domingo, 15 de marzo de 2015

Arte callejero 31

Los que de vez en cuando se dejan caer por este blog ya sabrán que soy aficionado al arte en general, y que de vez en cuando suelo colocar una entrada relativa al tema. En muchas ocasiones ese arte llega presentado como una interpretación al aire libre, o en un lienzo,  en una máscara africana, como una canción, un poema o sobre el inmenso lienzo de una pared de un edificio. Los graffitis, según mi criterio, pueden mejorar una ciudad, o un barrio, o incluso la esquina de un parque. La idea es proporcionar algo distinto. A veces ese algo distinto es una idea original, o a veces inesperada, o simplemente dar luz y color a un entorno gris y nublado.

La semana pasada bajando al centro desde el colegio de mis niños corté camino por el Boquetillo y me encontré con un inmenso graffiti que ocupa dos amplias fachadas. El graffiti mejora claramente la vista y además encaja perfectamente con el espíritu del barrio, muy afín al mar, pues el Boquetillo tradicionalmente ha sido un barrio de pescadores.

Esa misma tarde tuve la oportunidad de llevar a mi chico a jugar un partido de fútbol en el estadio Elola y desde las gradas se pueden ver los graffitis perfectamente. Un verdadero viento fresco marino para los ojos.


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