domingo, 26 de abril de 2026

Los recibimientos

La segunda división es una liga loquísima y el Málaga el más loco de todos. Acabábamos de ganar al SD Huesca por un 5-3, en La Rosaleda y con esos tres puntos nos colocábamos en cuarta posición. Cuatro puntos sobre el Burgos, equipo que quedaba, en esa jornada 30, fuera del Play-Off de ascenso, y lo más importante, a un solo punto del Deportivo de La Coruña, que ocupaba la segunda posición, empatado a puntos con el UD Almería, que ofrece acceso directo a primera división. El sueño al alcance de un partido.

Tocaba desplazarse a una plaza nunca sencilla como es la del Cádiz CF., que si bien en esos momentos estaba a siete puntos del descenso, no disfrutaban de una posición holgada en la clasificación. A priori iba a ser lo que se conoce un derbi andaluz a cara de perro. Pero como el fútbol en muchas ocasiones se empeña en hacer justo lo contrario a lo que se espera, resultó que en el minuto 22, en una contra, desde fuera del área y con la pierna izquierda, Chupe, colocó el balón cruzado ajustado al palo izquierdo de la meta del portero, 0-1. Cinco minutos después el Málaga pudo ampliar el resultado pues Joaquín lanzó al palo una jugada a la contra, pero en el minuto 34, otra vez Chupe, tras luchar un balón, dentro del área, entre dos jugadores cadistas, consiguió hacerse un hueco y anotó haciéndole imposible al portero detener el balón, 0-2. Así se llegó al descanso, y todos los planes, los ajustes que el entrenador del Cádiz, Sergio González pudo hacer, no sirvieron de nada porque en el primer minuto de la segunda parte, Dani Lorenzo anotó el tercero y definitivo 0-3. Pudo ser una goleada de escándalo.

En el siguiente partido en La Rosaleda, contra el CD Leganés, equipo situado justo debajo del Cádiz, en la parte baja de la clasificación, se esperaba un partido en el que el Málaga debería asegurar los tres puntos, como siempre ocurre en casa, pero especialmente más en este tramo casi definitivo de la temporada. Nos faltaban Dotor por lesión y Adrián Niño, convocado con la Selección Nacional sub-21 El partido comenzó con dos grandes paradas casi en la línea de gol por parte del cancerbero pepinero, Juan Soriano, exmalaguista. Un tiro se fue alto por poco. Una contra casi perfecta salió junto al palo en el último minuto de la primera parte. En la continuación todo siguió igual. El Málaga asediaba pero no marcaba. Toda la puntería que se mostró en Cádiz se había esfumado. Al borde del minuto 60, Dani Lorenzo tiró al larguero. La suerte no parecía estar de nuestro lado. Juan Soriano seguía sacando todo lo que iba entre los tres palos y por eso fue el jugador del partido y simplemente no era el día. 0-0.

Jornada 33, tocaba partido internacional, pues nos desplazábamos al  Encamp, donde juega como local el FC Andorra, que venía de golear a la Cultural Leonesa por 0-4. Nos recibían colocados en la media tabla, lo que a mi parecer hace que estos  equipos despreocupados sean muy peligrosos, aunque también algo inconstantes o impredecibles. Y más teniendo en cuenta que era una jornada entre semana, con lo que se suponía que habría un buen puñado de cambios en el once titular, como así fue. Además, por si no fuese suficiente, llovía. En cambio, en la mitad de la primera parte, cuando el partido estaba más dormido, en un saque de esquina, Murillo remató solo, con el pie a la red. 0-1. Al borde del descanso, penalti claro sobre Joaquín, al que pisaron en el gemelo, que como Chupe estaba en el banquillo, Eneko Jauregi se encargó de tirarlo y marcar. 0-2. Descanso. Todo parecía bien encarrilado.

En el campo comenzó a caer agua agua nieve. Se inició la segunda parte  y a los 5 minutos en un centro profundo del extremo derecho del Andorra, lo remató de cabeza algo forzado Cerdà a la red, 1-2. Mal arranque, pero todavía estaba por llegar lo peor. Cinco minutos después, en un mal despeje de Alfonso Herrero en un corner, otra vez Cerdà, esta vez con el pie, empató el partido. Pero el Málaga, lejos de hundirse, se rehizo y un tiro de Dani Sánchez desde fuera del área se estrelló en el larguero. La suerte sigue sin estar con nosotros. Y quedando 10 minutos en una jugada del Andorra, se adelantan en el marcador. 3-2. Vaya desastre. Larrubia, un minuto después aún tuvo tiempo de empatar el partido con un tiro a la escuadra de la portería en la que Owono se lució con un paradón. La parada del partido. Pero en el córner Montero, en el segundo palo de cabeza, consiguió el empate final. ¡Vaya partido loco! Pero segundo empate consecutivo.

La siguiente jornada, habría que disputar un segundo partido consecutivo fuera de casa, nada menos que en campo del RC Deportivo de La Coruña. Estaba claro que no era nuestra parte sencilla del calendario. A pesar de estos dos partidos con empates consecutivos, manteníamos la cuarta posición, aunque ahora el Deportivo estaba en posición de ascenso directo pero tan sólo a tres puntos. Partido vital, y manteníamos la baja por tercer partido consecutivo de Carlos Dotor, jugador que estaba rayando a muy alto nivel. 

En la primera parte el Málaga salió algo tímido y apenas inquietó al equipo coruñés, y ellos mostraron más peligro pero poca efectividad. Alfonso Herrero y su punto de mira desatinado fueron suficientes  para que el marcador no se moviera. La segunda parte fue otra cosa. El Deportivo comenzó con ganas y tuvo un par de buenas ocasiones, pero el Málaga a mediados de la segunda parte, de las botas de Joaquin, tras un leve toque en un jugador deportivista, estrello el balón en la cruceta. De nuevo la suerte no estaba de nuestro lado. En la contra de ese córner, con un pase fabuloso de Altimira, Mulattieri anotó el primer gol 1-0. Pero pocos minutos después tras una larga carrera de Dorrio y un centro a Chupe, le hicieron un claro penalti que nadie sabe por qué no pitó. No teníamos la suerte ni los árbitros a nuestro favor.  Adrián Niño, en otro córner, con un remate colocado anotó el definitivo gol del empate 1-1. Los tres partidos sin Dotor, tres empates.

Días después el CTA, Comité Técnico de Árbitros, reconoció que se debió pitar el penalti. ¿Sirve ya de algo? El resultado, tercer empate consecutivo.

El siguiente partido no iba a ser de relajación. Llegaba a La Rosaleda la UD Las Palmas, empatada a 57 puntos con el Málaga, al igual que el Castellón y el Burgos. Llegamos al partido, además, con las bajas de Larrubia, por un pisotón, Dani Lorenzo e Izán Merino por acumulación de tarjetas. Al menos recuperábamos a Dotor.

Las Palmas comenzó dando un susto con un disparo de Jesé que salió lamiendo la cepa del poste. Pocos minutos después, Chupe, en una jugada individual, con pisada de balón dentro del área, también estuvo a punto de marcar. Pero fue Murillo, en la segunda parte, al cuarto de hora, que remató un cabezazo junto al punto de penalti que entró por la escuadra, 1-0. En la siguiente jugada, Joaquín, tras robar el balón, y con un gran recorte, ajustó un gran tiro haciéndolo inalcanzable para el portero, 2-0. Las Palmas reaccionó e incluso al borde del pitido final un tiro rozó el palo, pero ya no se movió el marcador. Resultado importantísimo contra un rival directo y vuelta a encontrarnos con la victoria.

 La siguiente salida era de traca. A campo del UD Almería. Nosotros cuartos, ellos terceros. Un punto por encima nuestra. Tres puntos por detrás nuestra, en séptima posición y fuera de las plazas de Play-Off, Las Palmas. Si te duermes dos jornadas te pasa el pelotón. Larrubia lesionado y Dani Lorenzo también. Dos bajas importantes.

Comenzó el partido y parecía que nadie quería dar un paso adelante. El Almería tuvo algún acercamiento pero los dos equipos dejaron todo el zumo para la segunda parte. En el minuto 50, Embarba recogió un balón atrás de Miguel de la Fuente y anotó al primer toque, 1-0. Este gol espabiló al Málaga que dispuso de un par de claras oportunidades que desbarató el portero con dos grandes intervenciones, pero en una jugada absurda, otra vez Embarba cazó un balón dentro del área y logró el 2-0. Este gol hubiese hundido a cualquier equipo. Perdiendo por dos goles, fuera de casa, contra un rival experimentado y con menos de media hora por delante. Pero no fue así, Adrián Niño en un soberbio zapatazo anotó desde tiro lejano, 2-1. Y por si fuese poco, en el minuto 84, Haitam, que acababa de entrar dos minutos antes, en jugada personal, desde la derecha, se metió hacia dentro y anotó con la izquierda ajustado al palo largo, 2-2. Lo más complicado estaba hecho. Pero en el descuento, de gran cabezazo, Baptistao anotó el definitivo 3-2. Vaya segunda parte. Todavía en el descuento, Chupe marcó de cabeza en una falta lateral, pero fue anulado por fuera de juego. Una derrota en un mal momento.

Siguiente partido, jornada 37, en La Rosaleda contra el CD Castellón, que tras nuestra derrota de la semana anterior nos había adelantado. Un punto por delante del Málaga. Larrubia y Dani Lorenzo todavía lesionados, pero es que además Rafa Rodríguez vio la quinta amarilla y Ramón Enríquez vio una tarjeta roja con el partido terminado por una discusión con otro jugador del Almería. El más difícil todavía, por eso las peñas del Málaga CF pidieron realizar un recibimiento al equipo. No es la primera vez, y no será la última. Allí estuvimos. Vaya recibimiento disfruta el Málaga. Pocos hay así. Yo que he vivido las gradas vacías, que he soportado campos en segunda B y recientemente en Primera Ref, ver una ciudad volcada con su equipo, con la camiseta puesta, cantando el himno, besando el escudo. Me emociona.

El partido comenzó con un estadio a reventar y con una gran jugada de Adrián Niño que desperdició Joaquín por encima del larguero. El que no falló fue Chupe un penalti por mano dentro del área, 1-0. Pero el Castellón reaccionó tras un despiste del Málaga y Calatrava anotó el 1-1. Así acabó la primera parte.

El Castellón salió muy enchufado y Puga sacó de manera increíble un balón bajo palos. El Málaga reaccionó y cuando estaba volcado para marcar, el que anotó fue Calatrava a la contra con una estupenda jugada de libro, 1-2. Minutos después, a balón parado, en jugada ensayada, anotó también el 1-3. Vaya hat trick se cascó. Cinco minutos antes del final Chupe anotó de cabeza y recortó el resultado. Incluso tuvo el Málaga un par de oportunidades más para empatar el partido. Una de ellas tocó el palo. La suerte no estaba para nosotros.

Este resultado negativo suponía la segunda derrota consecutiva y, además, contra otro rival directo que provocó que abandonáramos las posiciones de Play-Off. Bajamos a la octava posición. Cinco jornadas por delante y a un punto de los puestos anhelados. Pero todos sabíamos desde el inicio que esto no iba a ser fácil, y lo que es seguro era que el Málaga, ni su afición iban a bajar los brazos. Por delante cinco finales, dos en casa y tres fuera. Si algo se han ganado estos chavales es que creamos en ellos.

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