viernes, 29 de mayo de 2026

Jesús Carrasco presentando El detalle

A finales de abril Jesús Carrasco publicó en Seix Barral su última novela titulada, El detalle. Y apenas un mes después vino a presentarla al Centro Andaluz de las Letras de Málaga. Como soy un fiel lector del autor extremeño desde su primera novela, Intemperie, no quise perderme la cita. He ido leyendo todos sus libros uno detrás de otro: la ya mencionada Intemperie, La tierra que pisamos, Llévame a casa, que hasta la fecha, de sus publicaciones, creo que es mi novela favorita. Y también la novela justo anterior a la actual, Elogio de las manos. Todas me gustaron.

Puedo afirmar que Jesús Carrasco es el único autor del que he leído todos sus libros. Hay varios autores de los que he leído más, pero no toda su obra. Y es que con la vida tan ocupada, con el gran número de distracciones que tenemos y la ingente cantidad de libros que me interesan, es imposible leer todo lo que quisiera. 

Compré la novela casi en cuanto estuvo en la librerías y me la leí en un santiamén. Es una novela corta, quizás su novela más corta. Es sin duda la novela más divertida de Jesús Carrasco hasta la fecha, donde incluso hay un pequeño espacio para la crítica. Diría que El detalle es distinta a sus novelas anteriores. No hay un tema, digamos, triste o melancólico. Aunque algo de melancolía sí que se respira en esta, pero nada que ver con Llévame a casa o La tierra que pisamos, por ejemplo. 

La charla estuvo presentada por Cristina Consuegra y fue muy entretenida y diría que hasta divertida. Jesús Carrasco se ha tomado en serio eso del humor y no lo hace nada mal.

Pd: Al final de la charla pude pedirle que me dedicara la novela y confesarle que ya estoy esperando a que publique su siguiente novela, de la que me ha dicho que aún no tenía nada. Y que ahora estaba involucrado en la promoción de esta. Tocará esperar.


miércoles, 27 de mayo de 2026

Gigante en el Teatro Cervantes

Dice mi mujer que me apunto a un bombardeo y no le falta razón. Siempre estoy dispuesto para ir al cine,  o a un concierto, acudir a una exposición de pintura, ir al zoo, a salir a comer fuera, no digamos a viajar, o simplemente a pasear, o como esta ocasión para ir al teatro.

Me llamó mi amigo Miguel para decirme que tenía un par de entradas para la obra de teatro Gigante, que se representaba en el Teatro Cervantes y que se le había quedado una entrada libre, que si me apuntaba para ir con él. No dudé ni medio segundo. 

Ya conocía la obra Gigante en la que Josep Maria Pou interpretaba al famoso escritor británico, Roald Dahl. De hecho era una obra a la que quería ir y tenía echado el ojo hacía tiempo, pero depende de la fecha no siempre puedo comprar con antelación y tengo que ir esperando hasta el último momento. Esto es lo que pasó con esta obra. Así que cuando se me presentó la oportunidad no quise desperdiciarla.

La obra me encantó. Fue sorprendentemente divertida teniendo en cuenta que contaba uno de los momentos más comprometidos en la vida de Roald Dahl. Todos estuvieron magníficos y me fui con muy buen sabor de boca, especialmente porque después fuimos a cenar a una pizzería cerca de allí.


viernes, 22 de mayo de 2026

Se gradúa Miguel

Miguel, mi niño pequeño, aquel al que recibí en brazos con minutos de vida, al que daba biberones por las noches, al que dormía sobre mi pecho, se gradúa en el Instituto. Siento como si la icónica escena de la película 2001: Una odisea en el espacio, donde un primate lanza un hueso al aire y pasa a ser una nave espacial. Millones de años de evolución en apenas unos segundos. Así de rápido, o algo parecido, ha pasado para mí el crecimiento de mi hijo. Un visto y no visto.

Así es la vida. Una cantidad de acontecimientos, uno detrás de otro, sin tiempo para asimilarlo, y cuando  te dispones a ello, inmediatamente el siguiente está llamándote por la espalda. No puedes evitarlo. Está justo ahí, y tienes que tomar decisiones ya. 

Muchas cosas las controlas, otras muchas no, y sabes que además no puedes controlarlas, y que incluso es bueno y aconsejable que no puedas controlarlas. El albedrío del azar de la vida siempre está vivo y despierto.

Un día estás comprando pañales a tu bebé y en un plis plas estás eligiendo un traje para la graduación de tu hombrecito. Hay una larga cadena de días y vida en medio, pero en tu cabeza, todo se comprime en un santiamén. Así, cuando en su graduación, lo llamaron para subir al escenario y le entregaron un diploma por buen expediente académico, y solicitaron a los padres que lo acompañásemos a la entrega. Un montón de recuerdos pasan por tu cabeza, pero sin duda el sentimiento que prevalece sobre lo demás, lo que hincha tu pecho, es el orgullo que sientes por él. Un sentimiento de orgullo conjunto. Una labor diaria, constante de unos padres intentando guiar una educación, una actitud, una manera de afrontar la vida, pero que al fin y al cabo es una labor esencialmente suya.  Sin nosotros, sin nuestra atención, sin ese coger de la mano, sin ese arropar, sin ese ejemplo también de su hermana, no sería posible. No de la misma manera. Pero, al mismo tiempo, nada de eso hubiera surtido efecto sin su voluntad, su esfuerzo y empeño, sin su impulso y sus ganas.  

Esto es solo el principio de algo que ya solo podrá hacer él.



miércoles, 20 de mayo de 2026

La Ilíada

Hace muchos años, alguien que ya no recuerdo -a la que supongo que yo tendría en buena consideración- recomendó leer la Ilíada y la Odisea en la Edición Clásica de Gredos, con la que afirmaba que había leído los libros de Homero. Así que tomé nota, por si acaso.

Mi curiosidad por leer este clásico siempre había estado ahí, de manera que busqué esa edición con cubierta de cuero y con las páginas en lo que antes yo conocía como papel de biblia (desconozco si es un término extendido en el mundo editorial), pero ya estaba descatalogada, y los precios en librerías de viejo eran desorbitados, de manera que desistí de mi interés por esa edición. Además, la vista a mis cincuenta y tantos no es la misma, y cada vez voy buscando ediciones con la tipografía de un tamaño  más generoso, que me resulten más sencillo leer. Aquella edición no lo era realmente.

Pero el tiempo pasó y como tantas veces ocurre en la vida, se presentó una segunda oportunidad. Una nueva y renovada edición de Gredos volvía a estar disponible, pero ésta más acorde en tamaño y especialmente asequible de precio. Así que me acerqué a Teseo, mi librería habitual, busqué el libro y tras leer el primer párrafo del primer canto, me decidí y me llevé los dos volúmenes. Los coloqué en una estantería de casa a que esperaran a que les llegara el momento.

Pasaron años, incluso una década, pero un buen día dije, se acerca el momento y coloqué la Ilíada en la mesita de noche, que es como estar en un aeropuerto antes de coger un avión. Puede haber retrasos, pero normalmente una vez allí, más pronto que tarde, se vuela.

Decidí saltar el prólogo, que en los libros clásicos cuentan más de lo que uno desea, suponiendo que sabemos lo que muchos no queremos saber. El tema de la traducción tampoco me interesaba mucho. Soy absolutamente ignorante en griego. Así que entré directamente al Canto I.

He de decir que a ratos se me hizo tedioso, y la forma repetitiva de nombrar a las personas (Aquiles, el de los pies ligeros) al principio me pareció cansina, pero al mismo tiempo, esa repetición salpicaba las frases de un espíritu poético. 

Una particularidad que he disfrutado mucho son con las descripciones de la naturaleza humana, o de la exaltación de los valores y el honor y me asombró la crueldad sobre los vencidos. Y en especial me desconcertó la ausencia del caballo de Troya o no hallar el fin de Aquiles entre sus páginas.


domingo, 17 de mayo de 2026

Memorias de Adriano

Ya escribí por aquí que el libro de Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano, me encantó. Y si no lo escribí, no pasa nada, lo escribo ahora. Mi opinión de entonces, sigue ahora más vigente que nunca. El libro alrededor de la vida del Emperador Adriano dejó una huella inmensa en mí. Lo tengo en casa puesto en un lugar donde lo veo casi todos los días, y si bien la mayoría de las veces paso de largo sin hacerle caso, cuando me detengo y lo veo, no puedo evitar sentir una especie de bondad y agradecimiento sobre sus páginas. Y aunque no soy mucho de listas de gustos ni nada que conlleve comparaciones innecesarias y pérdida de tiempo. Podría afirmar sin despeinarme que este libro estaría entre mi top diez de mis libros favoritos. Ahí queda dicho.

Cuando supe que se presentaba una adaptación teatral en el Teatro SoHo de Málaga, titulada Memorias de Adriano, protagonizada por Lluís Homar, no quise perdérmela.  Y aunque he de confesar que el aire moderno de la adaptación de la novela no me atraía lo más mínimo. Ver al personaje de Adriano vestido con traje y corbata, era algo que no me seducía. De hecho, casi se puede afirmar que acudí al teatro con más rechazo que atracción.  Pero aún así quise acudir. Intento no criticar aquello de lo que no conozco.

Así que Pepi y yo, junto a una pareja amiga, nos plantamos en las butacas dispuestos a disfrutar de la obra. La verdad es que me gustó, y mucho. La interpretación de Lluís Homar es de la mejores que he visto en mi vida. Puso a todo el teatro en pie a aplaudirle, lo que se está convirtiendo en una costumbre, pero que no siempre es tan merecido como en este caso, al menos así lo pienso.

En el cartel publicitario aparecen un buen número de actores acompañando al actor principal, por lo que pensé que era una obra coral, aunque finalmente fue casi un monólogo de Homar con actores y bailarines de atrezzo. No es tal que así en realidad, pero casi. 

Tras el teatro, no muy lejos de allí, descubrimos, junto con nuestros amigos Sagri y Miguel, una pizzería, anunciada como Restaurante Bresca, donde comí unos ravioli de rabo al pesto rosso, que estuvieron fabulosos. Confieso que los pedí porque afirmaba estar cocinado a fuego lento con vino tinto Barolo (el favorito de Eddie Vedder, ahí saltó la chispa de mi decisión) servido en salsa especial de pesto rojo y almendra chili-limón. Rico, rico. Un descubrimiento. Volveremos.

Pd: Tuve la mala suerte que justo a la persona que estaba a mi izquierda, una señora mayor, le sonara en tres ocasiones el teléfono. ¡Qué vergüenza! Si no sabes silenciarlo es muy sencillo dejar el teléfono en casa. Cada vez que el teléfono sonaba -y no estaba el sonido bajo- me sacaba totalmente de la obra. Una lástima.


domingo, 10 de mayo de 2026

Dos victorias de oro

Quedaban cinco jornada de Liga Hypermotion, y el Málaga, con sus dos últimas derrotas en campo del Almería y, la más dolorosa, en casa frente al Castellón, estaba en octava posición, fuera de los puestos de playoff, pero sólo a un punto. Había que tener fe y confiar en las ganas de estos chavales. Tres partidos fuera de casa, y dos en casa. Complicado, muy complicado, pero no imposible. Para nada.

El primer partido era en Ipurúa, el estadio del Eibar, equipo con tradición futbolera y complicado donde los haya. El Eibar justo por encima nuestra a un punto, pero también fuera de los puestos de playoff por cosas del golaveraje. El empate no le valía a nadie. Además llegábamos con la baja de Dani Lorenzo, además de las habituales de Dorrio, Juanpe, Luismi y Pastor. 

El partido comenzó movidito. A los cinco minutos un codazo sobre Murillo en un corner fue penalti que el árbitro no vió pero el VAR lo avisó, y corrigió. Chupe es el encargado de lanzarlo y engaña al cancerbero. 0-1. En el minuto 20, tras una jugada embarullada Sergio Álvarez empata el partido 1-1. Diez minutos más tarde, en una contra y tras varios despejes, Corpas adelanta al Eibar. Habían dado la vuelta al resultado y el Málaga estaba sufriendo. Llegó el descanso y Funes quitó a Izán Merino con amarilla y puso a Ramón Enríquez. 

El equipo salió con otro aire, y a los 10 minutos Larrubia en jugada personal estrelló el balón en el palo. La suerte, una vez más, nos era esquiva. Además Larrubia tuvo que ser sustituido, y entró Adrián Niño, en en la primera que tuvo, en posición casi acrobática y a pase medido de Chupe, alojó el balón en el fondo de la red. 2-2 y el partido estaba vivísimo.

Entró Brasanac por Chupe, en lo que fue un cambio discutido, y sin embargo, Brasanac a pase de Joaquín Muñoz, ajustó el balón al palo contrario del portero y anotó el 2-3. Quedaban quince minutos para el final, y cuando parecía que todo podía pasar, Adrián Niño en una gran jugada y un mejor disparo cruzado, anotó el definitivo 2-4. Partidazo.

Con este resultado adelantamos al Eibar y como el Burgos empató çcontra el Sanse, entramos en puestos de playoff. Quedaban 4 partidos.

El siguiente partido en casa era contra el Sporting de Gijón. Como mi hermano no pudo venir, nos acompañó Sofía. El Sporting clasificatoriamente estaba en tierra de nadie. Pocas posibilidades de luchar por el ascenso y menos aún por descender. Yo veía a la gente muy confiada, pero eso se acabó pronto porque en el minuto 11, en una jugada bien trenzada por el equipo gijonés, se adelantaron en el marcador con tanto de Dubasin, que volvió a ser protagonista cuando minutos después, de una patada en la cara de Murillo, tan involuntaria como temeraria, ve la tarjeta roja. Chupe, que comenzó en el banquillo, entró por Brasanac mediada la primera parte. El partido era un monólogo malaguista hasta que al borde del descanso Carlos Dotor vio la roja por una leve falta siendo el último defensa. Volveríamos a jugar en igualdad de jugadores.

Funes decidió arriesgar y en el descanso retiró a Galilea y dio entrada a Ramón Enríquez. Minutos después, Chupe, a pase de Ramón, con un soberbio disparo colocó el balón cruzado cerca del palo para empatar el partido, 1-1. Pero no fue hasta el minuto 86, cuando Joaquín engañó de disparo desde el borde del área al portero exmalaguista Rubén Yáñez -que se había pasado gran parte del partido perdiendo el tiempo- para anotar el resultado final de 2-1. Marcador justo.

Quedan tres jornadas por delante que significarán tres finales. Visitar Ceuta, recibir al líder, el Racing de Santander e ir a Zaragoza, que está luchando por no descender.

En esta jornada Las Palmas perdió escandalosamente contra el Andorra 5-1 y la adelantamos y como el Castellón empató también, y además el Burgos empató con el Almería y nos alejamos dos puntos de uno y nos acercamos dos al otro. Jornada casi perfecta.

Acabamos en cuarta posición, a cinco puntos del ascenso directo, quedando nueve puntos en juego, lo que lo hacía muy complicado, y dos puntos sobre el playoff, que lo hacía más factible pero esto es fútbol y nada es seguro, de hecho, si las matemáticas no lo desmienten, todo es posible.


viernes, 8 de mayo de 2026

La OFM 2025/26 - Programa 13

Después de acudir con mi padre al séptimo programa de la temporada, le gustó tanto que quedamos que intentaríamos ir en otra ocasión. Así que eso hicimos. Buscamos una fecha probable y un programa atractivo y compramos las entradas.

Adagio para violín y orquesta en mi mayor, K. 261. de Wolfgang Amadeus Mozart, que no es de los más afamados del famosísimo compositor austriaco pero que no deja de ser una maravilla. Además los adagios en general son unos de mis movimientos favoritos.

La siguiente pieza corría a cargo de otro austriaco, Alban Berg, con su concierto para violín A la memoria de un ángel, interpretado por Francisco García Fullana al violín. Una obra dodecafónica que me resultó complicada de comprender en todo su contexto. No estamos, en general, preparados para la música dodecafónica. Es complicado. Fue una experiencia curiosa de dos movimientos y más de veinte minutos.

Para acabar, llegó el turno de Antonín Leopold Dvořák, uno de los compositores posrománticos por excelencia, donde interpretaron la Sinfonía nº7 en re menor, Op. 70, una de las obras sinfónicas más reconocidas por el autor del Reino de Bohemia.

Abandonamos el teatro camino del Mesón de Cervantes, donde tomamos una cena liviana. Decidimos que de alguna manera, repetiríamos en la próxima temporada. Estaremos atentos.


sábado, 2 de mayo de 2026

La Verdad en el Teatro Cervantes

No hace tanto comenté por este blog que aunque Miguel y Sofía han asistido con nosotros bastantes veces al teatro, es cierto que hablándolo con ellos, ninguno de los dos se acordaba muy bien de las obras que habían visto siendo niños, ni siquiera se acordaban cómo era el teatro en el interior. 

Pepi y yo pensamos que no deberíamos permitir que no se acordaran de haber estado en un sitio como el Teatro Cervantes de Málaga, y que en cierta parte era culpa nuestra.  Primero pudimos solucionarlo con Sofía que pudo venir con nosotros a ver la obra Los guapos. Tenía la tarde libre y nosotros teníamos intención de ver la obra, y todavía no habíamos comprado las entradas, así que se nos unió. Sofía sí se acordaba de haber estado, pero no recordaba bien cómo era el teatro por dentro. Miguel afirmó que no recordaba prácticamente nada. Y es que él la última vez que fue era más pequeño aún.

Así que le pusimos remedio y los llevamos, en esta ocasión a los dos, a ver un monólogo de Dani Rovira, Vale la pena. No era un teatro exactamente, pero sí, al menos, era en el Teatro Cervantes y además era por una buena causa. Compramos cuatro entradas en el patio de butacas y nos hinchamos a reír. Así dejamos la cuenta saldada con nuestro compromiso personal con el teatro.

Pero hablando con Claudia -la novia de Miguel- decía que ella no había ido nunca al teatro, al menos no a uno así profesional. Así que pensamos que sería una buena idea, si pudiéramos, llevarlos al teatro, para poder ver aunque sólo fuese una vez una obra. La posibilidad estaba ahí, hasta que finalmente la oportunidad se cruzó.

Le teníamos echado el ojo a varias obras, pero pensamos que la que mejor se podría adaptar a ellos era una obra titulada La Verdad, protagonizada por Joaquín Reyes, Natalie Pinot, Raúl Jiménez y Alicia Rubio, dirigida por Juan Carlos Fisher. Además estaba programada para un lunes y un martes, días que para ellos podría ser más oportuno. Y era una comedia, que siempre te deja un mejor sabor de boca que un drama. 

Así que les propusimos ir, aceptaron y allí nos plantamos. Compramos cuatro entradas y creo que lo pasaron bien. Yo al menos lo pasé. Me divertí. Seguidamente fuimos a picar algo en Los Gatos, cerca de la Plaza de Uncibay, y de vuelta a casa, que al día siguiente todos teníamos que madrugar, aunque yo un poquito más que el resto.

viernes, 1 de mayo de 2026

Robert Jon & The Wreck en La Trinchera

Hace ya unos cuantos años, allá por 2018, fui a ver a la banda americana Robert Jon & The Wreck tocar en el Louie Louie de Estepona. Fue un concierto que me dejó muy buen sabor de boca y desde entonces los sigo regularmente, e incluso de vez en cuando vuelvo a sus discos para escucharlos y, en cierta forma, recordar aquel concierto.

Robert Jon & The Wreck son lo que yo llamo unos currantes de la carretera. Es raro el año que no sacan un disco nuevo y seguidamente lo presentan recorriendo primero su país, para después continuar por Europa. Sus giras europeas duran casi dos meses que los mantienen recorriendo las carreteras de media Europa en furgoneta, y así, año tras año, gira tras gira, con el boca a boca, han logrado un significativo número de seguidores fieles y sus conciertos suelen siempre andar muy bien de público. Es lo que tiene currárselo. 

La banda americana llegaron al Louie Louie de Estepona por primera vez, que yo sepa, en abril de 2015, repitieron un año después, en junio de 2016 y de nuevo en el siguiente septiembre de 2017.  Pero yo no pude verlos hasta noviembre de 2018. De hecho, hasta poco antes de esa fecha ni siquiera sabía que existían.

Tras aquel bolo, al acabar, les comenté a Robert Jon Burrison, voz principal y guitarra, lo mucho que me había gustado el concierto y les pedí que no tardaran mucho en volver, a lo que contestó que volvían el próximo año. Allí estaré, le dije. Ni idea teníamos ninguno de nosotros que un virus iba a paralizarlo todo. Y que aquella próxima gira, como la mayoría de las próximas giras de bandas, se les fue al garete a todos.

Regresaron finalmente al Louie Louie en 2022, pero no pude ir. Ni recuerdo ahora la razón. Es posible que se me juntaran varios conciertos alrededor de las mismas fechas y al final, como la economía tiene limitaciones, tuve que elegir. 

Lo mismo me pasó cuando vinieron a Málaga en lugar de Estepona a finales de junio de 2024 a la Sala La Trinchera, presentando su álbum, Red Moon Rising. No pude ir tampoco. Desde entonces mantenía una espinita clavada con ellos porque cuando no pasaba una cosa, pasaba otra. Pero esta vez, en 2026, por fin, sí que pude ir a verlos.

En esta gira venían con un disco debajo del brazo, el Wreckage, Volumen 3, pero en realidad  estaba recién salido, y el que más peso se suponía que tendría en el setlist sería su anterior disco Heartbreaks & Last Goodbyes. Aunque al final comenzaron con The Devil is your only friend, seguido de Blame it on the Whiskey, ambas del disco Glory Bound. Y antes de los bises, tocaron Cold Night, que es un temazo. Así que el disco que más pesó puede ser que sea su disco más reconocido, Glory Bound.

La banda mantenía casi plenamente su formación desde aquel ya lejano concierto en Estepona de 2018, tan sólo el teclado era una cara nueva. Jake Abernathi es el encargado ahora sustituyendo a Steve Maggiora. Warren Murrel sigue al bajo y Andrew Spantman a la batería, y la guitarra sigue a las manos de Henry James Scheneekluth. ¡Y vaya manos!

La verdad es que lo pasamos fenomenal. Música y amiguetes. No hace falta mucho más. Francisco, Óscar y Enrique fuimos al final juntos al concierto.


jueves, 30 de abril de 2026

Gravedad cero - Woody Allen

Ya he contado más de una vez por este blog caprichoso y personal, que soy un asiduo seguidor de las películas de Woody Allen, y que también soy lector de todo lo que publica aparte del cine. Digo lo que publica porque a veces son guiones, otras veces son cuentos o relatos, o incluso series. En cualquier caso, suelo estar atento a todo lo que lleva su firma porque, a mi juicio, es uno de los grandes.

Este Gravedad Cero reúne diecinueve narraciones. El escenario principal es Nueva York, pero a partir de ahí, todo puede ser posible. Puedes reencarnarte en una langosta, ser dueño de un caballo que pinta cuadros, o simplemente enamorarte de una joven mientras paseas por Central Park. El punto común de todos estos relatos son el ocurrente humor del longevo autor norteamericano. 

Me reí a carcajadas mientras lo leía. El cuento titulado Park Avenue, piso alto, urge vender fue directamente desternillante. Lo leí dos veces de lo que me reí. Pero de todos los relatos, mi favorito fue el último y más extenso, Crecer en Manhattan, con enormes tintes autobiográficos.

Muchas de estas piezas fueron publicadas con anterioridad para la revista The New Yorker, pero el resto se han publicado en este libro por primera vez. Yo no había leído ninguna de ellas, pero si no se ha leído nada del autor neoyorquino es una estupenda toma de contacto, aunque yo siempre recomiendo sus películas.

Quisiera destacar la traducción, porque hay muchos de los apuntes de Allen que son de un carácter local o al menos nacional. Muchos guiños a la actualidad y si no te dan una pincelada que te oriente, algunas bromas no son fáciles de pillar. Woody Allen es una persona observadora, y siempre está atento a advertir los dobles sentidos de las frases, pareciera que camina avizor y acechante a pillar algún agudo detalle que los demás hemos obviado. Lo recomiendo.


martes, 28 de abril de 2026

Los recibimientos

La segunda división es una liga loquísima y el Málaga el más loco de todos. Acabábamos de ganar al SD Huesca por un 5-3, en La Rosaleda y con esos tres puntos nos colocábamos en cuarta posición. Cuatro puntos sobre el Burgos, equipo que quedaba, en esa jornada 30, fuera del Play-Off de ascenso, y lo más importante, a un solo punto del Deportivo de La Coruña, que ocupaba la segunda posición, empatado a puntos con el UD Almería, que ofrece acceso directo a primera división. El sueño al alcance de un partido.

Tocaba desplazarse a una plaza nunca sencilla como es la del Cádiz CF., que si bien en esos momentos estaba a siete puntos del descenso, no disfrutaban de una posición holgada en la clasificación. A priori iba a ser lo que se conoce un derbi andaluz a cara de perro. Pero como el fútbol en muchas ocasiones se empeña en hacer justo lo contrario a lo que se espera, resultó que en el minuto 22, en una contra, desde fuera del área y con la pierna izquierda, Chupe, colocó el balón cruzado ajustado al palo izquierdo de la meta del portero, 0-1. Cinco minutos después el Málaga pudo ampliar el resultado pues Joaquín lanzó al palo una jugada a la contra, pero en el minuto 34, otra vez Chupe, tras luchar un balón, dentro del área, entre dos jugadores cadistas, consiguió hacerse un hueco y anotó haciéndole imposible al portero detener el balón, 0-2. Así se llegó al descanso, y todos los planes, los ajustes que el entrenador del Cádiz, Sergio González pudo hacer, no sirvieron de nada porque en el primer minuto de la segunda parte, Dani Lorenzo anotó el tercero y definitivo 0-3. Pudo ser una goleada de escándalo.

En el siguiente partido en La Rosaleda, contra el CD Leganés, equipo situado justo debajo del Cádiz, en la parte baja de la clasificación, se esperaba un partido en el que el Málaga debería asegurar los tres puntos, como siempre ocurre en casa, pero especialmente más en este tramo casi definitivo de la temporada. Nos faltaban Dotor por lesión y Adrián Niño, convocado con la Selección Nacional sub-21 El partido comenzó con dos grandes paradas casi en la línea de gol por parte del cancerbero pepinero, Juan Soriano, exmalaguista. Un tiro se fue alto por poco. Una contra casi perfecta salió junto al palo en el último minuto de la primera parte. En la continuación todo siguió igual. El Málaga asediaba pero no marcaba. Toda la puntería que se mostró en Cádiz se había esfumado. Al borde del minuto 60, Dani Lorenzo tiró al larguero. La suerte no parecía estar de nuestro lado. Juan Soriano seguía sacando todo lo que iba entre los tres palos y por eso fue el jugador del partido y simplemente no era el día. 0-0.

Jornada 33, tocaba partido internacional, pues nos desplazábamos al  Encamp, donde juega como local el FC Andorra, que venía de golear a la Cultural Leonesa por 0-4. Nos recibían colocados en la media tabla, lo que a mi parecer hace que estos  equipos despreocupados sean muy peligrosos, aunque también algo inconstantes o impredecibles. Y más teniendo en cuenta que era una jornada entre semana, con lo que se suponía que habría un buen puñado de cambios en el once titular, como así fue. Además, por si no fuese suficiente, llovía. En cambio, en la mitad de la primera parte, cuando el partido estaba más dormido, en un saque de esquina, Murillo remató solo, con el pie a la red. 0-1. Al borde del descanso, penalti claro sobre Joaquín, al que pisaron en el gemelo, que como Chupe estaba en el banquillo, Eneko Jauregi se encargó de tirarlo y marcar. 0-2. Descanso. Todo parecía bien encarrilado.

En el campo comenzó a caer agua agua nieve. Se inició la segunda parte  y a los 5 minutos en un centro profundo del extremo derecho del Andorra, lo remató de cabeza algo forzado Cerdà a la red, 1-2. Mal arranque, pero todavía estaba por llegar lo peor. Cinco minutos después, en un mal despeje de Alfonso Herrero en un corner, otra vez Cerdà, esta vez con el pie, empató el partido. Pero el Málaga, lejos de hundirse, se rehizo y un tiro de Dani Sánchez desde fuera del área se estrelló en el larguero. La suerte sigue sin estar con nosotros. Y quedando 10 minutos en una jugada del Andorra, se adelantan en el marcador. 3-2. Vaya desastre. Larrubia, un minuto después aún tuvo tiempo de empatar el partido con un tiro a la escuadra de la portería en la que Owono se lució con un paradón. La parada del partido. Pero en el córner Montero, en el segundo palo de cabeza, consiguió el empate final. ¡Vaya partido loco! Pero segundo empate consecutivo.

La siguiente jornada, habría que disputar un segundo partido consecutivo fuera de casa, nada menos que en campo del RC Deportivo de La Coruña. Estaba claro que no era nuestra parte sencilla del calendario. A pesar de estos dos partidos con empates consecutivos, manteníamos la cuarta posición, aunque ahora el Deportivo estaba en posición de ascenso directo pero tan sólo a tres puntos. Partido vital, y manteníamos la baja por tercer partido consecutivo de Carlos Dotor, jugador que estaba rayando a muy alto nivel. 

En la primera parte el Málaga salió algo tímido y apenas inquietó al equipo coruñés, y ellos mostraron más peligro pero poca efectividad. Alfonso Herrero y su punto de mira desatinado fueron suficientes  para que el marcador no se moviera. La segunda parte fue otra cosa. El Deportivo comenzó con ganas y tuvo un par de buenas ocasiones, pero el Málaga a mediados de la segunda parte, de las botas de Joaquin, tras un leve toque en un jugador deportivista, estrello el balón en la cruceta. De nuevo la suerte no estaba de nuestro lado. En la contra de ese córner, con un pase fabuloso de Altimira, Mulattieri anotó el primer gol 1-0. Pero pocos minutos después tras una larga carrera de Dorrio y un centro a Chupe, le hicieron un claro penalti que nadie sabe por qué no pitó. No teníamos la suerte ni los árbitros a nuestro favor.  Adrián Niño, en otro córner, con un remate colocado anotó el definitivo gol del empate 1-1. Los tres partidos sin Dotor, tres empates.

Días después el CTA, Comité Técnico de Árbitros, reconoció que se debió pitar el penalti. ¿Sirve ya de algo? El resultado, tercer empate consecutivo.

El siguiente partido no iba a ser de relajación. Llegaba a La Rosaleda la UD Las Palmas, empatada a 57 puntos con el Málaga, al igual que el Castellón y el Burgos. Llegamos al partido, además, con las bajas de Larrubia, por un pisotón, Dani Lorenzo e Izán Merino por acumulación de tarjetas. Al menos recuperábamos a Dotor.

Las Palmas comenzó dando un susto con un disparo de Jesé que salió lamiendo la cepa del poste. Pocos minutos después, Chupe, en una jugada individual, con pisada de balón dentro del área, también estuvo a punto de marcar. Pero fue Murillo, en la segunda parte, al cuarto de hora, que remató un cabezazo junto al punto de penalti que entró por la escuadra, 1-0. En la siguiente jugada, Joaquín, tras robar el balón, y con un gran recorte, ajustó un gran tiro haciéndolo inalcanzable para el portero, 2-0. Las Palmas reaccionó e incluso al borde del pitido final un tiro rozó el palo, pero ya no se movió el marcador. Resultado importantísimo contra un rival directo y vuelta a encontrarnos con la victoria.

 La siguiente salida era de traca. A campo del UD Almería. Nosotros cuartos, ellos terceros. Un punto por encima nuestra. Tres puntos por detrás nuestra, en séptima posición y fuera de las plazas de Play-Off, Las Palmas. Si te duermes dos jornadas te pasa el pelotón. Larrubia lesionado y Dani Lorenzo también. Dos bajas importantes.

Comenzó el partido y parecía que nadie quería dar un paso adelante. El Almería tuvo algún acercamiento pero los dos equipos dejaron todo el zumo para la segunda parte. En el minuto 50, Embarba recogió un balón atrás de Miguel de la Fuente y anotó al primer toque, 1-0. Este gol espabiló al Málaga que dispuso de un par de claras oportunidades que desbarató el portero con dos grandes intervenciones, pero en una jugada absurda, otra vez Embarba cazó un balón dentro del área y logró el 2-0. Este gol hubiese hundido a cualquier equipo. Perdiendo por dos goles, fuera de casa, contra un rival experimentado y con menos de media hora por delante. Pero no fue así, Adrián Niño en un soberbio zapatazo anotó desde tiro lejano, 2-1. Y por si fuese poco, en el minuto 84, Haitam, que acababa de entrar dos minutos antes, en jugada personal, desde la derecha, se metió hacia dentro y anotó con la izquierda ajustado al palo largo, 2-2. Lo más complicado estaba hecho. Pero en el descuento, de gran cabezazo, Baptistao anotó el definitivo 3-2. Vaya segunda parte. Todavía en el descuento, Chupe marcó de cabeza en una falta lateral, pero fue anulado por fuera de juego. Una derrota en un mal momento.

Siguiente partido, jornada 37, en La Rosaleda contra el CD Castellón, que tras nuestra derrota de la semana anterior nos había adelantado. Un punto por delante del Málaga. Larrubia y Dani Lorenzo todavía lesionados, pero es que además Rafa Rodríguez vio la quinta amarilla y Ramón Enríquez vio una tarjeta roja con el partido terminado por una discusión con otro jugador del Almería. El más difícil todavía, por eso las peñas del Málaga CF pidieron realizar un recibimiento al equipo. No es la primera vez, y no será la última. Allí estuvimos. Vaya recibimiento disfruta el Málaga. Pocos hay así. Yo que he vivido las gradas vacías, que he soportado campos en segunda B y recientemente en Primera Ref, ver una ciudad volcada con su equipo, con la camiseta puesta, cantando el himno, besando el escudo. Me emociona.

El partido comenzó con un estadio a reventar y con una gran jugada de Adrián Niño que desperdició Joaquín por encima del larguero. El que no falló fue Chupe un penalti por mano dentro del área, 1-0. Pero el Castellón reaccionó tras un despiste del Málaga y Calatrava anotó el 1-1. Así acabó la primera parte.

El Castellón salió muy enchufado y Puga sacó de manera increíble un balón bajo palos. El Málaga reaccionó y cuando estaba volcado para marcar, el que anotó fue Calatrava a la contra con una estupenda jugada de libro, 1-2. Minutos después, a balón parado, en jugada ensayada, anotó también el 1-3. Vaya hat trick se cascó. Cinco minutos antes del final Chupe anotó de cabeza y recortó el resultado. Incluso tuvo el Málaga un par de oportunidades más para empatar el partido. Una de ellas tocó el palo. La suerte no estaba para nosotros.

Este resultado negativo suponía la segunda derrota consecutiva y, además, contra otro rival directo que provocó que abandonáramos las posiciones de Play-Off. Bajamos a la octava posición. Cinco jornadas por delante y a un punto de los puestos anhelados. Pero todos sabíamos desde el inicio que esto no iba a ser fácil, y lo que es seguro era que el Málaga, ni su afición iban a bajar los brazos. Por delante cinco finales, dos en casa y tres fuera. Si algo se han ganado estos chavales es que creamos en ellos.