martes, 31 de marzo de 2026

Rota, Chipiona y Sanlúcar

Aunque era sábado despertamos pronto con la intención de aprovechar el día y poder ver muchas cosas, pero antes había que desayunar. A pocos pasos del apartamento, en la Calle Ancha, estaba la churrería El Campana, donde pudimos tomar café, chocolate y churros y lo que nosotros conocemos como churros madrileños. Como tenían de los dos tipos aprovechamos para pedir de los dos. Todo muy rico.

Tras reponer el depósito, decidimos ir a ver el Mercado de Abastos. Ya he confesado en este blog que soy un gran aficionado a visitar los mercados, especialmente en las ciudades costeras. De camino, en la Plaza de San Roque, donde está la Biblioteca Municipal, estaba el Templo de Nuestra Señora de los Desamparados; estaba abierto, pues estaban terminando de preparar las imágenes antes de su procesión de Semana Santa. En el interior el olor a flores era denso e intenso. Ante mis ojos, hasta el último pormenor estaba espléndidamente preparado. El fervor religioso por las imágenes lleva a la obsesión detallista.

Subimos por la calle Trascuesta, junto al Mercado de Abastos, entre cafeterías, fruterías y despachos de vinos, puedes encontrar puestos vendiendo sacos de caracoles o cabrillas para cocinar en salsa, así como cubetas de corcho con camarones dando sus últimos brincos. Se puede decir que más que producto fresquísimo vendían producto vivísimo. 

Una vez en el interior del mercado descubres que lo que nosotros llamamos alcachofas allí son alcauciles. Que la ternera es retinta, el cerco ibérico y la moda es el queso payoyo, que se sirve fresco, curado, al pimentón, al romero y de mil formas más, pero lo que de verdad más llama la atención en el mercado son los famosos langostinos de Sanlúcar, que tienen una textura más tersa y un sabor intenso a mar. Visualmente son inconfundibles, con sus largos bigotes, su franjas atigradas y su característica cola azul tornasolada. Los que saben dicen que se ven a una legua. Yo la verdad no lo veo tan claro. Vimos cabezas de peces espadas, vimos una urta enorme pescada al anzuelo, posiblemente la más grande que he visto en mi vida, al menos que yo recuerde. 

Tras la distraída visita al mercado continuamos por la pronunciada Cuesta de Belén donde al inicio están ubicadas Las Covachas, un histórico resto gótico de lo que fue una lonja de mercaderes del siglo XV. Las Covachas eran tiendas donde se vendían comestibles, legumbres, vinos... Me gusta evocar que allí se abastecían, en última instancia, los barcos que llegaban por el Guadalquivir con la intención de cruzar un inmenso océano, aún sin nombre, camino del sueño del Nuevo Mundo.

Seguimos junto a la Parroquia de Santa María de la O, a la que no accedimos porque solicitaban pagar para acceder a ella y nos pareció un precio inadecuado, y tampoco nos queríamos entretener mucho. De manera que contemplamos el reloj de sol de su fachada y proseguimos hacia la Plaza de la Paz, giramos por la calle Cárcel, hasta el Castillo de Santiago del siglo XV, hoy día museo militar y museo del traje.

Justo al lado del Castillo están situadas las Bodegas Barbadillo, casa fundada en 1821. Probablemente el vino blanco que más consumimos en casa. Entramos para echar un rápido vistazo. Tenían programadas visitas guiadas, pero los horarios no nos vinieron bien. Aún así, la visita al museo estuvo interesante. Al salir decidimos descender una larga escalinata camino de vuelta al centro. Junto al Mirador del Castillo, hay una plaza con un lateral abalconado desde la que se tiene una estupenda vista panorámica de Sanlúcar. Descansamos unos minutos en unos bancos en sombra de la plaza y a continuación fuimos al apartamento a soltar un poco de queso payoyo que habíamos comprado en el mercado. 

Nuestra primera visita era Rota, apenas a 30 minutos en coche desde Sanlúcar, por una autovía que rodea casi al completo la Base Naval Americana de Rota. Aparcamos el coche en el Puerto y comenzamos nuestra visita a la localidad frente al faro, por el paseo marítimo, con la Playa de la Costilla a nuestra izquierda. Nos detuvimos a contemplar la estatua de la Libertad, en el que una mujer se libera de sus cadenas dejando al descubierto un pecho mientras el viento ondea su pelo y pone un pie en una barca llamada Libertad. Curiosa.

Giramos por el Arco de la Tintilla, una entrada por la muralla desde el paseo hacia los callejones empedrados del centro de Rota. Ascendimos hasta la Plaza de Bartolomé Pérez, destacado marinero roteño que participó en los dos primeros viajes de Cristóbal Colón hacia el Nuevo Mundo, y que no fue un simple tripulante, sino que realizó labores de cosmógrafo, midiendo y describiendo la nueva geografía, pero también sus conocimientos sirvieron para comprender la posición de las estrellas y facilitó el itinerario y la navegación de aquel viaje iniciático.

En la Plaza está la Parroquia de Nuestra Señora de la O y el Castillo de Luna, actual Palacio Municipal. Entramos a visitar los dos edificios. Los dos muy especiales. Las bóvedas góticas de la Parroquia, de arquitectura renacentista del siglo XVI, son realmente bellas. El Castillo de Luna con un exterior de fortaleza no señala el interior palaciego, con arcos de medio punto, capiteles góticos con frescos de la cultura musulmana.

Rodeamos el Castillo y nos dirigimos hacia la Plaza de España, que estaba en obras, y estaba muy afeada. Continuamos hacia el Mercado de La Merced, pero al ser sábado ya estaba todo cerrado. Llegamos a la Plaza Mirador de las Alemanas, con una balaustrada sobre la muralla, con vistas al puerto, donde pudimos divisar amarrados los buques de guerra americanos.

Cogimos el coche y nos dirigimos a nuestra siguiente parada: Chipiona, que está a unos escasos 20 km. En menos de media hora estábamos aparcados cerca de la Parroquia de Nuestra Señora de la O de Chipiona, desde donde bajamos hacia la Playa Cruz del Mar. Me resultó curioso ver Los Corrales de pesca. La herencia cultural romana o árabe sigue muy presente.

Rodeamos el Castillo de Chipiona, que estaba bastante mal conservado, y daba la impresión de abandono, y continuamos por la línea de costa donde fuimos encontrándonos con miradores y balcones dedicados a poetas, plazas en primera línea acantilada de costa. El sol comenzaba a apretar y las calles fueron vaciándose. El faro de Chipiona se erguía orgulloso en un saliente de costa, donde comienza un largo tramo de costa de playa que no tiene nada que envidiar a otras playas con más nombre.

La Costa de la Luz en ese medio día de marzo exhibía una temperatura plenamente veraniega. Pepi tenía interés por ver el Santuario de Nuestra Señora de Regla, una iglesia gótica junto al mar. El paseo era largo, pero nos acercamos a contemplarlo. Es curioso y hasta anormal contemplar una arquitectura gótica con un fondo marino. 

Tras una caminata de vuelta al centro, llegamos a un restaurante que yo había visto recomendado por Internet, Kilómetro Cero. Pedimos de entrada un plato de queso curado -Sofía siempre está contenta si pedimos queso de entrada- que estaba riquísimo. Pedimos también una ensaladilla rusa de pulpo y gambas en tempura que estaba simplemente espectacular. De las mejores que me he tomado en mi vida. Riquísima. Una hamburguesa de buey con queso cheddar y cebolla caramelizada. Pedimos la cuenta y nos acercamos a una vermutería - abacería que presumía de tener las mejores tapas. Gastrotasca Sin Bulli donde pedí una recomendación de la carta, que era una tosta de lomo de atún y aguacate. Deliciosa.

Lo siguiente que hicimos fue ir a tomar un helado. Bajamos al paseo marítimo y en una heladería artesana cayeron los helados, aunque yo me decidí por un café, que me iba a tocar conducir de vuelta a Sanlúcar. Fuimos de camino al coche y nos detuvimos frente la casa natal de Rocío Jurado y seguidamente quisimos ver el monumento de la ciudad a su vecina más ilustre. El monumento está en una rotonda. No me pareció que la escultura se ajustara a la realidad, la verdad. El parecido era una casualidad. Al menos antes de llegar a la rotonda, en un seto de un jardín mantenían recortado su nombre, que me pareció más acertado que la escultura del monumento. 

Para terminar de visitar Chipiona nos acercamos al Cementerio Municipal para ver el Mausoleo de Rocío Jurado. La escultura allí era mucho más veraz a la de la rotonda. Pepi recordó que su madre, bastante aficionada de Rocío Jurado, había estado allí, y la entristeció el recuerdo. Cogimos el coche y mientras algunos jóvenes se daban una buena siesta, yo conduje hasta Sanlúcar. En apenas media hora estábamos en el apartamento, donde estuvimos un rato retozando, leyendo y básicamente descansando.

Bajamos de nuevo a pie a la playa de Sanlúcar, queríamos volver a contemplar su maravilloso atardecer. Al día siguiente no íbamos a poder, y había que aprovechar. Nunca se sabe cuándo es la siguiente vez. Después de las cien fotos de rigor jugueteando con el astro que ilumina nuestros días, regresamos a la Plaza del Cabildo y en La Gitana nos tomamos unas cuantas tapas entre las que no faltaron unas papas aliñás, unos langostinos sanluqueños y las tortillitas de camarones.

Escuchamos tambores procesionales y decidimos acercarnos a ver pasar la procesión por la Calle Ancha, junto a la calle Capillita, y cuando la procesión pasó regresamos a la Plaza del Cabildo para tomar asiento en la terraza de Barbiana, otro bar de la plaza, y allí pedimos algunas raciones para terminar de cenar. A mí se me habían antojado comer unos mejillones que vi que tenían una pinta estupenda. No estuvieron nada mal. Para terminar de despedir el día en condiciones disfrutamos de unos helados en Helados Toni. Riquísimos. Al terminar nos fuimos despidiendo de la Plaza del Cabildo y también de Sanlúcar.


domingo, 29 de marzo de 2026

Llegada a Sanlúcar de Barrameda

Hace ya tres años -¡cómo pasa el tiempo!- Pepi y yo hicimos una escapada de fin de semana con la intención de visitar algunos de los pueblos de Cádiz que aún no conocíamos. Reservamos un hotel en Jerez de la Frontera y desde allí visitamos Sanlúcar de Barrameda y El Puerto de Santa María que eran dos de los pueblos que no habíamos visitado nunca. 

En esta ocasión decidimos ir a conocer otros pueblos de los alrededores y para ello nos establecimos en Sanlúcar de Barrameda. Quisimos ir con nuestros hijos y reservamos un apartamento situado en el mismo centro de Sanlúcar, en la Calle Santo Domingo, delante de la Parroquia de Santo Domingo, en la prolongación de la Calle Ancha. A tres pasos de todo. La idea era irnos el viernes lo antes posible, para aprovechar el día, pero Miguel tenía un examen, así que en cuanto lo terminó pudimos salir para allá, y como no salimos temprano tuvimos que parar por el camino para comer.

Nos detuvimos en el Restaurante Los Corzos, que es una venta de carretera que está a la altura de Alcalá de los Gazules, donde disponen en el menú unos platos que se llamaban algo así como superescalope con cuatro quesos gratinados. Sofía vio lo de los cuatro quesos y Miguel vio lo de super y eso pidieron. Pepi dijo que compartiría esos dos platos con ellos. No les agradó la idea porque decían que tenían hambre. Yo me pedí una carrillada, que estuvo muy bien. El superescalope era realmente de tamaño super y nos sobró uno completamente entero y parte del otro. Una barbaridad de tamaño. La cosa es que preguntamos a quien nos tomó nota si eran muy grandes, y nos dijeron que bueno, que normal, grandecito. Encima nos informaron que el cachopo era aún más grande. Imagino que por allí deben de ir a comer hombres de neandertal después de dos semanas sin poder cazar. Tomé un café y continuamos el camino. Yo conduciendo y el resto se regaló una siesta de una hora

Tras aparcar -tuvimos suerte y aparcamos casi en la misma puerta- y dejar las maletas en nuestro apartamento, nos dispusimos a descubrirle  Sanlúcar a nuestros hijos. Lo primero era visitar la Plaza del Cabildo, que estaba muy cerca de nuestro alojamiento y nos pareció el mejor punto de partida para conocer la ciudad.  De camino a la Plaza entramos a ver la Parroquia de Santo Domingo, del siglo XVI, muy cerca de nuestro apartamento y que encontramos abierta en estos días previos a Semana Santa. La Plaza del Cabildo tiene siempre mucha vida. A esa hora de la tarde la mayoría de la gente estaba en lo que ahora se conoce de lleno en el tardeo, que es alargar la comida, en las terrazas, tomando gintonics hasta el anochecer.

Decidimos bajar toda la Avenida Calzada Duquesa Isabel, paseando por su albero, hasta la playa, para disfrutar del atardecer sanluqueño. Desde allí la puesta de sol es ciertamente bella. El sol desaparece en una anaranjada la línea oceánica de fondo, con el verdor del Parque Nacional de Doñana a la derecha. Es una visión preciosísima.  Los niños hicieron un número infinito de fotos.

Paseamos lo que aquí llamaríamos el paseo marítimo pero que allí es la calle Bajo de Guía. Mientras caía la noche deshicimos nuestros pasos para ir a cenar a la Plaza del Cabildo, donde está Casa Balbino, una taberna típica sanluqueña, donde nuestros niños probaron sus famosas tortillitas de camarones. Una de las maravillas de la vida. Me gustaron también mucho los rollitos de berenjenas con langostinos. Como siempre, todo muy rico. Hasta la manzanilla que me bebí -ahora que no tenía que conducir- , me sentó de maravilla.

De postre tomamos un helado de camino de vuelta al apartamento. El día había sido largo y el día siguiente lo sería aún más.


domingo, 22 de marzo de 2026

Un bebé perezoso y tímido

En cuanto supe que había nacido una cría de perezoso de dos dedos en el Bioparc de Fuengirola quise ir a visitarla, pero finalmente tuve que ir retrasando la visita por una razón u otra, hasta que ya bien entrado en marzo pude ir. Primero visité a Ernie -la cría gorila que nació recientemente-  que aunque se notaba que había crecido aún seguía siendo un bebé precioso.Pero lo más fascinante es la manera que tiene la madre de tratarlo, es exactamente igual que cualquier madre cuida a su bebé. El instinto maternal es algo tan natural como el masticar.

Contemplé a las tortugas gigantes de las Galápagos, que estaban comiendo y más activas de lo habitual. No sé qué edad aproximada tienen, pero algunas suelen llegar a los 150 años. Las que hay en el Bioparc son bastante grandes, así que imagino que tienen buena edad. A ver si algún día lo pregunto a alguno de los cuidadores.

Los Dragones de Komodo también estaban muy activos. Igual estaban esperando que les pusieran la comida. No los he visto nunca alimentarse, pero bueno, como son el lagarto más grande del mundo supongo que son de buen comer.

El leopardo de Sri Lanka en cambio estaba retozón, no movía un párpado, parecía que estaba en los más dulces de los sueños. ¡Qué animal tan bonito!

Después de pasar a contemplar a los Axolotes, a Doris y a Nemos, me acerqué a ver a las nutrias gigantes, que siempre son muy escurridizas, y que poco a poco parece que por fin se van separando de sus crías. Y ya fui a buscar a la cría de perezoso.

No hubo manera de poder verla. Me dijo la cuidadora que desde que tiene la cría baja menos de la copa de los árboles y que es difícil verla de lejos. También me contó que aunque la viéramos, la cría está tan aferrada a la madre, y tiene tantos pelos que es complicado distinguirla aún estando cerca. Que más que perezoso se podría decir que es tímido.

Como pasé un buen rato en el aviario, esperando a ver si podía ver a la madre y a la cría, pude ver muchas curiosidades. Pude ver al padre, que disfrutaba de una reconfortante siesta, y también a una bonita pareja de Socayos Rojos, también conocidos como titís cobrizos. Según contó la cuidadora son altamente sociables, y lo que yo creí que eran una pareja de enamorados, nos informó que eran un padre y su hijo. Me encantó ver cómo se enredaban la cola.

lunes, 16 de marzo de 2026

Todo es posible

Acabo de comprobar que la última vez que hablé por aquí del Málaga fue justo después de la victoria  (2-1) en casa contra un ordenado y experimentado AD Ceuta. Un resultado justo y ajustado, tras remontar un gol visitante en los primerísimos minutos. 

El siguiente partido era un comprometido Córdoba CF - Málaga CF. El campo a rebosar. El equipo local venía de tres victorias consecutivas y cinco partidos sin perder. Estaban en racha, pero la racha que traía el Málaga era mejor aún: cuatro victorias consecutivas y siete partidos sin perder en Liga. Dos de las mejores rachas del momento en la Liga Hypermotion. Ambos empatados a 32 puntos. Partidazo.

Medida la primera mitad, un balón dividido lo corrió Larrubia, que estuvo listísimo además de rapidísimo, encaró al portero marcando por el palo corto y adelantando al Málaga (0-1) . En la segunda parte el Málaga se  cerró bien atrás y en una contra marcó el 0-2, que fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego de Chupe. El Córdoba lo intentó pero no consiguió igualar el partido. Así que se rompió la racha del Córdoba, pero la del Málaga siguió sumando. Cinco victorias consecutivas. ¿Quién me lo hubiera dicho al principio de temporada? Funes le ha dado la vuelta al completo al equipo. Sin ningún fichaje. El Málaga acabó la jornada en puestos de playoff, algo que no ocurría desde la jornada 3, tras el buen inicio de liga, que fue un visto y no visto.

Tras la victoria en el Nuevo Arcángel de Córdoba tocaba recibir al siempre incómodo Burgos CF, que resultó ser uno de los partidos más tranquilos en La Rosaleda hace tiempo. Victoria por 3-0, con un golazo poco después de la media hora de Larrubia que se deshizo de dos marcadores y cruzó con poco ángulo al palo largo de potente disparo.  Cinco minutos después Chupe de estupendo cabezazo colocado tras centro maravilloso de Puga aumentó la diferencia, 2-0. Hubo un tramo de juego en el que el Burgos tuvo varias oportunidades pero casi al final, un tanto de Adrián Niño sentenció la victoria. Seis victorias consecutivas y el siguiente partido era contra el colista el Mirandés, que venía de siete partidos sin conocer la victoria. Todo parecía indicar que íbamos a alargar la racha.

Pues cuando en el fútbol todo parece evidente, y favorable para un resultado, lo más probable, es que haya una sorpresa con así fue. El partido se jugó un lunes. El Mirandés se adelantó al borde de la media hora, el Málaga CF empató el partido con gol de Aaron Ochoa en el minuto 60, y con el Málaga volcado, buscando otra victoria, en uno de los pocos córners locales el árbitro pitó un más que riguroso penalti en contra. Un pena (2-1) y se rompió la racha de los de Funes.

El siguiente partido era en casa contra la CyD Leonesa, también caminaban desesperados en puestos de descenso, el Málaga, aunque había bajado posiciones aún se mantenían inmersos en puestos de Playoff. ¿Habremos aprendido la lección? Pues sí, pero no.

Apenas inquietamos la portería rival en la primera media hora y fue en una contra. Pasada la media hora, un potente y ajustado tiro desde lejos de Iván Calero, exmalaguista, entró con la sensación de que Alfonso Herrero podía haber hecho algo más (0-1). Una primera parte para olvidar. Poco parece que hayamos aprendido.

La segunda parte fue otra cosa, otro ritmo, más ganas. Badía, el cancerbero visitante ganándose el MVP del partido. Una parada tras otra. Hasta que pasada la media hora de la segunda parte, tras un pase atrás de Chupe, en el otro lado de la portería, Larrubia consigue anotar el empate (1-1). El empate parecía inamovible hasta que en el minuto 94, en la prolongación del tiempo añadido, Larrubia, de jugada excepcional anotó un golazo de los que ya de por sí te levantan del asiento, pero que, encima, en ese minuto y para darle la vuelta a un marcador adverso (2-1), provocan que el estadio entero fuese una fiesta. Ganar en el último minuto siempre deja un regusto especial.

Siguiente partido, otro partido contra uno de los equipos de la parte baja de la clasificación. Otra vez un lunes. Mal asunto. Visitamos Anoeta, jugábamos contra el Sanse, el filial de la Real Sociedad, jugándose la vida. Comenzamos marcando pronto, otro gol de Larrubia, de cabeza en esta ocasión, a centro de Joaquín Muñoz,  pero poco duró la alegría porque diez minutos después nos empataron de un rechace de un mal despeje de Alfonso Herrero. El resultado al descanso hablaba de la igualdad del partido (1-1). En la segunda parte, en un saque de córner, el Sanse dio la vuelta al resultado, tras un cabezazo de Ochieng (2-1). Hubo polémica en el partido que no nos benefició, pero quejarse ya sirve de poco.

El siguiente partido, en casa, recibíamos al Albacete BP. Jugamos un partido serio, con muchos remates, y merecimos ganar, como así fue, por un corto 1-0, con gol de Joaquín en el primer tercio de la segunda parte, tras un pase atrás de Rafita, que subió la banda sorprendiendo. Un resultado corto pero justo.

Ahora tocaba visitar el Nuevo Los Cármenes de Granada. Veníamos de perder las dos últimas visitas con equipos que estaban en la tabla baja de la clasificación. Si pretendemos luchar por el ascenso, hay que cortar esa hemorragia fuera de casa. El Granada venía de perder en Ceuta, y estaba sólo tres puntos por encima del descenso. Nosotros estábamos quintos, inmersos de lleno por la lucha por el ascenso. 

Debido a la cercanía con Málaga se podía ver muchísimas camisetas malaguistas entre el público. El desplazamiento de seguidores malaguistas fue masivo. Un partido muy entretenido con muchas ocasiones por ambos lados, incluso un penalti desaprovechado por Chupe que lo lanzó al larguero en la primera parte. Al final del partido, en una contra, Larrubia tras una larga carrera anotó tras recoger un rechace del portero a un tiro suyo (0-1). Un resultado justo creo yo teniendo en cuenta que anotamos un gol y desperdiciamos un penalti. Por fin una victoria fuera de casa.

Ahora venían dos partidos en casa, lo que suponía una estupenda oportunidad para intentar sumar puntos y afianzar los puestos de la lucha por el ascenso. 

El primer partido de los dos encuentros era contra el Valladolid, que también llegaba al borde del descenso, era el equipo situado justo sobre los puestos que marcan el descenso. Mal asunto. 

El partido comenzó loco. Penalti a los diez minutos a favor del Málaga. Bien buscado por Chupe, que esta vez así anotó, lanzándolo por el medio y a media altura. ¡Qué poco me gustan los penaltis lanzados así. Apenas tres minutos después Dotor anotó el segundo, 2-0, tras caerle un rechace de un tiro de Larrubia. Ni quince minutos y el partido estaba muy bien encarrilado. ¿Tranquilidad por una vez? Nadie se lo creía. Y hacíamos bien. Justo antes de acabar la primera parte, el Valladolid recortó el resultado con un gol de jugada individual de Peter Federico, 2-1.

 Todos preocupados porque el resultado es engañoso, pero nada más comenzar la segunda parte, en una jugada a balón parado, Chupe caza una pelota y con un sutil toque y anota el gol que debería habernos dado la tranquilidad, 3-1. Todo parecía que estaba controlado pero Víctor García vio una roja por una patada innecesaria y a destiempo. Cinco minutos después en una acción desafortunada, a balón parado, Chupe anota en propia. Lo que no hacen los rivales, lo hacemos nosotros, 3-2. Con uno menos y con media hora por delante. Se veía venir. En el descuento, otra vez a balón parado, un remate de Latasa, anota el empate que fue el resultado final, 3-3. Salíamos del estadio con la sensación de haber perdido dos puntos. Mal asunto.

Siguiente partido era contra otro equipo en posiciones de descenso, el Huesca. Estos partidos son los peores. Da la sensación de que el ambiente cree que el partido está ganado con solo mirar la clasificación. La primera lección del fútbol debería ser, desconfiad de la tabla clasificatoria.

Domingo, 18:30 de una tarde primaveral. Comienza el partido y a la media hora de partid, un balón parado en contra, y en el talón de aquiles del equipo, Murillo comete un penalti por llegar tarde, 0-1. ¡Cómo me imaginaba yo este plan! Por suerte, apenas diez minutos después, en una jugada por banda izquierda de Joaquín, que cambia a Larrubia, que sólo tiene que cambiar el balón ajustándolo al otro palo, 1-1. Último minuto de la primera parte. Otro penalti tonto, cometido sobre Adrián Niño, similar al anterior, pero esta vez a favor. Lo marca Niño, 2-1. Bueno pues por suerte hemos dado la vuelta al marcador. A ver si no nos confiamos y lo estropeamos.

Comienza la segunda parte y anota Joaquín Muñoz, 3-1 y media hora por delante. ¿Tendremos tranquilidad por una santa vez? Los que conocemos al Málaga CF sabemos que todo es posible. La tarde va avanzando con más o menos tranquilidad hasta que en el minuto 90, tras una jugada de broma, de rebotes, malos despejes y mucha mala suerte, anota el Huesca, 3-2. Ya sabía yo que esto no podía acabar tranquilamente. Mal asunto. En la grada todos nos acordamos de los dos puntos perdidos la semana anterior.

El Huesca se vuelca a marcar el empate y en una contra en el minuto 93, Chupe, de volea, tras hacerse con un rechace, marca lo que se suponía el gol de la tranquilidad, 4-2. Pero el Málaga no da descanso y sólo un minuto después, en un córner, otra vez a balón parado, el Huesca anota de cabeza, 4-3. No hay descanso posible hasta que en el minuto 98, Chupete anota el definitivo 5-3. Vaya partido más loco.

El fútbol es así. Lo he dicho muchas veces. Dentro de un terreno de juego, mientras no se haya pitado el final, todo es posible. 

sábado, 14 de marzo de 2026

En primera línea

Hace ya bastantes años, cuando falleció mi abuela Anita (la madre de mi madre), estando en el duelo en el cementerio, mi tío Antonio (el hermano de mi madre) y mi madre tuvieron una conversación delante mía. Mi tío le decía a su hermana que ya no tenían padres, pues acababa de fallecer su madre, y su padre hacía unos años que había fallecido. Que ahora eran ellos lo que quedaban y los que estaban en primera línea de fuego. Aquella conversación me dio qué pensar. Es algo natural, lo sabemos todos, es la ley de la vida, pero es difícil de asimilar hasta que no te ves en ese lugar, incluso estando en ese lugar.

Van ya para catorce años que mi madre se nos fue. ¡Qué pronto se fue mi madre! Y la semana pasada, mi tío fue a acompañarla también demasiado pronto. Todavía me queda mi padre, que ya tiene ochenta y cinco años. Esta semana me ha tocado recordar esa frase. Eso de que ellos estaban ya en primera linea. Al no estar mi madre hace tiempo que se podría decir que ahora yo tengo un pie en primera línea, o incluso medio cuerpo.

Por eso cuando la siguiente semana tuve que hacerme una prueba de revisión de mi pasada operación de hernia de hiato,  que consistía en meterme un tubo -más bien un cable- por la nariz, hasta la boca del estómago, y mantenerlo puesto durante 24 horas, una ph-metría lo llaman. acudí al hospital hasta con ganas. Hay tantas desgracias alrededor, tantas malas noticias, que esto me pareció trivial y me convencí de que en realidad es mejor tomarse estas cosas con positividad y con un talante optimista. Luego es cierto que es bastante molesto y que masticar con un cable pasando por el fondo de la garganta es algo muy incómodo, pero bueno, hay que seguir tirando.

¿Qué es la vida si no eso? Un seguir tirando, un continuar, un paso siguiente, un poquito más. Nunca se sabe qué es lo que va a pasar al día siguiente. Una llamada de teléfono puede cambiarlo todo. Así es la vida, sólo se puede vivir en presente y el futuro es tan incierto e inalcanzable  como el pasado. Lo hecho, hecho está y el futuro está por llegar. No hay nada más acertado que centrarse en el presente, y más si estás en primera línea. Ya me entienden.