¡El fútbol puede ser maravilloso! No siempre, ni siquiera a menudo, pero de vez en cuando, es maravilloso.
El Málaga CF, mi equipo, un equipo fabricado desde la cantera, sin un presidente en funciones, con un club intervenido judicialmente, limitadísimo económicamente, en el que el Director Deportivo, Loren Juarros, por el mes de noviembre, casi en puestos de descenso tomó una complicadísima decisión y despidió a Sergio Pellicer, entrenador con el que el Málaga había ascendido a segunda división, y colocó en su cargo a un entrenador sin experiencia en categorías profesionales, Juanfran Funes, que cogió al equipo y le dio la vuelta completamente al sistema de juego. como un calcetín, que no solo creyó en su plantilla sino que lo demostró con hechos, apostando por la continuidad de unos jugadores a la que conocía perfectamente de entrenarlos años anteriores en la cantera. No pidió ni un solo fichaje para incorporar en el mercado de invierno, y siempre mantuvo una confianza plena, casi ciega, en lo que tenía en su plantilla, y tanta confianza mostraba que parecía casi una locura.
Pasado el tiempo, juez supremo que siempre quita y da razones, se ha podido comprobar que Funes llevaba razón al apostar por esa cantera de niños. Porque el Málaga es, hoy día, en su mayoría eso, un equipo de jóvenes que son de la cantera, que aman ese escudo y que su sueño era conseguir lo que han conseguido. Luego, quién sabe, se pondrán ir a otros equipos, podrán fichar en otros mercados y, en definitiva, podrán ponerse otra camiseta, pero el sueño que tenían de niños, que era ascender con el equipo de su tierra a Primera División, ya no se lo va a quitar nadie. Ya son parte de la historia del club.
Ha sido un largo camino, muy largo, que ha concluido en este mes junio, donde se han jugado los cuatro partidos de playoff. Los dos primeros contra UD Las Palmas y ahora tocaba el UD Almería.
El primer partido de la final del playoffs por el ascenso, se jugaba en casa, pues el Almería, el rival en cuestión, había quedado por encima nuestra en la clasificación. El UD Almería terminó tercero y el Málaga acabó cuarto, aunque mi opinión es que nosotros llegábamos en mejor forma, con una racha más positiva. El estadio a reventar. Las entradas agotadas en un parpadeo. Ambientazo en las gradas y en la previa, pero nada de todo eso sirve cuando el balón comienza a rodar.
El día del partido en La Rosaleda se le hizo un recibimiento al Málaga CF, como yo no recuerdo nunca. Casi no se podía dar un paso. La ciudad estaba totalmente volcada con el equipo. No recuerdo haber vivido un recibimiento así ni siquiera cuando el Málaga estaba en Champions. Es posible que ese descenso a los infiernos de la Primera Federación haya servido como agitador social, casi como toma de conciencia. Creo también que la apuesta por gente de la casa ha provocado que los aficionados nos identifiquemos más con los jugadores. Ya no son jugadores profesionales jugando al fútbol, son chavales de nuestra tierra jugando al fútbol, que no es lo mismo. El Málaga CF somos todos.
Al final, el partido fue muy igualado, y si bien pudo ganar cualquiera, creo que el Málaga lo mereció un poco más, pero tal vez el resultado final, de 0-0, era lo más justo. Mucha gente salía por las bocanas del estadio muy pesimistas, como si se hubiese dado un tropezón, y a mí el resultado no me pareció malo. Había que ir a Almería a ganar. El empate no nos valía, y en cambio, a ellos le era suficiente. Yo lo vi como algo bueno. El Málaga no sabe hacer otra cosa, sólo sabe atacar y aquellos partidos en los que, por circunstancias del partido, nos hemos visto obligados a defender un resultado, la mayoría de las ocasiones no ha salido bien. Así que yo no estaba tan descontento. Desde el minuto uno sabíamos lo que había que hacer. Nada de especulaciones.
El recibimiento del Almería a su equipo no sé cómo fue, pero sí sé que varios energúmenos arrojaron piedras sobre el autobús del equipo de la Costa del Sol rompiendo varias lunas. Ahora, con el resultado en la mano, me gusta pensar que esas pedradas, esa falta de deportividad, fue el inicio de la victoria.
Así fue, aunque al principio el equipo salió algo dubitativo, y los nervios se dejaban ver en pérdidas de balón infrecuentes. Tras el descanso el equipo fue otro. La charla e indicaciones que Funes hubiera dado a los jugadores había calado y el equipo salió atrevido y con chispa. En el minuto 65, Chupe anotó un buen gol, a pase medido de Joaquín, que puso el resultado (0-1) a favor del Málaga CF. Pocos minutos después Larrubia anotó un gol soberbio colocando una mayor distancia en el marcador. Batistao recortó distancia en el marcador pero el resultado ya fue inamovible y el Málaga se llevó la eliminatoria que le proporcionó el ascenso a Primera División.
No conseguimos entradas para ir a ver el partido en Almería, como sí conseguimos Miguel y yo para el ascenso anterior en Tarragona, pero en esta ocasión quedamos a ver el partido junto con mi hermano, en su casa. Miguel no pudo venir porque estaba en Conil con la familia de Claudia, pero tan pronto como regresaron desde allí fuimos juntos acompañados de un buen número de amigos a Málaga, para recibir a los jugadores y verlos en el balcón del Ayuntamiento de Málaga.
Los carnets de abonados de la próxima temporada en Primera División van a subir de precio, pero esta subida la voy a pagar con gusto. No es lo mismo ver partidos de segunda que de primera y eso hay que pagarlo.
La alegría que me he llevado con el Málaga estos últimos dos ascensos, no me las va a quitar nadie. Casi que diría que me compensa descender para luego ascender. Soy así. Cuando desciende, intento justificarlo pronto, le quito importancia, e intento no llevarme ni medio disgusto. Otros lo han merecido más, hemos tenido mala suerte,.... En cambio, cuando ascendemos, me llevo una explosión de satisfacción que hace que el descenso anterior haya valido la pena. Aúpa Málaga
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