En esta ocasión ellos marcharon primero. Célia, Alicia, Florent, Magali y Olivier los esperaban allí. Los recogieron en el aeropuerto de Orly, y seguidamente tiraron para Rouen, donde la familia francesa tiene su vivienda. Siempre les tienen preparados un montón de actividades. En esta ocasión visitaron París -algo que no les importa visitar-, hacerse fotos con la Torre Eiffel nunca está de más y como el acuario que está bastante cercano también lo visitaron.
Durante su estancia en Rouen, se daba la casualidad de que el Tour de France, pasaba por allí, así que fueron a verlo pasar. Llevaron hasta una pancarta, y gracias a él Sofía consiguió una camiseta.
Una semana pasa volando, y como a veces no sólo vuela el tiempo, así regresaron Sofía y Miguel acompañados de Alicia, Florent -que venía a nuestra casa por primera vez- y Magali, que quiso venir a acompañarlos.
Los recibimos en el aeropuerto pero como todos juntos somos siete, Pepi y Magali fueron en tren mientras yo llevé los niños a casa y seguidamente fui a recogerlas a la estación. Como llegaron prácticamente a la hora de la cena, decidimos ir a la pizzería cerca de casa. También se unió a nosotros Claudia -la novia de Miguel-.
El primer día era viernes y claro, me toca trabajar, así que bajaron a tomar churros cerca de mi trabajo y así pude unirme a ellos. Miguel tampoco pudo venir porque ya se unió al campus de fútbol donde trabaja como monitos. Luego siguieron hacia el castillo de Fuengirola, por el paseo marítimo e incluso fueron al centro comercial. A la vuelta en casa, Pepi preparó una arroz estupendo. Después de la comida llevamos a Magali al aeropuerto donde regresaría a París y nosotros fuimos con los niños a la playa.
Al día siguiente, sábado, Alicia, Florent, Miguel y Claudia, Sofía e Ignacio junto con Pepi fueron al Parque Acuático. Echaron todo el día. Incluso comieron allí, porque Pepi preparó unos bocadillos estupendos de tortilla de patatas. La cena la hicimo picando en casa porque ya venían muertos de cansancio.
El lunes, después de un fin de semana tan intenso, durmieron hasta tarde, Pepi no quiso despertarlos porque no tenían prisa. Comieron en casa y por la tarde fueron a la playa a echar la tarde y hasta la noche porque pidieron pizza a la playa y allí cenaron. Hizo un día de playa estupendo.
La playa cansa mucho. Doy fe. Es curioso, no haces otra cosa que estar tumbado y darte un remojón pero cuando llegas a casa el sol te ha cargado de energía, pero al mismo tiempo te ha dejado tieso. Así que por la mañana descansaron, comimos en casa y por la tarde fuimos de paseo turístico a Málaga. Se apuntaron Ignacio y Claudia y ya éramos un grupo de ocho. Paseamos por el centro, dimos unas cuantas vueltas por Málaga, enseñándoles la zona más monumental y cenamos en Casa Lola que es un sitio que gusta mucho a Pepi, porque a ella lo que más le gusta es picar.
El último día de su estancia en casa volvimos a una de las cosas que más ha gustado a Alicia, los churros con chocolate. A mí me tocó trabajar y a Miguel también en el campus, y Sofía alguna clase en casa. Almorzamos en casa y justo después tiramos para el aeropuerto. Fueron unos días intensos y lo pasamos genial. Yo creo que ellos también, es una experiencia que imagino que nunca olvidarán.
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