lunes, 29 de julio de 2019

Ben Harper & The Innocent Criminals

Se anunció que venía Ben Harper al Starlite a Marbella y desde el primer momento supe que si no pasaba nada extraño no faltaría a la cita. Y así fue. Fue la tercera ocasión en la que vi en directo a Ben Harper. La primera vez fue en Londres, allá por 2010, en el Hard Rock Calling. Allí se presentaba con Relentless 7, donde colaboraron con Eddie Vedder en una versión de Queen, Under Pressure, y más tarde Ben Harper colaboró con Pearl Jam tocando en Red Mosquito.

La segunda vez en la que lo vi fueron siete años más tarde, y fue en Marbella, y acudió en solitario. Recuerdo que inició el concierto pidiendo perdón porque su país había votado a Donald Trump.  Y fue un conciertazo, donde tocó muchísimos temas de mis favoritos y sorpresas como una versión de Sexual Healing de Marving Gaye. 

En esta tercera ocasión vino acompañado de la versión redux de The Innocent Criminal. Sacamos entradas cuatro amigos para primera fila, aunque algo escorado, que eran algo más económicas y disfrutamos de un concierto maravilloso.

El setlist fue estupendo: gold to me, Steal my kisses, Please bleed (que me encanta), Amen Omen que siempre la hace estupenda, Burn one down, o Fight for your mind, así como uno de sus temas más conocidos como Diamonds on the inside. Interpretaron dos versiones. Una de Hendrix, Machine Gun, y otra de Stevie Wonder, Superstition (temazo). Con ellas acabó el set principal y para comenzar el bis interpretó uno de mis temas favoritos de siempre de Ben Harper que había visto que lo había tocado en más de una ocasión, pero pocas veces, así que lo pedí por redes sociales y creo que le llegó porque la tocó. Ground on down una canción que he escuchado cientos sino miles de veces. 

Terminó con Welcome to the Cruel World, que quedó perfecta como despedida de una noche maravillosa.

Al estar en primera fila pude acercarme al final del concierto y pedir el sestlist, que ahora tengo bien archivado.

domingo, 21 de julio de 2019

Danza Invisible & Fuengirola Very Big Band

Uno de los conciertos que estaban programados en el Marenostrum de Fuengirola para la temporada estival era el que ofrecería Danza Invisible en el idílico entorno del Castillo. Mi mujer y yo habíamos pensado en ir al concierto pero no terminamos de decidirnos. Los días fueron pasando y poco a poco la fecha del concierto se aproximaba. Anunciaron que quedaban pocas entradas a la venta y nos entró casi de repente unas ganas renovadas de acudir al concierto. 

De manera que compramos un par de entradas, se lo dijimos a unos amigos, y sin comerlo ni beberlo nos juntamos unas cuantas parejas de amigos. Era verdaderamente un concierto especial. Se había programado como la repetición de un concierto de 1989, que Danza Invisible había ofrecido en la Plaza de Toros de Fuengirola bajo el sugerente nombre de La Noche Rosa. 30 años que se dice pronto. Yo estuve en ese concierto. Un día fue Danza Invisible y otro Los Ronaldos, o eso creo recordar, que ya sabemos que los recuerdos son caprichosos a veces.

Pero el concierto no sólo era especial por volver a vivirla 30 años más tarde, sino que además iban a tocar arropados con la Fuengirola Very Big Band. La mezcla de vientos con las canciones de Danza Invisible funcionaron estupendamente.

La noche agradable, la estupenda compañía, la cerveza fría y la música lograron en conjunto que disfrutáramos de una noche maravillosa e inolvidable.

Pd: Ah, se me olvidaba comentar que también repitieron los mismos teloneros, que fueron Currito y Los Escombros.

lunes, 15 de julio de 2019

Múnich. Día 4.

Para nuestro último día habíamos dejado el Schloss de Nymphenburg, que es un palacio casi de visita obligada en Múnich, especialmente si estás varios días en la ciudad y te queda algo de tiempo libre para ir a visitar algo del exterior, porque el palacio no está en el centro, pero sí bien comunicado. En unas pocas paradas de tranvía te plantas a la entrada de los jardines del palacio. El día había comenzado bastante frío y cubierto de nubes. El camino de entrada al palacio estaba mojado, y los cisnes parecían disfrutar a sus anchas. Creo que no había visto tantos cisnes juntos en mi vida. Los jardines estaban cuidados a la perfección. Me acerqué a un jardinero para darle la enhorabuena y a preguntarle por unos pequeños montículos de tierra que observé repartidos por alguna parte de los jardines. Unos pequeños topos, me dijo, y señaló al bosque que hay junto al palacio. Algo imposible de controlar parecía argumentar abriéndose de brazos.

El palacio exteriormente es maravilloso, interiormente es grandioso, aunque no tan sumamente ostentoso como lo esperaba. El salón de baile es la joya del palacio. Enormes ventanales de hasta tres alturas inmensas permiten una iluminación natural formidable. La decoración barroca alcanza el rococó en el cielo pintado en el techo. Las lámparas colgadas con cientos de finos cristales producen un efecto de ligereza que engaña a la vista. El efecto es como una jaula enorme de luz. Precioso.

También me gustaría resaltar un pabellón donde están expuestos los bellos retratos de muchas de las hermosas mujeres del reino de Luis I. Se le conoce como la Galería de las Bellezas. Los retratos en su mayoría se deben a la espléndida mano del retratista de la corte bávara Joseph Stieler.

El palacio en conjunto son una serie de edificaciones simétricas alrededor de un gran parque y su lago de una belleza y armonía maravillosa. Podría pasarse uno todo el día paseando por los parques alrededor del palacio.

Regresamos al centro de Múnich, y fuimos a visitar la Iglesia Asamkirche, que supone uno de los más importantes ejemplos de rococó. Es verdaderamente espectacular y recomiendo su visita. Hay mil detalles que engalanan cada pequeño rincón y especialmente espectacular es la pintura en el fresco en el techo y sus columnas salomónicas. Desde la fastuosa iglesia nos acercamos a Isartor que no estaba lejos de allí, y desde esta puerta medieval entramos directos a visitar el Viktualienmarkt, que es posiblemente el mercado más famoso de Múnich y donde pudimos contemplar la gran variedad de productos frescos que se pueden comprar allí. Algunos productos eran verdaderamente muy distintos a los que solemos ver en nuestros mercados.

Estuvimos a punto de tomarnos unas cervezas en el Biergarten del Viktualienmarkt, pero decidimos que era mejor buscar un Augustiner donde poder calzarme un codillo como Dios manda. Pepi se pidió un plato variado de distintas salchichas típicas de la zona y yo aseguré pidiendo un codillo. Después de tan sólida comilona fuimos al hotel para recoger nuestro equipaje y seguidamente pusimos rumbo en tren al aeropuerto desde volamos de vuelta a casa.

domingo, 14 de julio de 2019

Múnich. Día 3.

Después del inolvidable concierto que nos había regalado Neil Young + Promise of the Real en la noche anterior, teníamos todo el día para visitar Múnich y algunas de sus atracciones turísticas que más nos llamaban la atención. La primera atracción que fuimos a visitar fue la Alte Pinakothek. Yo soy un enamorado de la pintura. Nos costó encontrarla porque no disponíamos de navegador. 

Comenzaron a caer unas pocas gotas a primera hora de la mañana aunque pocos minutos antes habíamos desayunado en un patio del hotel. La Alte Pinakothek está considerada como el gran museo de pintura antigua de Múnich, donde pudimos contemplar obras tan sobresalientes de pintores como Durero, Canaletto, Velázquez, Goya, Van der Weyden, Boticelli, Leonardo Da Vinci, Tiziano, Lucas Cranach y un larguísimo etcétera. Hubiera permanecido en el museo todo el día completo, pero el resto de Múnich estaba fuera esperándonos.

A menos de un cuarto de hora andando de la pinacoteca está la Residenz, a la que nos habían recomendado visitar encarecidamente, y así hicimos. Lo primero que hay que decir de la Residenz es que es enorme, y la entrada es múltiple, es decir, hay varias visitas distintas en edificios separados y con diferentes accesos, además están los exteriores, que están meritoriamente decorados. Los patios y fuentes de los jardines que hay repartidos por en medio de los distintos edificios ya son dignos de visita. Las obras expuestas por las habitaciones y los distribuidores del palacio, en general, son de una gran belleza. Los aposentos reales, la marquetería del piso, la elegancia de la ornamentación, absolutamente todo es grandioso y adecuado. Pero probablemente lo más destacable es el Antiquarium, que es un  pasaje abovedado donde se muestran frescos de estilo renacentistas sobre distintos temas. La bella armonía de la sala, la simetría disimulada, así como sus proporciones equilibradas hacen que sea un lugar difícil de olvidar. Precioso. Una visita imprescindible. 

Otra visita dentro de la Residenz que no dejamos pasar fue el Teatro Cuvilliés, que fue destruido durante la segunda guerra mundial, pero está reconstruido como el original y es un maravilloso ejemplo de teatro de estilo rococó. Tiene que ser especial poder disfrutar de una obra en un teatro tan especial.

Justo cuando salíamos de la Residenz estaba cayendo un buen chaparrón, así que en una zona aporticada de la salida esperamos a que pasase. En veinte minutos ya estábamos buscando un lugar donde almorzar. Finalmente fuimos a un Hacker Pschorr que nos habían recomendado y donde disfruté de un par de pintas de cerveza estupendas y en mi caso de unos típicos escalopes empanados que estaban riquísimos.

Una vez que habíamos repuesto energías decidimos ir a patear la ciudad un poco sin rumbo, a pasear sin más, dejándonos llevar e ir disfrutando del paseo y de las vistas. Caminamos así varios kilómetros pasamos Odeonsplatz,  por Marienplatz y callejeamos dando rodeos hasta llegar casualmente a Sendlinger Tor, donde había mucho ambiente y animación, pero a esa altura del día estábamos cansados, o mejor dicho, derrotados, y decidimos continuar nuestra larga caminata hasta Karlsplatz donde cogimos el metro que, en pocas paradas,  nos llevó hasta el hotel. Ya tocaba descansar. 


sábado, 13 de julio de 2019

Múnich. Día 2.

El día en Múnich despertó con una brisa suave y fresca. El despertador sonó algo más tarde de lo habitual porque aunque habíamos venido a Múnich para empaparnos de su cultura, también para descansar. Desayunamos algo más de lo aconsejable en el buffet del hotel y nos dirigimos en metro hacia el centro, donde habíamos reservado una visita guiada.

La visita se inició desde la Marienplatz, desde donde pudimos contemplar en pleno funcionamiento el carrillón animado o Glockenspiel del Neues Rathaus (Nuevo Ayuntamiento) en mitad del la torre central, que alcanza una altura de 85 m de esbelta figura neogótica. La fachada y el edificio en general es maravillosa. Una de las construcciones más importantes de toda Babiera, si no la más destacada.

En la misma plaza, en una de las esquinas está el Altes Rathaus, que es el ayuntamiento viejo, casi en frente de Peterskirche desde cuya balconada, según el guía, están una de las mejores vistas de la ciudad. Entramos a contemplar el enorme interior de la catedral católica de Múnich. En ella pudimos ver la Pisada del diablo y conocer la leyenda que le persigue.

Desde allí visitamos la Odeonplatz, donde había una especie de feria de vehículos sostenibles o ecológicos de alta gama, también nos acercamos a una de las plazas exteriores de la Residenz. Justo en frente, en un pequeño pasaje, tomamos un café. Nos acercamos a la escalinata del Teatro de Cámara, y seguidamente la Maximilianstrasse, una de las calles con las tiendas más caras del mundo, donde todo son marcas exclusivas. Paseamos contemplando sus escaparates lujosos, donde podías encontrar relojes, o accesorios de joyas más caros que nuestra vivienda. Un sinsentido tan indecente como bochornoso.

La visita continuó entre calles estrechas y leyendas, entre tradición y cervecerías, porque si hay alguna palabra que esté asociada directamente con Múnich, esa es la cerveza. Visitamos la Hofbräuhaus y se nos contó curiosidades de ella. Como que Hitler se reunió allí para dar unas de sus efusivas charlas. Terminó la visita y decidimos quedarnos a comer allí, en la cervecería Hofbräuhaus München, tomar un unas salchichas alemanas y por supuesto un par de sus famosas cervezas.

Para bajar el almuerzo decidimos que sería adecuado ir a pasear por el Hofgarten y por el Englischer Garten, o jardín inglés. Como hacía un día totalmente despejado y de temperatura maravillosa, el parque estaba abarrotado de gente por todas partes: parejas paseando, familias echando la tarde, jóvenes practicando surf en el río... fue un paseo muy grato.

Habíamos quedado con un amigo en el centro para ir juntos al concierto de Neil Young en Olympiapark. Y eso hicimos. Luis vive en Colonia, pero no venía desde allí, venía del concierto anterior de Neil Young, pues estaba haciendo una especie de tour alemán de Neil Young. Fuimos juntos a nuestro hotel en metro, y seguidamente tiramos para el concierto.

El concierto de Neil Young + Promise of the Real me regaló uno de los recuerdos más grandes que siempre tendré de un concierto. Uno de los temas más importantes en mi vida es Change Your Mind, por una larga historia que hoy no viene a cuento, pero es un tema que muy extrañamente Neil Young toca en directo. Mis esperanzas eran mínimas. ¡La tocó! ¡No me lo podía creer! Única vez en la gira y la toca en Múnich. Fue un recuerdo increíble, algo casi espiritual.

Después del concierto fuimos a tomarnos unas cervezas para acabar la noche y una hamburguesa en un bar que vimos abierto. Y de allí despedimos la noche. La cerveza se me había subido un pelín a la cabeza. La falta de costumbre. Un día irrepetible.

viernes, 12 de julio de 2019

Múnich. Día 1.

Múnich ha sido para nosotros una de esas ciudades que has estado a punto de visitar en varias ocasiones pero que al final, por una razón u otra, no llega a cuajar. Siempre ha estado ahí, en el radar de destinos probables para una escapada de fin de semana y tuvieron que unirse varios factores para que al final nos decidiéramos a ir.

Tuvo que ser Neil Young el que nos diera el empujón final, pues anunció su gira y Múnich caía en sábado, perfecto para ir a verlo. Fue ver que la fecha era propicia para una escapada y desde ese momento me puse a buscar combinaciones de vuelos y encontré unos que no estaban nada mal de precio ni de horarios, al contrario. Además el plan de salir por Múnich el sábado por la noche y ver a Neil Young + Promise of the Real en el Olympiahalle, en pleno parque olímpico y que además se daba la oportunidad de poder coincidir con un amiguete para el concierto, pues todo animó a vivir la experiencia.

Aterrizamos en el aeropuerto de Múnich en torno a las 19:30 de la tarde de un viernes. Lo justo para coger el tren, soltar las maletas en el hotel, pillar un metro al centro y buscar un sitio adecuado para cenar un jugoso codillo, que es lo que tenía en mente desde hacía semanas. Lo conseguimos en una cervecería Augustiner, en plena calle Neuhauser Strasse, a pocos pasos de cruzar el arco que da acceso a la zona peatonal, en un edificio fechado en 1803. Pudimos coger mesa en un patio interior aporticado, casi de estilo veneciano, con frescos  en las paredes. El codillo, la cerveza agustiner, los pretzels. Todo perfectamente germánico. Fue un estupendo primer contacto con la ciudad.

Después de cenar, paseamos hasta Marienplatz y disfrutamos de la preciosa iluminación nocturna de los edificios de la plaza, especialmente el ayuntamiento, Neues Rathaus. Caminamos despreocupadamente por las calles de alrededor del centro, todo nos parecía precioso y de una belleza casi casual. Miraras hacia donde miraras encontrabas un detalle que te llamaba la atención por su cuidado o su justa medida. No estábamos demasiado cansados hasta que llegó el momento en el que creímos mejor regresar al hotel, a descansar ya que la jornada siguiente iba a ser larga.

jueves, 4 de julio de 2019

Rod Stewart en el Marenostrum Fuengirola

No había terminado casi de levantarme de la butaca del Teatro Cervantes de disfrutar del concierto que ofreció Rufus Wainwright en un sencillo concierto de piano y voz y me encontré en un concierto de uno de los incombustibles de la música, Rod Stewart. En esta ocasión a un paseo desde casa, en el Marenostrum Fuengirola, a pocos pasos de la playa. 

Sentía curiosidad por verle en directo. Se me cruzó la posibilidad de verlo en directo y no la dejé escapar. El cantante británico monta un show de esos que merecen la pena sólo por los músicos y el espectáculo que lleva. Tocó temas de The Faces, versiones de Bonnie Tyler, Etta James, Van Morrison y grandes éxitos propios como Tonight I'm yours o Baby Jane.

Le acompañaban un buen número de excelentes músicos, bellas bailarinas, estupendas coristas aparte de rodearse de un montaje de primera fila. Se me pasó volando el concierto. La noche estrellada y la temperatura fantástica. Me quedo con Sailing que quedó muy bonita cuando la comenzaron tocando casi acústica y con dos de sus más famosos hits reservados para el final con Da ya think I'm sexy? y Maggie May.

domingo, 30 de junio de 2019

Rufus Wainwright en el Teatro Cervantes

Pocos días después del estupendo concierto que ofreció Eddie Vedder en el Wizink Center de Madrid, acudí al Teatro Cervantes de Málaga para ver a Rufus Wainwright. En ambas ocasiones acudí junto a mi más habitual acompañante de conciertos, mi cuñado Francisco.  El concierto del canadiense es uno de los que llevaba esperando desde hacía mucho tiempo. Compramos las entradas el primer día que salieron a la venta. Platea, centrados, tercera fila, en un sitio desde pudiéramos verles las manos al piano, o desde suponíamos que podíamos verlas. Finalmente así fue. Se vendieron todas las localidades del teatro. Lleno absoluto.

La gira venía anunciada como un concierto en solitario, voz y piano, presentando el veinte aniversario de su primeros dos álbumes, pero poco antes de llegar a Málaga Rufus cambió los setlists de los conciertos que venía ofreciendo, y no fue exactamente como lo esperábamos, cambió mucho la selección de canciones con respecto a otros recitales de noches anteriores.

Me quedé con las ganas de escuchar temas como In my arms, Barcelona o Greek songs, pero en cambio tuve regalos inesperados como versiones de su compatriota Leonard Cohen en temas como So long, Marianne o Hallelujah.

El concierto se me pasó volando, y eso que tuvo dos bises. En el primer encore interpretó uno de sus temas más ovacionados, Going to a town, y seguidamente Hallelujah, y cuando ya parecía que no volvería a salir, tras la insistencia de los aplausos, regresó y nos regaló una maravillosa interpretación de Pretty things.

Desde luego si Rufus Wainwright se acerca de nuevo por Málaga, allí me tendrá.

jueves, 27 de junio de 2019

Eddie Vedder en Madrid

A la semana siguiente del Rock The Coast, tenía desde hacía tiempo una escapada rápida a Madrid junto a Francisco, mi acompañante de bolazos habitual, para ver a Eddie Vedder en su concierto en el Wizink Center. Así que cogimos el AVE tempranito el mismo día del concierto, con la idea de a ser posible hacer algo de turismo. 

Llegamos a Madrid, soltamos las mochilas en el hotel y nos fuimos directos a patear la ciudad. Primero fuimos a la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, que tras varios intentos por fin pude contemplar. La bóveda es verdaderamente una joya. Una joya escondida en Madrid.

No muy lejos de allí estaba la bodega La Ardosa, que estaba hasta abarrotada. Nos hicimos un hueco como pudimos en la barra y nos pedimos un par de pinchos de su afamada tortilla de patatas, bien acompañadas con unas pintas. Fue una rica y refrescante parada. Continuamos nuestro caminar hasta el Wizink Center, donde habíamos quedado en un bar cercano al recinto con unos amigos que nos esperaban por allí.

Picamos algo y tomamos cerveza con un buen montón de conocidos alrededor de nuestra pasión por la música de Pearl Jam. El tiempo pasa volando y llegó la hora de entrar.

Primero tocó Glen Hansard, el montaje era sencillo. Glen y una guitarra. Estuvo sobresaliente, e incluso se atrevió a cantar a capella en un escenario tan enorme como el Wizink Center. Era mi segunda ocasión con Glen, y la verdad es que Glen nunca defrauda. El último disco es muy bueno, escúchenlo.

Después llegó Eddie Vedder acompañado de un cuarteto de cuerda en muchas de las canciones, en cambio las defendió en solitario. Los discos de Eddie en solitario me han acompañado horas y horas de mi vida. Verlas en directo fue algo muy especial. Ver Indifference, I am mine o Immortality fue increíble. Luego su canciones como Long nights, Far behind o Society tienen esa sensación especial de que es un privilegio poder escucharlas en directo. Un concierto estupendo. Irrepetible, aunque yo lo repetiría todos los años. Al final del concierto, para Rocking in the free world entraron todos, el cuarteto, Glen Hansard e incluso Javier Bardem, que es amigo de Eddie Vedder y andaba por el backstage.

Después del concierto nos quedamos un buen rato compartido lo vivido con los conocidos que teníamos repartidos por todo lo amplio del pabellón. 

Al día siguiente, aún nos dio tiempo de desayunar en el hotel y visitar el Museo Arqueológico, donde pudimos contemplar el original de la Dama de Elche, entre otra gran variedad de obras de gran importancia. Nos quedó tiempo justo para pasear por el centro de Madrid, comer en Terramundi y tirar para el AVE de vuelta a Málaga. Otra muesca más para guardar en la memoria.

domingo, 16 de junio de 2019

Rock The Coast 2019

Presentaron el Festival Rock The Coast 2019 y no me lo podía creer. Un festival de rock en Fuengirola. A un paseo andando desde casa, en el estupendo emplazamiento del Castillo de Sohail. Verano. Bandas de rock, durante dos días, una detrás de otra, un sin parar, y con lo agonías que yo soy en los conciertos. Si me lo cuentan no me lo creo. Tres escenarios en total. Dos escenarios en paralelo con el Mediterráneo de fondo, el tercero en el interior del Castillo Sohail. Parecía increíble pero era realidad.

Cuatro amigos nos juntamos para disfrutar del festival. El ambiente fue espectacular. La organización estupenda a pesar de ser la primera vez. El sonido brillante. Pude disfrutar de un buen número de bandas de rock que si no fuese por el festival, me temo, nunca hubiese visto.

Accedí nada más abrir las puertas para ver en directo la energía de Blaze Bayley, seguidamente el rock nórdico de una de las bandas que más ganas tenía de ver en el festival: Graveyard. Qué conciertazo se dieron. Al acabar subimos la cuesta para ver a unos Hitten que no conocía y que me dejaron buen sabor de boca en un sitio maravilloso como el interior del Castillo Sohail. Otra vez abajo pudimos disfrutar del incombustible U.D.O. y justo después a Tarja, que luce vozarrón. Siguieron UFO que sonó estupendamente y se ganó al público con su buen hacer y el plato fuerte de la primera jornada fue Scorpions, que hicieron honor a su larga carrera llena de hits que fueron sonando uno tras otro ante un público entregado. Justo después, en la recta final, Europe, que fue nuestra despedida de la jornada.

El día siguiente, sábado, comenzamos viendo a Von Hertzen Brothers, que tuvieron que esforzarse de lo lindo para sacar al público de la lánguida hora de la siesta. Jinjer a base de energía activó el festival. Magnum fue el siguiente concierto que pudimos ver y para mí fue el más flojo de todos. Opeth ofreció un concierto maravilloso. ¡Qué grandes músicos son! Ascendieron el listón del festival a un nivel superior. Justo después tocó el que para muchos era el momento más esperado del festival. Rainbow, con el enorme Ritchie Blackmore a la guitarra. Fue conciertazo. Smoke on the Water fue probablemente el momento más celebrado del festival. Siguieron  The Darkness, que tenían el complicado papel de tocar después de Rainbow lo hicieron de forma sobresaliente, con energía a raudales. Despedimos el festival disfrutando de la entrega de Michael Monroe, que puede gustar más o menos pero nadie puede discutir que lo da todo sobre el escenario y no se deja nada atrás.

Al final de cada jornada de festival, visitamos Rigodón, nos tomamos un buen bocata y después un paseo hasta casa. Un festival irrepetible.  Y sí, tuve que pellizcarme, y en más de una ocasión.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Hogjaw en el Louie Louie

Un martes en el Louie Louie Rock Bar de Estepona, alrededor de las once y media de la noche comenzó la banda de Arizona, Hogjaw, a soltar guitarrazos contundentes de souther rock. Se esperaba un buen concierto. Hay un buen feeling entre la sala y la banda. No es la primera vez que vienen y muy probablemente no será la última. Por ello no era difícil adivinar que sobre las tablas del Louie Louie se iba a dar una de esas noches de buen rock.

Comenzaron a saco con dos de sus grandes temas, Rollin' Thunder y Beast of Burden. En dos temas ya sabes de qué va a ir la cosa. Rock sólido y contundente,  con reefs que suenan a latigazos, de fondo un bajo grasiento y sobre todo una voz grave y profunda con ningún acercamientos a la guitonería. Southern hard rock de punta a punta.

Casi dos horas de concierto. Buenísimas guitarras y especialmente emocionante fue para mí, County Line, que es un temazo como pocos, seguida de Way Down Yonder que es otro de los temas sobresalientes de su discografía. Uno de los momentos que recordaré para siempre en esta sala.

El concierto fue desgranando uno a uno temas incluidos en su último disco en vivo, Up in Flames, que hace un repaso en directo a sus mejores temas. Entre sorbo de whisky y guitarrazos fue avanzando el concierto que nos dejó un enorme sabor de boca. Una de las bandas que si vuelven  cerca me tendrán el primero comprando la entrada. Lo pasé bomba.

Al final del concierto pude comprar el cd y que me lo firmaran. En casa a todo gas, suena divino.