martes, 29 de julio de 2025

Lionel Richie en el Marenostrum

Uno de los vinilos que más quemé en casa de mis padre fue el Back to front de Lionel Richie. No fue el que más porque el Bad y el Thriller de Michael Jackson se llevaron la palma seguro. Pero éste de Lionel Richie y el Greatest Hits de Leonard Cohen copaban mis horas de nostalgia y no anduvieron muy lejos.

A las letras de esos discos les debo mucho del inglés que he aprendido en mi vida. Recuerdo ponerme con los auriculares a escuchar los discos, con las letras y con el diccionario al lado. Si el disco venía acompañado con las letras era un plus importante a la hora de comprarlo.

En aquellos años las canciones de Lionel Richie me parecían el sumun del romanticismo. Me sabía sus letras de pe a pa. No sabría decir la de veces que escuché ese disco, pero muchísimas. No teníamos muchas otras posibilidades. Aún no existía Internet, ni Spotify y aparte de la radio, casi no existía otra forma de escuchar música si no te dejabas tu dinero comprando un cd,  vinilo o un casete. Hablamos de finales de los ochenta y primero de los noventa.

Si querías profundizar en la discografía de un cantante o una banda, era prácticamente imposible hacerlo si no aflojabas la cartera. En la radio sonaba el single que estuviera en ese momento y como mucho uno de sus temas clásicos. En aquellos momentos hubiera vendido todos mis discos por ir a verlo en concierto, pero no vino.

Muchos años después, en 2015, Lionel Richie vino a cantar al Starlite de Marbella. Los precios en Marbella son una cosa loca. Sencillamente prohibitivos. Imposible.

Ocho años más tarde regresó al Starlite pero otra vez con altos precios, y aunque más de una vez he pagado esos precios por conciertos, pocos días después de Lionel Richie venía también al Starlite de Marbella, Norah Jones. Tuve que elegir. Y en ese momento yo estaba perdidamente enamorado de la voz de la cantante estadounidense. Además ese verano lo llevaba cargado de conciertos y actividades. Para empezar pocos días antes celebré mi 50 cumpleaños. Así que otra vez lo dejé pasar.

Pero este año no sólo vino, si no que vino al Marenostrum de Fuengirola. Más cerca imposible. Lo estuvimos valorando y como parecía que no se iba a llenar, decidimos esperar por si encontrábamos algunas entradas bajadas de precio en reventa. Eran más de 100€ por cabeza y todo lo que pudiéramos bajar de ese precio bienvenido fuese. Pero sorpresas te da la vida, pocos días antes del concierto me ofrecieron un par de entradas gratuitas.  Vaya alegría. ¡Gracias Rafa! Por fin se hizo posible.

He de decir que Lionel Richie, con sus recién cumplidos 76 años, se mantenía en forma y aunque la voz no estará en su mejor momento, yo le pondría un notable sin problemas. Su concierto supuso una especie de celebración nostálgica. 

Comenzó -como no podía ser de otra forma- con su enorme éxito Hello, que enganchó al público desde el mismo inicio. Canciones como Easy, Penny Lover, Stuck on you, Three times a lady o Truly fueron completando el setlist con un sonido estupendo.

Una de las canciones que más íntimamente está ligada a mi vida es su tema a dúo con Diana Ross. Endless love, que fue el tema que Pepi y yo bailamos en nuestra boda. Siempre hemos asegurado que es nuestra canción. Fue un poco decepcionante porque no la cantó entera, ya que vino sin Diana Ross ni nadie que la sustituyese. Aún así fue un momento mágico para nosotros.

Dancing on the ceiling nos hizo bailar con un moderno y acertado espectáculo de luces que lo acompañó durante todo el concierto. No me lo esperaba. Say you, Say me sonó de maravilla. We are the world fue un estupendo fin de fiesta y así terminó el concierto. Pero quedaba una sorpresa más. El de Alabama todavía regresó en el bis para cantar All night long, uno de sus temas más reconocidos que supuso una acertada despedida de concierto. Creo que todo el mundo salió muy contento del concierto.

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