viernes, 23 de noviembre de 2012

Nunca

El que escribe en este blog tiene la peculiaridad de pesar más de noventa y cinco kilos, de dejar volar la imaginación más tiempo de lo aconsejable, amar un café por la mañana o una cerveza al mediodía, pero también de sentirse poco religioso, menos creyente y absolutamente ausente de fe, pero sin embargo, por otra parte, tiene un fe ciega, extremadamente enérgica, en las posibilidades y las probabilidades de vivir. En la fortuna de sobrevivir.


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