lunes, 10 de noviembre de 2025

Al Di Meola en el Teatro Cervantes

Aún mantenía vivo en la cabeza el tarareo del público del Movistar Arena en Karma Police con la acústica de Tom Yorke cuando al día siguiente iba en coche de camino a Málaga, dispuesto a asistir al concierto que ofrecía el músico de Nueva Jersey, Al Di Meola en el Teatro Cervantes. 

Conocí a Al Di Meola gracias al aclamado disco en directo que unía las guitarras de Al Di Meola, John McLaughlin y a Paco de Lucía, en 1981 en su memorable disco titulado Friday Night in San Francisco. Un disco maravilloso. Diría que historia de la música y de la guitarra española. Uno de los discos en directos de referencia. Un disco que me fascina tanto por su belleza como por su destreza. Hay una velocidad en las notas de la guitarra, una sincronización tan perfecta que parece irreal. Una obra maestra.

Por eso cuando supe que Al Di Meola Acoustic Trio, que es en el formato con el que se presentaba en el Teatro Cervantes de Málaga, hice lo imposible por no faltar, porque sé que me hubiera arrepentido. 

Antes incluso de comenzar el concierto el guitarrista estadounidense recibió el Premio CIFU, como reconocimiento a su aportación a la historia de la guitarra, con su arriesgada fusión de estilos como el flamenco y el jazz.

Al Di Meola vino acompañado del italiano Peo Alfonsi, un guitarrista de jazz de acompañamiento, que llevó el peso de gran parte de las guitarras rítmicas y Sergio Martínez, un percusionista valenciano sobre el que recayó la parte rítmica. 

El concierto dio comienzo con dos composiciones de su disco The Infinite Desire (1998), la que da nombre al disco y Vizzini, inspirada en el pintor italiano. En el fondo del escenario se fueron proyectando imágenes que completaban contemplativamente cada tema.

Si alguna vez han sostenido una guitarra española entre sus dedos, y han intentado tocar algo con ella, comprenderán la dificultad que resultaba para mí comprobar que no había ninguna nota que sonara irregular, todo sonaba perfecto, y a una velocidad endiablada.

Continuó con Fandango, una canción de su último disco Twentyfour (2024), en la que usó sintetizadores con la guitarra que usaba mediante pedales que completaban y ensalzaban el sonido de una forma peculiar. ¡Sonaba de maravilla! Todavía más eléctrico sonó Turquoise, de su disco Consequence of Chaos (2006). Seguidamente realizó un homenaje a The Beatles con temas como In my life y Because, del disco tributo que grabó en 2013. Fue alternando canciones de su último disco con otros como Cafe 1930, que me pareció sublime, incluida en su disco Di Meola Plays Piazzolla (2005). 

En Azzura, uno de los temas que tocó junto con Paco de Lucía en 1996, proyectó imágenes de fotografías en la pantalla de los días de grabación, y de sus días juntos. Además se detuvo a compartir alguna curiosa anécdota vivida junto al guitarrista de Algeciras. Fue un momento muy emotivo. 

Para los bises pidió que subiera al escenario el guitarrista madrileño Antonio Rey con el que interpretaron la acertada Spain, de Chick Corea. Seguidamente, para deleite de todos los allí presentes, interpretaron Mediterranean Sundance. Viví las primeras notas con la piel de gallina, con una emoción mezcla de exaltación y nostalgia. Es una canción que resume en gran parte mi amor por la guitarra. No se me ocurre mejor colofón para acabar el concierto.

No creo que hubiera nadie en todo el recinto que no lo abandonara con enorme agradecimiento por lo vivido, una clase magistral de sensibilidad y virtuosismo. Me dio la impresión de estar viviendo algo histórico. 

Al acabar el concierto pude acercarme al escenario y pedirle a Peo Alfonsi si me podía dar el setlist, que ahora conservo como oro en paño. 


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