Apenas unos días después de ver la obra de teatro Las amargas lágrimas de Petra von Kant, regresamos Pepi y yo nuevamente al Teatro Cervantes para ver La Barraca, una de las obras notables del autor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, adaptada al teatro por Marta Torres (menuda responsabilidad) y dirigida por Magüi Mira, con Daniel Albaladejo, que realizó una interpretación soberbia, Antonio Hortelano, Jorge Mayor, Antonio Sansano, Patricia Ross, Claudia Taboada, Elena Alférez y Jaime Riba. La composición musical fue a cargo de Santi Martínez.
Es curioso que las grandes obras son imperecederas, entre otras cosas, porque abarcan temas comunes y casi atemporales. La lucha por la justicia social, la hostilidad sobre el forastero, el odio, la venganza, el rencor no son sentimientos de clase, o de épocas, son sentimientos humanos, que son inherentes a nosotros. Por eso, salvando las distancias de un entorno rural del siglo XIX a la actualidad, las cosas han cambiado, pero en esencia, no tanto.
Me gustó todo. La escenografía al completo, con el vestuario, la iluminación, la atmósfera, la forma de transformar el espacio de una manera artística, casi como un baile. La simbología de la arena, el polvo... en general todo me pareció de un buen gusto y un acierto completo. Muy recomendable.

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