Tenía pendiente por leer este libro en una de las librerías de casa. Una portada preciosa, por cierto. Pero los libros van cayendo entre mis manos de una manera, digamos, inesperada, sin un orden predispuesto, aunque algo de orden procuro llevar. El asunto es que cuando leí a Julio Llamazares, lo hice con un libro prestado por mi amigo Miguel, Tanto pasión para nada. Un libro de relatos que me dejó muy buen recuerdo.
En realidad lo que me motivó leerla fue que supe que Julio Llamazares acudía a Málaga a presentar su última novela, El viaje de mi padre, y aproveché para leérmelo y así acercarme a su charla y si era posible que me lo dedicara.
Al final sí pude hacer asistir a la charla que fue muy entretenida, y al acabar la charla pude acercarme y contarle lo mucho que me gustó su novela y darle las gracias por el buen rato que me supuso su lectura.
Es una novela sobre el paso del tiempo, la memoria personal donde los recuerdos y la nostalgia caminan cogidas de la mano, y sobre la relación que un padre comparte con su hijo y con la nostalgia de lo que él fue, de la relación con sus padres y la que vive con su hijo. La fugacidad de la vida como lluvia de estrellas.
Una novela corta, apenas doscientas páginas y fácil de leer, que endulzó algunas tardes de otoño cual azúcar en café. Lo recomiendo.
A ver si ahora no tardo tanto en volver a leer al autor leonés.

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