lunes, 29 de diciembre de 2025

Al Teatro en familia

Ya he contado bastantes veces aquí que Pepi y yo somos bastante asiduos al teatro. Intentamos ir siempre que es posible, pero no siempre es fácil, pues cuadrar los horarios y obligaciones de toda la familia cada vez nos resulta más complicado. Además que hay que sumarle los precios, que no digo que el teatro sea caro, pero quieras que no supone un esfuerzo económico familiar.

Ir al teatro no es sólo el dinero de la entrada, también está el dinero del trayecto en coche y el consiguiente coste de aparcar en un parking. Porque aparcar en Málaga se ha convertido en un problema añadido, y la mayoría de las ocasiones terminamos pagando un parking. A todo ello hay que sumarle lo que en casa solemos llamar los "poyaques", que es el "pues ya que..." vamos a Málaga aprovechamos y visitamos tal lugar o tal otro, y comemos aquí o allí. Y la cantidad se dispara.

Claro, esto lo complica todo. Y especialmente lo encarece. Como nos gustaría que nuestros hijos tuvieran afición por el teatro, nuestra idea era llevarlos a ver una función en el Teatro Cervantes, ya que Miguel decía que ya no lo recordaba. De manera que hicimos un esfuerzo por asistir a la obra solidaria que Dani Rovira iba a ofrecer para recaudar fondos a distintas asociaciones malagueñas. La obra era básicamente un monólogo sobre lo que a Dani Rovira le diera la gana y que tituló Vale la pena.

Sofía y Miguel conocían a Dani Rovira de haber visto algunas de sus películas, especialmente Ocho apellidos vascos y nos pareció que esta obra les podría gustar. Al final no era lo que esperábamos, pero lo importante era pasar un buen rato, y un buen rato pasamos. 

Como la obra era un domingo por la mañana, aprovechamos tras el teatro -ya saben, los poyaques- para almorzar en La Mafia se sienta a la mesa, donde ninguno de los dos había estado antes. Seguidamente mientras mi mujer y mi hijos fueron de tiendas, aprovechando que la entrada es gratuita los domingos por la tarde, visité el Carmen Thyssen y dos de sus exposiciones temporales. Telúricos y primitivos y una de una selección de grabados del artista neerlandés Rembrandt. Hay mil detalles en cada grabado, pero debí traer una lupa para poder verla bien.

En la exposición de Telúricos y primitivos vi obras de Antonio Tàpies, Pablo Picasso, Eduardo Chillida, Joan Miró, Miquel Barceló entre otros. Me gustó mucho la combinación de colores en un óleo sobre lienzo de Josep de Togores, titulado Figuras (1930) (ver foto), de la colección de la Galería Joan Gaspar (no, no es el fanático expresidente del Barcelona). También pude admirar unas minimalistas litografías de Picasso y poco más. No soy muy aficionado el arte moderno en general, aunque hay obras absolutamente magníficas. Creo que no estoy preparado aún para entenderlo. 

Después paseamos por Málaga, tomamos café, y esperamos para ver el encendido anual de las luces navideñas en la Calle Larios. Tradición que no puede faltar. Así el día tuvo esa combinación de cultura, gastronomía y entretenimiento (algunos también practicaron las compras) que hace que el día fuera completo.

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