domingo, 23 de abril de 2023

Sofía cumple 17

No conozco a nadie que tenga tantas ganas de que llegue su cumpleaños como a Sofía. Meses antes de que se acerque la fecha ya está imaginando cosas alrededor de su cumpleaños. Siempre trato de recordarle esa cita tan sabia de que a grandes expectativas, grandes decepciones, pero no me hace mucho caso.

Como su cumpleaños este año caía en domingo, quedamos con los abuelos y los titos y los primos y los invitamos a todos a desayunar churros con chocolate. Sofía cogió una banda que guardaba de otro cumpleaños suyo anterior y orgullosa se la colocó cruzada en el pecho, así presidió la mesa.

Además de esta celebración, desde hace años que el día de su cumpleaños siempre vamos a comer fuera y, por ser su día, ella disfruta del privilegio de decidir el sitio. Normalmente elegía ir a la Pizzería Ramazotti y se pedía una lasagna, pero tras la Covid comprobamos con tristeza que el ristorante italiano cerró, así que este año no tuvo más remedio que elegir un sitio distinto. Sorprendentemente eligió un restaurante indio. Y allí fuimos.

La comida india nos gusta a todos. A unos más picante y a otros menos, pero nos gusta a todos. Tuvo también sus regalos, como es natural, pero lo que de verdad le apetecía era tener su cuarto propio.  Y ese día, tras mucho esfuerzo, ya tomó posesión de su cuarto. Se la veía muy contenta.


Pd: Una semana más tarde todavía Sofía celebró su cumpleaños una vez más, esta vez con sus amigos en una pizzería. 


miércoles, 19 de abril de 2023

Un cuarto propio

Sofía y Miguel ya se nos van haciendo mayorcitos. Sofía ya está saliendo de esa brumosa franja que es la pubertad y Miguel está en el centro del amplio salón de la adolescencia. En esa coyuntura, ambos comparten habitación, porque aunque nuestro piso tiene tres dormitorios, uno lo mantenemos como una habitación para el ordenador, los libros y los cds, y trastos en general.

Durante muchos años hemos sabido que "el cuarto del ordenador", nuestro despacho, tenía fecha de caducidad, que era algo provisional y que algún día no tendríamos más remedio que usarlo como dormitorio para uno de los dos. Hemos retrasado ese día más de lo que en un principio pensábamos, porque nos gustaba escucharlos reír, o charlar por las noches. Y sabíamos que si los separábamos eso se iba a perder. Finalmente cada uno de los dos estaba loco con la posibilidad de tener un cuarto para ellos y tuvimos que ponernos mano a la obra.

Sofía ya tenía sus propios planes de cómo quería su cuarto, que si la cama para allá, que si una luz aquí, una mesa allí, un espejo en esta pared, aquí el caballete de pintura y allí unos libros. Miguel no tenía las cosas tan claras, pero quería cambiar el color de la pared, quería un espejo grande, una mesa para hacer deberes y mucho espacio para guardar sus cosas.

Tomamos las medidas pertinentes y nos dirigimos a Ikea en busca de un par de mesas con cajones, una silla, una mesita de noche, dos armarios y, como suele ocurrir cuando acudes a Ikea, nos  trajimos también un buen montón de cosas que no necesitábamos.

Llegó el momento, pero como antes de entrar hay que dejar salir, antes montar el cuarto había que vaciarlo, y fuimos sacando unos libros, una estantería, y así hasta que al final logramos sacarlo todo. Unas manos de pintura, un cable por aquí, un martillazo por allá, apretar unos tornillos unas cuantas tardes  y  poco a poco, con la ayuda de todos, lo fuimos logrando y ya, por fin, cada uno de ellos tiene aquello que tanto deseaba Virginia Woolf, un cuarto propio.


lunes, 17 de abril de 2023

Hellsingland Underground en el Louie Louie (II)

La banda sueca Hellsingland Underground anunció que por fin venían de gira por España. Las dos giras anteriores no se llegaron a realizar. Ni la de mayo de 2020, ni la de enero de 2022. Un virus que parece que poco a poco hemos dejado atrás lo impidió, pero esta gira, en abril de 2023 sí se pudo llevar a cabo. Una gira que recorre gran parte de la piel de toro. Doce ciudades en total y una de ellas, no podía faltar, en Estepona.

Siempre que bajan al sur lo hacen a Estepona, al Louie Louie Rock Bar, y es que tienen un idilio con Estepona y así lo dejaron escrito en su canción, No Regrets. Aquí Charlie, el cantante, superó una crisis o algo parecido y su paso por aquí supuso un punto de inflexión en la banda. Una estupenda noticia para todos los que amamos el rock.

Llegaban con dos discos nuevos bajo el brazo, Endless Optimism (2022) y A Hundred Years is Nothing (2019). Cosas que pasan cuando se te vienen abajo las giras previas, que se te acumulan los discos que presentar, especialmente si en el tiempo de encierro aprovechas el tiempo. La gira justo anterior, allá por enero de 2018, vieron a presentar Understanding Gravity (2016), y como pasearon su northern rock por Estepona  fuimos a verlos. Ya lo conté por aquí.

En esta gira venían con un guitarra nuevo, Jerry Ask, sustituyendo al anterior, Mats Olsson, que había decidido cambiar de aires, una pena, porque el anterior me encantaba, pero la verdad es que el que han fichado no es nada malo. ¡Al contrario, es buenísimo! Y con Peter Henriksson... ¡vaya dúo! También habían cambiado de batería.

A Charlie, el cantante, se le veía muy contento, se notaba que estaban disfrutando de la gira. Dieron un conciertazo. Lo pasamos genial. Las canciones nuevas sonaron de maravilla. Me pillé algún cd y una camiseta que uso mucho. ¡Qué buenos momentos nos llevamos otra vez Francisco y yo!


domingo, 9 de abril de 2023

Charlas literarias

Soy asiduo seguidor de charlas literarias. Lo confieso. Me gustan. Siempre que tengo la oportunidad hago todo lo que puedo para acudir a alguna. Me aportan mucho. Por eso suelo estar atento a todas las charlas, o coloquios, o conversaciones alrededor de la literatura  y si el autor y/o el tema me gustan y las circunstancias cuadran. Allí que me planto.

He escrito que me aportan mucho, y así lo veo. Para comenzar, cada vez que salgo de una se han acrecentado mis ganas de leer, que es uno de mis mayores vicios en la vida y, por supuesto, siempre aprendo algo. No sales de una charla literaria sin haber aprendido algo. Si estas simples afirmaciones no fuesen suficiente,  Además, me parecen un plan estupendo para pasar una tarde. Luego, si voy acompañado, suele terciar una caña y alguna que otra vianda, que tampoco está mal. Y digamos, que la charla se extiende entre amigos con unas cervezas de por medio y con nuestros particulares puntos de vista.

En estos últimos años he podido asistir a bastantes charlas con autores. Así por encima recuerdo que pude asistir en el patio principal del Museo Carmen Thyssen a la charla de Enrique Vila-Matas presentando Esta bruma insensata. Anteriormente pude asistir a una charla suya en el Centro Cultural María Victoria Atencia.

En el Centro Cultural La Malagueta pude ver a Montero Glez, autor muy complicado de sacar de casa, como él mismo afirmó, que vino a presentar su último libro publicado, Carne de Sirena, que me leí febrilmente justo antes de la entrevista, pues quise asistir con la novela leída antes de acudir. En esa misma sala pude ver la cercana Esther García Llovet, que me sorprendió con la curiosidad de que su niñez estaba muy vinculada a Fuengirola. También en el mismo centro cultural pude saludar a Irene Vallejo, que me pareció la mujer más dulce del mundo y que ha escrito el ensayo más absolutamente bello que jamás he tenido entre mis manos, y eso que aún no lo he terminado, puesto que me estaba gustando tanto que he decidido reiniciarlo para poder disfrutarlo aún más.

Isaac Rosa en Fuengirola
En Málaga también, pero en La Térmica pude ver por primera vez a Antonio Muñoz Molina, uno de mis escritores favoritos. Luego he tenido la oportunidad de verlo en distintas ocasiones, otra vez en Málaga, pero en el Salón de Actos de Unicaja, en Marbella y en Alhaurín de la Torre. Tengo muy buen recuerdo de todas y no que canso de escucharlo. Incluso fui a ver la presentación de Por un túnel de silencio, de Arturo Muñoz, hijo del autor jienense. Muy interesante también. Libro muy recomendable, por cierto.

Otro de mis autores favoritos es el donostiarra Fernando Aramburu, con el que también he tenido la fortuna de poder repetir asistencia. Una primera vez en La Térmica, que fue una charla multitudinaria, tras el éxito de su novela Patria. A Aramburu podría escucharlo días. En La Térmica también tuve el gusto de escuchar, saludar e incluso la fortuna de que me firmase un par de novelas el autor irlandés John Banville.

En un ciclo en la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina de Málaga también he tenido la oportunidad de disfrutar de una conversación entre la autora almeriense Aurora Luque, Premio Nacional de Poesía y Cristina Rosenvinge que fue un encanto de charla. Y en otra ocasión la conversación del Premio Nobel Mario Vargas Llosa y el escritor cubano Leonardo Padura, en el II Festival Literario de América y Europa, que se llamó Escribidores.

Manuel Vilas en Fuengirola
Algunas de aquellas charlas fueron en ese tiempo aciago de caras tapadas con mascarillas y muchas de las presentaciones de libros he tenido la fortuna de disfrutarlas cerca de casa, en la biblioteca Miguel de Cervantes de Fuengirola. Es una suerte que la biblioteca pueda acceder a autores como Jesús Carrasco al que comencé a seguir tras su primera novela Intemperie y que vino a presentar su maravilloso libro Volver a casa. Es de los pocos autores que, por ahora, he leído todas sus novelas. Lorenzo Silva mostró su extraordinaria capacidad de comunicación con la presentación del libro que traía en ese momento bajo el brazo, Castellano, aunque yo lo que he leído de él es de su serie de Bevilacqua y Chamorro.

Sergio del Molino vino también a Fuengirola presentando su último libro, Un tal González, pero yo acudí con su libro La piel, que me encantó. Algo similar me pasó con Javier Cercas que llegaba para hablar sobre El castillo de Barbazul y terminó hablando de muchas cosas menos casi de su último libro. 

Al final es una oportunidad de conocer a los autores con los que has pasado horas de lectura, o en algunos caso, como me ocurrió con Isaac Rosa, conocer autores a los que no he leído nada, o como me ocurrió con Manuel Vilas, que me leí el libro que llevaba bastante tiempo en la estantería.