El fútbol a veces es inexplicable. Nada es seguro, y lo que puede presentarse como un partido complicado es posible que acabe resolviéndose en las primera acciones del partido, y al contrario, un partido que transita con una victoria clara, tras un gran juego puede fácilmente arruinarse en dos acciones aisladas. Así, igualmente, jugadores que llegan con una victoriosa aureola y un gran desembolso, hacen temporadas nefastas y apuestas arriesgadas por jugadores de bajo presupuesto, o incluso de chavales de la cantera, salen de dulce. Todo es posible.
Esto es lo que ha pasado esta campaña en el Málaga CF. Tras la destitución de Sergio Pellicer, el club colocó a Juan Francisco Funes, entrenador del Atlético Malagueño, una apuesta personal del director deportivo del club, Loren Juarros. Su debut contra el Mirandés, supusieron tres puntos vitales y la primera prueba superada.
El siguiente partido era en el Estadio José Zorrilla, contra el Valladolid, en décima posición, cinco posición por encima, pero sólo a dos puntos nuestros, lo que refleja la igualdad de la clasificación. Pero el Málaga llegaba con el saldo nefasto de perder las últimas seis salidas de liga, que se dice pronto. Y para colmo, a las cinco minutos Peter Federico, tras un desafortunado resbalón de Alfonso Herrero adelantó al equipo blanquivioleta (1-0). Pero el Málaga se rehizo y en una rápida contra, poco antes del minuto 60', tras un brillante centro de Víctor García, Adrián niño, con un certero remate de cabeza colocó el balón fuera del alcance de portero. (1-1). Luego el Valladolid tiró al palo y tuvo unas cuantas oportunidades de adelantarse, pero entre el palo y Alfonso sostuvieron el empate.
Tras el empate dulce fuera de casa, tocaba el enfrentamiento de la Copa de Rey, a partido único, contra el CF Talavera, donde lógicamente jugaron los menos habituales. Y aunque el partido estuvo muy igualado. El Málaga quedó eliminado de la Copa del Rey. No me gusta nunca quedar eliminado, y menos por un equipo de inferior categoría, pero lo cierto es que este año tenemos prioridades más importantes. Pero no es excusa.
El siguiente partido jugábamos en casa contra el colista, el Real Zaragoza, aunque tan sólo a cuatro puntos de nosotros. En la liga Hypermotion está todo muy apretado. Parecía una jornada propicia para coger distancia. El partido comenzó bien. Un gol de Einar Galilea en una falta lateral tras un rechace, pero en el descuento del partido, el árbitro pitó un discutido penalti de Recio que transformó el equipo aragonés. Gran pitada y nervios en la grada.
Durante la semana hay un runrún de que Funes es interino, y que el club sigue buscando un entrenador. Los rumores de entrenadores va creciendo, pero el fútbol no se detiene. El Málaga viaja a Albacete, octavo clasificado, a un punto de los puestos de playoff, con un montón de dudas y sólo dos puntos por encima del descenso.
Mediada la primera parte, un tiro con rebote sobre Einar entra a puerta. Gol en propia (1-0). La suerte no parece que se ponga nunca de nuestro lado. Pero en la segunda parte todo cambia. Tras una gran jugada de Joaquín, metiéndose hacia dentro y disparar, el rechace lo controla Larrubia, que la mente en el fondo de la portería (1-1). A los pocos minutos un golazo en jugada individual de Dani Lorenzo (1-2). El Málaga estaba haciendo una segunda maravillosa. Y en el último minuto del partido, penalti claro que anota Chupe (1-3). Una victoria de oro.
El siguiente partido era en casa. Un derbi autonómico. El Almería visitaba La Rosaleda tras perder en casa contra el Burgos. El Málaga debía aprovechar el mal momento del Almería e intentar llevarse los tres puntos en casa. El Málaga comenzó jugando de maravilla pero a la media hora el Almería disparó al palo. Por fin algo de suerte. En la siguiente jugada un balón bien disputado por Chupe, cede a Dani Lorenzo para marcar el primer gol (1-0).
Ya en la segunda parte, un tiro desafortunado rival da en la mano de Víctor García y el árbitro pita penalti que anota Arribas (1-1). El Málaga lejos de arrugarse se vuelca a por la victoria. El día es frío y mojado, pero el malaguismo está desaforado. El estadio es un polvorín. El Málaga jugando de dulce, volcado buscando el gol de la victoria, para que en el minuto 80, en un balón suelto, Chupe la coloque dentro de la red. (2-1) Segunda victoria consecutiva. Una fiesta.
Las dos victorias han conseguido que el Málaga esté más cerca de los puestos de ascenso que los de descenso. La siguiente visita es El Molinón. El Sporting de Gijón es séptimo y el Málaga décimo. Cuatro puntos de diferencia.
En el Molinón el Málaga desplegó un juego ofensivo, descarado y combinativo. Un equipo plagado de talento ofensivo, con un montón de niños: Rafita, Larrubia, Izán Merino, Chupe, Adrián Niño, Aaron Ochoa, Dotor... Funes no tiene miedo a apostar por la cantera. En el minuto 35, golazo de Chupe tras jugada espectacular de Larrubia (0-1). En la segunda parte, a los diez minutos, Adrián niño pesca un rechace tras tiro de Chupe (0-2). Pero como el Málaga no puede ganar sin sufrir, en el minuto 80, una mano en un salto hace que entre el VAR y pite penalti a favor del Sporting que anota Otero. A los pocos minutos una entrada criminal de Oliván sobre Larrubia y tras revisión en el VAR acaba en expulsión. Larrubia tiene que ser sustituido y entra Lobete, que en una contra, marca el gol de la tranquilidad (1-3). Tercera victoria consecutiva. Ver para creer.
No había terminado de entrar gente en el estadio cuando el Ceuta, en un córner en el minuto 3, marcó de cabeza en el primer palo (0-1). A partir de ese momento, no hubo más equipo que el Málaga. El Ceuta apenas inquietó, casi no tiró a puerta. Un asedio total. Pero no fue hasta el borde del descanso cuando en una salida el portero hizo un claro penalti a Chupe, que anotó él mismo (1-1). Dos minutos después en un remate de espaldas girándose para tirar con la izquierda, Chupe anotó también el (1-2).
Ya en la segunda mitad el Málaga no bajó el ritmo y continuó atacando, hasta que, de nuevo sobre Chupe, se señaló otro penalti, que en esta ocasión detuvo el portero. Un hat-trick frustrado. El Málaga jugó un partidazo, pudo golear, pero ya saben, el fútbol es imprevisible, y al menos, en esta ocasión, acabamos ganando aunque fuese por la mínima. Cuatro victorias consecutivas. Estoy sin palabras.
