lunes, 24 de noviembre de 2025

Bye-bye Pellicer. Welcome Funes

Era un secreto a voces. Sergio Pellicer tenía los días contados. Todos imaginábamos que si el Málaga pinchaba una vez más, iba a ser destituido. Justo o no iba a ser así. Los números, en esta ocasión, no estaban de su parte.

Tras el milagroso ascenso la temporada anterior en Tarragona (siempre agradecido y en mi corazón), el objetivo de la temporada era mantenerse en la categoría de plata -lo que ahora llaman La Liga Hypermotion-. Tras trece jornadas el Málaga cosechaba 15 puntos. Tan sólo 4 victorias, 3 empates y 6 derrotas.  16 goles a favor y 17 en contra. Pero lo peor no eran los números, era la sensación de que el equipo estaba atenazado y que jugaba encorsetado. El miedo a perder los tenía agarrotados. Un punto sobre el descenso. Y la siguiente jornada el rival era la Cultural Leonesa, en el Estadio Reino de León, que estaba por detrás, en los puestos de descenso. pero a un sólo punto de nosotros. Es decir, si nos ganaban, nos adelantaban. No se podía fallar. La silla de Pellicer dependía de ese partido.

El partido tenía miga. El Málaga comenzó mejor, teniendo la pelota, intentando encontrar huecos aunque a una velocidad demasiado lenta. Lobete en el minuto 2, en un estupendo disparo, tiró al larguero. ¡Vaya ocasión! La suerte no está de nuestro lado. A la media hora, tras robar el balón, un tiro de Rafa estuvo cerca de entrar pegado al palo, pero el portero, muy atento despejó a córner. En la contra siguiente la Cultural perdonó un gol franco, a los pocos minutos, en la siguiente contra anotaron. 1-0. Mal asunto. Así acabó la primera parte.

En la segunda mitad, no hubo reacción. Un Málaga sin ideas se fue apagando hasta que el árbitro señaló el fatídico desenlace con el pitido final, con expulsión de Murillo incluida. Era cuestión de horas que le movieran la silla a Pellicer. Así lo pensábamos todos. Acabó la jornada y no entramos en descenso. Situados al borde de las posiciones de descenso. Con los mismos puntos pero con un mejor golaverage.

Sergio Pellicer es un entrenador de club. 186 partidos oficiales dirigidos. Le ha tocado lidiar con problemas económicos, problemas graves en la planificación de la plantilla, una pandemia, y mil cosas más. En realidad ha sido un superviviente de las circunstancias. Apagafuegos local. Pero yo siempre lo recordaré por ser el entrenador del "milagro" de Tarragona. Muchas gracias. Un currante, un señor.

Lo sustituía Juan Francisco Funes, entrenador del Atlético Malagueño las últimas temporadas. Su labor allí ha sido sobresaliente, pero ahora las cosas son distintas. Estreno en la Rosaleda. Allí que fuimos, de nuevo.

Domingo, nueve de la noche, fresquete del bueno, posibilidad de lluvia. El rival el Mirandés. Segundo por la cola, tres puntos menos que nosotros. Si no ganamos hoy la cosa se ponía fea de verdad. De lo que pasara en este partido, dependerán muchas de las cosas que nos esperan en el futuro.

El partido comienza algo loco, hasta que en el minuto 30, Adrián Niño anota un gol con un bonito y certero golpeo con la derecha tras un centro de Dotor por la derecha tras una contra. Dos minutos después en la lucha por un balón largo dividido que anda pillo Joaquín, asiste para que Adrián Niño empuje al fondo de la red. En dos minutos, dos goles. Las castañas que compramos antes del partido nos están sentado bien. Descanso y hora del bocata. Parece que el debut de Funes va por buen camino.

En la segunda parte parece que salimos dormidos. Einar Galilea mide mal en un corte y deja a Marí delante de Herrero, que finaliza perfectamente a la izquierda del cancerbero. 2-1 en el minuto 60. Comienzan los silbidos. Los nervios en la grada se traspasan al césped. Todo podía haber cambiado en el minuto 65, cuando Larrubia roba un balón, pasa a Niño que cede a Joaquín, que pica al otro palo sutilmente con la mala fortuna de que el balón se estrella contra el palo. ¡La mala suerte sigue presente!

Corría el minuto 78 cuando Petit remata un estupendo cabezazo delante de Einar. El 2-2 está servido. Einar queda marcado especialmente por el primer gol. El Mirandés parece más entero físicamente. Desaprovecharon una jugada clara para darle la vuelta al partido, pero una mano de Alberto Herrero salva de la catástrofe. 

El fútbol a veces guarda sorpresas para el final y en la última jugada del partido, en un balón parado botado cerca del semicírculo central, el Málaga sube a los centrales a rematar. La defensa despeja, le cae a Lobete que le pega a puerta, pero el portero rechaza y Einar Galilea, en la posición de 9, rodeado de defensas, sutilmente, antes de que bote, y por debajo de las piernas de un jugador del Mirandés coloca el balón hacia el otro lado de la portería. 3-2 en el minuto 95. La alegría en la grada es inexplicable. Tres puntos importantísimos contra un rival directo. 

Conseguimos distanciarnos un punto del descenso pero sobretodo avanzamos tres posiciones en la clasificación. Parece que Funes ha caído con buen pie. La semana próxima toca ir a Valladolid. Campo complicado. El Málaga es un sentimiento.

sábado, 15 de noviembre de 2025

La OFM 2025/26 - Programa 04

Vi la posibilidad de asistir al cuarto programa de la temporada de la Orquesta Filarmónica de Málaga y me puse a investigar sobre lo que iban a interpretar. 

La primera parte recaía en el compositor israelí Avner Dorman y su composición Frozen in time, dividida en tres movimientos, en las que según parece el compositor se inspiró en la evolución geogénica del planeta. Es una especie de narración musical de la formación de los continentes, desde la prehistoria hasta nuestros días. Me pierdo un poco en esto de la teoría de la inspiración, pero siento curiosidad. Siempre es interesante comprender lo que puede inspirar a las personas. Aunque lo realmente importante siempre es el resultado musical final.

Buscas cuatro palabras en Internet y ya tienes de todo. Tras escucharla me pareció interesante, muy enérgica y contemporánea. Venía como percusionista invitado el bielorruso Anton Ždanovič, que es un verdadero virtuoso de la marimba. Sólo por ver tocar el inicio del primer movimiento ya valía la pena. El montaje de marimba, timbales, platillos y Dios sabe qué cosas más que montó, era algo grandioso. Digno de contemplar. Mil preguntas me surgieron al verlo. Aquí pongo una foto para que se pueda ver de lo que hablo. Impresionante.

En la segunda parte interpretaban la Sinfonía nº 3, con órgano y piano de Camille Saint-Saëns, dedicada a su amigo y mentor Franz Liszt, con el formato tradicional de cuatro movimientos. Lo que escuché me pareció muy elegante y romántica, con bastante influencias de Beethoven. Me pareció que era un programa más que atractivo. En el órgano contó con la participación de Antonio del Pino. El tercer movimiento es soñador y enérgico. Me gustó especialmente.

Así que allí nos presentamos mi amigo Miguel y yo (los mismos de siempre) para disfrutar de la Orquesta Sinfónica de Málaga. Para esta ocasión elegimos unos asientos algo mejores -en el tercer piso, en lugar de en el Paraíso- con la idea de ir poco a poco seleccionando butacas por todo el recinto, a ver si sacamos algo en claro sobre el sonido en el teatro. La idea es encontrar un buen sonido a un buen precio.

Como director, en esta ocasión se contaba, por primera vez, con la colaboración del director neerlandés Conrad Van Alphen, director titular y director artístico de la Orquesta Sinfonia Rotterdam.


lunes, 10 de noviembre de 2025

Al Di Meola en el Teatro Cervantes

Aún mantenía vivo en la cabeza el tarareo del público del Movistar Arena en Karma Police con la acústica de Tom Yorke cuando al día siguiente iba en coche de camino a Málaga, dispuesto a asistir al concierto que ofrecía el músico de Nueva Jersey, Al Di Meola en el Teatro Cervantes. 

Conocí a Al Di Meola gracias al aclamado disco en directo que unía las guitarras de Al Di Meola, John McLaughlin y a Paco de Lucía, en 1981 en su memorable disco titulado Friday Night in San Francisco. Un disco maravilloso. Diría que historia de la música y de la guitarra española. Uno de los discos en directos de referencia. Un disco que me fascina tanto por su belleza como por su destreza. Hay una velocidad en las notas de la guitarra, una sincronización tan perfecta que parece irreal. Una obra maestra.

Por eso cuando supe que Al Di Meola Acoustic Trio, que es en el formato con el que se presentaba en el Teatro Cervantes de Málaga, hice lo imposible por no faltar, porque sé que me hubiera arrepentido. 

Antes incluso de comenzar el concierto el guitarrista estadounidense recibió el Premio CIFU, como reconocimiento a su aportación a la historia de la guitarra, con su arriesgada fusión de estilos como el flamenco y el jazz.

Al Di Meola vino acompañado del italiano Peo Alfonsi, un guitarrista de jazz de acompañamiento, que llevó el peso de gran parte de las guitarras rítmicas y Sergio Martínez, un percusionista valenciano sobre el que recayó la parte rítmica. 

El concierto dio comienzo con dos composiciones de su disco The Infinite Desire (1998), la que da nombre al disco y Vizzini, inspirada en el pintor italiano. En el fondo del escenario se fueron proyectando imágenes que completaban contemplativamente cada tema.

Si alguna vez han sostenido una guitarra española entre sus dedos, y han intentado tocar algo con ella, comprenderán la dificultad que resultaba para mí comprobar que no había ninguna nota que sonara irregular, todo sonaba perfecto, y a una velocidad endiablada.

Continuó con Fandango, una canción de su último disco Twentyfour (2024), en la que usó sintetizadores con la guitarra que usaba mediante pedales que completaban y ensalzaban el sonido de una forma peculiar. ¡Sonaba de maravilla! Todavía más eléctrico sonó Turquoise, de su disco Consequence of Chaos (2006). Seguidamente realizó un homenaje a The Beatles con temas como In my life y Because, del disco tributo que grabó en 2013. Fue alternando canciones de su último disco con otros como Cafe 1930, que me pareció sublime, incluida en su disco Di Meola Plays Piazzolla (2005). 

En Azzura, uno de los temas que tocó junto con Paco de Lucía en 1996, proyectó imágenes de fotografías en la pantalla de los días de grabación, y de sus días juntos. Además se detuvo a compartir alguna curiosa anécdota vivida junto al guitarrista de Algeciras. Fue un momento muy emotivo. 

Para los bises pidió que subiera al escenario el guitarrista madrileño Antonio Rey con el que interpretaron la acertada Spain, de Chick Corea. Seguidamente, para deleite de todos los allí presentes, interpretaron Mediterranean Sundance. Viví las primeras notas con la piel de gallina, con una emoción mezcla de exaltación y nostalgia. Es una canción que resume en gran parte mi amor por la guitarra. No se me ocurre mejor colofón para acabar el concierto.

No creo que hubiera nadie en todo el recinto que no lo abandonara con enorme agradecimiento por lo vivido, una clase magistral de sensibilidad y virtuosismo. Me dio la impresión de estar viviendo algo histórico. 

Al acabar el concierto pude acercarme al escenario y pedirle a Peo Alfonsi si me podía dar el setlist, que ahora conservo como oro en paño. 


sábado, 8 de noviembre de 2025

Radiohead en Madrid

Si tuviera que hacer una lista -cosa que no me gusta hacer- de los diez mejores conciertos que he asistido en mi vida, con mucha probabilidad tendría que incluir el que ofreció Radiohead en el Primavera Sound de 2016. No sabría ahora asegurar en qué posición, pero entre los diez primeros sí puedo aseverar que estaría. ¡Vaya conciertazo que viví!

La banda de Oxford ha sido desde sus inicios, allá por 1993, una de mis bandas favoritas. Desde su primer single de éxito, Creep, con el que quedé prendado fue sólo el principio de todo lo que vendría después. He ido siguiendo todos sus álbumes conforme los han ido publicando y he ido amándolos todos -unos más que otros, claro está-. Muchísimas de sus canciones están entre mis favoritas. Por eso, cuando en 2016 por fin pude ver algunas de ellas interpretadas en directo, alguna lagrimita de emoción se me escapó.

No son una banda muy prolífica en cuanto a conciertos, y menos en España, así que cuando anunciaron que programaban cuatro fechas en la capital española, tuve claro que quería ir a verlos. Mi santa, a la que también le gusta y mi cuñado, que es fan también, quisieron apuntarse.

Lo difícil era conseguir entradas, porque la expectación que levanta ahora casi cada cantante o banda que pasa por España en una gira mundial, provoca que se agoten las entradas en cuestión de minutos. Con Radiohead supuse no iba a ser muy distinto. Así que para la ocasión, los británicos pusieron en marcha una estrategia para combatir la reventa, y también para proteger a sus seguidores de los precios desorbitados de las entradas.

Primero había que apuntarse a un sorteo, facilitando tu email y el concierto al que pretendías asistir, para que, si te tocaba, te enviaran un código que te permitía tener acceso a la venta de entradas. No te aseguraba nada, pero sin código no había nada que hacer. Por suerte mi cuñado y yo recibimos códigos. Pepi se quedó sin su código. Tras muchos nervios y algo de experiencia pudimos adquirir entradas para los tres de pista para la tercera fecha, que es la fecha por la que nos decidimos. Una vez adquiridas las entradas, el siguiente paso era presentarse allí. 

Así que el mismo día del concierto, el viernes 7 de noviembre, nos pusimos en marcha temprano. Primero cogimos el tren de Cercanías desde Fuengirola y seguidamente, en Málaga, el tren Iryo de alta velocidad que nos llevó a Madrid. En la capital el día estaba nublado pero no llovía. Así que  comenzamos nuestro recorrido a pie desde Atocha, por delante del Museo Nacional del Prado, pasando por la fuente de Neptuno, girando hacia la Carrera de San Jerónimo, por delante del Palacio de las Cortes hasta llegar a la Puerta del Sol,  donde saludamos al oso junto al madroño y cruzamos por Preciados hasta Gran Vía, donde, algo más allá del Teatro Lope de Vega, teníamos reservada la habitación de hotel. 

Dejamos las mochilas en la habitación y preparamos lo justo para salir e ir a comer, pues habíamos quedado con unos amigos para comer en un Steakburger en Gran Via. Allí se unieron Iñaki y Emilio, amigos míos. Y comiendo hamburguesas todos hicimos nuestros cálculos del setlist que deseábamos. 

Pillamos el metro en la misma Gran Vía, en la estación de Santo Domingo, y en la Línea 2, directos, nos bajamos en Goya, junto al Movistar Arena, antiguo WiZink Center. No queríamos acceder tarde al recinto porque nuestras entradas eran de pista y llegar más tarde significa, estar más atrás. Pepi hubiera preferido grada, pero era lo que había. Mientras nos dirigíamos a la cola de acceso comenzaron a caer unas gotas, pero duró unos pocos minutos.

Accedimos pronto y nos colocamos donde Iñaki, que había estudiado concienzudamente la disposición, nos recomendó. Allí se unieron otros amigos comunes y nos preparamos para ver a Thom Yorke, Jonny Greenwood, Colin Greenwood, Ed O'Brien y Phil Selway in person. Además vino para acompañarles durante esta gira el percusionista Chris Vatalaro.

Las luces apagadas, el picorsito en la boca del estómago. El escenario circular en el centro de la pista, encerrado en una especie de jaula que se elevaría y que serviría de pantalla cilíndrica digital. La gira comenzó en Madrid y había muchas expectativas sobre cuál sería el setlist. Yo no tenía ninguna petición especial, aunque como es lógico tenía mis preferencias. Lo que había visto de las dos fechas anteriores en Madrid, me tenían más que satisfecho.

Comenzaron con la maravillosa Planet Telex. Después supimos que no iniciaban un concierto con Planet Telex desde 2008. Siguieron 2+2= 5, que fue una de las que eligieron en el bis de mi concierto en Barcelona. Continuaron con Sit Down. Stand Up que supuso otra novedad para mí. ¡Me encanta esta canción!

El sonido no estaba siendo el mejor. Había tramos de las canciones o incluso canciones que parecían que sonaban bien, y otras, en cambio, que diremos que sonaban regular. Bloom sonó regular. Lucky, por fortuna, no sonó del todo mal. Luego siguieron Ful stop y The Gloaming. Parecía que iban alternando una canción que ya había escuchado en el Primavera Sound con una que no. No me importaba mucho, la verdad.

There there sonó bastante bien. Es un tema que gana mucho en directo. Ver a Jonny dándolo todo con los tambores siempre es algo que gusta. No Surprises es otra de las que repitieron, pero por mí que me la toquen en cada concierto al que yo vaya. Continuaron con Videotape, Weird Fishes/Arpeggi y Everything in its right place. Canción que siempre disfruto mucho. Me gustó mucho la manera de comenzarla.

15 Step,  la potente The National Anthem, la cálida y dulce Daydreaming, Subterranean Homesick Alien, que fue muy celebrada, Bodysnatchers e Idioteque sirvieron para dar fin al set principal. 

Iniciaron el bis tocando Fake Plastic Trees que hizo las delicias del público. Fue una de las canciones más celebradas, pero lo que estaba por venir terminó por rendir al público: Let Down y Paranoid Android. You and whose army?, A Wolf at the Door. El bis estaba resultando simplemente maravilloso. No movería nada de la elección.

El público, a esta altura, estaba completamente entregado y nos regalaron una de esas canciones que lamentablemente tenían olvidadas, Just, que no tocaban en directo desde 2009. La tuvieron que ensayar bien porque sonó estupenda. Para acabar, con todas las luces encendidas, tocaron Karma Police, un himno más que una canción, que acabó con todo el público cantando y Yorke tocando la guitarra acústica, mientras el resto se retiraba. Fue un momento muy bonito. 

Una maravilla de concierto, aunque el sonido era bastante mejorable. Tampoco soy, tengo que reconocerlo, un fan de los escenarios circulares en el centro. A mi juicio te pierdes muchas cosas.

Al acabar quedamos con otros amigos que también habían ido a ver el concierto. Intercambiamos experiencias casi de cada lado del recinto y nos despedimos con la certeza, en modo de esperanza, de que volveremos a vernos en otros recintos o espectáculos alrededor de la música.

Nosotros tres pillamos un taxi que nos llevó a Gran Vía donde pudimos tomar algo antes de ir a la habitación del hotel. Al día siguiente quedaba deshacer el trayecto de vuelta a casa, pero con otra muesca más en la culata del revólver. 


martes, 4 de noviembre de 2025

Kandace Springs en el Cervantes

Apenas unos días después de visitar el Teatro Cervantes en el concierto de la Filarmónica de Málaga, acudí de nuevo al mismo recinto para el Festival de Jazz, con la intención de ver la actuación de la cantante de Nashville, Kandace Springs.

He de reconocer que no había escuchado gran cosa de ella cuando supe que venía a Málaga, por lo que eché un rápido vistazo por sus redes sociales y vi que había actuado junto con George Benson, y colaborado con mi admiradísima Norah Jones, o que había agotado el Carnagie Hall neoyorquino, que no es ninguna tontería. Así que lo siguiente era buscar por las plataformas de streaming y escuchar algo de su música. No me hicieron falta muchas escuchas para desear estar en su concierto.

El último disco publicado por Kandace Springs, Lady in satin (2025), rinde un homenaje al disco de mismo título de una de las grandes leyendas del jazz, la inigualable Billie Holiday. Lo primero que pensé al verlo, fue que hay que tener mucho talento y muchas agallas para publicar precisamente ese disco. Lady in Satin (1958) que fue el último disco que Billy Holiday publicó en vida y es, con probabilidad, uno de los discos más recordados de  Lady Day.

De manera que allí me presenté acompañado de mi amigo Miguel, que se apunta a un bombardeo con la misma facilidad que yo. Kandace Springs inició su concierto ante un precioso piano Steinway & Sons ébano de cola, con su tema We'll find a way de su disco Run your race (2024). El sonido fue perfecto desde el primer minuto. La pianista y cantante llegaba acompañada de Camille Gainer a la batería y Caylen Bryant al contrabajo y a los coros. No hacía falta más para sonar divinamente. Continuaron con otra canción propia, Soul Eyes, de su disco de mismo nombre (2016). 

Poco a poco fueron cayendo algunos clásicos, como Killing me softly with his song o Devil may care, que fue una de las canciones elegidas por Diana Krall en el primero de los conciertos del Starlite que asistí, allá por 2022. La versión de Pearls, la canción de Sade, fue especialmente elegante. Todas estas incluidas en su disco The women who raised me (2020).

Para el encarar la parte final del concierto interpretó una canción muy emotiva, dedicada a su padre, Place to hide. Una canción preciosa. No faltó la versión de un tema tan especial como I put a spell on you

Dejó casi para el final una versión de una de mis canciones favoritas de Billie Holiday,  You don't know what love is. ¡Tremenda! Y para terminar se despidió con uno de los temas más grandes de la música: At last, el tema más conocido de Etta James.

Fue un concierto inolvidable. Al final me quedé al merch y a darle personalmente las gracias por el estupendo concierto que nos regalaron.


sábado, 1 de noviembre de 2025

La filarmónica

Si hay algo que me caracteriza, que llevo conmigo desde mis primeros recuerdos, es que soy un gran aficionado a la música. Y cuando digo grande, digo grande de verdad. Amo la música. Podría pasarme el día entero escuchando música. De hecho, en realidad, es lo que hago habitualmente. No hay nada prácticamente que no haga al mismo tiempo que escucho música.

Camino cada día para ir al trabajo escuchando música en los auriculares. Lo primero que hago en el trabajo, al encender el ordenador, es poner música. Toda la mañana escuchando música y de vuelta a casa, de nuevo caminando, los auriculares siempre con música. En casa, casi todo lo hago con música. Cocinar siempre lo hago con música. A la hora de acostarme para dormir, nada me tranquiliza mejor como la música.

Todo el que me conoce sabe que me apunto a un concierto casi sin dudarlo. Amo la música. Y mientras más música escuchas, más cosas te gustan, más conoces y más te queda por escuchar.

Hacía mucho tiempo que no iba a ver a la Orquesta Sinfónica de Málaga, y en el tercer concierto de la temporada de la Sinfónica, tenía programado para octubre un concierto que unía a Jean Sibelius y su obra más célebre, Finlandia, Op. 26, un himno nacional; Joseph Haydn con un concierto de trompeta y orquesta con un afamado trompetista invitado, Ole Edward Antonsen; otro concierto para trompeta, de Giuseppe Tartini; y para acabar la obra Peer Gynt del compositor noruego de Edvard Grieg.

Acudí junto a mi amigo Miguel y compramos entradas en Paraíso, que también se conoce como Gallinero. Desde allí se obtiene una visión conjunta del concierto. Y bueno, también porque son las entradas más baratas y no quería gastar mucho dinero. Fue una maravilla de concierto. Tengo que ir a más conciertos de la Orquesta Sinfónica de Málaga.

Tras el concierto, claro está, no desaprovechamos la oportunidad de irnos juntos a cenar. Fuimos a una de nuestras pizzerías favoritas de Málaga, la pizzería Vittoria.


Pd: Hubo un director invitado, el también noruego Rune Bergmann, director de la Filarmónica de Calgary en Canadá. 

sábado, 25 de octubre de 2025

Perderse - Annie Ernaux

No había leído nunca nada de Annie Ernaux. No conocía nada de ella, ni había escuchado hablar de ella. Había visto su nombre alguna vez, pero hay tantas distracciones en la vida, que no había siquiera tenido un libro suyo entre mis manos. Un buen día de 2022 ganó el Premio Nobel de Literatura y su popularidad se disparó. Empecé a saber de ella y mi interés fue creciendo. 

No existen muchas escritoras ganadoras del premio Nobel, pero lo poco que he leído de ellas (Wisława Szymborska, Svetlana Aleksiévich) me ha gustado mucho. Así que pensé que podría ser un acierto seguro. De manera que, pocas semanas después de aquel premio, en una de mis visitas a las librerías, me compré este libro de la autora francesa, de bellísima y sugerente portada, que ha estado dando vueltas por casa hasta que finalmente, unos años más tarde, me decidí a leerlo.

No es que yo sea una persona muy tentona para comenzar a leer un libro. Al contrario. Es muy normal que lleve varios libros empezados a la vez, porque a veces me cuesta no asomarme a curiosear en un libro aunque esté dentro de otro. En casa tengo una amplia biblioteca. Calculo que tendré aproximadamente unos mil libros por leer. Sí, por leer. Los libros que voy leyendo, los voy colocando en el fondo de las estanterías. Así que los que tengo a la vista suelen ser los libros por leer. ¿Es una barbaridad? Es posible, a veces lo pienso, pero a mí tranquiliza saber que pase lo que pase tengo libros de sobra para leer. Manías mías. Es muy normal que me compre un libro y lo lea cuatro años después. Por lo que muchos de mis libros son de segunda mano. No me mato por las novedades. Depende, claro.

Perderse (Se perdre, 2001) es un libro que cuenta de forma autobiográfica, en forma de diario, la relación sentimental que mantuvo en secreto durante varios años con un diplomático ruso. Es un libro tremendamente  íntimo, desgarradoramente sincero. Uno de los libros con un nivel de confesión más manifiesto que he leído jamás. No hay reservas ni nada que ocultar. Sin censuras de ningún tipo. Los sentimientos de la autora están muy por encima sus relaciones sexuales, pero puede palparse el sexo como fin del deseo. El lector no encontrará rodeos en los pensamientos de la autora. Lo que piensa lo escribe. Avasallador. 

Es un libro de una libertad tan diáfana, tan maduro, que parece irreal. Mis aplausos.

jueves, 16 de octubre de 2025

Le Mépris

Fue acabar la jarana continua de los días de feria y me apunté junto a un amigo para ver una película al 31 Festival de Cine Francés de Málaga. De entre las películas programadas, y las fechas libres que disponíamos, nos decidimos por una película de Jean-Luc Godard, Le Mépris (1963), El desprecio fue como tradujeron el título en España. Protagonizada por una treméndamente sexi Brigitte Bardot y Michel Piccoli. 

Es una película que no había visto, y es una de esas películas que has escuchado mil veces hablar de ellas, pero que por una razón u otra no he podido ver. Lo tenía todo para gustarme. A este tipo de cine le llaman ahora algo así como metacine.

Un dramaturgo (Michel Piccoli) recibe la oferta por una buena cantidad de dinero de reescribir algunas escenas para La Odisea, una película que se va a rodar bajo la dirección del director Fritz Lang (Fritz Lang) en Capri. Un altanero y vanidoso productor norteamericano (Jack Palance) se cruza entre la relación del dramaturgo y su mujer (Brigitte Bardot).

Una película melancólica y hermosa. Una relación autodestructiva, en un marco de belleza natural. Muy sugerente y provocadora, a ratos soñadora. Muy en la línea del cine de la Nouvelle Vague.


lunes, 13 de octubre de 2025

Distintas formas de vivir la Feria

No me considero una persona amante de la feria. Nunca me he vestido de corto, ni de campero. Aprendí a bailar sevillanas y en su momento las bailé, aunque hace años que ya no sé. Lo cierto es que cada vez trasnocho menos y tengo limitado el consumo de alcohol. Ya saben, razones de salud. La responsabilidad de ser padre también tiene sus obligaciones. Pero desde que tengo uso de razón, no ha habido un año en el que no haya ido a pasear la feria. Ha habido años que he ido todos los días, sobre todo cuando era joven, ya con los horarios laborales sólo suelo ir los festivos y las noches previas a festivos. Puede que algún día suelto, pero pocos.

Mi hijo, Miguel, nació un siete de octubre, festividad de la Virgen del Rosario, patrona de nuestra localidad y primer día de la semana de feria. Fue escuchar que comenzaba la feria y ya Miguel se asomó a vivirla. Así fue. Con unos pocos días de vida lo llevamos, en su carrito, a dar un paseo corto a la feria. ¡Y bien que abría los ojos! Al año siguiente, cuando cumplía un año, ya vivía su segundo año en la feria de Fuengirola. No todo el mundo lo entiende.

De eso hacen bastantes años y mis hijos se hacen mayores, y yo, quiera o no, les sigo el paso al mismo ritmo. Son ya mayores y salen por ahí con sus amigos, y mi Pepi y yo ya no tenemos que ir a pasearlos a la feria. Ya se pasean ellos solitos. Un poco de ayuda económica nunca les viene mal, eso sí.

Ahora la feria la vivimos de otra manera, ya no nos quedamos horas al pie de las atracciones contemplando la felicidad gozosa de nuestros hijos. Ahora podemos detenernos a conversar con algún conocido sin que nos estén exigiendo acabar. Todo es distinto. Las casetas han cambiado de nombre, hay muchísima más gente, y muchísimos más extranjeros, pero seguimos encontrándonos a muchos de los conocidos que nos encontrábamos cuando éramos adolescentes. Es curioso que hay gente que casi sólo vemos de feria en feria. 

Vivimos la feria ahora, a nuestros cincuenta y tantos, de una forma menos intensa, más sosegada, menos trasnochadora y en general más sana. Es otra forma de vivir la feria. No es peor, tampoco mejor, distinta. Pero una de las cosas que no ha cambiado en absoluto es nuestra anual costumbre de comer un plato de callos en la semana de feria.


viernes, 3 de octubre de 2025

Las voces bajas - Manuel Rivas

Suelo tener cierta tendencia por los escritores que escriben poesía. Y no necesariamente para leer poesía. Quiero decir que si un autor publica una novela, y sé que ha escrito también, con anterioridad, poesía, es algo que suma, al menos más que si sé que ha escrito artículos de opinión en un periódico. También suma si conozco que es una persona viajera, o que ha vivido fuera de nuestro país, a ser posible en un país exótico. No por nada, sino porque imagino que su escritura está impregnada de sus vivencias y, en el caso de los viajes, me encanta que me cuenten singularidades o historias de sitios en los que nunca he estado y que con probabilidad tampoco voy a visitar.

Lo de que siento cierta proclividad por libros de autores que escriben poesía es porque pienso que los autores que escriben poesía tienen una sensibilidad especial, un ritmo cadencioso, y una atención sobre la elección de las palabras más de mi gusto. Evidentemente esto no es un dogma de fe. Hay mil excepciones y no es para nada vinculante. De hecho, uno de mis autores favoritos es Antonio Muñoz Molina y que yo sepa nunca ha publicado poesía.

Manuel Rivas es uno de esos novelistas que escriben poesía. En su caso se puede decir que es más un poeta que escribe novelas. De hecho es uno de los ejemplos claros de lo que digo de mi inclinación hacia los autores con inclinaciones poéticas. En sus novelas de alguna manera existe una musicalidad poética. Hay una búsqueda de inspiración poética en la formación de sus párrafos. Yo al menos lo siento así.

De Manuel Rivas leí ¿Qué me quieres amor? hace unos años y me encantó. Eran relatos o cuentos alrededor del amor.  En aquel momento pensé que lo siguiente que leyera de Manuel Rivas sería una novela. No fue así.

Las voces bajas es un libro escrito originalmente en gallego y posteriormente traducido al castellano por el autor, como casi toda su obra. Y es una especie de viaje sentimental por sus recuerdos. Su infancia y su juventud, sus sueños, sus primeras experiencias.

¿Es una autoficción? ¿es un libro de memorias? Qué libro no lo es en cierta parte. Es un libro con una gran balsa de nostalgia hacia la juventud, la adolescencia, o a las costumbres familiares tradicionales que le tocó vivir. Una especie de compendio de recuerdos que marcaron a una persona. Interesante. Los años formativos siempre lo son.


sábado, 27 de septiembre de 2025

En el Biopark con Miguel

Ya hace unos meses comenté por este blog que me encanta la naturaleza y especialmente los animales, casi que se podría afirmar que amo todos los seres vivos en general. El ser humano es quizás el que encuentro más desagradable en particular. También comenté que para los Reyes Magos me regalaron un pase anual del Biopark de Fuengirola, de manera que cada vez que tengo ocasión, si se cuadran los astros del calendario, del trabajo, del tiempo y de un buen número de dioses griegos y alguno romano, voy a visitar a mis amigos los animales del Biopark. En esta ocasión me acompañó mi hijo Miguel, que visitó el parque muchos años atrás y prácticamente no se acordaba. Pagamos su entrada y visitamos juntos el zoo.

Uno de los animales más complicado de ver en el zoo es el Perezoso, exactamente el está en el parque es el Perezoso de dos dedos de Linneo, el más grande de los perezosos, puede llegar a pesar más de 11 kg, y según dicen se pasa el día durmiendo, entre 15 y 20 horas diarias, que es casi una hibernación, aunque no lo es, es más bien un ajuste metabólico de bajo consumo. No posee un alto grado de amenaza de extinción, pero como está perdiendo el hábitat paulatinamente, el Amazonas, hay una cierta preocupación por su supervivencia. Suele ser complicado de ver porque baja poco cerca del suelo, y por si fuese poco, además es un animal nocturno. Ya ven que verlo no es trabajo sencillo, ni siquiera en el Biopark.

En el Biopark hay un pareja de Perezosos de dos dedos de Linneo, un macho y una hembra, y hay cierta esperanza en que en el futuro consigan aumentar la familia. En el mundo existen dos tipos de perezosos, de dos y de tres dedos, luego hay seis especies de perezosos. Cuatro de estas especies tiene tres dedos y dos especies dos dedos.

En esta ocasión pude ver los dos Perezosos del Biopark y además desde bastante cerca. Habrían bajado por algo de comer que les ponen. A pesar de que son animales que se desplazan a velocidad lenta, colgados boca abajo de ramas, no estuvieron mucho tiempo cerca. Son animales fascinantes, casi extraterrestres, su cara parecía estar sonriendo y tienen un pelaje muy tupido. Me encantó verlos.

No muy lejos de allí nos acercamos a ver al Potamoquero Rojo, pues me había enterado de que un par de nuevas crías habían nacido recientemente. En realidad nacieron cuatro, pero sólo dos sobrevivieron. Algo por lo visto muy normal en la vida salvaje.

Los rayones, que así se llaman a las recién nacidas de este jabalí africano, poseen unas rayas, o manchas de color blanquecino, que irán perdiendo con el tiempo, y que le sirven para camuflarse durante sus primero meses. 

Fue muy gracioso ver a las crías corretear alrededor de la madre todo el rato, moviéndose sin parar, y pude comprobar lo directo que es el instinto animal. En cuanto la madre se tumbó, se puso de medio lado para que las crías pudieran mamar, a una de ellas le faltó tiempo para acercarse a su madre y aprovechar el momento. Fue un momento precioso.

¡A Miguel le gustó mucho el Biopark! Le sorprendió lo grande que era y de lo poco que se acordaba.