Acabo de comprobar que la última vez que hablé por aquí del Málaga fue justo después de la victoria (2-1) en casa contra un ordenado y experimentado AD Ceuta. Un resultado justo y ajustado, tras remontar un gol visitante en los primerísimos minutos.
El siguiente partido era un comprometido Córdoba CF - Málaga CF. El campo a rebosar. El equipo local venía de tres victorias consecutivas y cinco partidos sin perder. Estaban en racha, pero la racha que traía el Málaga era mejor aún: cuatro victorias consecutivas y siete partidos sin perder en Liga. Dos de las mejores rachas del momento en la Liga Hypermotion. Ambos empatados a 32 puntos. Partidazo.
Medida la primera mitad, un balón dividido lo corrió Larrubia, que estuvo listísimo además de rapidísimo, encaró al portero marcando por el palo corto y adelantando al Málaga (0-1) . En la segunda parte el Málaga se cerró bien atrás y en una contra marcó el 0-2, que fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego de Chupe. El Córdoba lo intentó pero no consiguió igualar el partido. Así que se rompió la racha del Córdoba, pero la del Málaga siguió sumando. Cinco victorias consecutivas. ¿Quién me lo hubiera dicho al principio de temporada? Funes le ha dado la vuelta al completo al equipo. Sin ningún fichaje. El Málaga acabó la jornada en puestos de playoff, algo que no ocurría desde la jornada 3, tras el buen inicio de liga, que fue un visto y no visto.
Tras la victoria en el Nuevo Arcángel de Córdoba tocaba recibir al siempre incómodo Burgos CF, que resultó ser uno de los partidos más tranquilos en La Rosaleda hace tiempo. Victoria por 3-0, con un golazo poco después de la media hora de Larrubia que se deshizo de dos marcadores y cruzó con poco ángulo al palo largo de potente disparo. Cinco minutos después Chupe de estupendo cabezazo colocado tras centro maravilloso de Puga aumentó la diferencia, 2-0. Hubo un tramo de juego en el que el Burgos tuvo varias oportunidades pero casi al final, un tanto de Adrián Niño sentenció la victoria. Seis victorias consecutivas y el siguiente partido era contra el colista el Mirandés, que venía de siete partidos sin conocer la victoria. Todo parecía indicar que íbamos a alargar la racha.
Pues cuando en el fútbol todo parece evidente, y favorable para un resultado, lo más probable, es que haya una sorpresa con así fue. El partido se jugó un lunes. El Mirandés se adelantó al borde de la media hora, el Málaga CF empató el partido con gol de Aaron Ochoa en el minuto 60, y con el Málaga volcado, buscando otra victoria, en uno de los pocos córners locales el árbitro pitó un más que riguroso penalti en contra. Un pena (2-1) y se rompió la racha de los de Funes.
Apenas inquietamos la portería rival en la primera media hora y fue en una contra. Pasada la media hora, un potente y ajustado tiro desde lejos de Iván Calero, exmalaguista, entró con la sensación de que Alfonso Herrero podía haber hecho algo más (0-1). Una primera parte para olvidar. Poco parece que hayamos aprendido.
La segunda parte fue otra cosa, otro ritmo, más ganas. Badía, el cancerbero visitante ganándose el MVP del partido. Una parada tras otra. Hasta que pasada la media hora de la segunda parte, tras un pase atrás de Chupe, en el otro lado de la portería, Larrubia consigue anotar el empate (1-1). El empate parecía inamovible hasta que en el minuto 94, en la prolongación del tiempo añadido, Larrubia, de jugada excepcional anotó un golazo de los que ya de por sí te levantan del asiento, pero que, encima, en ese minuto y para darle la vuelta a un marcador adverso (2-1), provocan que el estadio entero fuese una fiesta. Ganar en el último minuto siempre deja un regusto especial.
Siguiente partido, otro partido contra uno de los equipos de la parte baja de la clasificación. Otra vez un lunes. Mal asunto. Visitamos Anoeta, jugábamos contra el Sanse, el filial de la Real Sociedad, jugándose la vida. Comenzamos marcando pronto, otro gol de Larrubia, de cabeza en esta ocasión, a centro de Joaquín Muñoz, pero poco duró la alegría porque diez minutos después nos empataron de un rechace de un mal despeje de Alfonso Herrero. El resultado al descanso hablaba de la igualdad del partido (1-1). En la segunda parte, en un saque de córner, el Sanse dio la vuelta al resultado, tras un cabezazo de Ochieng (2-1). Hubo polémica en el partido que no nos benefició, pero quejarse ya sirve de poco.
El siguiente partido, en casa, recibíamos al Albacete BP. Jugamos un partido serio, con muchos remates, y merecimos ganar, como así fue, por un corto 1-0, con gol de Joaquín en el primer tercio de la segunda parte, tras un pase atrás de Rafita, que subió la banda sorprendiendo. Un resultado corto pero justo.
Ahora tocaba visitar el Nuevo Los Cármenes de Granada. Veníamos de perder las dos últimas visitas con equipos que estaban en la tabla baja de la clasificación. Si pretendemos luchar por el ascenso, hay que cortar esa hemorragia fuera de casa. El Granada venía de perder en Ceuta, y estaba sólo tres puntos por encima del descenso. Nosotros estábamos quintos, inmersos de lleno por la lucha por el ascenso.
Debido a la cercanía con Málaga se podía ver muchísimas camisetas malaguistas entre el público. El desplazamiento de seguidores malaguistas fue masivo. Un partido muy entretenido con muchas ocasiones por ambos lados, incluso un penalti desaprovechado por Chupe que lo lanzó al larguero en la primera parte. Al final del partido, en una contra, Larrubia tras una larga carrera anotó tras recoger un rechace del portero a un tiro suyo (0-1). Un resultado justo creo yo teniendo en cuenta que anotamos un gol y desperdiciamos un penalti. Por fin una victoria fuera de casa.
Ahora venían dos partidos en casa, lo que suponía una estupenda oportunidad para intentar sumar puntos y afianzar los puestos de la lucha por el ascenso.
El primer partido de los dos encuentros era contra el Valladolid, que también llegaba al borde del descenso, era el equipo situado justo sobre los puestos que marcan el descenso. Mal asunto.
El partido comenzó loco. Penalti a los diez minutos a favor del Málaga. Bien buscado por Chupe, que esta vez así anotó, lanzándolo por el medio y a media altura. ¡Qué poco me gustan los penaltis lanzados así. Apenas tres minutos después Dotor anotó el segundo, 2-0, tras caerle un rechace de un tiro de Larrubia. Ni quince minutos y el partido estaba muy bien encarrilado. ¿Tranquilidad por una vez? Nadie se lo creía. Y hacíamos bien. Justo antes de acabar la primera parte, el Valladolid recortó el resultado con un gol de jugada individual de Peter Federico, 2-1.
Todos preocupados porque el resultado es engañoso, pero nada más comenzar la segunda parte, en una jugada a balón parado, Chupe caza una pelota y con un sutil toque y anota el gol que debería habernos dado la tranquilidad, 3-1. Todo parecía que estaba controlado pero Víctor García vio una roja por una patada innecesaria y a destiempo. Cinco minutos después en una acción desafortunada, a balón parado, Chupe anota en propia. Lo que no hacen los rivales, lo hacemos nosotros, 3-2. Con uno menos y con media hora por delante. Se veía venir. En el descuento, otra vez a balón parado, un remate de Latasa, anota el empate que fue el resultado final, 3-3. Salíamos del estadio con la sensación de haber perdido dos puntos. Mal asunto.
Siguiente partido era contra otro equipo en posiciones de descenso, el Huesca. Estos partidos son los peores. Da la sensación de que el ambiente cree que el partido está ganado con solo mirar la clasificación. La primera lección del fútbol debería ser, desconfiad de la tabla clasificatoria.
Domingo, 18:30 de una tarde primaveral. Comienza el partido y a la media hora de partid, un balón parado en contra, y en el talón de aquiles del equipo, Murillo comete un penalti por llegar tarde, 0-1. ¡Cómo me imaginaba yo este plan! Por suerte, apenas diez minutos después, en una jugada por banda izquierda de Joaquín, que cambia a Larrubia, que sólo tiene que cambiar el balón ajustándolo al otro palo, 1-1. Último minuto de la primera parte. Otro penalti tonto, cometido sobre Adrián Niño, similar al anterior, pero esta vez a favor. Lo marca Niño, 2-1. Bueno pues por suerte hemos dado la vuelta al marcador. A ver si no nos confiamos y lo estropeamos.
Comienza la segunda parte y anota Joaquín Muñoz, 3-1 y media hora por delante. ¿Tendremos tranquilidad por una santa vez? Los que conocemos al Málaga CF sabemos que todo es posible. La tarde va avanzando con más o menos tranquilidad hasta que en el minuto 90, tras una jugada de broma, de rebotes, malos despejes y mucha mala suerte, anota el Huesca, 3-2. Ya sabía yo que esto no podía acabar tranquilamente. Mal asunto. En la grada todos nos acordamos de los dos puntos perdidos la semana anterior.
El Huesca se vuelca a marcar el empate y en una contra en el minuto 93, Chupe, de volea, tras hacerse con un rechace, marca lo que se suponía el gol de la tranquilidad, 4-2. Pero el Málaga no da descanso y sólo un minuto después, en un córner, otra vez a balón parado, el Huesca anota de cabeza, 4-3. No hay descanso posible hasta que en el minuto 98, Chupete anota el definitivo 5-3. Vaya partido más loco.
El fútbol es así. Lo he dicho muchas veces. Dentro de un terreno de juego, mientras no se haya pitado el final, todo es posible.
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