Si tuviera que hacer una lista -cosa que no me gusta hacer- de los diez mejores conciertos que he asistido en mi vida, con mucha probabilidad tendría que incluir el que ofreció Radiohead en el Primavera Sound de 2016. No sabría ahora asegurar en qué posición, pero entre los diez primeros sí puedo aseverar que estaría. ¡Vaya conciertazo que viví!
La banda de Oxford ha sido desde sus inicios, allá por 1993, una de mis bandas favoritas. Desde su primer single de éxito, Creep, con el que quedé prendado fue sólo el principio de todo lo que vendría después. He ido siguiendo todos sus álbumes conforme los han ido publicando y he ido amándolos todos -unos más que otros, claro está-. Muchísimas de sus canciones están entre mis favoritas. Por eso, cuando en 2016 por fin pude ver algunas de ellas interpretadas en directo, alguna lagrimita de emoción se me escapó.
No son una banda muy prolífica en cuanto a conciertos, y menos en España, así que cuando anunciaron que programaban cuatro fechas en la capital española, tuve claro que quería ir a verlos. Mi santa, a la que también le gusta y mi cuñado, que es fan también, quisieron apuntarse.
Primero había que apuntarse a un sorteo, facilitando tu email y el concierto al que pretendías asistir, para que, si te tocaba, te enviaran un código que te permitía tener acceso a la venta de entradas. No te aseguraba nada, pero sin código no había nada que hacer. Por suerte mi cuñado y yo recibimos códigos. Pepi se quedó sin su código. Tras muchos nervios y algo de experiencia pudimos adquirir entradas para los tres de pista para la tercera fecha, que es la fecha por la que nos decidimos. Una vez adquiridas las entradas, el siguiente paso era presentarse allí.
Así que el mismo día del concierto, el viernes 7 de noviembre, nos pusimos en marcha temprano. Primero cogimos el tren de Cercanías desde Fuengirola y seguidamente, en Málaga, el tren Iryo de alta velocidad que nos llevó a Madrid. En la capital el día estaba nublado pero no llovía. Así que comenzamos nuestro recorrido a pie desde Atocha, por delante del Museo Nacional del Prado, pasando por la fuente de Neptuno, girando hacia la Carrera de San Jerónimo, por delante del Palacio de las Cortes hasta llegar a la Puerta del Sol, donde saludamos al oso junto al madroño y cruzamos por Preciados hasta Gran Vía, donde, algo más allá del Teatro Lope de Vega, teníamos reservada la habitación de hotel.
Dejamos las mochilas en la habitación y preparamos lo justo para salir e ir a comer, pues habíamos quedado con unos amigos para comer en un Steakburger en Gran Via. Allí se unieron Iñaki y Emilio, amigos míos. Y comiendo hamburguesas todos hicimos nuestros cálculos del setlist que deseábamos.
Accedimos pronto y nos colocamos donde Iñaki, que había estudiado concienzudamente la disposición, nos recomendó. Allí se unieron otros amigos comunes y nos preparamos para ver a Thom Yorke, Jonny Greenwood, Colin Greenwood, Ed O'Brien y Phil Selway in person. Además vino para acompañarles durante esta gira el percusionista Chris Vatalaro.
Las luces apagadas, el picorsito en la boca del estómago. El escenario circular en el centro de la pista, encerrado en una especie de jaula que se elevaría y que serviría de pantalla cilíndrica digital. La gira comenzó en Madrid y había muchas expectativas sobre cuál sería el setlist. Yo no tenía ninguna petición especial, aunque como es lógico tenía mis preferencias. Lo que había visto de las dos fechas anteriores en Madrid, me tenían más que satisfecho.
El sonido no estaba siendo el mejor. Había tramos de las canciones o incluso canciones que parecían que sonaban bien, y otras, en cambio, que diremos que sonaban regular. Bloom sonó regular. Lucky, por fortuna, no sonó del todo mal. Luego siguieron Ful stop y The Gloaming. Parecía que iban alternando una canción que ya había escuchado en el Primavera Sound con una que no. No me importaba mucho, la verdad.
There there sonó bastante bien. Es un tema que gana mucho en directo. Ver a Jonny dándolo todo con los tambores siempre es algo que gusta. No Surprises es otra de las que repitieron, pero por mí que me la toquen en cada concierto al que yo vaya. Continuaron con Videotape, Weird Fishes/Arpeggi y Everything in its right place. Canción que siempre disfruto mucho. Me gustó mucho la manera de comenzarla.
15 Step, la potente The National Anthem, la cálida y dulce Daydreaming, Subterranean Homesick Alien, que fue muy celebrada, Bodysnatchers e Idioteque sirvieron para dar fin al set principal.
Iniciaron el bis tocando Fake Plastic Trees que hizo las delicias del público. Fue una de las canciones más celebradas, pero lo que estaba por venir terminó por rendir al público: Let Down y Paranoid Android. You and whose army?, A Wolf at the Door. El bis estaba resultando simplemente maravilloso. No movería nada de la elección.
Una maravilla de concierto, aunque el sonido era bastante mejorable. Tampoco soy, tengo que reconocerlo, un fan de los escenarios circulares en el centro. A mi juicio te pierdes muchas cosas.
Al acabar quedamos con otros amigos que también habían ido a ver el concierto. Intercambiamos experiencias casi de cada lado del recinto y nos despedimos con la certeza, en modo de esperanza, de que volveremos a vernos en otros recintos o espectáculos alrededor de la música.
Nosotros tres pillamos un taxi que nos llevó a Gran Vía donde pudimos tomar algo antes de ir a la habitación del hotel. Al día siguiente quedaba deshacer el trayecto de vuelta a casa, pero con otra muesca más en la culata del revólver.
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