lunes, 21 de julio de 2025

Historia menor de Grecia - Pedro Olalla

Siempre me he sentido atraído por la Historia, en especial por la Historia Occidental, que es la que me pilla más a primera mano. La invención de la escritura, la civilización egipcia, la democracia ateniense, el Imperio romano, las cruzadas, el Imperio bizantino, la caída de Constantinopla, el descubrimiento de América, el Imperio español, la revolución francesa, las Guerras Napoleónicas o las Guerras Mundiales... miles de historias apasionantes, llenas de aventuras, sangre y muerte, pero también de dicha, amor y pasión. Las pequeñas historias de la historia son el aderezo de las grandes historias. La chicha como diría mi madre. No hay gran historia sin la suma de muchas pequeñas historias.

La base fundamental de esas pequeñas historias es el individuo. Y la historia en general se crea con acciones de los individuos como sociedad. Los cimientos de la Historia son, en muchos casos, las consecuencias o las reacciones de sentimientos básicos en el ser humano. El amor, la venganza, la ambición son tan naturales en el ser humano como la vida y la muerte. Los avances sociales son repercusiones de esta búsqueda innata en el individuo, como pueden ser la búsqueda de la felicidad o la necesidad de libertad.

El hambre nos ha hecho avanzar más como sociedad que la gula. Una personalidad obstinada puede llevar a las personas tanto al éxito como a la tumba. El carácter, la singularidad del individuo es la chispa, que en ocasiones se apaga en el primer soplo y en otras resiste una gran ventisca. Los adelantos sociales han ido llegando con victorias pero también con derrotas, con pasos hacia adelante y saltos hacia atrás. Los avances científicos y los descubrimientos también han marcado puntos de inflexión en la línea de la historia.

¿Somos una mejor sociedad que la que contemporanea del imperio romano? Sin duda. ¿Hemos cambiado tanto en realidad? ¿Dos mil años de evolución han supuesto un cambio tan grande? Ciertamente hay muchísimos cambios. Nos desplazamos en aviones o coches, tenemos televisión y circo. La alimentación es más variada pero también con más insecticidas. La manera de vestir han cambiado en muchísimos aspectos, pero en lo esencial, no hay tanta diferencia. Los seres humanos seguimos buscando la felicidad y el bienestar diario con el sudor de nuestra frente. Sí, existen millones de diferencias en calidad de vida, en nuestro quehacer diario, pero el individuo como tal, no ha cambiado tanto. Puede que seamos más tolerantes,  puede que incluso más democráticos, pero en esencia no creo que hayamos avanzado gran cosa. 

En este libro de Pedro Olalla se cuentan pequeñas historias que sirvieron para crear la gran Historia de Grecia. A mí me gustó mucho. Un libro que leí en un alto porcentaje en la playa de Fuengirola.


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