lunes, 30 de junio de 2025

Una nueva temporada

Vine no hace mucho en este blog a comentar que salvamos la temporada en la Liga Hypermotion con algo de apuro. No en el último minuto, ni siquiera en el último partido. Matemáticamente -si no recuerdo mal-fue en la victoria en casa contra el Sporting por 2-1 en la jornada 40. Con dos jornadas de antelación.

Tras las dos victorias en casa frente al Castellón y el Granada, fuimos a Elda, y perdimos contra el Eldense -que era rival directo por la salvación- por 1-0. Luego ganamos al Sporting y seguidamente perdimos con un lanzado Elche que ascendió a primera división. Nos despedimos en casa contra el Burgos con un empate a dos que no nos dejó muy mal sabor de boca porque en el minuto 80 íbamos perdiendo 0-2. Pero en dos minutos empatamos el partido e incluso tuvimos alguna que otra ocasión para remontar el partido.  Al menos fue un partido entretenido pasa acabar la temporada.

Ahora llega un largo verano. Acabada la liga a finales de mayo y sin vuelta prevista hasta mediados de agosto es el tiempo de los representantes y los cambios de cromos. El tiempo para la preparación y para poner la base de lo que está por venir, que aunque es imposible conocer a ciencia cierta, sí que si se hacen las cosas bien, pues tal vez, se consiga el objetivo.

En el horizonte varias renovaciones pendientes y algún jugador al que se le abría la puerta. El primero en salir fue Kevin Medina al Córdoba. Lo cierto es que yo esperaba más continuidad de Kevin que si técnicamente es sobresaliente, su actitud y su disposición para retener la pelota a veces exasperaba. Y echar una mano en la recuperación de balón no es su fuerte. Aunque tiene sus días. Suena que va a venir el malagueño Joaquín Muñoz libre desde el Huesca. Sería un buen fichaje, creo yo.

Antoñito Cordero se marchó gratis al Newcastle, que probablemente lo ceda. Y ahora estamos pendientes en este hastío soleado de que podamos fichar jugadores que lo reemplacen. Por si acaso, en mi casa, y en mi familia pusimos nuestro granito de arena comprando la nueva camiseta. Todo sea por ayudar. Que no se diga. El carnet es innegociable. Ya estamos deseando que comience la próxima temporada.


domingo, 29 de junio de 2025

Nikki Hill en el Teatro Cervantes

En cuanto vi que Nikki Hill venía a Málaga a ofrecer un concierto, supe que era un evento que no me quería perder. La anterior ocasión en mi ciudad fue en 2022 cuando actuaron en el Andalucía Big Festival, y aunque yo asistí a ese festival, su concierto se solapaba -creo recordar- con Los Planetas, que es donde quería ir la mayoría de mis acompañantes, así que como también me gusta la banda granadina, me perdí a la banda americana. Una pequeña espinita me quedó aquel día. Suelo acudir a los que creo que son más complicados de ver, pero tampoco había visto a Los Planetas en un festival y bueno, en los dos no podía estar.

Así que ahora su concierto en Málaga era prioritario, pues aunque ya los he visto en directo, y la espinita ya no me la iba a poder sacar, porque lo que me perdí ya me lo perdí. Sí que no quería volver a perdérmelos por segunda ocasión.

En 2019 Rafa y yo fuimos a Granada para verlos tocar en la sala El Tren. Y la verdad es que fue un conciertazo. Lo pasamos estupendamente. Tengo muy buen recuerdo de aquel concierto.

He de decir de antemano que el Teatro Cervantes, que es probablemente el recinto en el que más conciertos he visto en mi vida, no me parecía una opción muy acertada. Nikki Hill son una banda para verlos con una cervecita en la mano y especialmente de pie, donde uno puede mover el esqueleto aunque sea sólo para llevar el ritmo. Pero bueno, si había que verlos encorsetados en una butaca del patio de butacas del teatro, se veía.

La banda la componían Hikki Hill a la voz,  Matt Hill, su marido, a la guitarra, Laura Chávez a la guitarra, y Nick Gaitán al bajo y Marty Dodson a la batería. Que es exactamente la misma formación con la que los vi en Granada.

El sonido fue formidable y ellos son una banda que se manejan en directo como pez en el agua. La energía y la desgarradora voz de Nikki, los pegadizos riffs de Matt, el saber estar de Gaitán, el ritmo preciso de Dodson y las entradas y salidas con la guitarra de Laura son maravillosas. En conjunto son una banda carne de directo.

Tocaron canciones de su disco por venir. Yo creo que un total de siete temas, además de canciones de sus anteriores discos y un par de versiones. Every time I see you I go wild de Stevie Wonder y Rocker de AC/DC con la que acabaron el concierto. A ver si vienen en otra ocasión a presentar ese disco.

Como no es sencillo hacer fotos en el Teatro Cervantes, os pongo el cartel y una foto del techo de teatro, que es precioso.

jueves, 12 de junio de 2025

Las ganas - Santiago Lorenzo

Cuando hace unos años leí a Santiago Lorenzo por primera vez con su novela Los asquerosos me lo pasé muy bien. Mucho. Hacía tiempo que no me reía tanto leyendo. El humor es una de las más espléndidas y eficaces medicinas que conozco. Al menos a mí me sienta muy bien, e imagino, que como a mí, a la mayoría de las personas también, aunque sé que no todo lo que me gusta a mí le gusta al resto de los mortales, ni que lo que me sienta bien a mí, por obligación, provoca lo mismo en los demás. Pero hay cosas, no todas, que sí, que tengo en convergencia con el resto de mis congéneres. El humor -creo- es una de ellas.

Las ganas es un libro tremendamente imaginativo, como todo lo que llevo leído del autor (que tampoco es mucho). Es una historia simple y desgarradora, natural y heredera de los tiempos aislados que vivimos, en los que Benito, un hombre que puedes ver pasear en solitario dando patadas a las latas que encuentra por el camino de cualquier calle de cualquier ciudad, está deseoso de tener pareja y librarse de una vida sin calor, dedicada a su trabajo como empresario químico.

Un buen día conoce a María. Una mujer soñada para Benito, alejada de sus inventivas experiencias de de imaginaciones y proyectos en el aire. María es una mujer de carne y hueso. Todo encaja. Él está tremendamente loco por ella, ella está tremenda y alocadamente por él. Se desean, se necesitan, se aman... pero hay un pero y no es la falta de ganas. Ese pero de Benito, sin ser un defecto de María, ni una deficiencia, ni tara ni fallo, lo cambiará todo. Un pero en forma de inconveniente que alterará todos los acontecimientos convergentes en esta historia de unión tragicómica. Yo me lo pasé genial. Si quieren pasarlo bien, léanlo. 

Este es un libro que me he leído casi en su totalidad en la playa junto al mar. No es mal asunto.


miércoles, 11 de junio de 2025

Dream Theater en el Marenostrum

Se anunció que la banda estadounidense de metal progresivo Dream Theater venían al Marenostrum de Fuengirola, y aunque no son mi banda ideal, ni los sigo con apasionamiento, sí que es una banda que respeto, especialmente a su guitarrista principal John Petrucci, que está considerado por los entendidos uno de los mejores guitarristas del mundo. Es algo que no me quería perder, y mucho menos tan cerca de casa. Petrucci está incluido en el G3, o Guitar 3, en el que participan tres de los mejores guitarristas solistas del rock actual: Joe Satriani, Steve Vai y John Petrucci.

El batería Mike Portnoy, que recién regresaba a la banda tras más de una década fuera de ella, es también considerado como uno de los mejores baterías de la música. Ostenta todos los premios que un batería puede alcanzar y cada año está liderando la lista de los mejores baterías del mundo. Al bajo el introspectivo John Myung, que es, junto con John Petrucci, los dos únicos músicos que han permanecido en la banda durante toda su trayectoria, porque aunque Mike Portnoy fue batería fundador, estuvo fuera unos años. 

Completaban la banda Kevin James LaBrie, voz cantante, que no es miembro fundador pero está con la banda desde 1991 y a los teclados el siempre peculiar Jordan Rudess que aunque es el que menos tiempo lleva, está desde 1999. En definitiva es posible que sea la mejor formación histórica de la banda neoyorquina. Sobraban razones para ir a verlos en directo.

El concierto comenzó con la famosísima música de la película Psycho (Psicosis se tradujo en castellano). Una introducción para la ducha de notas que se nos venía encima. He de decir que me quedé sorprendido por el despliegue audiovisual con el que se hacían acompañar. Uno piensa que una banda de metal progresivo puede ser algo oscuro y aburrido, pero para nada fue así. Unas pantallas bien grandes que traían. El tamaño de la batería era algo digno de admirar, tres bombos y una gran cantidad de platillos, muchos colocados a baja altura (conté unos 12). Además Mr Portnoy también hacía los coros.

Es asombroso ver tocar a John Petrucci. Se planta con la típica pose con las dos piernas abiertas, pantalones ajustados, con la guitarra bien ceñida y muestra una concentración que pareciera que está operando a alguien a corazón abierto. Los cambios de ritmos, la velocidad de las notas. Sin el más mínimo fallo. Yo al menos no lo escuché, pero es que además sonaba con una nitidez extraordinaria. El dedo poniendo la posición y presión precisa en cada momento a una velocidad inusitada. Quizás su forma de tocar pierde espectacularidad plástica, pero es que Petrucci no está ahí para exhibirse o no al menos de una forma visual, sino de forma auditiva. Es un lujo verle tocar. Panic Attack sonó de maravilla. ¡Qué fuerza tiene esa canción! The Enemy Inside también sonó con una fuerza atronante.

Se despidieron con Pull me Under que es con probabilidad su canción más famosa. Dos horas de conciertos clavadas casi que a metrónomo.


miércoles, 4 de junio de 2025

Mi Selectividad

Hace muchos, muchos años en una galaxia no muy lejana yo hice en Málaga mis exámenes de selectividad. No recuerdo bien pero creo que fue en la actual Facultad de Filología Hispánicas. En ese momento aún no tenía claro lo que quería cursar en la universidad. No he tenido yo una vocación sobresaliente en mi vida. Quizás la música, y puede que mi curiosidad por la biología o los animales, pero también se me daban relativamente bien los idiomas o las matemáticas. A mi madre le hubiera gustado que yo estudiara medicina, y quizás no se me hubiera dado mal, pero no me atraía nada eso de trabajar en un hospital. Me parecía un trabajo triste y depresivo. 

Finalmente no sé muy bien por qué me apunte en Ingeniería Técnica Industrial, quizás tenía un nombre rimbombante y llamativo, quizás me pareció que eso de las estructuras sonaba bien. Siempre tuve buena visión en 3D, y eso de construir me atraía, al menos así fue con los Lego. La realidad es que no era yo muy consciente de dónde me metía. Me gustaba, pero no me encantaba, la verdad. Acabé la carrera pero antes de terminarla ya estaba trabajando en un Estudio de Arquitectura, donde el trabajo me gustaba más de lo suponía por que le veíamos en la carrera. Así que no me quejo.

De eso, digo, hace muchos, muchos años. La temible Selectividad de entonces ahora se llama PAU (Prueba de Acceso a la Universidad), aunque en estos últimos años ya le han cambiado el nombre en varias ocasiones, EBAU o EvAU. Para mí, en cualquier caso, siempre será la Selectividad.

Pero lo que venía yo a contar hoy aquí, que me pierdo en circunloquios, es que aquella lejana prueba de selectividad, a mis tiernos diecisiete años, suponía dos días de nervios y agobio, tensión y estrés de ese que te quita días de vida, en cambio, ahora, muchos, muchos años después, como mi mujer es profesora, y en ocasiones correctora de selectividad, lo veo desde el otro punto de vista. Ahora, cuando la seleccionan como correctora, tiene que ir a la localidad donde sea la prueba, siempre dentro de la provincia, y tiene incluida una habitación de hotel los días que realice la prueba. 

Así que yo la llevo, y me voy a trabajar, pero al acabar mi trabajo regreso con ella y pasamos la tarde como si estuviéramos de viaje, hacemos turismo, paseamos, incluso vamos a cenar y al día siguiente será igual. Un par de días no nos lo quita nadie. Esos días aún no le han sido entregados los exámenes de los alumnos, que además serán de otra localidad, y poco puede hacer.

De manera que la PAU me recompensa ahora por los malos ratos que me hizo pasar cuando me tocó. Nunca se sabe lo que te espera a la vuelta de la esquina. Este año le tocó Marbella, y allí que nos fuimos de turismo.