viernes, 30 de enero de 2015

El aprendizaje paradójico

Pedir perdón a un niño de seis años es lo más sencillo y lo más complicado del mundo. Lo más sencillo porque sin duda te va a perdonar, y seguidamente te abraza con sus pequeños brazos y hasta te da besos de alegría. Lo más complicado porque cuesta admitirle a un niño de 6 años que uno se ha equivocado, o mejor dicho, cuesta asumir, delante de un niño de seis años, que uno se ha equivocado, y más si ese niño es tu hijo al que se supone que estás enseñando, y que eres, o debes ser, un ejemplo de comportamiento.

Pedirle perdón a un hijo de seis años es un acto de humildad y al mismo tiempo de madurez, tan valioso como enseñanza para él como para uno, pero servirá de poco si a partir de ese momento el error se sigue cometiendo. Hay que aprender de los errores, y más aún de aquellos que sirven para asentar una enseñanza. El arrepentimiento debe estar secundado por un acto de recapacitación  y de un cambio inequívoco de actitud.

Un niño comprenderá mejor las cosas si se le explica y se le hace razonar que si se le exigen comportamientos porque sí, porque lo digo yo, pero al mismo tiempo en el proceso  de asimilación de conceptos, cuando el niño está adquiriendo conocimientos, o actitudes de comportamiento, hay que ser inflexibles, porque los niños huelen la sangre y ven un haz de luz por el más nimio hueco que exista, incluso cuando este resquicio no existe. Los niños tienen una gran imaginación. Si ellos ven que dudamos, o que cambiamos de parecer, o que decimos una cosa pero luego hacemos la otra, entonces, ellos pasarán más tiempo en intentar averiguar si hay una escapatoria, o si pueden hacernos cambiar de idea, que en preocuparse en hacer las cosas bien.

Además hay que tener presente que los niños no son máquinas y que hay niños que aprenden a la primera, otros a la segunda y la mayoría necesitarán muchas más repeticiones.

Pero lo más curioso y paradójico de todo esto es que los padres, lo queramos o no, aprendemos al mismo  tiempo que enseñamos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente

Anónimo dijo...

Arriba el cruz azul