La séptima entrega de la saga de James Bond se estrenó con el regreso de su actor protagonista original, Sean Connery. El actor que lo sustituyó en la entrega anterior, George Lazenby, sólo ha durado una entrega. También se vuelve a contar con Guy Hamilton, el director de la tercera entrega (James Bond contra Goldfinger), así como con la cantante británica Shirley Bassey para la música del tema principal.
Es una película de ritmo frenético, donde no faltan lujo y acción, Las Vegas, Ámsterdam, los hangares de Luftansa en Francfurt son algunas de las ubicaciones donde se grabaron las escenas de la película. No faltaron varios hoteles de Las Vegas, como son el Tropicana o el Hilton o incluso la casa del actor Kirk Douglas que parece que fue usada en la filmación.
Es posible, a mi juicio, que sea una de las más humorísticas James Bond de todas. Ah, y antes de terminar, recordar que también Shirley Bassey se encargó del tema original principal de la película: Diamonds are forever.
El presupuesto según leo alcanzó los $7.2 M y la recaudación ascendió a $116 M, lo que da cuenta del éxito comercial de esta entrega de la saga de James Bond. Y de lo rentable que suelen salir las películas del famoso agente secreto.
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