miércoles, 23 de noviembre de 2022

La Piel - Sergio del Molino

Venía el escritor Sergio del Molino a Fuengirola a ofrecer una charla y a presentar su último libro, Un tal González. Sin embargo, era un libro que no me atraía lo suficiente como para iniciar mis lecturas con él. Tenía claro que esa no iba a ser mi primera lectura de Sergio del Molino.  Había leído bastante sobre su libro más notable o, al menos, el que más aplausos había reunido: La España vacía. Y tenía pensado que éste sí era una buen inicio. Así que fui a mi librería habitual y, para llevarme la contraria, me conseguí una copia de La piel. Así de contradictorio e impredecible soy.

Me gusta ir a una charla habiendo leído algo del escritor, con los deberes hechos. Prefiero pedir la dedicatoria de un libro que me haya leído. No siempre lo consigo, pero al menos lo intento. Si no me ha gustado igual no se lo voy a decir así pero tampoco me derretiré en regalarle los oídos. En este caso iba a ir a pedir una dedicatoria encantado porque el libro me gustó.

Historias muy distintas con un hilo común, un nexo de unión, la psoriasis. Ponerte en la piel de una persona -nunca mejor dicho- que sufre de psoriasis no es fácil, y para nada agradable. Aunque tampoco creo que fuese ese el objetivo del autor, pero sí explica con muchos ejemplos y pequeñas historias el sufrimiento y los complejos que pueden llegar a sufrir una persona que sufre dicha enfermedad.

A veces las personas no saben enfrentarse a ella, a veces la sociedad no está preparada para actuar con normalidad. A veces conocer el problema no es la solución pero sí es un primer paso, tal vez el más importante de todos.

Pd: disfruté mucho la charla y me traje el libro felizmente dedicado.

domingo, 30 de octubre de 2022

Wisława Szymborska (1923-2012)

No supe de la existencia de la poetisa polaca Wisława Szymborska hasta que en 1996 ganó en el Premio Nobel de Literatura. No me sonaba ni el nombre, como supongo que le pasó a la gran mayoría del público no especializado. Nadie aparte de los que están muy atentos en los círculos poéticos internacionales sabía decir nada cierto sobre la ganadora del Nobel.

Supongo que ese salto a los escaparates de las librerías mundiales es la gran publicidad del premio Nobel. Una escritora puede ser absolutamente brillante que si no consigue acercarse a los premios, o al menos, a ser candidata a los premios pueda pasar completamente desapercibida no diría ya para el gran público, sino incluso para el público especializado.

La poesía de Wisława es limpia, sin recovecos ni planos ocultos, pero encierra mucho más de lo que cuenta. Hay una especie de simpleza confesional en sus poemas, en ellos se expone sus gustos y fobias, certezas y dudas, y el lector va descubriendo verso a verso el pensamiento global de la escritora. Vamos montando el plano general de su personalidad, y en cierta manera, nos va ganando, vamos comprendiendo la simpleza (obligada) de su vida, sus penas y estrecheces y entendemos que este premio le otorga una especie de justicia poética, quizás, la única posible justicia poética de sus poemas le llegó en vida.

Leer a Wisława Szymborska es absolutamente sencillo y tremendamente tierno. 

viernes, 21 de octubre de 2022

Montero Glez en Málaga

Vino a Málaga uno de los escritores yo diría más originales de las últimas décadas. Montero Glez, escritor madrileño pero gaditano adoptivo. Escritor navajero sin pelos en la lengua capaz de escribir con arte y redoble, taconear y carnearte de arriba abajo mientras lees un párrafo. Pocos libros he leído más incorrectos, tan fuera de norma, tan arrebatadoramente transgresores como algunos de los escritos por Montero Glez.

Recuerdo haber leído por primera vez Sed de Champán o Manteca Colorá. Libros de lectura gozosa, no tanto por el qué que como el cómo. Porque los párrafos, las frases o las palabras de los textos de Montero Glez no están escritos a vuela pluma y se nota. Sus libros llegan con el peso de los tachones y los folios desechados, donde los recovecos de la escritura rima con la simetría de los significados, donde una sirena tiene el significado esperado y el inesperado. La ambigüedad de lo escrito junto al tajo directo del bisturí. 

No es habitual Montero Glez a charlas ni a lugares públicos, él mismo lo explicó, prefiere la soledad del horizonte, las conversaciones de barras que la grandilocuencia de las redes sociales. Aficionado al fútbol, pero al fútbol de puro y coñac, no ese sucedáneo light y de atletismos que tenemos ahora. Acudió con mascarilla porque venía aún debilucho de haber arrastrado secuelas de la Covid. Afirmó haberlo pasado muy muy jodido. Enemigo de salir de su playa, prefiere el fuerte viento tarifeño al denso ruido de los cláxones, así que no es sencillo verle fuera de su entorno de confort. 

El tema es que Roberto Montero Gonzalez acudía al Centro Cultural La Malagueta, y no lo hacía a presentar ningún libro, sino a hablar de Literatura, aunque recientemente había publicado Carne de Sirena. El tema principal del diálogo que mantuvo con José Antonio Trujillo llevaba el título de Literatura Cuántica, pero Montero Glez que es buen orador tocó muchos temas y la hora de acabar nos pilló en un santiamén.

Al final de la charla tuve la suerte de compartir un conversación con Montero Glez, y me traje un par de libros firmados de su puño y letra. Una suerte. 

domingo, 16 de octubre de 2022

Quien mal empieza...

Comienza otra ilusionante temporada del Málaga CF, mi equipo. Otro año en segunda división. Quinto año consecutivo y gracias, porque la temporada pasada acabamos en la posición decimo octava, muy cerca del descenso. ¡Qué sufrimiento! Las dos temporadas anteriores estuvimos en media tabla, tan sólo el año después de descender estuvimos cerca de conseguir el ascenso. Lo cierto es que el Málaga lleva un tiempo sin mando, a merced de que un grupo bien dirigido haga buena mezcla porque por encima, presidiéndolo todo, tenemos un administrador judicial con las manos atadas haciendo la función de presidente. El presidente, ya lo saben, un jeque de Monopoly. Un quiero y no puedo, un oportunista aprovechado, un granuja sin escrúpulos. El presupuesto -pueden imaginar- está siempre cogido con alfileres y por tanto una economía como un perro lleno de pulgas. Ya me entienden.

A pesar de todo esto, yo estaba ilusionado, me parece que la plantilla es mejor que la anterior. Y no sé, me daba que iba a ser un buen año. pero se me iba a pasar pronto.

Primera jornada perdimos en Burgos por 1-0. Una imagen muy plana ofensivamente. Bueno, es una liga muy igualada y siempre están los nervios de la primera jornada. En la segunda jornada salimos goleados en casa por 0-4 frente a Las Palmas, lo que fue un severo traspiés. Ahí saltaron algunas alarmas. En la tercera vencimos al Mirandés 1-3 en lo que pareció una buena reacción. Una gota de esperanza. Pero esa fue toda la reacción. Seguidamente perdimos en casa 1-2 contra el Albacete, 1-0 en Huesca y 3-1 en Tenerife, además con un expulsado.  En casa sólo fuimos capaces de empatar contra en Villarreal B 1-1. Después dos empates a cero contra el Racing y el Andorra y perdimos por la mínima en Leganés. De las 10 primeras jornadas los resultados lo dicen todo: 6 derrotas, 3 empates y 1 victoria. Toda la ilusión se disolvió como cucharilla de azúcar en una piscina. Jornada 10 y somos colistas y a 4 puntos de la salvación y ya a 13 puntos del ascenso. En sólo 10 jornadas.  Miedo me da.

domingo, 9 de octubre de 2022

Cuando comienza la feria...

Cuando comienza la feria de Fuengirola la ciudad gira en fiesta, y especialmente eso es lo que pasa en nuestra casa, porque el día que da comienzo la feria, el siete de octubre, cumple años el chiquito de la casa, Miguel, y claro, siempre es un día especial para nosotros cuando cumple alguien de la familia, con la suerte añadida para Miguel de que su cumpleaños es día festivo en nuestra localidad.

No todo es fiesta y sorpresas agradables, porque es muy complicado que en un día tan señalado dentro de la localidad podamos festejar algo sin bajas. Siempre hay alguien que tiene una reunión familiar o simplemente porque es una fecha que mucha gente utiliza para realizar un viaje. De manera que el cumpleaños de Miguel, siempre lo celebramos acudiendo a la feria.

Como Miguel nació el primer día de feria, y a los pocos días, cuando le dieron el alta en el hospital y regresamos a casa, hacía un día muy bueno, nos acercamos a la feria. Su primer día de feria fue con apenas cuatro días,  de manera que al año siguiente, con tan sólo un año de vida, ya  era su segundo año en la feria. Por eso, como anécdota graciosa, siempre le repito que él es más feriante que nadie y que si en esta ocasión iba a cumplir catorce años, llevaba yendo a la feria quince y que poca gente puede decir lo mismo. Ha ido a la feria más años de los años que cumple.

domingo, 2 de octubre de 2022

Sigur Rós en el Sant Jordi Club de Barcelona

Se me presentó la oportunidad de ir a ver el concierto de Sigur Rós en Barcelona. Por un lado estaba el concierto, por otro el cumpleaños de mi amigo Miguel, fan acérrimo de la banda islandesa y que también tenía la intención de acudir, desde Valencia, al concierto. Con la excusa de celebrar que cumplía 40 años, que es fecha redonda, y que caía en sábado, unos cuantos amigos decidimos juntarnos en Barcelona, más concretamente en Martorell, donde vive el que en gran medida organizó la reunión. Una barbacoa en su terraza, una mesa y pasar un buen rato. Porque aunque nos separan cientos de kilómetros con esto de las redes sociales estamos más en contacto que con cualquiera de nuestros vecinos.

La barbacoa en Martorell, el concierto en el Sant Jordi Club, que es una sala situada justo a las espaldas del Palau Sant Jordi. De los traslados se ocuparon ellos, bueno de los transportes y de todo, la verdad. Yo sólo tuve que buscarme vuelos directos baratos de ida y vuelta a Barcelona desde Málaga, y un hotel que compartí con Miguel tras el concierto.

Así que con el beneplácito de la jefa, así lo hice. Un sábado bien temprano cogí el tren en dirección al aeropuerto y antes de medida mañana ya estaba en aeropuerto de El Prat, desde donde me recogieron en coche para ir a Martorell. Allí nos juntamos con otros amigos, y pasamos un buen rato juntos. Hubo tarta e incluso un regalo conjunto en formato MotoMami.

Había un muy buen ambiente. Comenzaron con Vaka, y tocaron Fljótavík, Glósoli, E-bow o Kveikur. Por nombrar sólo algunas. El sonido fue impecable, y lo recordaré siempre como un estupendo concierto. 

A la mañana siguiente, sin poder entretenerme mucho, tocaba coger el avión de vuelta. Sacar un libro y disfrutar del viaje. Otro día para atesorar como recuerdo. 


viernes, 23 de septiembre de 2022

Oh! Gunquit en Velvet Club

Hacía tiempo que llevábamos pensando salir una noche con nuestros vecinos y amigos Ana y Óscar, pero es complicado cuadrar una fecha para todos. Entre los trabajos, los niños, los compromisos y tal, es casi tan complicado como encontrar una aguja en un pajar. Al final, como la idea ir a salir a cenar y después hacer algo, cuadramos una cena en el Drunk-O-Rama y después un concierto en Velvet Club. Para mí era un plan estupendo.

Vino a Málaga de gira una banda londinense con muchas ganas de jaleo, Oh! Gunquit.  Según ellos hacen una especie de Rumble-Bop a la que yo añadiría algo de Surf Punk refrescante con un toque garage. Muy divertido. La cosa es que lo pasamos fino. Hicimos el ganso, bailamos, reímos y poco más es necesario para pasarlo bien. Ellos tenían ganas de diversión y nosotros más. No había fallo.

Como me tocaba conducir a mí, tuve que tirar de cerveza sin alcohol, y a disfrutar de la música. Fue muy divertido ver a Tina subida en la barra, tocar la trompeta mientras hace bailar el hula hoop en su cintura, o coger el látigo y buscar voluntarios dispuestos a sufrir. Lo pasamos bien. Al final la música es otro canal como cualquier otro para divertirse, para mí incluso uno de los mejores. Así lo hicimos. 


miércoles, 14 de septiembre de 2022

50 años de la mejor

Este es un blog personal, en el que voy contando las cosas que se me ocurren y las cosas que hago. A veces unas son más interesantes y otras veces menos. En la vida de cada persona hay hechos o momentos que tienen una trascendencia y otros muchos, la mayoría, en cambio, que pasan desapercibidos o no tienen importancia... o sí, pero no lo sabemos. 

En mi vida, casi con total seguridad, el momento más trascendente fue conocer a mi mujer, a mi Pepi. Una casualidad como otra cualquiera. Nuestros padres decidieron apuntarnos a inglés en la misma academia. ¿Qué hubiera sido de mi vida si no la hubiera conocido allí? Me gusta pensar que si no hubiera sido en una academia de inglés hubiese sido en otro sitio, pues tenemos una edad similar y hubiéramos coincidido. Eso creo yo. Si no ese año, hubiese sido ese verano, o al curso siguiente en el Instituto. Pero nunca sabremos lo que hubiera pasado.

Lo que sí sé es que desde la primera vez que la vi, algo me hizo clic, clan y clón. No diré que fue un flechazo de película porque no lo fue. Me pareció guapísima y muy femenina, eso sí. Lucía unos ojos verdes preciosos y algunas pecas graciosas rodeándole la nariz. Luego fui conociéndola. Era tímida y risueña, aplicada y muy lista. Me di cuenta rápido que quería pasar mi tiempo con ella. Siempre buscaba sentarme cerca de ella de manera que a la salida de una clase le pedí salir. Ella dice que le pilló de sorpresa y que se lo tenía que pensar. Pasó el tiempo y me dijo que bueno, que sí.

Entonces comenzamos un camino juntos. Desde aquel inocente momento, casi infantil, fuimos creciendo juntos, conociéndonos. Ese camino juntos empezó aquel día y aún continúa. En medio hemos vivido muchas cosas juntos, más que muchas vidas enteras. Hemos pasado por cosas difíciles, momentos complicados, pero la mayoría de lo que hemos vivido has sido momentos felices.

Hemos formado una familia juntos. Tenemos dos niños de los que estamos muy orgullosos. Seguimos trabajando por darles una educación adecuada. Para prepararlos para una vida futura y mientras continuamos caminando por aquel camino que hace muchos años comenzamos.

Hoy cumple 50 años. Y lo más sincero que puedo ofrecerle en este blog, después de tanto tiempo, es darle las gracias. Gracias por estar ahí, gracias por ser como eres. Eres lo mejor que me podía pasar.

Pd: Celebramos su cumpleaños como está mandado. Un día nosotros solos, otro día con su familia y otro con la mía. Y es que resultó complicado juntarnos todos en una misma fecha.



martes, 13 de septiembre de 2022

Andalucía BIG Festival 2022 - Sábado

El sábado llegábamos a la última jornada del festival, que significaba para mí, además, la última jornada de mi segundo festival en fines de semanas consecutivos. Así que conseguía cumplir el objetivo de salir vivo a la paliza física de muchísima música, muchísimos músicos y en realidad, un sueño cumplido.

Lo primero que teníamos señalado para ver era a Niña Coyote Eta Chico Tornado, el dúo donostiarra que tiene un rock visceral y potente, muy cercano al punk, contagioso y con un ritmo trepidante. Koldo y Úrsula. Koldo toca la guitarra y canta y Úrsula toca la batería. No necesitan más. Con eso les sobra y les basta. Koldo agarra la guitarra eléctrica, la enchufa a la electricidad, sube el volumen, Úrsula levanta las baquetas, marca el inicio de la canción y ritmos pegajosos con un sonido reverb y picante nos engancha a todos. Lo dieron todo y más. Tuvieron el detalle de captar que muchos de los que allí estábamos habíamos comprado el bono con la intención de ver a Rage Against the Machine, que fueron anunciados para estar presentes en el festival, pero debido a un problema de rodilla o tobillo (no recuerdo ahora) de Zack de la Rocha suspendieron la gira. En su lugar, pues trajeron a otras bandas. 

Pero Koldo y Úrsula sabiendo eso quisieron hacer una versión de Killing in the Name, temazo de la banda americana. ¡Buah! Fue uno de los momentazos del festival. Irrepetible. Vaya comienzo de día fue.

Tras el dúo donostiarra llegaba el turno de María José Llergo, la cordobesa de dulce voz y cálido acento andaluz, que vino para poner un toque flamenco al festival. Y bien que lo consiguió. Sufrí un poco viéndola envuelta en un vestido negro dándole el sol de lleno, a una hora (las 18:30) que era más para estar a la sombra que para otra cosa. Aún así ofreció un concierto de muchas raíces y buenas flores con olor  a jazmín y un millón de besos y gracias, porque agradecida es la chiquilla, que pasó gran parte del concierto saludando a gente conocida que había venido a verla. Se la vio muy contenta e incluso emocionada de poder estar ahí, de tener esa oportunidad.

Sin salir de la comunidad pero saltando de provincia, la banda de rock 091 vino para ofrecer un concierto con cierto aire de nostalgia para muchos. Me pareció que no estaban para mucho brío, los vi un poco como desentrenados, a contrapié, incluso que les faltaba garra, pero tuvieron una buena acogida por la gran cantidad de público que ya peina canas y que mantiene un cariño casi visceral a canciones suyas como La Canción del Espantapájaros o, especialmente, La vida qué mala es. ¿Cuántas veces habré escuchado esta canción en mi vida? Uno de los inicios de canción más poderosos del rock español. No sé si los volveré a ver en directo, pero les di las gracias por todo lo disfrutado.

En el escenario pequeño tocaba una banda desconocida para mí, pero lo poco que había podido escuchar de ella en Spotify me transmitían buenas vibras, que dicen ahora los jóvenes, y nos acercamos a verlos un rato. Spiritual Cramp son una banda rock californiana con mucho ska, bastante garage, una pizca de punk y unas enormes ganas de divertir, o de pasárselo bien. Al menos esa es la sensación que me transmitieron. Daba la impresión de que ellos se lo estaban pasando pipa. El escenario no era muy grande y ellos a veces juntaban en el escenario seis componentes. No me quedó claro cuántos son en el grupo, porque entraban y salían de las tablas casi en cada canción. Lo pasamos bien viéndolos.

Tras el alocado concierto de Spiritual Cramp llegaba el momento más duro para mí. Por un lado Los Planetas, banda que ya he visto varias veces (creo que ésta era la cuarta ocasión) pero la primera vez que los vería en festival, y justo a la misma hora, como un solape tremendamente doloroso, Nikki Hill, a la que también he visto en directo con antelación.  ¡Qué dilema! Hiciese lo que hiciese me iba a fastidiar y no habría consuelo posible. Finalmente me decanté por ver a Los Planetas, que siempre los había visto en teatros y nunca en festival, y supuse que habría cambios en cuanto a la elección de las canciones. Creo que acerté. Además el concierto de Los Planetas ocupaba más franja de horario y en principio iba a ser un concierto más largo, y bueno, me decidí por ellos. Efectivamente tocaron algunos temas que no había escuchado en directo nunca, como El rey de España o El negacionista. Fue un concierto estupendo.

Para acabar el festival, y como guinda, quedaba la actuación de Muse, que además tenían el privilegio de no solaparse con nadie. Todo el que estuviera allí podría verlos, desde más lejos o desde más cerca pero no sufrirían ningún solape. El sonido del festival en general fue más que bueno, yo diría que incluso brillante. 

Centrándonos en el concierto de Muse, la verdad, traen un auténtico espectáculo visual además de musical. Su último disco no es para mí nada memorable, pero es cierto que en su carrera tienen algo más que un buen puñado de canciones. Tienen himnos generacionales y melodías que todos conocemos, aunque desconozcamos de qué banda es. Los británicos se presentaron puntuales con su contundente Will of the People. Poco a poco fueron sorprendiendo al público con varias sorpresas que tenían preparadas. A mí personalmente me gustan muchos los guiños a otras canciones que suelen hacer. En Hysteria tocaron el riff de Know your enemy de Rage Against The Machine y en Psycho el de Township Rebellion.   Madness es una canción que yo esperaba con ganas, en Supermassive Black Hole hizo un guiño a Hendrix y su Foxy Lady, al igual que en Plug in Baby lo hizo con Sweet Child O'Mine. 

Podrán gustar más o menos su puesta en escena, incluso sus canciones,  pero Uprising o Starlight hicieron botar a todo el público que estaba entregado a una banda que lo daba todo en el concierto. 

No tengo ni idea de cuánta gente había allí reunida para ver a la banda británica. Unas 20.000 he leído en prensa, pero recuerdo cuando comencé a escuchar a Muse, allá por el año 2001 cuando publicaron aquel Origin of Symmetry. Aquel disco lo quemé. No eran muy conocidos entonces y si alguna gira lo hubiera acercado por aquí, estoy seguro que me hubiera encantado ir, y probablemente con mucho menos público del que congregan ahora. Me he ido alejando de su discografía dependiendo de sus discos y de los discos de otros artistas que han ido absorbiendo mi tiempo.  Lo cierto es que lo gocé de lo lindo.


lunes, 12 de septiembre de 2022

Andalucía BIG Festival 2022 - Viernes

La segunda jornada también tenía muy buen cartel y poco antes de las seis de la tarde ya estábamos aparcados en Málaga, a pocos pasos del festival. Al llegar pudimos disfrutar un poco de la música de The Dip que no sonaban nada mal, y aunque no los teníamos marcado como visita del día, los vimos terminar. Apuntamos en nuestra agenda de cosas con las que estar atentos.

Al que sí teníamos marcado como algo que no queríamos perdernos era el músico americano oriundo de Texas, Kevin Morby, que venía acompañado de estupendos músicos y dio un estupendo concierto. Comenzó cogiendo al toro por los cuernos e inició su actuación con This is a Photograph, que es el tema que da nombre a su últimos disco. Personalmente disfruté mucho de su actuación porque soy un enamorado de sus ritmos pausados y machacones. Interpretó casi todas mis canciones favoritas (City Music, I have been to the mountain, Harlem River o Parade). Y la sensación fue que el concierto se me hizo corto, que aunque habían casi todo lo que me esperaba de él, me quedé con ganas de escucharlos un rato más, pero esto es un festival y ya sabemos que en los festivales no suele haber mucha sensación de estómagos saciados.

Justo después de Kevin Morby tocaba escuchar a Paolo Nutini, que tiene el honor de haber grabado uno de mis discos favoritos del pasado año (Last night in the Bittersweet). De manera que llegaba a este concierto con unas ganas tremendas de escuchar su música. Mr Paolo Nutini se marcó una de las mejores actuaciones del festival a mi juicio. No es algo que diga a loco y sin meditar.  Incluyó en su repertorio grandísimas canciones pero es que además las interpretó de manera extraordinaria. Iron Sky que es una canción maravillosa, hipnotizante, arrebatadora en directo subió un escalon. ¡Qué voz más desgarradora tiene Paolo Nutini! Magnífico concierto. Creo que se ganó muchos seguidores con el concierto. A mí, que me tenía ya en su puño, me metió en su bolsillo.

El siguiente artista que teníamos marcado en negrita en la segunda jornada del festival era el británico Michael Kiwanuka, que si he ser sincero se me hizo monótono. Sonó bien, traía coristas y músicos maravillosos, pero no sé, quizás fuese que yo acababa de vivir un concierto que aún mantenía el eco en mí. No puedo decir que el concierto fue decepcionante, porque no lo fue, no fue esa mi sensación pero sí que no llegué a conectar con sus canciones como lo he hecho muchas veces en casa escuchando su música. Posiblemente sea un músico que será mucho mejor verlo en una sala a un festival. 

Nos dimos un descanso para comer algo y esperar la actuación de Jamiroquai. Este concierto es una de esas espinitas que uno se saca de vez en cuando. Varios años he tenido que esperar. Yo tenía entradas para verlo en Mijas allá por 2005, pero el concierto se suspendió por algo que llamaron "imprevistos". El imprevisto fue que alguien cogió el dinero y corrió, seguramente a un paraíso fiscal. El caso es que yo me quedé colgado con una entrada que jamás nadie me devolvió.

Años más tarde, por 2011, Jay Kay regresó a Málaga pero no pude ir por problemas de fechas. Me coincidía con algo que ahora ni recuerdo, pero sí me que el recuerdo de que me fastidió bastante, porque eran la primera oportunidad quitarme la espina. Luego incluso se acercó a tocar a Marbella, al Starlite, en julio de 2018,  más de lo mismo, yo estaba liado de lleno en la gira de Pearl Jam, y lo primero era lo primero. Así que cuando se anunció que Jamiroquai venía a un festival a Málaga, lo tuve claro. Otra oportunidad de resarcirme. Y así fue. 

Lo cierto es que dio una gran actuación. Lo disfrutamos mucho, yo al menos sí, y otra espinita que me quité.  Space Cowboy, Cosmic Girl, Canned Heat o Deeper Underground, bombar funk que cayeron en forma de alegría. 

Para acabar la jornada tocaba Vetusta Morla, que suponía la tercera ocasión en la que los veía en poco espacio de tiempo. Primero fue en Fuengirola, en el Music Castle Park, en 2018, la siguiente fue en Málaga, en el Cortijo de Torres en 2021, y ésta la tercera. Las otras dos veces anteriores los vimos sentados en grada, Covid mediante. No sabría decir cuál me gustó más de los tres. Puede que el primero, pero no sabría decirlo. Cada concierto tuvo su algo especial. Éste acabó con Los días raros, exactamente igual que los dos anteriores. Creo que voy a dejar pasar un tiempo para volver a verlos.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Andalucía BIG Festival 2022 - Jueves

La vida te da sorpresas. Muchas de ellas malas, la verdad, pero alguna vez algo bueno cae. La sorpresa del año para mí, musicalmente hablando, es que de repente, en apenas una semana de separación teníamos en la Costa del Sol dos festivales. Uno en la Cala de Mijas, llamado Cala Mijas Festival al que asistí y he contado mi día a día en las entradas anteriores y casi sin descanso, el fin de semana siguiente, el BIG Andalucía, que se celebraba en Málaga, en lo que viene a ser el habitual recinto ferial de Málaga.

Me hubiera venido mejor que las fechas de los dos festivales estuviesen algo más separadas, o al menos no tan seguidas, por varias razones. En primer lugar, para recuperarme físicamente del primero antes del segundo, porque estos festivales, de la forma en que yo me los tomo, requieren esfuerzos físicos, y ya voy teniendo una edad y si se asiste como yo hice, que pasé muchas horas delante de los escenarios, de pie, a pleno sol de la Costa del Sol, pues claro, te pasa factura. 

A este festival fuimos tres. Iker, Francisco y yo. Hicimos casi todo el festival juntos, salvo pequeñas excepciones. La primera banda que vimos nada más entrar fueron la band británica de Hull, Life, que la verdad es que estuvieron muy bien y eso que el horario no ayudaba porque eran las 17:30 de la tarde. Me gustó mucho su descaro y frescura. La bajista, Lydia Palmeira, despliega un rollo muy estimulante. Se la ve que disfruta y eso te contagia. El cantante, Mez bajó al final del concierto al foso a saludar y dar las gracias a los que estábamos en las primeras filas. Un detalle. 

La siguiente actuación que fuimos a ver eran Kurt Vile & The Violators que destila una especie de country rock de granjero americano tan agradable como repetitivo, pero que no perezca como algo despectivo, al contrario.  Tiene unos ritmos pegadizos que cuesta soltarlos y que mantienen una fluida dejadez en la que uno queda atrapado. Estuvo muy bien para ir entrando en acción durante la primera cerveza. El sonido, he de confesar, que era también sorprendentemente bueno, y yo iba con un poco de recelo a este tipo de festivales primerizos, por aquello de pagar el pato de la novatada, pero no, me equivocaba. Mis dieses en casi todas las actuaciones.

Cambiamos de escenario para ver a la banda londinense Wolf Alice. En el tercer concierto de este festival ya habíamos visitado los tres escenarios de que disponía, algo que no ocurrió en el Cala Mijas Fest hasta la tercera jornada, aquí coincidió que ocurrió en los tres primeros conciertos.

Ellie Rowsell, la cantante de Wolf Alice, se presentó tremendamente sexy sobre el escenario y con afinación espectacular, porque me pareció que cantaba mejor en directo que en los discos. Safe from heartbreak (if you never fall in love) me parece una de las baladas más tiernas y acertadas que se han hecho últimamente. Y la cantó de maravilla. No sé si porque suenan más sucios en directo, pero me gustaron más en directo que en discos, aunque el bajista parecía que estaba en una discoteca más que tocando un instrumento. Se me hizo cansino, pero bueno, cada uno expresa la música como sabe o puede.

La siguiente actuación era la de la esperadísima Stereophonics. Que supuso el primer solape que me fastidió bien. Porque en otro escenario estaría tocando Lucy Dacus, que tenía ganas de ver, y aunque es posible que sea más complicado encontrarme con ella en un escenario, tuve que elegir. C'est La Vie.  Con semejante temazo comenzaron Stereophonics el concierto. Kelly Jones toca la guitarra de maravilla y a mí personalmente me gusta mucho su forma de cantar. Tienen un directo estupendo. Se les nota que es una banda con ruedas gastadas de hacer giras. He estado muchas veces con muchas ganas de verlos pero no había podido ser. ¡Por fin pude y ya estoy loco por volver a verlos!

Casi sin tiempo de nada, nos giramos, recorrimos unos pocos metros y enganchamos a ver a Biffy Clyro (mi segunda vez). Los vi algo más contenidos que en mi anterior concierto en el Mad Cool de 2016. ¡Cómo pasa el tiempo! Aún así, siguen teniendo sus temazos y en directo son cañones.

Me sorprendió de manera agradable que muchísima gente conocía las canciones. Yo mantenía la idea -ahora veo que errónea- de que la banda escocesa eran una banda de minorías. Me alegro de estar equivocado y mucho, porque se lo merecen y porque hacen una música que creo que aunque no es para todos los públicos sí que podrían llegar a más gente. Por lo que se ve, lo están haciendo.

Los siguientes que aparecerían en el escenario eran Franz Ferdinand, que creo que era la tercera vez que los veía, y se me solapaban con Morgan, que los había visto recientemente teloneando a Fito y los Fitipaldis. Y me parecía que Morgan eran más una banda para ver en sala y Franz Ferdinand más para festival.

Creo que de los tres conciertos que les he visto, éste fue el que más me gustó. La verdad es que tienen temas muy buenos. Take me out, Ulysses o This Fire siempre entran bien. Hay que añadir que traían un show muy bien apoyado audiovisualmente, que aunque no es algo necesario a veces, si se hace bien, con clase, es algo que suma.

Es posible que de esta primera jornada el concierto que más ganas tenía de ver eran Suede. Siempre fui un enamorado de sus discos. He pasado horas y horas escuchando sus álbumes. Aunque en 2008 tuve la suerte de ver a Brett Anderson en un concierto acústico en el Teatro Cervantes de Málaga, que mantengo inolvidable en mi memoria, y aunque interpretó muchas canciones de Suede, entre ellas The Asphalt World -unas de mis favoritas-, no es lo mismo. Ver la banda en formato eléctrico y aunque no al completo (Bernard Butler ya no está) me devolvió parte de mi adolescencia, aunque sólo fuese durante unos instantes. 

Los últimos discos de Suede me han gustado mucho, incluso más que algunos de los anteriores, que si bien no tienen la frescura de los inicios, tienen el aire del saber hacer. Tides me encanta. Conseguimos ponernos bien cerca y lo cierto es que se me pasó volando.

Para acabar tocaban en dos escenarios a la vez C. Tangana y Viva Belgrado. Así que vi el inicio del primero y fui a coger sitio para Viva Belgrado, que sonaron a un volumen por encima de lo necesario. O eso me pareció.

La primera jornada del festival era la que más bandas que me gustaban reunía. Ni siquiera tuvimos descanso para cenar algo. El ambiente fue fabuloso y todo estaba bastante bien organizado. Recuerdo que tuve que hacer algo de cola en los baños mientras en el otro festival no, y exactamente igual pasaba en las barras, pero todo con césped artificial era una gozada. La cercanía de los escenarios facilitaba mucho todo. Regresé muy ilusionado de la primera jornada, aunque algo agotado.