la multiplicación repetitiva. Los fondos son en ocasiones parajes naturales como pueden ser un bosque o un cielo, en otros es un fondo completamente relacionado con la mano humana, ya sea una ciudad o unas cortinas. fondos clásicos con motivos digitales en 3D, relojes marcando el paso del tiempo, dando sentido al título de la exposición, The Silence of Eternity.

sábado, 3 de julio de 2021

La presa - Kenzaburo Oé

Una de las cosas buenas que traen los premios literarios a los escritores, aparte del montante económico, que en muchos casos no es una consideración baladí, está la proyección o más bien, la posibilidad de situar tu obra en las estanterías de más librerías. Lo que ahora se conoce como aumentar la visibilidad del autor. Si este premio, además, es el premio Nobel de literatura, el autor pasa a colocar sus libros en las estanterías de prácticamente todo el mundo, por lo que sus libros probablemente serán leídos por un enorme número de lectores.

Éste es el caso del escritor japonés Kenzaburo Oé, que recibió el premio Nobel de literatura allá por 1994. Y desde entonces su nombre es más o menos posible encontrarlo en las atiborradas estanterías de las librerías españolas.

Antes de otorgarle el Nobel yo no lo conocía, ni creo recordar haber oído siquiera hablar de él. Tampoco es de extrañar que yo no conozca a un autor de origen japonés, de hecho es hasta lógico. Los años han ido pasando y muchos años después de ganarlo lo leí por primera vez. La onda expansiva del premio llegó a mí más de un cuarto de siglo después. Las lecturas, los premios y los lectores tienen conexiones y casualidades de fuego lento.

Me gustó.