domingo, 29 de septiembre de 2013

Relearning

Desde hace unos pocos días he vuelto a retomar mis clases de inglés, veintialgo años más tarde después de mi última clase, aunque en realidad la lengua británica, por muy diversas razones, nunca ha dejado de estar presente en mi vida. De hecho, creo, mi inglés es quizás algo mejor ahora que entonces, pues he adquirido algo más de vocabulario, incluso puede que también haya mejorado mi pronunciación, pero sobre todo lo que creo que he mejorado en mayor medida ha sido mi oído. Por contra, mi gramática se ha resentido y probablemente también he relajado mi ortografía inglesa, así que a partir de ahora no me quedará más remedio que ponerme las pilas.

No puedo afirmar que me he apuntado a inglés por puro placer, pero tampoco puedo sostener que lo he hecho por obligación. Aunque desde hace algún tiempo, siempre que me toca hacer algo, y sé que es irremdiable y no hay otra que hacerlo, intento poner la mejor de mis sonrisas a lo que me toque hacer, aunque no siempre lo consiga.



sábado, 28 de septiembre de 2013

The way you make me feel - Brooke Palsson

Escuchar una versión de una canción que conoces perfectamente desde hace media vida y escucharla cantada por una persona distinta, con otro tono de voz, cambiando el estilo, desmenuzando los instrumentos hasta llevarlos al extremo de la sencillez, tal y como si se fuese desnudando prenda a prenda hasta finalmente dejarla en ropa interior, para que después, al interpretarla en directo, podamos disfrutar de un resultado tan bueno  como éste, debe provocar una sensación de satisfacción enorme.

Disfruten de la versión:

jueves, 26 de septiembre de 2013

Los días discontinuos

La mayoría de las personas afirman que su estación preferida es el verano. Prefieren disfrutar de los días de relajada tranquilidad tumbados al sol, o de las amplias expectativas de los días estivales, o de la posibilidad de pasar más tiempo con la familia, por poner solamente unos pocos ejemplos. La minoría, según parece, esperan en cambio ansiosamente a que regrese el invierno. Prefieren la abrigada nostalgia de los días nublados, o advertir la envolvente lluvia desde el recogimiento interior de una vivienda, así como la próxima familiaridad de la navidad. Es sólo una cuestión de gustos.

Cada cual tiene sus razones -razonables o no-, pero yo, para llevar la contraria, como suele ser habitual en mí, no soy ni de lo uno ni de lo otro, o quizás debería decir que soy de las dos al mismo tiempo, porque yo me siento hombre de entretiempo. Me encanta la luminosidad de los días de verano y la disponibilidad que ofrece el clima abierto y soleado, así como de la multitud de opciones que se ofrecen apresadas en cada día, pero también soy consciente de que el invierno encierra un encanto particular de olores y sensaciones: el olor de la tierra mojada, el cielo nublado y tembloroso a punto de descargar, los intensos sabores de los guisos o la posibilidad de leer plácidamente en el sofá con la indecisa claridad de una tarde de invierno. Por eso, cuando llega el entretiempo y sé que voy a tener días salpicados de un poco de todo, me siento como un niño con zapatos nuevos.

Cuando a primera hora de la mañana de un día de entretiempo, donde sobrevuela la incierta sospecha de que el invierno está ya encima, pero sin embargo al mediodía, inesperadamente, el clima se suaviza y se apacigua, y el entusiasmo abierto de los días calurosos vuelve a resurgir, y entonces se vuelve a disfrutar de los últimos coletazos del verano, que solamente alcanzan hasta el anochecer, porque la simetría de los días termina por devolver esa refrescante oscuridad temprana que adornan los días invernales, entonces, disfruto plenamente del ciclo de la vida, del ir y venir de los días, de las dos caras de la misma moneda.

Esta variedad de sensaciones en un mismo día es como un regalo discontinuo, como una bendición repentina de riqueza súbita. Es la posibilidad más amplia y variada que un día puede ofrecer. Es como un presente de la naturaleza para agradar a todos. Algo así como la justicia incompleta de contentar a todos o la demagogia traviesa de no dejar contentos a nadie. Esos días inconstantes y volubles son la gratificación imprevista que se nos regala y yo siempre he sido muy receptivo a los regalos. Como es natural.


martes, 24 de septiembre de 2013

Amistad

Una vez leí que la amistad era como un círculo, en el que no hay esquinas que romper, ni final donde acabar, ni lados que medir.


lunes, 23 de septiembre de 2013

Esperar que la vida...

Una creencia muy extendida es que a las personas malas la vida acaba por pasarles la factura. Exactamente igual que se cree esto, ocurre en el sentido contrario. Se tiende a pensar que las personas que son buenas, en el más amplio sentido de la palabra, la vida, tarde o temprano, las recompensará, las tratará bien, como si  en esta vida hubiese una especie de justicia poética que al final va poniendo a las personas en su sitio. Y no es que yo discrepe con esta idea, que me parece muy potita e ideal, no, lo que me ocurre es que básicamente no creo en ella, pero no lo hago como un acto insensato de rebeldía ni nada por el estilo, es simplemente que la vida ya me ha ido demostrando, con hechos, la primera y fundamental regla que se ha de aprender para ser medianamente feliz. ¡La vida no es justa!. Y punto. Es así, escueza o no. Mientras antes se acepte mejor, y si no, pues allá ustedes.

Mi amigo Bruce tiene bien claro algunas cosas que os pueden resultar útiles, aquí va una:


sábado, 21 de septiembre de 2013

De blanco a negro

Todos sabemos que la publicidad suele ser engañosa, y que en muchas ocasiones se nos presenta de una manera equívoca y exagerada, en el mejor de los casos la información se nos muestra de una manera parcial e interesada, pero hasta los extremos de este anuncio, no recuerdo otra. Este tipo de publicidad de antes y después es un buen ejemplo.


viernes, 20 de septiembre de 2013

Mujer con collar amarillo - Picasso

El doce de mayo de 1943 Pablo Picasso conoció a Françoise Gilot en un restaurante de París que solía estar frecuentado por artistas. Françoise tenía veintiún años y Picasso sesenta y uno. Cuarenta años de diferencia. En aquel momento Picasso aún mantenía una relación con la fotógrafa Dora Maar, aunque ya habían comenzado a distanciarse. Picasso sostenía que Dora Maar estaba desequilibrada y  paranoica y lo cierto es que al final de la relación Dora fue ingresada en un hospital psiquiátrico. Al parecer a Dora Maar le marcó profundamente la muerte de su madre, que fue asesinada durante la ocupación de Francia por los nazis mientras mantenía por teléfono una discusión con ella sobre su relación con Picasso. La realidad es que cuando Françoise Gilot apareció en la vida de Picasso, su relación con Dora Maar continuó deteriorándose hasta la ruptura final.

La relación de Picasso y Gilot duró casi diez años. Tuvieron dos hijos, Claude y Paloma; y aunque no llegaron a casarse porque Picasso y Olga se mantuvieron legalmente casados hasta que Olga falleció, pues Picasso no quiso conceder el divorcio a Olga Khokhlova, ya que se negaba rotundamente a dividir su patrimonio.

Cuando Picasso conoció a Françoise Gilot era una joven y prometedora pintora, que quedó abrumada por el talento del genio malagueño. Una mujer callada y observadora que -según afirmó- aprendió mucho de Picasso.
Françoise Gilot: "Llegué a conocerle muy bien, porque le observaba mucho. Pero no creo que él llegara a conocerme muy bien a mí."
Picasso había comentado varias veces que Françoise siempre debería llevar el pelo suelto y natural, y que no le agradaba nada cuando se peinaba en una peluquería.  Decía que adoraba profusamente las libres ondulaciones del cabello de Gilot. Tanto le agradaba el cabello de Gilot a Picasso que, mientras duró su relación, el genial pintor reinventó sus trazos dando una pincelada más libre y desordenada a sus obras. Ondulando su imaginación. Reiniciando su pintura. Volviendo a vincular así a una mujer, con una nueva etapa de su pintura. Consiguiendo, una vez más, que sus pasiones se plasmaran en su obra. En mi opinión así fue como Picasso encontraba ("Yo no busco, encuentro") su propia forma de crear.

Cuando Picasso pintó Mujer con collar amarillo  la retrató a ella, a Françoise Gilot, pero a ella no le gustaba que su nombre estuviera en el título de ningún cuadro. De hecho, Gilot no está convencida de que se pueda afirmar que sea siquiera un retrato, pues ella nunca posó para Picasso. Él pintaba de memoria. Extraía lo que más le interesaba de cada rostro. Observaba y diseccionaba con su mirada, luego descomponía elementos y obraba ARTE. Así en mayúsculas.

Françoise Gilot fue la única mujer que le dio dos hijos a Picasso, así como la única mujer que lo abandonó. Hoy en día Françoise Gilot sigue viva y exponiendo en su propia galería de New York.


 Mujer con collar amarillo
 
Ayer visité la exposición temporal en el Museo Picasso de Málaga (MPM): Pablo Picasso. Álbum de familia. La exposición está compuesta por 44 obras y 73 fotografías y verdaderamente vale la pena pagar la entrada. Para su información la exposición estará abierta hasta el próximo 6 de octubre. 

Además en el mismo museo, y por el mismo precio, tienen derecho a visitar la exposición temporal: Dennis Hopper. En el camino, que estará abierta hasta el 29 de septiembre. También muy recomendable. Si desean más información sólo han de teclear unas pocas palabras en Internet.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Las aventuras de Sherlock Holmes - Arthur Conan Doyle

Arthur Conan Doyle escribió en total para su celebérrimo Sherlock Holmes nada menos que cuatro novelas y cincuenta y seis relatos, estos últimos reunidos en cinco colecciones de relatos.

La primera vez que el astuto detective cobró vida fue en la novela Estudio en escarlata y seguidamente en El signo de los cuatro, pero no comenzó a interesar verdaderamente al gran público hasta que sus historias cortas se publicaron en entregas en la revista mensual The Strand Magazine a partir de julio de 1891.

La primera colección de relatos de Sherlock Holmes incluía doce de sus entretenidas aventuras bajo el título de Las Aventuras de Sherlock Holmes. En estas iniciales investigaciones Holmes despliega gran parte de sus excelentes facultades intuitivas para desentrañar los más insospechados casos.

Personalmente creo que he disfrutado más de estas pequeñas historias que de las dos primeras novelas, de forma que me siento identificado con los fieles lectores por entregas que Conan Doyle se ganó en las primeras aventuras, pues yo, al acabar cada relato, estaba deseando comenzar el siguiente caso lo antes posible. Es posible que el ritmo trepidante de las aventuras, la sistemática y precisa toma de datos, los inspirados momentos de meditación, la lógica explicación posterior sobre la resolución de los casos, o la lasitud tediosa de la espera entre los distintos casos, en conjunto, hayan provocado sobre el lector una familiaridad hacia la pareja protagonista que le hace reconocer las actitudes y reacciones antes de que estas ocurran, consiguiendo una intensa implicación del lector en las aventuras. Una lectura obligatoria.

No tardaré mucho en comenzar a leer las siguientes aventuras.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Let her go - Passenger

Cada cierto tiempo se publica una canción que cuando llega a mis oídos despierta esa curiosidad natural que cada cual tiene dentro para dejarse llevar por ella. Una bonita melodía, una letra original,  un elegante quiebro de arranque, un bello rasgado de guitarra acústica, los cuidados arreglos de un piano y un chelo que acompaña meciendo la melodía tienen gran parte de la culpa. Nunca llegas a saber -ni falta que te hace- qué fue lo que te atrapó, entre otras otras cosas porque los más probable es que sea una pizca de todo, el conjunto, el global. Puede que sea suficiente comenzar con una curiosa voz bien acompañada por unos coros que endulzan susurrantes la aterciopelado melodía. Eso y el resto es lo que lo hace posible.

Cuando escuché esta canción por primera vez algo me hizo querer seguir escuchándola.

lunes, 16 de septiembre de 2013

El resultado final

Ayer domingo jugó el Málaga CF en casa contra el Rayo Vallecano, y como cada vez que juega el Málaga en casa tiré hacia el estadio para ocupar gustosamente mi asiento de abono. En esta ocasión me llevé al pequeñajo de la familia, Miguelito, que como lo hemos apuntado a la escuela de fútbol recientemente, parece que ahora está más interesado en asistir a los partidos. Así que le colocamos su camiseta del Málaga, la que tiene de la temporada pasada con el símbolo de la Champions en la manga, una gorra para el sol de Spiderman y una mochila con gusanitos, un bifrutas y chucherías varias. ¡Qué contento iba!

El partido fue perfecto para el aficionado joven. Un cielo despejado, con una temperatura estupenda, papelitos al aire al comenzar el partido, banderas ondeando, muchos goles (cinco a cero) con sus correspondientes celebraciones con palmadas entre los compañeros. En definitiva mucha alegría en las gradas.

Por si fuese poco entretenimiento Miguelito tuvo que ir en tres ocasiones al baño porque se hacía pipí durante el trascurso del partido, y cada vez que volvíamos del baño, subiendo las escaleras de vuelta a las gradas, me preguntaba: ¿han marcado un gol, papi? A lo que yo le contestaba que no. Lo gracioso es que me lo preguntó hasta en la ocasión en la que fuimos al baño en el descanso.

Luego al volver a casa, cuando lo desperté porque se había quedado dormido en el coche durante el trayecto, me dijo que el fútbol cansaba mucho. Le pregunté si se acordaba del resultado y me dijo muy contento que el Málaga había metido cinco goles y que el otro cero. Le pregunté si estaba contento y me dijo que mucho y cuando subíamos en el ascensor hacia la casa me pregunta: entonces... ¿hemos ganado, no?

sábado, 14 de septiembre de 2013

Los años compartidos

Hoy es el cumpleaños de mi santa. Y cada vez que llega esta fecha doy gracias a la vida por haberme dado la oportunidad de vivir a su lado bastante de sus cumpleaños, bastante más de la mitad. Durante todos estos años hemos enfocado nuestras vidas siempre juntos, hemos vivido casi inseparablemente cada una de nuestras experiencias, apoyándonos el uno en el otro, algunas mejores y otras peores, como la vida misma, hemos crecido compartiéndolas, y recorriendo ese camino hemos madurado juntos, nos hemos hecho adultos también juntos (ella, les aseguro, más que yo), con más alegrías que sinsabores.

Desde hace unos años tiramos esforzadamente hacia adelante de una familia, la nuestra, nosotros y nuestros niños, nuestros dos pequeñajos, y también lo hacemos de la mejor manera posible, ni mejor ni peor que los demás, pero al menos de la mejor manera que podemos, que es como todas y cada una de las experiencias que hemos vivido antes y que nos han hecho crecer como personas, compartiendo nuestro amor y obrando de la manera más natural, sencilla y honesta que hemos podido -sabido-.

Por eso los cumpleaños son siempre una causa de felicidad y de alegría para mí, porque son una manera de celebrar la dicha de nuestras vidas. Así que hoy estoy aquí, delante de esta pantalla, intentando explicar que en lugar de felicitar a mi mujer por su cumpleaños quisiera darle las gracias por los años compartidos. Un beso cielo.