miércoles, 30 de julio de 2025

Prodigy en el Marenostrum

Un día después de ver a Lionel Richie en el Marenostrum de Fuengirola fui a ver a The Prodigy. Único concierto en Andalucía. La antítesis uno del otro. El de Lionel Richie fue un concierto de canciones de amor, con letras llena de te quieros, baladas y melodías al piano. En general muchas canciones para bailar abrazados. The Prodigy, música para saltar y yo diría que alejados, mucho bitch y más aún motherfuckers. Músicas para distintos momentos.

La mayor diferencia se vio en el público. Dos ambientes completamente distintos. En el primero la edad media superaba -diría- mi edad. Se podía ver a tres generaciones compartiendo recinto. Algunas abuelas con sus hijas y sus nietas. La gente vestida de gala, casi como si fuesen a una comunión. Muchos vestidos largos para ellas y mucha camisa de marca para ellos. Muchas señoras -me pareció- pasaron la tarde en la peluquería. Un suave olor a lavanda y jazmín se desplegaba por la grada. En cambio, con The Prodigy, mucho público masculino con y sin camiseta y con bermudas, muchos parecían que venían directamente de la playa. Algunos pelos de colores, y mucha gente joven. Me sorprendió que hubiera tanta gente joven. El cartel agotado. 18000 personas en total. El olor era un extraño cruce entre polvo levantado del suelo por los saltos, sudor y marihuana. He de decir que me siento a gusto en los dos ambientes.  Sin problemas. Vivir y dejar vivir. Yo voy a lo que voy. A escuchar música en directo.

Sin Keith Flint, The Prodigy no son lo mismo. La temprana muerte del de Essex a los 45 años dejó al mundo del rock electrónico sin una de sus piezas sobresalientes. Aún así Liam Howlett sigue a los teclados y Maxim Reality sigue poseyendo una voz contundente y vigorosa. 

El concierto empezó a saco. Comenzaron con Voodoo People y Omen. La fiesta estaba servida. Firestarter fue muy celebrada, como Poison y Breath, con la que acabaron el set. Smack my bitch up fue el inicio de los bises y fue una absoluta locura. ¡No había manera de no contagiarse de la locura colectiva! Fue un concierto intenso pero algo corto. Una hora y cuarto más o menos.

Al acabar hubo un curioso espectáculo con 150 drones sobre la playa del castillo. No hizo viento y finalmente se pudo llevar a cabo. Estuvo curioso. Supuso mi primer espectáculo de drones.

Pd: Llegué al concierto algo justo, pues regresaba desde Marbella de ver el segundo partido de pretemporada del Málaga CF, contra el Almería. Ganamos 2-1. Fue acabar el partido volando, llegar a casa, cambiarme y Pepi me acercó al recinto. El estrés de espectáculos. Problemas del primer mundo.

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