
Aplausos
También recuerdo que yo tenía un barco de los clicks con el que jugaba a menudo, y recuerdo que jugaba a que el barco encallaba en una isla desierta, tras una terrible tormenta, de la que sólo quedaría un superviviente para luchar contra los canibales, cuyo nombre pueden imaginar.
La primera novela que leí del premio Nobel de Literatura J.M. Coetzee fue Diario de un mal año, y me dejó buen sabor de boca. Y cuando esto suele ser así, me gusta repetir, así que en una de esas visitas a la librería me regalé otra novela de Coetzee, en este caso Desgracia.
Sin embargo, confieso que he cambiado de parecer, esta tercera temporada me ha gustado más que la anterior. Han dejado a un lado tanta carnaza y tanta escena sádica, aunque todavía algo persiste, y se han centrado más en la Historia, introduciendo personajes, aunque sea fugazmente, que la historia ha colocado en primera plana, como es, por ejemplo, el famoso retratista alemán Hans Holbein el Joven, autor del famoso cuadro, entre otros muchos, de Los Embajadores, que también se dejan ver por la serie.
En mi opinión, Stefan Zweig es el escritor de entre todos los escritores que he leído que mejor sabe describir los sentimientos humanos. Es evidente que poseía un ojo observador agudo y un don y saber hacer a partir del cual conseguía, párrafo a párrafo, hacernos sentir exactamente lo que él deseaba que sintiésemos. Poseía una amplia paleta de colores para dibujar los contrastes de la personalidad, así como de los estados de ánimo de sus personajes, dando un brillo a sus libros que pocos pueden alcanzar. Era un verdadero maestro.