domingo, 31 de julio de 2022

Diana Krall en el Starlite

Pocos días después del concierto de Pearl Jam en el Ziggo Dome de Ámsterdam tenía un concierto de Diana Krall en el auditorio del Starlite de Marbella. No sé si decir que fueron la noche y el día, pero sí que fueron dos conciertos diametralmente opuestos, aunque bien pensado, no tanto.

Cualquiera puede pensar que la voz potente y ronca de Eddie Vedder y la voz dulce y aterciopelada de Diana Krall son absolutamente distintas. Es cierto, son muy distintas. Pero ambos tienen, a mi parecer, algo similar, los dos cantan con mucho sentimiento. Son dos cantantes desde el corazón. Y ahora que lo pienso los dos cantan mucho con los ojos cerrados. Quizás Diana algo menos porque tiene que estar pendiente de tocar las teclas del piano. Tal vez sea necesario cerrar los ojos y no ver lo que hay fuera y así escuchar lo que hay dentro.

El caso es que Diana llegó al Starlite con una estupenda banda de jazz y se plantó en el auditorio con un buen puñado de standards de jazz. Tocó algunas de las canciones que si me hubieran dado a elegir, las hubiera elegido fijo. Una de ellas es How deep is the ocean?, que me supo deliciosamente. También me trajo muy buenos recuerdos I've got you under my skin.

Además interpretó una versión de Bob Dylan, Simple twist of fate, con lo que puedo decir que he escuchado la canción de Dylan cantada por Diana Krall pero también por el propio Dylan. ¡Qué bien la cantó!

He de añadir que así, con tan buen gusto y deleite, comencé mis vacaciones.


martes, 26 de julio de 2022

Pearl Jam en Ámsterdam

Soy un fiel seguidor de la banda de rock americana Pearl Jam, se podría decir que soy un fan, aunque generalmente suelo intentar huir de los extremos y los desaforos hay que reconocer las cosas y sí, vale, se puede afirmar que en el caso de Pearl Jam soy un seguidor apasionado de la banda de Seattle, un hooligan, un fanático. 

Los conocí desde su primer single en un programa de la MTV, un programa llamado Headbangers Ball,  y desde entonces cada vez que han sacado un disco mi pasión por la banda de Seattle ha ido creciendo.

Uno de los sueños que siempre he querido vivir era seguirlos de gira, porque si sus discos me apasionan, sus directos son un escalón superior, el máximo musical a mi juicio. De hecho, suelo escuchar más sus directos que sus discos de estudio. El caso es que venían de gira por Europa, y la oportunidad de verlos dos veces, en una misma ciudad, era lo que más quería y este año tenía la posibilidad a tiro.

Repetir concierto en una ciudad puede sonar como una tontería si no conoces la forma de proceder de la banda en ese tipo de circunstancias, porque Pearl Jam, cuando repite concierto en una misma ciudad, lleva años cambiando mucho el set y así tener repetir las mínimas canciones. Aunque a veces han tocado un par de conciertos sin repetir ninguna canción, no es lo habitual. Suelen repetir alguna, pero pocas, dos o tres canciones, no más. Con lo que el atractivo de verles dos fechas seguidas va más allá de verlos dos veces, porque probablemente logres ver más canciones distintas y con la comodidad de no tener que ir con la mochila recorriendo ciudades aparte del gasto económico que ello supone.

La primera vez que vi a Pearl Jam fue en Madrid en 2006, al año siguiente también en Madrid, en el Festimad. En 2009 aproveché la gira de Pearl Jam para ir a verlos en Rotterdam y así viajar por Holanda con Pepi. En 2010 mi cuñado Francisco y yo nos dimos una escapada exprés para verlos en el  inmenso Hyde Park de Londres, que además coincidió con el día de mi cumpleaños. Tuve que esperar ocho años más para  volver a verlos, entonces los vi por partida doble porque acudí a Barcelona y seguidamente, pocos días después, a Lisboa. Verlos en Barcelona fue posible gracias a una escapada con Pepi y a Lisboa con la familia. Este año la idea era acudir a los dos conciertos consecutivos que daban en Ámsterdam. Aprovechar y quedar con buenos amigos que he ido conociendo durante estos años en el mundillo de Pearl Jam y que mantenemos contacto diario gracias a las redes sociales y grupos de WhatsApp.

Todo se fue complicando conforme se acercaba la fecha. Las entradas así como los vuelos los había comprado años antes, pero nos pilló por sorpresa el Covid, y se aplazó al año siguiente, y al año siguiente, de nuevo se aplazó al siguiente, que ya por fin era éste. Nunca devolví las entradas. Los vuelos sí, los vuelos tuve que solicitar el reingreso y luego volver a pillarlos y así hasta que por fin pude ir. Cambios de hoteles hice más de una vez.

Llegué a Ámsterdam el mismo día del concierto, quedé con unos amigos cerca del recinto donde también había pillado el hotel. Compartía una habitación de hotel con un amigo y fuimos para el recinto sin mucha fe de que el concierto fuese a darse porque los conciertos de las fechas justo anteriores habían sido suspendidos por el mal estado de la voz de Eddie Vedder, el cantante. Ya iba con el cuerpo hecho, pero aun así, cuando confirmaron que el concierto se suspendía, me llevé un buen chasco y las perspectivas del ver el siguiente tampoco es que fueran halagüeñas. El primero de los dos conciertos se suspendió, el siguiente era la noche siguiente, sin un día de descanso. 

Allí estábamos un buen montón de amigos, contentos de vernos pero fastidiados por la suspensión. Ya saben que la esperanza es lo último que se pierde, o eso dicen, y bueno, nosotros manteníamos la esperanza, pero por si acaso, mientras, aprovechamos para hacer algo distinto y nos fuimos a una sala de karaoke y allí nos desahogamos cantando a gritos canciones de Pearl Jam y tomando alguna cerveza.

Al día siguiente todos estábamos esperanzados pero algo desolados. Algunos quisimos aprovechar la mañana libre para ir a visitar el estadio del Ajax de Ámsterdam, que estaba justo al lado del Ziggo Dome, el recinto del concierto y no fue hasta después de comer que supimos que iba a ocurrir, que el concierto tenía luz verde. ¡Qué subidón!

Una vez en el interior del Ziggo Dome, una vez terminada la actuación de Shame, los teloneros, cuando se apagaron las luces y comenzaron a tocar los primeros acordes de Nothing as it seems toda la rabia se transformó en placer y en mi caso en una lágrima que recorrió mi mejilla. Fue un concierto especial en muchos sentidos. Por lo inesperado,  por las dudas hasta el final, la tensa espera y la alegría del sí, el anuncio de Eddie Vedder al inicio de que el concierto iba a ser un concierto especial que elevó aún más las expectativas de por sí ya inmensas. Interpretaron muchas canciones que pensé que nunca escucharía en directo y que sonaron de maravilla, porque la banda venía con ganas, con muchas ganas. Se notó desde el inicio del concierto hasta la traca final con Mike McCready machacando su stratocaster en Rockin' in the Free World. Brutal.

Al día siguiente, quedé con unos buenos amigos holandeses, Ernest y Sylvia, me enseñaron la ciudad, paseamos por el centro y fuimos a comer juntos, después de comer ellos se ofrecieron a acercarme al aeropuerto de Schiphol desde donde inicié mi regreso de vuelta a Málaga.

Me quedé con las ganas de ver dos conciertos ya que solamente pudimos ver uno, pero el que vimos fue un concierto muy especial.


sábado, 23 de julio de 2022

Hull - Cádiz

El periodo que abarca desde el final de la temporada hasta el comienzo de la siguiente, es lo que todos conocemos como las vacaciones pero en el mundo del fútbol se inicia el mercado de fichajes. El pistoletazo de salida al juego de despachos. Ese tiempo en el que reinan los representantes y los agentes. Los jugadores se van de vacaciones, a veces más merecidas que otras, pero si, por diversas razones, tienen que acudir al mercado en busca de un cambio de aires, están en el escaparate futbolístico y les tocará descansar con el móvil en el bolsillo del bañador. 

Los tiempos cambian. El arcaico fax ha dejado de echar humo, ahora las llamadas telefónicas se disparan. La maquinaria del mercado veraniego pulsa el botón de start y la rueda comienza a girar. Todos los equipos buscan jugadores y/o entrenadores para volver a ilusionar la pasión de los aficionados. Cada cual busca la mejor taquilla donde colocar sus botas. El anual cambio de cromos comienza. Los pasillos se inundan de ofertas, el objetivo sigue siendo el de siempre: un equipo mejor, mayor proyección, un estilo de juego que se adecúe a la forma de jugar del representado, pero en el fondo, salvo rarísimas excepciones, lo importante se mide en números. Las  cuentas bancarias ansían los ingresos. En los contratos se rascan bonus y pluses y se ajusta tirando todo lo posible  pero con el cuidado suficiente para que el trabajo de una operación no se rompa. 

Es un proceso de tira y afloja, de dimes y diretes, los telediarios hablan de cifras millonarias y los rumores están en las portadas de los periódicos deportivos. El baile de números va saltando de un titular a otro y hasta que no está la foto del jugador besando el escudo de la camiseta del mejor postor, todo es posible.

Los equipos se crean a antojo de directores deportivos, con el visto bueno del entrenador y bajo el marco económico de cada caso particular. Luego la temporada, semana a semana, pondrá a cada uno en su sitio. Pero antes, hay un tiempo para corregir, evaluar, observar virtudes, puntos fuertes y comprobar debilidades. Hay un tiempo de meter el bisturí para arreglar una herida. Un tiempo para los últimos retoques y se conoce como pretemporada. Los partidos amistosos y los torneos de verano.

El Málaga CF decidió no irse muy lejos a hacer la pretemporada, y fijó dos partidos en Marbella. El primero contra el equipo británico Hull City y otro contra el Cádiz.

Miguel estaba muy ilusionado con poder ir a verlos y fuimos a ver ambos partidos.   

16 de julio Málaga 1 - Hull 3

23 de julio Málaga 0 - Cádiz 2 

Como las dimensiones de los campos no son muy grandes y estábamos bien situados, Miguel consiguió que algunos jugadores le firmaran la camiseta. Se vino con la firma de casi toda la plantilla y una foto con muchos de ellos. Estaba contentísimo. Además nos acompañaron varios amigos suyos. A la madre no le gustó tanto como a él los garabatos pintados en la camiseta.

Pd: Unos días después por fin pudo el Málaga CF ganar un partido contra el Xerez, aunque en el descanso iba perdiendo. 

Aaron Goldberg Trio & Michael Mayo

En Alhaurín de la Torre hay un auditorio al aire libre en la finca de El Portón, y en las noches de julio, desde hace 25 años, el Ayuntamiento organiza un festival de jazz. La pandemia echó abajo las dos últimas ediciones, una cancelada y otra con restricciones. Mi habitual compañero jazzístico, Miguel, me preguntó si me apetecía acompañarlo a ver la actuación del pianista Aaron Goldberg Trío junto con Michael Mayo.  Abriendo la velada tocaba la elegante y joven voz de Belle McNulty que me agradó enormemente. 

La finca El Portón es otro entorno maravilloso para escuchar música. Un anfiteatro en mitad de la vegetación casi amazónica, todo floreado y arbolado, con pequeños recorridos interiores y en el fondo, tras el escenario, el horizonte anaranjado de pinos malagueños.

Aaron Goldberg es un pianista soberbio de Massachusetts, que habla español estupendamente pues había dado un par de seminarios en Alhaurín con anterioridad. Vino acompañado de un batería de eterna sonrisa, Kyle Poole -¿por qué sonríen tanto los baterías?- y un melancólico contrabajista australiano que presentó como su vecino, rival de tenis además de su "profesor" de vinos y francés, Matt Penman. 

Michael Mayo es un cantante de magnífica voz, también americano, y verlos juntos era una oportunidad inédita que disfrutamos todos los que estuvimos presentes. Es un verdadero placer ver cómo alguien domina tanto la voz como las manos del pianista dominan el instrumento.

viernes, 22 de julio de 2022

Sole Giménez en los Baños del Carmen

Hace poco que se vienen celebrando conciertos en el maravilloso entorno de El Balneario de los Baños del Carmen de Málaga. Un lugar maravilloso, donde el Mediterráneo acaricia con suavidad el litoral malagueño. Estos conciertos se llevan a cabo en la terraza del Balneario, donde montan un pequeño escenario de espaldas a mar, para un número muy limitado de asistentes, todos sentados en sillones o butacas, y se suelen hacer coincidir en tiempo con el atardecer, por eso llevan el nombre de Atardeceres Larios, por eso y porque Larios patrocina y organiza estos conciertos. Las vistas son magníficas, y no quería pasar la oportunidad.

Ya el año anterior había planteado la posibilidad de comprar localidades en uno de estos privilegiados conciertos, pero cuando no era una cosa era otra y no pudimos asistir. Pero este año conseguimos entradas para ir a ver a Sole Giménez, la que fue cantante de dulce voz de Presuntos Implicados.

Tuve que tirar un poco de Pepi para convencerla porque le cuesta a veces apuntarse a eventos, aunque en esta ocasión le importó menos porque eso de ver un concierto sentada le agrada más. La cantante valenciana, acompañada de dos guitarristas acústicos quiso dedicar el concierto a la mujer compositora y reivindicó su papel e interpretó canciones compuestas por mujeres, a veces cantadas por ellas, otras no.

Entre las autoras elegidas una es la poetisa Gabriela Mistral, a la que otorgaron el premio Nobel de Literatura y sigue siendo la única autora en lengua castellana que lo ha ganado. Sole adaptó un poema de la autora chilena, La Noche, y le puso música. Así comenzó el concierto. Siguieron canciones de Mari Trini, Natalia Lafourcade o María Grever, entre otras, pero también, ¿cómo no?, de Presuntos Implicados.


viernes, 15 de julio de 2022

Rosalía en el Marenostrum

Como ya era oficial que tanto Pepi, como Sofía y por último Miguel estaban de lleno en las vacaciones -a mí aún me quedaban unas semanas- fuimos el domingo a celebrarlo juntos.

Despertamos relativamente pronto, desayunamos y fuimos a pasear por el paseo marítimo una buena caminata y después a la playa, a descansar, a refrescarse y a leer un rato o escuchar música, y después para recuperar energía fuimos al chiringuito. Las sardinas en espeto son nuestra pasión. Luego una cerveza fresca, unos boquerones y unos calamares fritos y a regresar a la casa, darse una ducha fresca, y a disfrutar del resto del domingo con el aire acondicionado puesto.

Esa misma semana, el jueves, vino Rosalía a cantar a Fuengirola, al Marenostrum. Hacía meses habíamos comprado dos entradas, en principio para Pepi y para mí, que la vimos años atrás en Córdoba, y nos dejó un grato recuerdo. Pero Miguel no había asistido nunca a un concierto multitudinario y tenía ganas, y la madre le cedió su entrada. Fue su primer concierto. Pepi acompañó a Sofía a su primer concierto, que fue de Aitana, su cantante favorita, y Miguel vino conmigo a su primer concierto, Rosalía.

Disfruté del concierto, quizás no tanto como pude disfrutar aquel concierto íntimo en los jardines del Palacio de Viana en Córdoba, pero lo sufiente para que siempre recuerde los nervios de Miguel antes del concierto. Todos miraban a Rosalía, yo miraba a Miguel. Guste o no guste Rosalía ofreció un espectáculo en mayúsculas. Acompañada de siete bailarines basó su espectáculo en el baile y su voz. Detrás de ellos un lienzo blanco, delante luces y en medio del escenario una coreografía estudiada al milímetro. Envolviéndolo todo, o mejor dicho, o escrito, en el núcleo de todo, una intérprete como la copa de un pino, con temas que gusten o no, son frescos y algunos de ellos temazos.


domingo, 10 de julio de 2022

Erik Parker y Ben Sledsens

Miguel se examinaba del B1 de inglés en Málaga, había estado estudiando duro los últimos días para perfeccionar su expresión, especialmente oral, y nos dirigimos a la capital con la ilusión de los buenos estudiantes antes de un examen.

Mientras hacía el examen, el resto nos fuimos al centro comercial en el centro de Málaga a hacer unos recados y regresamos para recogerle. Salió contento. Eran varias partes y, aunque alguna le salió mejor la otra, su sensación era que había aprobado.

Quisimos aprovechar que estábamos en Málaga y también que ya definitivamente Miguel estaba de vacaciones y nos acercamos al CAC a ver dos exposiciones, la de Erik Parker, Easy Freedom y la de Ben Sledsens.
 
Erik Parker es un artista nacido en Alemania pero criado en los Estados Unidos. Su obra es muy singular, especialmente los formatos sobre los que se expresa, porque muchos de sus lienzos son figuras geométricas en tres dimensiones, en la mayoría de los casos pirámides. En ellas juega a crear perspectivas casi como si fuesen carretes fotográficos en color. Mezcla los colores saturados con fluorescentes en representaciones en los que abundan una especie de comics psicodélicos con un fuerte componente pop. Representa referencias implícitas a la música o el arte introduciendo, como si fuese un collage, fotos de artistas como Michael Jackson, o escenas de películas como Annie Hall. Hay una especie de juego visual en muchas de sus obras. En otras -las que más me gustaron- simplemente parecían fondos de pantalla, casi como marcos de representaciones naturales donde la naturaleza cobra una enorme importancia. Todo muy pop psicodélico de nuevo.

Ben Sledsens es un joven artista belga, en el que también se observa una enorme tendencia por la representación de paisajes, con abundante vegetación y vida salvaje, pero a diferencia de Erik Parker, no hay nada fuera de una realidad imitada. No hay personajes sacados de una película fantástica ni de un tugurio como el de la cantina de Mos Eisley en la Tatooine de Star Wars. Es la representación brumosa de la vida en la tierra. Existe, o creo ver, una influencia del impresionismo de Cézanne. Es algo que no se ve, pero se respira, no se intenta imitar las naturalezas muertas de Cézanne, pero está su espíritu. Tampoco están los Cazadores en la nieve de Brueghel el Viejo, pero está su influjo. No están, pero sí. Hay una especie de cuento creado en la mente de Ben, que no necesita ser contado, pero todos vemos. Hay viajes, conquistas, espesura y contemplación. Sus cuadros no tienen tantos detalles, pero puedes contemplarlos un buen rato antes de salir de su mundo.

Tras la visita de las exposiciones fuimos a picar algo al centro de Málaga y después, para bajar la comida, visitamos la Catedral de Málaga, que hacía tiempo que no entrábamos.

 

Pd: Miguel aprobó y ya tiene el B1 de inglés. ¡Bien por Miguelito!

sábado, 9 de julio de 2022

Los Planetas en Marbella

Los Planetas fueron un grupo que durante mucho tiempo me costó poder verlos en directo. Varios intentos y nunca fue posible. No nos cruzábamos los caminos. Llegó el día en que pude y desde entonces parece que las posibilidades se han multiplicado.

Vinieron a tocar a Marbella, en menos de un año los iba a ver por tercera vez. Primero fue en el Castillo de Gibralfaro, en un concierto magnífico. Pocos meses después fue en el Teatro Cervantes, donde tocaron por primera vez esa maravilla que es El Manantial. Y ahora, aún menos meses después, lo hacían en Marbella, en el Auditorio José Pernía Calderón, en lo que es el Parque de la Constitución. Los tres conciertos tan seguidos venían en un formato que ellos llaman esencial, en los que están David Montañés al piano, Florent a la guitarra y Jota a la voz y la guitarra. 

A los dos conciertos anteriores también fuimos tres, Francisco, Iker y yo. Pero a este concierto solamente fuimos Iker y yo, y conseguimos unas estupendas entradas en primera fila, y aunque no soy un gran aficionado a las primeras filas, pues hay mucha decepción a veces, en esta ocasión sí estaba justificado, porque el anfiteatro deja una amplia zona delante y la primera fila está algo elevada.

El setlist fue muy similar al concierto anterior, al del Teatro Cervantes, cambiaron el orden y poco más, pero los vi más sueltos, más rodados y aunque fue un concierto algo más corto que el anterior, me pareció una maravilla. Al terminar el concierto te entran ganas de abrazarlos, como agradecimiento, haciéndoles partícipes de lo bien que me lo hicieron pasar. Pero afortunadamente -imagino- se retiraron por el escenario hacia los camerinos. Y nosotros deshicimos nuestros pasos hacia la calle.

miércoles, 6 de julio de 2022

Visitando La Rosaleda

Como cada inicio de verano toca renovar el carnet del Málaga Club de Fútbol, otro año más en segunda división, y gracias. Esta temporada partíamos con la novedad de que se apuntaba Samuel, un amigo de Miguel, que también está en su equipo de fútbol. En el caso de Miguel y mío, era una acción automática, porque es una renovación, pero él era un nuevo socio, y quisimos ir a La Rosaleda para ver si podíamos encontrar un asiento cercano. No pudimos ese día, porque no estábamos en plazo, ya lo sabíamos, pero quisimos acercarnos antes. Pero una vez allí, tan cerca del estadio, aprovechamos para realizar el tour por La Rosaleda.

Miguel y yo, bueno, con Sofía y Pepi también, ya habíamos hecho el tour con anterioridad, pero hacía ya muchos años y él era aún muy pequeño. De manera que decidimos hacer el tour. Los tres.

Pudimos visitar la zona noble del estadio, allí donde los que manejan los hilos del club se toman canapés, tienen acceso a cerveza fresca y disponen de televisiones para revisar las jugadas. Pudimos incluso sentarnos en la butaca presidencial, bastante más cómoda que la que llevo usando en la Rosaleda más de veinte años. También visitamos la sala de trofeos, con las pocas copas que dispone el Málaga, pero con orgullo, así como las camisetas de jugadores malaguistas que han vestido la camiseta de España, y una gran cantidad de documentos curiosos de la historia del Málaga. Todo muy bien expuesto.

Pero de todo, lo que más gustó a los chavales fue poder pasar al vestuario, y contemplar la zona donde los jugadores pasan las previas de los partidos o los descansos. Saltamos al césped, aunque no mucho, porque lo estaban resembrando para el próximo inicio de temporada. También les gustó poder sentarse en el banquillo, que no es mal comienzo para unos canteranos malagueños. Donde más disfruté yo fue cuando en la sala de prensa hice el paripé de que presentábamos dos fichajes nuevos para el club. Jajaja.

domingo, 3 de julio de 2022

Fin de temporada

Pocos días después del fin de semana familiar en Fuente de Piedra tuvimos la fiesta de fin de temporada del equipo de fútbol de Miguel, que más o menos consiste en hacer lo mismo, pero en lugar de pasar un fin de semana pasamos un día desde por la mañana hasta la noche. Veintitantos niños con ganas de jugar al fútbol, de bañarse en la piscina y de comer barbacoa. Muchas risas y buen humor. 

En el equipo tenemos la suerte de incluir un padre argentino con experimentadas dotes como asador, así que al final todos terminamos chupándonos los dedos. La temporada acabó con una buena clasificación en la liga preferente de infantil y aunque el tropiezo final enturbió bastante el trabajo de toda la temporada, las sensaciones, al menos para mí, fueron buenas. Pero allí estábamos un equipo de niños, más su padres, hermanos y el cuerpo técnico dispuestos a disfrutar de un fin de temporada placentero.

Lo importante es que los niños se lo pasaron genial, se tiraron a la piscina hasta que se quedaron sin energía -bueno, esto no es así-, jugaron al fútbol y sobre todo sonrieron muchísimo, y pocas cosas, creo yo, hay más puras y gratificantes  que la sonrisa de un niño.