domingo, 5 de octubre de 2008

La despedida de Osorio

Ya me han llegado, por fin, directamente desde el inconfundible objetivo y punto de vista de Marino unas estupendas y deseadas fotos de la despedida de Manolo Osorio -cateto por un día-. Comparto sólo algunas de ellas que espero sean de su baboso agrado.

Manolo llegó a la despedida puntualmente sabiendo que sus amigos le iban a proponer cumplir un objetivo. Tendría que cuidar toda la noche de su nueva compañera la oveja Dolly. Regalo de todos sus amigos. Y con ese solo propósito Manolo se adentró en la negra ciudad. Un rato más tarde tras unos sabrosos víveres y unos deliciosos brebajes y junto a su ya inseparable ovejita Dolly, Manolo se encontró en medio de un salón con los ojos vendados, sintiéndose a solas y comprendiendo que aquello sería una prueba. Y así fue, y cuando le quitaron la venda resultó que le habían cambiado su blanquita ovejita Dolly por una hembra morena de la ciudad... pobre Manolo.

Resultó que la morena no era tan mala como parecía, pero Manolo supo desde el primer momento que todo era una dura prueba que sus amigos le estaban poniendo, en esos pensamientos estaba Manolo mientras la revoltosa y nerviosa morena para que Manolo no echara mucho de menos a su ovejita adoptó la posición comúnmente conocida por perrito con la bonita intención de hacer olvidar a Manolo su profunda amargura en su corta estancia en la ciudad.

La joven muy comprensiva como comprobaba que Manolo no se consolaba fácilmente y que llegó incluso a sentirse descompuesto intentó quitarle el cinturón que tanto le apretaba sus adentros a lo que Manolo decididamente se negó, rechazando quedarse con el culo al aire, pues hombre de boina y bastón nunca pierde el pantalón. Y así fue como Manolo fue poco a poco demostrando su hombría y buenas intenciones. Pues lejos de abandonar el propósito que sus amigos le habían encargado, encarecidamente Manolo demostró que sólo tenía ojos para su blanquita pequeñita y dulce ovejita Dolly.

La joven moza parecía estar desesperada ante la intensa amargura que embargaba a Manolo, por eso decidió taparle los ojos y susurrarle dulces balidos a los oídos haciéndose pasar por ovejita, intentando así que Manolo se confundiera y se dejara llevar pensando que era su linda Dolly. Pero Manolo supo muy bien distinguir la diferencia entre la hembra del carnero y la candorosa mujer de moreno de piel de toro que le agarró las manos intentando consolarle para que olvidara por fin a Dolly. No hubo manera. Manolo podía palpar la diferencia. La gran diferencia.

El bonachón de Manolo, separado a la fuerza de su blanquita Dolly, no permitiría que le cambiaran gato por liebre, o peor aún, ovejita por morenita. Y así fue el pobre de Manolo superando una y otra vez las tentaciones y duras pruebas que sus amigotes le tenían preparadas. Hasta que por fin le devolvieron su ovejita, rechazando de pleno aquella libertina hembra, morena y lujuriosa con espasmódicos movimientos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

jajajajaja!!! Sí señor, eso es una buena narración de la parte más "caliente" de la noche... en fin, parece que la hembra tenía ganas de juerga pero que el pobre Osorio se cortó un poco...

Seguro que lo pasásteis en grande.