domingo, 8 de septiembre de 2013

Una Duvel

Les he contado varias veces en este blog que hace un par de veranos estuve junto con mi señora en Lovaina o Leuven -como la nombran allá en flandes- y les conté que visité su Universidad fundada en 1425 y su esplendorosa biblioteca, y que me quedé encantado con el maravilloso edificio del Ayuntamiento, verdaderamente admirable -en serio, no pasen cerca sin ir a contemplarlo-. Y también me hice fotos en la Grote Markt, y junto a la estatua de Eramos de Rotterdam y paseé por sus calles intrincadas y finalmente paramos a descansar en la Oude Markt, o Plaza Vieja, en una terraza preciosa donde disfrutamos del extraordinario ambiente universitario que se respiraba. Y como no podía ser de otra forma me pedí un par de cervezas belgas, la primera fue una Keizersberg Blond (que ya presenté en el blog), y la segunda fue una Duvel, que es una estupenda cerveza que me ayudó a acompañar un plato típico de la región.

La cerveza Duvel es un clásico dentro de las cervezas belgas de alta fermentación y está en casi todas las cartas de cervezas. Se sirve en vaso ancho con mucha curva, donde la espuma se mantiene prolongadamente, la espuma es además de un blanco níveo, muy menuda, persistente y abundante. El sabor es rico y suave, aunque el 8.5 % de alcohol se hace notar en el paladar desde el primer sorbo. Desde aquel día la cerveza Duvel, con botellín de corta estatura pero de curvas irresistibles, merodea por mi frigorífico más que de vez en cuando. Pídanse una Duvel y den un gusto al paladar.


Pd: Esta fue la cerveza que traje de regalo a mis familiares.

No hay comentarios: