sábado, 1 de noviembre de 2025

La filarmónica

Si hay algo que me caracteriza, que llevo conmigo desde mis primeros recuerdos, es que soy un gran aficionado a la música. Y cuando digo grande, digo grande de verdad. Amo la música. Podría pasarme el día entero escuchando música. De hecho, en realidad, es lo que hago habitualmente. No hay nada prácticamente que no haga al mismo tiempo que escucho música.

Camino cada día para ir al trabajo escuchando música en los auriculares. Lo primero que hago en el trabajo, al encender el ordenador, es poner música. Toda la mañana escuchando música y de vuelta a casa, de nuevo caminando, los auriculares siempre con música. En casa, casi todo lo hago con música. Cocinar siempre lo hago con música. A la hora de acostarme para dormir, nada me tranquiliza mejor como la música.

Todo el que me conoce sabe que me apunto a un concierto casi sin dudarlo. Amo la música. Y mientras más música escuchas, más cosas te gustan, más conoces y más te queda por escuchar.

Hacía mucho tiempo que no iba a ver a la Orquesta Sinfónica de Málaga, y en el tercer concierto de la temporada de la Sinfónica, tenía programado para octubre un concierto que unía a Jean Sibelius y su obra más célebre, Finlandia, Op. 26, un himno nacional; Joseph Haydn con un concierto de trompeta y orquesta con un afamado trompetista invitado, Ole Edward Antonsen; otro concierto para trompeta, de Giuseppe Tartini; y para acabar la obra Peer Gynt del compositor noruego de Edvard Grieg.

Acudí junto a mi amigo Miguel y compramos entradas en Paraíso, que también se conoce como Gallinero. Desde allí se obtiene una visión conjunta del concierto. Y bueno, también porque son las entradas más baratas y no quería gastar mucho dinero. Fue una maravilla de concierto. Tengo que ir a más conciertos de la Orquesta Sinfónica de Málaga.

Tras el concierto, claro está, no desaprovechamos la oportunidad de irnos juntos a cenar. Fuimos a una de nuestras pizzerías favoritas de Málaga, la pizzería Vittoria.


Pd: Hubo un director invitado, el también noruego Rune Bergmann, director de la Filarmónica de Calgary en Canadá. 

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