lunes, 16 de mayo de 2022

Bad Religion 40 + 2 Tour

Bad Religion es una de esas bandas que aparte de discazos, temazos y un directo acojonante, además, tienen himnos. Por si todo esto fuese poco, tienen estupendas letras y una historia de más de 40 años a sus espaldas. De hecho, venían a eso en 2020, a su gira cuarenta aniversario, pero el Covid lo mandó todo al carajo y tuvieron que aplazarlo al año siguiente, y al año siguiente de nuevo al siguiente y así llegamos al 2022, y por eso la gira se llamaba 40 years + 2. 

Ni que decir que en cuanto me enteré que Bad Religion venían a Málaga, a la Sala París 15, marqué esa fecha como el acontecimiento que es. Poder escuchar a la banda californiana comenzar un concierto con su "Like a rock, like a planet, like a fucking atom bomb!"es un momento que siempre había soñado vivir.

Greg Graffin, vocalista y cofundador de la banda junto con Jay Bentley (bajo) son los quedan de la formación original, pero en realidad a mí la formación actual me gusta incluso más que la original y yo estaba encantado con poder disfrutar de las elegantes maneras de Brian Baker y al incombustible Mike Dimkich.

Saqué la entrada del cajón, dos años más tarde, porque aseguraban que las entradas que compramos en su momento tenían validez para la nueva fecha y así fue. Blowfuse fue el primer telonero y Suicidal Tendencies los siguientes, que estuvieron bien, aunque no son muy de mi estilo, la verdad es que me sorprendieron para bien. 

Los Bad Religion sonaron de maravilla, y cuando digo de maravilla, quiero decir de verdad de maravilla, de los mejores sonidos que he tenido nunca en mi vida. ¡Fue un bombazo! Una liberación. Se me pasó volando. Y lo gocé de principio a fin. Brian Baker es una maravilla a la guitarra, lo tiene todo, grandes solos, melodías preciosas, ritmo, contundencia, sensibilidad... controla todos los registros, es de mis guitarristas favoritos. ¡Ojalá pueda volver a verlos! Un placer disfrutarlos. Siempre que vengan cerca allí estaré.


jueves, 5 de mayo de 2022

Fito y Morgan en el Marenostrum

Al día siguiente del concierto en el Louie Louie de la Vargas Blues Band acompañado de John Byron Jagger tenía otro concierto. Sí, estas cosas pasan a veces. En esta ocasión era un concierto mucho más multitudinario y también bastante más cerca. Tocaban Fito y Los Fitipaldis en el Marenostrum de Fuengirola, a un paseo a pie, y de teloneros Morgan, que a mí personalmente me agradan incluso más que los cabezas de cartel.

De manera que con mi vecino y buen compañero de bolos ocasionales, Óscar, nos presentamos en el Marenostrum en una noche estupenda, fresca, de luna blanca plateada. Diré de antemano que me encantan los ambientes musicales, la excitación previa de estar preparados, expectantes, para ver un espectáculo musical. La sintonía que la música produce en el público, el dejarse llevar todos a la vez por ritmos agasajadores, el estremecimiento que es tanto interior como colectivo al son de una melodía común, que envuelve a toda una sala pequeña o, como en este caso, a todo una explanada frente al mar. Es algo casi único, y de las pocas cosas que une sin discusión a las masas.

Disfruté mucho de la banda madrileña Morgan así como de la dulce voz de Nina, pero también de los ritmos rockandrolleros de Fito y los Fitipaldis, que tienen un largo recorrido en esto de hacer música en directo y que supieron ganarse a un público entregado desde la primera nota.

Casi al final del concierto, en el último tramo, Fito invitó a Morgan a salir con ellos y a acompañarlos en su canción Quiero gritar, algo que va a resultar muy difícil de volver a vivir. 

 

miércoles, 4 de mayo de 2022

Romancero gitano y Poeta en Nueva York

Hacía muchos años que venía con ganas de leer el Romancero gitano de Federico García Lorca, pero siempre he ido aplazando la lectura hacia otros libros, hasta que por fin un buen día decidí que ya era hora de dejar de aplazar su lectura. Además, ya casi no recordaba nada de Poeta en Nueva York que debí leer en una calurosa tarde de verano cuando todavía pateaba el Instituto.  No recuerdo mucho más, salvo que me gustó y me sorprendió y que hacía mucho calor, que la leí tumbado en la cama en una tarde veraniega.

Años más tardes, o más bien décadas más tarde, releí Poeta en Nueva York, aunque en esta ocasión en una butaca del salón de un piso equipado con aire acondicionado. Los tiempos cambian. No soy muy dado a relecturas, pero la edición que tenemos por casa incluye las dos obras. Así que ya puestos decidí que lo mejor era aprovechar la edición.

No sé si a todo el mundo le pasa, pero cuando leo a Federico lo hago, por un lado, sorprendido por su alegría y su originalidad, pero también por su delicada melancolía y especialmente triste por recordar su deplorable final. Es doloroso figurarse todo lo que nos perdimos de él. Da rabia pensarlo. 

Personalmente, en ocasiones, puedo ir leyendo un poema de Lorca y sentirme alejado, como que el poema no me llena, no siento que vaya bien, pero en el siguiente verso, en un adjetivo inesperado, en una rima, todo da un giro y lo que iba encaminado a ser un poema sin brillo, pasa a ser una resplandeciente composición. Quizás ahí reside su genialidad, en pillarte desprevenido aún esperándolo.

 

domingo, 1 de mayo de 2022

La Vargas Blues Band en Estepona

La Vargas Blues Band tiene un sonido que siempre me atrajo, entre blues y rock, con un toque latino que le proporciona un carácter propio. Acudían al Louie Louie Rock Bar de Estepona, donde he disfrutado de grandísimos conciertos y no quise faltar a la cita. Además, como aliciente añadido, venía acompañado de John Byron Jagger, sobrino de tan sonoro e inconfundible apellido, con el que la banda de Javier Vargas ha publicado recientemente un disco conjunto, Move On.

Comenzaron el concierto intercalando canciones del disco conjunto con grandes clásicos del blues como I'm a King Bee de Slim Sharpo o Evil de Howlin' Wolf.  También interpretaron una versión del Get Up, Stand Up de The Wailers o Little Queenie de Chuck Berry.

En la segunda parte de concierto, John Byron descansó y la Vargas Blues Band continuó con clásicos de su discografía como el maravilloso Spanish Wine y temas de su último disco Back in Memphis. Disfruté especialmente Blues Pilgrimage, que es un tema que me encanta.

En los bises John Byron Jagger se unió al público a disfrutar del concierto, pero finalmente tuvo que subir a acompañar a la Vargas Blues Band e interpretar un par de versiones de clásicos como Honky Tonk Women o Brown Sugar de los Rolling Stones, además como de una animosa versión de Sweet Home Alabama de Lynyrd Skynyrd.

Al final del concierto no pudimos hacernos una foto con Javier Vargas porque salió a la velocidad del rayo, pero sí nos la hicimos con Luis Mayo, que además de un estupendo bajista, que toca la guitarra mejor que muchísimos guitarristas y posee una estupenda voz para el blues, que no es sencillo. John Byron Jagger también estuvo muy amable al final del concierto.

 

sábado, 9 de abril de 2022

Volver a dónde - Antonio Muñoz Molina

Publicó Seix Barral la última novela de Antonio Muñoz Molina titulada Volver a dónde y al día siguiente comencé a leerlo. Me faltó tiempo para acudir a la librería. Amo la escritura de este hombre, su forma de pensar, de conectar ideas, pero también su mirada, la capacidad de observación y de explicar las cosas como lo hace. Posee una habilidad que yo creo innata para la contemplación y es dueño de una escritura limpia, a la par que cercana y elegante.

Pero de todo lo que Muñoz Molina publica, lo que más me atrae son sus pensamientos nostálgicos hacia su juventud en el campo, trabajando, o más bien, intentando no trabajar con su padre, que lo veía tan torpe y que no podía ver ningún provecho futuro en los libros, pero que aun así le permitió y facilitó, dentro de sus humildes posibilidades, su amor por el arte y la escritura. Refunfuñando más que con agrado, pero lo permitió, aunque se lo llevara el diablo por dentro.

El joven Muñoz Molina huía de la esclavitud abrasiva del campo, de la sequedad polvorienta de los pueblos y se refugiaba del desganado aburrimiento tras paredes encaladas bajo la sombra de las páginas de los libros. Con autores que fueron a la vez sus maestros y sus compañeros. Huyó todo lo que pudo buscando aquello que adoraba y le llenaba, y ahora con el paso de los años siente nostalgia de aquella huerta, del tacto de los tomates, del olor del limonero y del conocimiento que tenía tan a mano con su padre y nunca le interesó. Huyó de algo que ahora le apasiona y disfruta.

Si tienen ganas de disfrutar de la lectura, éste es un libro estupendo.

miércoles, 6 de abril de 2022

20 años no son nada

Los años van pasando y casi no nos damos cuenta. La tarea diaria, el trabajo, el ir y venir, los problemas, las obligaciones, dos pasos hacia delante y otro hacia atrás, a veces cuesta arriba, a veces cuesta abajo. La vida es un camino por el que vas andando sin saber a dónde te lleva, desconoces el destino o fin, pero vas avanzando. Más o menos llevas un rumbo, tienes un norte. A veces disfrutas del paisaje alrededor, otras no te da tiempo a detenerte.

En ocasiones pierdes el rumbo, has perdido de vista el camino por el que ibas, entonces como una estrella polar, buscas el norte. Mi norte es Pepi, mi mujer, mi compañera de vida. 

Cumplimos ahora 20 años de casados, pero juntos llevamos una vida. Hemos estado separados por los trabajos, con horarios casi incompatibles, con mejores y peores épocas, pero siempre hemos estado juntos. Los niños están siendo nuestro mayor dolor de cabeza, pero al mismo tiempo nuestro mayor orgullo. Sin ella mi vida no sería la misma. He tenido la suerte de encontrarla pronto y de poder andar este camino de la mano de la mejor. Gracias Pepi, espero seguir caminando a tu vera.



miércoles, 30 de marzo de 2022

El menisco dichoso

Poco antes de que cumpliera los 16 años, un 30 de marzo, Sofía se tuvo que enfrentar al mal trago de acudir a un quirófano a operarse la rodilla. El traumatólogo por el bien de ella y teniendo en cuenta su edad, nos aconsejó la operación y siempre procuramos seguir las indicaciones de los especialistas.

De modo que en la Clínica Gálvez, donde pocos años antes la intervinieron de un problema ortodóncico y también Miguel y yo llegamos al mundo, aunque en años, décadas, siglos e incluso en un milenio distinto, Sofía fue operada con éxito de su menisco roto. Según nos explicó el cirujano todo fue bien y si no pasaba nada atípico iría progresando adecuadamente. Lo peor ya había pasado. Lo cierto es que Sofía se mostró fuerte y valiente. Es ya una mujer, aunque para mí es mi niña chica, y me temo que así va a seguir siéndolo siempre.

Ahora le iba a tocar ir en silla de ruedas por un tiempo, luego tendría que ayudarse de muletas hasta que finalmente pueda caminar por su propio pie. Se enfrentaba a muchas horas de sofá, muchas sesiones de fisioterapia, pero seguro que con esfuerzo y tiempo, pasito a pasito, nunca mejor dicho, todo va a salir bien. Un beso de apoyo enorme desde este blog personal. Estamos seguros de que ya mismo estará de nuevo pisando fuerte por el mundo.


lunes, 28 de marzo de 2022

Los Planetas en el Teatro Cervantes

No todos los grupos son buenos en directo, no todos los discos están creados para ser interpretados en directo y no todas las canciones son apropiadas para ver sentados. El último disco de Los Planetas, Las canciones del agua, es un disco estupendo para escuchar en directo y sentado, y si el sitio es el Teatro Cervantes, pues maravilloso.

La canción El Manantial, con letra íntegra del poema de Federico García Lorca, es a mi juicio una absoluta barbaridad de canción. No diré perfecta porque soy de los que piensan que siempre se puede mejorar, pero bien cerca anda.

No nos habíamos enterado del concierto, como si no hubiera estado programado, y por casualidad una mañana vi un anuncio en Instagram. Unas pocas llamadas de teléfono, porque cuando intentamos encontrar entradas quedaban pocas, pero quedaban. Fuimos tres, Francisco, Íker y yo, los mismos que también disfrutamos del concierto esencial en el Castillo de Gibralfaro, en aquella ocasión, las tres primeras butacas centradas de primera fila, mientras que esta ocasión también las tres butacas centradas pero en la última fila de la platea. No nos importó. El sonido fue de lujo.

Quiero escribir aquí, y que quede constancia, que en este concierto fue donde Los Planetas, con su formación esencial (Jota, Florent y David Montañés) estrenaron la que es la canción del año para mí, El Manantial, con lío incluido con la letra, que no es de extrañar. La carne de gallina toda la canción. Sólo con esta canción ya me había cobrado la entrada. ¡Gracias vida!


sábado, 26 de marzo de 2022

Marpoética

Para la quinta edición del festival Marpoética el Ayuntamiento de Marbella trajo, entre otros autores y muchas actividades, a Antonio Muñoz Molina al Teatro Ciudad de Marbella. La entrada era gratuita pero había que recogerla.  Así que nos acercamos Miguel y yo pronto por la localidad costasoleña porque no nos lo queríamos perder. 

La conversación estuvo guiada por el periodista y poeta Antonio Lucas, que introdujo a Muñoz Molina como un intelectual del siglo XXI y fue enfocada acertadamente hacia la relación del escritor con la poesía, género del que afirmó el novelista haber sido siempre ávido lector.

Me agradó mucho cómo Muñoz Molina explicó que cuando escribe, o sobre todo cuando lee, hay párrafos o frases que parecen alzar el vuelo, y lo acompañó con el gesto con la mano, de un avión que despega, que se levanta del suelo. Esto es algo que a mí me pasa también, que cuando lees algo que te gusta mucho, te  parece que ha subido varios escalones, que es algo superior, que encaja bien, ya sea por el ritmo de la lectura, por la precisión de las palabras, o tal vez, por una mezcla de muchas circunstancias, casi que te tienes que detener en la lectura, y volver a ello. Es un instante de embeleso. El placer de la lectura.

Tras la charla del escritor jiennense actuó el cantaor flamenco Arcángel acompañado de una guitarra, presentando su disco Quijote de los sueños.

Pd: En esta ocasión no hubo firma de libros ni ruego de preguntas, pero sí hubo cena por Marbella.

jueves, 24 de marzo de 2022

Calima

Decían en los medios de comunicación que llegaba flotando en suspensión, traída por un viento sahariano y que era un fenómeno meteorológico conocido como calima. La atmósfera adquirió un color anaranjado, como si una especie de polvo de ladrillo flotara en el aire, un tono semejante a las pistas de tenis de tierra batida donde tanto ha campeado Rafa Nadal. 

Lo cierto es que ya habíamos vivido con anterioridad el oscurecer de los días por efecto de cenizas de un incendio, pero no recuerdo haberme visto en una semejante.  La luz quedó ensombrecida y la apariencia era como de alucinación marciana, un color anaranjado lo envolvía todo. Salir a la calle, decían, era peligroso, porque respirar este aire polvoriento era dañino para nuestros pulmones, pero lo que de verdad molestaba era la sequedad en los ojos y la garganta. Por mucho que pestañeáramos y lleváramos la boca cerrada no lo podíamos impedir. La calima te cegaba y te resecaba la garganta.

Evitabas salir si no había más remedio. Caminar se convertía en una acción dificultosa, pero ir en coche no lo era menos, la vista no alcazaba mucho por delante del cristal, era como una niebla intensa de arena que se te metía por todas partes, lo ensuciaba todo. Cada ventana, cada puerta, estaba cerrada a cal y canto. Las fachadas de las viviendas quedaron coloreadas de ese tono ocre, apagado. Absolutamente todo quedó cubierto por una capa terrosa que tardará días, o incluso meses en desaparecer. 

 

martes, 22 de marzo de 2022

Indignación - Philip Roth

Di positivo en Covid, me tocaba quedarme en casa durante una semana por prescripción sanitaria. Iba a tener tiempo para descansar, dormir, pero también para leer, así que decidí comenzar un libro y quería que fuese algo ameno, a ser posible corto. Me decidí por Indignación de Philip Roth, que aunque no es un autor, digamos ligero, sí suele ser divertido. Me apetecía. El libro llevaba por casa acumulando suficiente polvo como para que le llegara su hora.

El libro cuenta la historia de un joven judío de Newark que decide trasladarse a una universidad de Ohio, en realidad, para distanciarse así de un padre aprensivo y una familia reprimida. Allí intentará adaptarse a una sociedad muy distinta de la que él conoce. Sus experiencias allí le harán enfrentarse con sus propios problemas morales, conocerá el sexo, la libertad y los problemas políticos. Todo siempre aderezado de un buen puñado de humor.

Como curiosidad diré que el libro comienza: "El 25 de junio de 1950, unos dos meses y medio después de que las bien adiestradas divisiones de Corea del Norte, ..." que coincide con la fecha de mi cumpleaños, aunque años antes de que yo naciera. Una curiosa coincidencia que me agradó.

No es el mejor libro que he leído del autor norteamericano, pero sí que encierra la mayoría de los temas principales de las novelas de Philip Roth.