sábado, 14 de marzo de 2026

En primera línea

Hace ya bastantes años, cuando falleció mi abuela Anita (la madre de mi madre), estando en el duelo en el cementerio, mi tío Antonio (el hermano de mi madre) y mi madre tuvieron una conversación delante mía. Mi tío le decía a su hermana que ya no tenían padres, pues acababa de fallecer su madre, y su padre hacía unos años que había fallecido. Que ahora eran ellos lo que quedaban y los que estaban en primera línea de fuego. Aquella conversación me dio qué pensar. Es algo natural, lo sabemos todos, es la ley de la vida, pero es difícil de asimilar hasta que no te ves en ese lugar, incluso estando en ese lugar.

Van ya para catorce años que mi madre se nos fue. ¡Qué pronto se fue mi madre! Y la semana pasada, mi tío fue a acompañarla también demasiado pronto. Todavía me queda mi padre, que ya tiene ochenta y cinco años. Esta semana me ha tocado recordar esa frase. Eso de que ellos estaban ya en primera linea. Al no estar mi madre hace tiempo que se podría decir que ahora yo tengo un pie en primera línea, o incluso medio cuerpo.

Por eso cuando la siguiente semana tuve que hacerme una prueba de revisión de mi pasada operación de hernia de hiato,  que consistía en meterme un tubo -más bien un cable- por la nariz, hasta la boca del estómago, y mantenerlo puesto durante 24 horas, una ph-metría lo llaman. acudí al hospital hasta con ganas. Hay tantas desgracias alrededor, tantas malas noticias, que esto me pareció trivial y me convencí de que en realidad es mejor tomarse estas cosas con positividad y con un talante optimista. Luego es cierto que es bastante molesto y que masticar con un cable pasando por el fondo de la garganta es algo muy incómodo, pero bueno, hay que seguir tirando.

¿Qué es la vida si no eso? Un seguir tirando, un continuar, un paso siguiente, un poquito más. Nunca se sabe qué es lo que va a pasar al día siguiente. Una llamada de teléfono puede cambiarlo todo. Así es la vida, sólo se puede vivir en presente y el futuro es tan incierto e inalcanzable  como el pasado. Lo hecho, hecho está y el futuro está por llegar. No hay nada más acertado que centrarse en el presente, y más si estás en primera línea. Ya me entienden.


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