sábado, 29 de febrero de 2020

Pan con aceite

Una tradición andaluza arraigada es desayunar en el día de la comunidad, el día de Andalucía, pan con aceite. Los olivares son estampado frecuente en los paisajes andaluces y la aceituna es el acompañamiento idóneo de la primera cerveza. El aceite es, sin duda, el ingrediente principal de la cocina española.

Hacía tiempo que les había hablado a los niños de llevarlos a un lugar en el pueblo de Mijas que fue aljibe musulmán, con bóveda de cañón, luego almacén, y más tarde tablado flamenco y actualmente es bar donde se puede desayunar. Además sirven distintos tipos de aceites especiados que le dan un toque más original.

Aprovechamos la visita a Mijas para pasear por sus atractivas callejuelas. Recordamos con nostalgia eventos que ellos habían vivido de pequeños y ya no se acordaban. Sofía recordaba algunas cosas, Miguel apenas nada. Decía que sí, pero no se le veía muy convencido.  En el parque infantil junto a la Iglesia de la Inmaculada había jugado cien veces y cien veces se había caído, pero nunca se rompió un hueso ni hubo que ponerle una escayola como la que tenía ahora. Cosas del fútbol. Prácticamente rodeamos el pueblo entero y en el mirador con un cielo despejado y cristalino pasamos un buen rato localizando puntos geográficos que conocemos. Qué pequeño y ridículo se ve todo desde cierta distancia.





domingo, 23 de febrero de 2020

Supersuckers en el Louie Louie

Días después del distendido concierto de Alejandro Pelayo en el MVA, llegó el concierto de los eléctricos Supersuckers en el más que nunca abarrotado Louie Louie de Estepona. Mi buen amigo Óscar y yo llegamos con tiempo porque no teníamos entradas y teníamos dudas de que no se colgara el sold out.

No iba a ser la primera vez que yo veía a Supersuckers, pocos meses ante, en la sala París 15 de Málaga fueron teloneros de la banda australiana Airbourne. Buen concierto ofrecieron aquel día.

Nada más llegar descubrimos a Eddie Spaguetti, bajista y cantante de Supersuckers, en la puerta de local, cerveza en mano, charlando agradablemente con algunos de los que acudían al concierto. Entramos a pillar unas cervezas y estaban sonando una banda residente tocando una versión de Sweet Child O'Mine de los Guns N' Roses y subido al escenario y a la voz cantante estaba Metal Marty, el guitarrista de Supersuckers. Lo estaba gozando, se le notaba. Aún interpretó otra canción que le dedicó a Eddie Spaguetti, que ya estaba acodado en la barra junto a Chango, el batería.

El concierto comenzó a filo de la media noche con la grabación de Eruption de Van Halen. Un par de notas de bajo, un riff seco de guitarra, un saludo con la mano cornuda y seguidamente algunos de sus temas más emblemáticos de la banda: The Evil Powers of Rock N' Roll, Rock-n-Roll Records (Ain't Sellin' This Year) y Get The Hell. Sin duda comenzaron con energía. El sonido al principio no fue bueno, pero poco a poco el técnico lo fue mejorando. Tampoco ayudaba que a Metal Marty le dio por empezar cantando en los coros más fuerte que Eddie, y que además lo hacía como si le hubieran inyectado la rabia pocos minutos antes. 

Eddie estuvo muy simpático con su español mexicanizado, ¿verdad pendejos? y antes de los bises preguntaron por alguna petición. Grité Goin' Back to Tucson y justo después, ¡la tocaron!¡Vaya alegría! Es un tema que siempre me ha gustado. Cayeron temas como All of the Time, Dead Inside, Pretty Fucked Up , ¿como no? Born with a Tail para finalizar. 

También interpretaron versiones de Dead Boys, Michael Monroe o Thin Lizzy. No llegó a hora y media pero fue muy intenso.

Después del concierto, en la firma de discos, pudimos saludarlos, ofrecerles nuestros respetos y aún pudimos charlar algo con ellos. Fueron muy agradable con todos.

sábado, 15 de febrero de 2020

Alejandro Pelayo en el MVA

Tocaba Alejandro Pelayo en el MVA de Málaga y yo estaba loco por acudir a la cita. Era jueves y tuve ciertas dificultades. Ya había visto a Alejandro en tres ocasiones anteriores y las tres como componente de Marlango pero nunca en solitario. En esta ocasión, aunque acudía a presentar su último trabajo en solitario (La memoria de la nieve), compareció acompañado de una excelente violonchelista. Un dúo de instrumentos que a mi juicio combinan a la perfección.

Si aman un Steinway & Sons bien tocado, con pausa y sentimiento, con la lejanía como fondo de cuadro y la cercanía del aroma de un café, seguro que les habría gustado. A mí me fascinó.

Alejandro vuelca su personalidad en su forma de tocar. Un buen pianista derrama verdaderamente sobre las teclas del piano su forma de sentir, y eso aparece cuando ha aprendido a quitarse todo el abrigo de los músicos que ama y ha amado y los ha dejado colgados en el perchero de la habitación al entrar.  La música que ha amado, con la que ha aprendido, con la que ha ido creciendo como pianista lo habrán acompañado todo el camino hasta ese momento, sí, se ha incluso filtrado a través de su piel, y es cierto que queda algo de ellos dentro, pero sobre todo, la esencia, lo que sobresale, es la propia esencia de cada pianista. Se nota.

Una breve introducción a cada tema, explicando bajo qué circunstancias se crearon, agrandaban el efecto de la música en nosotros. Lo amplificaba. El músico explica sus miedos, sus querencias, sus ambientes y si lo explica bien, es muy posible que tengamos toda la estampa completa. Un lujo  poder asistir a conciertos como el suyo.