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jueves, 30 de abril de 2026

Gravedad cero - Woody Allen

Ya he contado más de una vez por este blog caprichoso y personal, que soy un asiduo seguidor de las películas de Woody Allen, y que también soy lector de todo lo que publica aparte del cine. Digo lo que publica porque a veces son guiones, otras veces son cuentos o relatos, o incluso series. En cualquier caso, suelo estar atento a todo lo que lleva su firma porque, a mi juicio, es uno de los grandes.

Este Gravedad Cero reúne diecinueve narraciones. El escenario principal es Nueva York, pero a partir de ahí, todo puede ser posible. Puedes reencarnarte en una langosta, ser dueño de un caballo que pinta cuadros, o simplemente enamorarte de una joven mientras paseas por Central Park. El punto común de todos estos relatos son el ocurrente humor del longevo autor norteamericano. 

Me reí a carcajadas mientras lo leía. El cuento titulado Park Avenue, piso alto, urge vender fue directamente desternillante. Lo leí dos veces de lo que me reí. Pero de todos los relatos, mi favorito fue el último y más extenso, Crecer en Manhattan, con enormes tintes autobiográficos.

Muchas de estas piezas fueron publicadas con anterioridad para la revista The New Yorker, pero el resto se han publicado en este libro por primera vez. Yo no había leído ninguna de ellas, pero si no se ha leído nada del autor neoyorquino es una estupenda toma de contacto, aunque yo siempre recomiendo sus películas.

Quisiera destacar la traducción, porque hay muchos de los apuntes de Allen que son de un carácter local o al menos nacional. Muchos guiños a la actualidad y si no te dan una pincelada que te oriente, algunas bromas no son fáciles de pillar. Woody Allen es una persona observadora, y siempre está atento a advertir los dobles sentidos de las frases, pareciera que camina avizor y acechante a pillar algún agudo detalle que los demás hemos obviado. Lo recomiendo.


domingo, 22 de febrero de 2026

El libro de las ilusiones - Paul Auster

Es curiosa la forma que tenemos las personas de reaccionar de distinta manera a estímulos similares en distintos momentos. Hace pocas publicaciones comenté en este blog que cuando supe la aciaga noticia del fallecimiento de Javier Marías, necesité apartarme de sus escritos. Tuvo que pasar un tiempo, más allá de tres años, hasta que me sintiera preparado para volverle a leer. Es como si quisiera apartarme, alejarme, de un dolor para el que todavía no estaba preparado. Retomé su obra de la manera que me pareció que me dañaría menos, o al menos la que pensé que me apetecía más, es decir, sus artículos. Y todavía no contemplo leer una de sus novelas, aunque sé que si la vida me regala tiempo suficiente, llegará el momento.

En cambio, con el caso de Paul Auster mi reacción fue distinta. Cuando falleció, mi primera respuesta fue pensar que tendría que volverle a leer. Que quería volverle a leer. Casi en total contraposición con lo que me ocurrió con Javier Marías. 

Aunque no están muy separadas las fechas de fallecimiento de ambos. Poco más de un año y medio. Y que si bien Paul Auster falleció con 77 años y Marías con 70. La muerte de Auster la vi venir, entraba dentro de las posibilidades. Ya había sabido que estaba sufriendo un cáncer de pulmón -se había hecho público por las cuentas de Instagram de la mujer, Siri Hustvedt, y la de la hija de ambos, Sophie Auster- y si bien, la esperanza es lo último que se pierde, ya estaba la parca en el horizonte. En cambio la muerte de Javier Marías esa sí que no la vi venir. Fue una desagradable sorpresa. 

El caso es que decidí leer una novela de Paul Auster y elegí El libro de las ilusiones (2002). Mi amigo Miguel me había comentado que le había gustado mucho esa novela y que siempre la recomendaba. Así que como era una de las novelas de Paul Auster que tenía por casa, comencé a leerla. El inicio no fue del todo ilusionante. La historia me parecía muy triste para mis ánimos y tampoco es que fuera demasiado atractiva, pero Auster tiene una especie de brillo o frescura en su escritura que te va atrapando con una naturalidad casi de oleaje. De la misma manera que cuando tienes los pies en la arena de la orilla, y las olas poco a poco va hundiendo tus pies en la arena, de la misma manera la escritura de Paul Auster te va atrapando.

No pretendo en este blog destripar historias, ni novelas, si no contar lo que me parecieron. Me pareció que el libro comienza de una manera muy triste, y que poco a poco, incluso de una manera sorpresiva e inexplicable, el protagonista, David Zimmer encuentra la ilusión  de continuar en el descubrimiento de una persona. Y eso lo cambia todo.

Sigo pensado que el libro que más de gusta de los que he leído de Paul Auster es El Palacio de la Luna. Y este Libro de las ilusiones no llega a ese nivel -siempre hablando a mi juicio- pero le sigue a una corta distancia.

Espero no tardar mucho en leerme otra novela suya, pero eso es algo que nunca se sabe.


domingo, 1 de febrero de 2026

Mejor no decirlo

Cuando publicaron todas las obras de teatro que se representarían en Málaga, la que más atraía a Pepi era la comedia Mejor no decirlo, interpretada por la malagueña María Barranco e Imanol Arias, actores más que reconocidos en la gran y pequeña pantalla. Dirigida por Claudio Tolcachir y escrita por Salomé Lelouch.

Exactamente igual que Pepi debió pensar media Málaga, porque en apenas unos días colgaron el cartel de todo vendido. Por suerte pude hacerme con un par de entradas en platea, en uno de los balcones junto al patio de butacas, que no estuvieron mal, pero sigo pensando que me gusta más el patio de butacas. No sólo es que son más céntricas, sino que también son más cómodas.

La obra estuvo bien. Divertida. Tuvo algunos puntos cómicos que me arrancaron una carcajada, pero me dio la sensación de estar viendo un conjunto de sketches, no una historia lineal sobre un matrimonio. ¿Me lo pasé bien? Pues sí. ¿Estuvo bien interpretada? Pues también. ¿Qué falló entonces? Pues no sabría decir si el guión, la dirección o la adaptación. Pero mi impresión es que fue algo que estuvo bien, pero que como concepto general no fue un gran acierto. Percepciones personales, supongo. Además, otra apunte recurrente últimamente es que las obras a veces son cortas. Sobrepasó en poco la hora de representación. Algo justo, creo yo. No es necesario que una obra dure tres horas, ni siquiera dos, pero apenas una hora luce poco.

Con esta obra dimos por cerrado nuestra asistencia a la primera parte del festival de teatro del Teatro Cervantes. No ha estado nada mal. Ni más ni menos que a cinco obras de teatro en un mes. Como era sábado y Pepi yo fuimos solos al teatro, y la noche era estupenda, decidimos ir a picar algo. Y fuimos a La Gloria, una taberna al inicio de Calle Beatas, que tiene la curiosidad de que mantiene un trozo del antiguo muro de Málaga, fechado entre el siglo XII - XV. No todos los días se cena junto a un muro de tanta historia.


viernes, 16 de enero de 2026

Blaubeeren

El Teatro Cervantes había programado para un lunes una obra de teatro con un título de origen germánico: Blaubeeren (Arándanos). Curioseamos mi mujer y yo sobre la sinopsis y nos atrajo: Un álbum de fotos de la Segunda Guerra Mundial había sido encontrado y puesto a disposición del Museo del Holocausto de los Estados Unidos. Las imágenes muestran el día a día del campo de concentración de Auschwitz. Ese álbum de fotos revelará nuevas sorpresas para las familias de los descendientes de los oficiales que administraban unos de los campos de concentración de más desgraciado y trágico pasado. 

Habíamos dejado en el aire la posibilidad de ir hasta el último momento, siempre prudentes por los inconvenientes que pueden surgir, aunque, en esta ocasión, pudimos escaparnos a verla. La idea era hacer algo rápido. Ir y volver, picar algo si se diera el caso tras la obra, pero Miguel, nuestro hijo, que tenía el día despejado decidió que quería acompañarnos. Sofía no pudo. Así que los tres nos plantamos en Málaga un lunes de enero.

Es una obra de Moisés Kaufman y Amanda Gronich. Adaptada y dirigida por Sergio Peris-Mencheta, con la participación de Clara Alvarado, Víctor Clavijo, Eric de Loizaga, Nacho López, Irene Maquieira, Javier Tolosa, María Pascual y Paloma Porcel. Ninguno de ellos era conocido para mí, aunque no es de extrañar porque soy bastante vago con los nombres de las personas, quizás más fácilmente me quedo con las caras.

Fue una obra con una adaptación moderna, actual, que se me hizo muy amena. Proyecciones de las fotografías sobre grandes paneles del atrezzo de la obra. Música en directo acompañando melódicamente algunos de los momentos más trascendentes de la obra. Fue una especie de teatralización de un documental, que perseguía despertar la sensibilidad de algo tan devastador y atroz como lo ocurrido. Algo tan increíble que parece irreal.

Nos gustó a los tres. Recomendamos verla.


jueves, 16 de octubre de 2025

Le Mépris

Fue acabar la jarana continua de los días de feria y me apunté junto a un amigo para ver una película al 31 Festival de Cine Francés de Málaga. De entre las películas programadas, y las fechas libres que disponíamos, nos decidimos por una película de Jean-Luc Godard, Le Mépris (1963), El desprecio fue como tradujeron el título en España. Protagonizada por una treméndamente sexi Brigitte Bardot y Michel Piccoli. 

Es una película que no había visto, y es una de esas películas que has escuchado mil veces hablar de ellas, pero que por una razón u otra no he podido ver. Lo tenía todo para gustarme. A este tipo de cine le llaman ahora algo así como metacine.

Un dramaturgo (Michel Piccoli) recibe la oferta por una buena cantidad de dinero de reescribir algunas escenas para La Odisea, una película que se va a rodar bajo la dirección del director Fritz Lang (Fritz Lang) en Capri. Un altanero y vanidoso productor norteamericano (Jack Palance) se cruza entre la relación del dramaturgo y su mujer (Brigitte Bardot).

Una película melancólica y hermosa. Una relación autodestructiva, en un marco de belleza natural. Muy sugerente y provocadora, a ratos soñadora. Muy en la línea del cine de la Nouvelle Vague.


viernes, 7 de febrero de 2025

Grease. El musical.

Uno de los regalos que recibimos mi mujer y yo para los Reyes fueron un par de entradas del musical de Grease. Dos entradas con una situación perfecta en cuarta fila en el patio de butacas del Teatro del SoHo.  Nos hizo ilusión aunque yo mantenía ciertas reservas de llegar recuperado a la fecha de la bora, porque aún estaba convaleciente de la operación y digamos que no estaba seguro de que llegada la fecha me encontraba bien. No habían pasado diez días desde la operación, aún mantenía los puntos en la barriga y ya me veía en la sala de un teatro disfrutando de un musical.  

¿A quién no le gusta la película Grease? Seguro que hay alguien, la verdad. Hay gente para todo y en realidad es bueno que haya gente para todo y con todo tipo de gustos. No seré yo el que critique los gustos y disgustos de nadie siempre que se realicen de manera respetuosa. Pero a Pepi y a mí es una peli que nos gustaba, y habíamos comentado ir a ver el musical, pero lo fuimos dejando, así que cuando vimos el regalo nos hizo ilusión. ¡En mi trabajo me escuchan!

Una vez que se apagaron las luces y comenzó la magia del teatro te olvidas de todo. No hay nada aparte de unos actores y un espectador, salvo, algún que otro móvil sonando porque su despistado dueño no ha hecho caso a todos y cada uno de los avisos que dan para recordar apagar los teléfonos. En fin, cosas del directo. Mientras contemplaba lo ágiles que son los actores, lo estupendamente bien que cantan, lo extremadamente ligeros que se muestran al saltar y con la alegría y especial destreza que realizan todas y cada un de sus actuaciones, se te viene un poco el mundo abajo. Al menos a mí me pasó.

Empiezas a darte cuenta -aunque ya hace tiempo que lo sabes- que  no eres un joven que tiene la misma capacidad que los que tienes delante. Ese despliegue de energía te supera. Sabes que un tiempo en tu vida pudiste hacer algo así, aunque no lo hicieras, pero podría haber sido posible, pero ahora, ya, es imposible.

Lo sé, sí, tengo 51 años y me tendría que haber dado cuenta antes. De acuerdo, tienen razón, pero en mi descargo diré que me miro poco en el espejo, y todavía ando por el mundo sin tener una presencia exacta de mi envejecimiento. Aunque suene ingenuo, a veces tengo la sensación de que sigo creyendo que podría hacer cualquier cosa, y que tengo suficientes energías para todo pero la realidad es que no. La vida, la realidad, te da un guantazo de vez en cuando y te recuerda que aunque aún eres muy capaz de muchas cosas, ya hay una lista negra de cosas de la que hace tiempo que no eres capaz. Hice lo que pude, lo que quise o lo que me dejaron. Déjenme que crea que no soy lo que soy, ya me daré la hostia.

Pero al acabar me puse en pie a aplaudir a los artistas del musical. ¡Divina juventud!


martes, 21 de mayo de 2024

De vuelta al cine

Me encanta el cine. Es una de mis mayores pasiones. Parte de mi educación la he recibido delante de una pantalla, ya sea en salas de cine o en el salón de casa. Mi mujer y yo llevamos yendo al cine juntos desde las lejanas noches en la que aún podíamos considerarnos adolescentes. Llevamos compartiendo películas prácticamente toda la vida. Hemos reído, llorado, pasado miedo, sentido rabia, alegría... pero sobre todo hemos crecido viendo películas juntos.

Cuando llegaron los niños el cine ya sólo fue en la tele de casi y el cine pasó a ser casi exclusivamente  para ver películas de animación, y bueno, aunque algunas son realmente buenas, cuando tu única opción es esa, quieras que no te cansas. Aparte está el precio del cine, que no es barato que se diga, y más si vas al cine con los niños, que aunque sean niños ocupan butaca y pagan entrada. Si al precio de la entrada sumas palomitas, chucherías y bebidas, al final ir al cine se convierte casi en un lujo. Y bueno, en algo esporádico y poco habitual.
 
Pero como el tiempo pasa para todos, y los niños ya no son tan niños y ya podemos dejarlos solos e acudir al cine sin ellos, pues decidimos que era un buen momento de volver a las salas de cine. Por lo que hemos decididos aprovechar la oferta que puso el multicines cerca de casa en la cual te sacas una tarjeta personal por 9 € y con ella cada película cuesta "sólo" 5,50 €. No es un chollo pero si echas número ahorras un dinerillo.

Así que nos hicimos con un par de tarjetas y comenzamos nuestro año de cine con Civil War. ¡Me gustó mucho!



miércoles, 17 de abril de 2024

Escuchar Dark Matter en el cine

Todos los que me conocen saben que soy un seguidor de la banda Pearl Jam. Lo soy desde el principio, y cuando digo desde el principio quiero decir que incluso desde antes de que sacaran su primer disco en España. Es posible que no conozca a nadie que los siga antes que yo, aunque a lo largo de los años he conocido a bastantes que son más fanáticos que yo. 

Todo comenzó por el año 1991. Acababa de salir de noche y al regresar a casa de mis padres me puse una grabación que yo había programado en mi vídeo VHS para grabar un programa de la cadena de televisión MTV (cuando todavía era una cadena de referencia musical) que se llamaba Headbangers Ball, que presentaba una llamativa rubia platino de pelo largo escardado. La música que me gustaba sólo la podía ver en ese programa de la cadena americana. En ese momento creo recordar que presentaban vídeos de dos en dos, y los dos de la misma banda. Presentó una banda nueva que se hacían llamar Pearl Jam, e introdujo un par de canciones Even Flow y seguidamente Alive. Me quedé prendado, como hipnotizado, no podía casi parpadear. Todo encajó. La rabia de la canción, la voz de Eddie Vedder, la energía, los solos de guitarra, la estética. El ritmo machacón. Vi ese vídeo hasta que quemé la cinta. 

Días después recuerdo ir a Málaga y pasar por discos Candilejas, y preguntar por el disco pero no lo tenían. De hecho, no conocían ni la banda, tuve que deletrearla. Encargué el cd de importación porque aún no se había publicado en España. Tuve que esperar a que días después me llamaran para decirme que el disco ya había llegado. No tardé en coger el tren e ir a Málaga a recoger el cd, que por cierto incluía un póster. Todavía mantengo el cd por ahí. Es posiblemente el disco que más he escuchado en mi vida, y si no, cerca está.

Después de eso he ido siguiendo con atención felina cada novedad de la banda. A veces les he perdido un poco la vista, porque incluso ellos mismos han decidido apartarse de la vida pública, pero desde aquella noche de 1991 llevan en la primera fila musical de mi vida. Les he ido a ver en directo muchas veces, incluso he viajado para verlos, aunque mucho menos de lo que me gustaría. Londres, Madrid, Barcelona, Rotterdam, Lisboa, Amsterdam... De cada concierto tengo recuerdos imborrables. 

Su próximo disco, duodécimo de la banda de Seattle, se titulará Dark Matter, por ahora se conocen sólo dos canciones, Dark Matter y Running. (No hace falta que les diga que me encantan) Pero tres días antes de su salida al mercado el 19 de abril, se ha estrenado en salas de cine seleccionadas con algo que llaman tecnología Atmos. Una experiencia que no podía pasar por alto. Así que con unos amigos pearljamerianos nos fuimos al Vialia para verlo. Un amiguete acudió incluso desde Granada. La experiencia estuvo bien, pero nada como tener unos buenos cascos.

¡Estoy deseando que salga el disco para quemarlo una vez más!

martes, 16 de enero de 2024

Moonraker (1979)

Es posible que lo más característico de las películas de James Bond sean sus inicios. Siempre inquietantes, siempre mostrando una catástrofe, un desastre inminente, un siniestro irreversible, algo imposible de resolver si no es por la participación de James Bond, que siempre acude raudo y veloz a su deber cuando lo llaman. Aunque en esta ocasión algo se complica porque es arrojado de un avión sin paracaídas. Poca cosa cuando tu nombre es Bond, James Bond.

En Moonraker sale uno de los escenarios, a mi juicio, más bellos del mundo, Venecia, donde sucede una persecución en góndola motorizada. Sí, ya sé que esto suena absurdo, y en cierta forma lo es, pero ya saben, el cine está para realizar los sueños de los directores, aunque en James Bond (Roger Moore en esta ocasión) parece que sean los sueños del personaje, pues está siempre rodeado de bellas mujeres que suspiran por su apretada compañía, ya sea en la Tierra como en el espacio exterior.

Tras salir de Venecia, Bond viaja en Concorde a Río de Janeiro para un descanso y a la llegada a la suite presidencial del hotel no falta su vodka martini agitado a mano, el descanso parece asegurado pero pronto tendrá que ponerse de nuevo manos a la obra. El gigante asesino apodado Tiburón vuelve a enfrentarse al agente secreto que se las tendrá que ingeniar bien y en varias ocasiones para deshacerse de él.

En esencia James Bond siempre te ofrece lo que se espera de él: mucha acción, persecuciones en lanchas, en esta ocasión, por el amazonas, huidas en ala delta, luchas a puñetazos, con espadas, en definitiva, emoción a borbotones. Ah, sin olvidar que la banda sonora está a cargo de John Barry y la canción original Moonraker es interpretada por Shirley Bassey. 


jueves, 30 de noviembre de 2023

La espía que me amó (1977)

La décima entrega del agente del MI6, James Bond, con el sugerente título La espía que me amó, seguro que no decepcionó a ningún seguidor de la serie. Comienza en una trepidante huida sobre esquís en los Alpes austriacos, con tiroteo y salto mortal incluido, y continua con un encargo de la marina británica, que lo insta a ir a El Cairo a buscar un microchip crucial para el futuro del mundo, aunque Bond también se entregará irremediablemente a los encantos de Egipto. Dos submarinos nucleares han desaparecido, uno británico y otro ruso. No es poca broma. Sólo hay una posible salida: Bond.

James Bond, una vez más en la piel de Roger Moore no se anda con chiquitas. En esta entrega para acabar con el gigante con dientes de metal, que es el matón de un megalómano que pretende destruir el mundo, unirá sus fuerzas con la espía Anya Amasova (interpretado por Bárbara Bach, que como curiosidad es la actual esposa de Ringo Starr). Todo ello con la pirámide de Guiza de fondo, aunque pronto tendrá que cambiar de decorado para ir a la isla de italiana de Cerdeña y sobre todo pasar mucho, mucho tiempo bajo agua. 

Tiroteos, persecuciones por vertiginosas carreteras de precipicios, incluso una huida por la costa huyendo de un helicóptero. No falta de nada. En fin, una película que tiene todos los alicientes del entretenimiento. Y por supuesto, una vez más, Bond dejando alto el pabellón inglés.

Pd: Poco a poco parece que me voy cogiendo ritmo y a ver si soy capaz de ver la saga completa de James Bond.


lunes, 18 de septiembre de 2023

El hombre de la pistola de oro (1974)

El hombre de la pistola de oro es la novena película de la serie de James Bond, la segunda interpretada por Roger Moore y la última de la serie que dirigió Guy Hamilton. Un malo de toda la vida, Christopher Lee, interpreta a Francisco Scaramanga, un asesino a sueldo, exagente del KGB, que tiene a Bond por objetivo. Está rodada en Tailandia, Hong Kong, Macao y Beirut, aunque la capital del Líbano no fue rodada in situ.

Como suele ser habitual en el agente del MI6 siempre se rodea de exóticas bellezas que caen rendidas a sus brazos. Ya sea una bailarina de cabaret en Beirut, la amante del asesino que pretende matarlo, o una compañera de la agencia como la guapísima Britt Ekland interpretando a Mary Goodnight. La originalidad de las películas de Bond no pasa por sacrificar sus elitistas gustos ni sus esbeltas compañías. 

Un duelo al alba entre el hombre que portaba la pistola de oro contra el hombre que asía la clásica Walther PPk, conocida por ser el arma empleada por Adolf Hitler para suicidarse, pero sobre todo por ser el arma de James Bond.

Como curiosidad añadiré que en España, en esta ocasión, al finalizar la película, ya venía anunciada la próxima entrega de la serie: La espía que me amó, pero eso es otra historia. La siguiente.


sábado, 26 de agosto de 2023

Vive y deja morir (1973)

Vive y deja morir es uno de los títulos más populares de James Bond, el primero en el que el personaje del agente secreto está encarnado por Roger Moore, y pasa a ser la tercera entrega dirigida por Guy Hamilton.  Está basada en la novela de Ian Fleming de mismo título, y es famosa por la estupenda canción compuesta por Paul & Linda McCartney  para su banda Wings. Yo tuve la suerte de verla en directo pero por la rockera versión de los americanos Guns N' Roses.

Fue una película de tremendo éxito en taquilla, multiplicó con creces los 7 millones de dólares invertidos. Como suele ocurrir en las películas de James Bond, aparecen variadas y exóticas localizaciones, esta entrega no fue diferente y se filmó en localizaciones como el Harlem neoyorquino, Nueva Orleans o las Islas del Caribe, y fue la primera vez en la que aparece una chica Bond afroamericana. 

Como no podía ser de otra manera, es una película llena de acción, donde las chicas se pierden por acabar rodeadas entre los brazos del agente secreto, que en esta entrega está interpretada por una jovencísima Jane Seymour, que tuvo aquí casi su estreno en el cine.

Es una película en la que la magia negra, las supersticiones y el vudú están muy presentes. El mundo  de las drogas es el fondo, pero en la superficie hay lo que uno espera, persecuciones en coche, o en lanchas así como una pelea entre tiburones o escapar entre cocodrilos. Un entretenimiento continuo. Bond nunca defrauda.


martes, 1 de agosto de 2023

Diamantes para la eternidad (1971)

La séptima entrega de la saga de James Bond se estrenó con el regreso de su actor protagonista original, Sean Connery. El actor que lo sustituyó en la entrega anterior, George Lazenby, sólo ha durado una entrega. También se vuelve a contar con Guy Hamilton, el director de la tercera entrega (James Bond contra Goldfinger), así como con la cantante británica Shirley Bassey para la música del tema principal.

Diamantes para la eternidad no defrauda y la primera imagen que se ve en la pantalla es el puño de James Bond repartiendo estopa. Empezar como es debido siempre es un buen síntoma. Poco después se está tomando una copa de Jerez comentando la nobleza de su origen en 1851. Un toque de distinción con influencia española siempre agrada. Los estereotipos jamesbondianos nunca están de más. 

Es una película de ritmo frenético, donde no faltan lujo y acción, Las Vegas, Ámsterdam, los hangares de Luftansa en  Francfurt son algunas de las ubicaciones donde se grabaron las escenas de la película. No faltaron varios hoteles de Las Vegas, como son el Tropicana o el Hilton o incluso la casa del actor Kirk Douglas que parece que fue usada en la filmación.

Es posible, a mi juicio, que sea una de las más humorísticas James Bond de todas. Ah, y antes de terminar, recordar que también Shirley Bassey se encargó del tema original principal de la película: Diamonds are forever

El presupuesto según leo alcanzó los $7.2 M y la recaudación ascendió a $116 M, lo que da cuenta del éxito comercial de esta entrega de la saga de James Bond. Y de lo rentable que suelen salir las películas del famoso agente secreto.


miércoles, 5 de julio de 2023

007 al Servicio de su Majestad (1969)

Tras un larguísimo parón en cuanto a mi revisión de las películas de James Bond por orden cronológico, tarea que me propuse hace ya muchísimo tiempo, continúo con el perezoso propósito.

La sexta entrega de James Bond, 007 al Servicio de su Majestad (1969) se filmó con cambio de actor protagonista, George Lazenby sustituyó a Sean Connery, que decidió dejar la serie del agente secreto británico más famoso de todos los tiempos.

Hubo reemplazo de actor pero no de gustos, pues James Bond siguió siendo un sofisticado amante de beber Don Perignon del 57 y comer caviar Beluga del norte del Caspio, sin dejar de lado su talento para deshacerse de sus enemigos y mantener su magnetismo hacia las mujeres. Sin olvidar su Martini agitado pero no revuelto. 

Aunque no hay ni una sola localización en España -sí en Portugal-, es uno de los James Bond con más referencias españolas. Durante la película se muestra una fiesta en una plaza de toros, donde se ofrece una corrida de rejones y se exhibe mucho sombrero cordobés.

Otra curiosidad de la película es que hay un momento en el que James Bond espera que un mecanismo electrónico averigüe el código de una caja fuerte de seguridad, y mientras llega ese momento disfruta ojeando una revista Playboy, lo que en su momento fue una estrategia publicitaria novedosa. Y sólo para adultos.

Como es habitual en las películas de James Bond el protagonista no para un minuto quieto, monta a caballo, realiza persecuciones por carreteras con más curvas que una Coca Cola, huye esquiando bajo el fuego enemigo, viaja en helicóptero, en funicular, y reparte tortas en la playa, en habitaciones de hotel y allá donde se cruza con un enemigo.

Por supuesto no hay mujer fatal que se le resista. Ni puñetazo que lo noquee. Todo sale siempre a la perfección, incluso cuando parece indicar que ocurrirá lo contrario.  Bond es Bond. Ni un alud en los Alpes suizos puede con él, literalmente. 

Como en cada película de James Bond hay una canción que brilla, en este caso la canción es de Louis Armstrong - We have all the time in the world. Una preciosidad.

Al inicio de la película, una mujer fascinante da calabazas a Bond, a lo que el agente, haciendo un guiño al anterior protagonista, contesta: This never happened to the other one, que traducido sería algo así como: al otro nunca le pasaba esto. No es mal comienzo, aunque habrá que esperar al final para saber como termina.

Pd: Nótese que en 1969 las películas de James Bond estaban catalogadas como películas para "mayores de 18 años".


lunes, 13 de marzo de 2023

... la gilipollez de llamarse Eric

En el 26 Festival de cine de Málaga se proyectaba el documental dirigido por César Martínez Herrada titulado La importancia de llamarse Ernesto y la gilipollez de llamarse Eric, que puede parecer un título algo rebuscado, pero al mismo tiempo es tan simple y corriente como elegir como título lo primero que se te ocurre, porque muchas cosas ocurren así, porque sí, sin más recovecos intelectuales ni quebraderos de cabeza. 

En este caso el Eric de tan rimbombante título es Eric Jiménez, el actual batería de Los Planetas, de Lagartija Nick y de Fuerza Nueva, en sus inicios también de KGB y para muchos, entre los cuales me incluyo, es el mejor batería nacional con diferencia. Podemos o no estar de acuerdo, pero seguro que si no es el mejor, al menos sí que es el más gracioso y carismático.

Eric ha publicado ya varios libros -cualquier día me pillo alguno- pero el caso es que vino al festival de Málaga a presentar un documental sobre su vida y sobre su intervención en bandas tan relevantes como las antes nombradas. Surgió la posibilidad, Íker (un amigo mío) se enteró, me lo comentó y allí nos plantamos.

La verdad es que me hinché de reír, me lo pasé pipa de verdad. Este hombre dice lo que piensa, tiene esa capacidad de sinceridad despreocupada, en que cuenta las cosas como son, o como las ve, y posee una gracia natural contando las cosas, simples pero contundentes. Suele tomarse las cosas con muy buen humor y siempre está dispuesto para una farra, aunque los conocen afirman que cuando hay que currar, curra como el que más. Si os gusta la música, y especialmente la música rock, es un documental estupendo para ver.

El director, el propio Eric,  y el productor estuvieron en la proyección y dieron una charla introductoria antes de la proyección. Tras el estreno tuve la suerte de poder saludar a Eric. Tenía pensado comentarle que cumplimos años el mismo día (algo de lo que me enteré pocos días antes), aunque finalmente no lo hice. No creí que le importara mucho.


lunes, 23 de enero de 2023

Los secuestradores del Lago Chiemsee

Siempre hemos sido Pepi y yo muy aficionados al teatro, por eso vamos todo lo que podemos, que no es todo lo que quisiéramos, pero solemos ir al menor un par de veces al año. Ahora nuestros hijos son mayorcitos y se pueden quedar solos en casa, y ya no hay que buscarles a alguien que se encargue de ellos si nosotros salimos, pero hubo una época en la que no eran tan autónomos y todo se complicaba mucho.

Otro obstáculo importante que tiene el teatro es el dinero. Y es que ir dos personas al teatro suman una buena cantidad de euros. Si a la cantidad de las entradas le sumas la gasolina -al actual precio disparado de la gasolina- y le añades lo que vas a pagar por el parking, porque casi siempre nos toca ir a aparcar en un parking del centro de Málaga. Hay que sumar una variable extra que es el "poyaque" que es algo así como que pues ya que estamos en Málaga te quedas a picar algo de cena. Pueden imaginar que la cantidad total por asistir a una obra de teatro y los gastos "asociados" alcanza fácilmente por encima de los 100€. Es una cantidad considerable y da para pensárselo. 

Este año nos habíamos decidido por Los secuestradores del lago Chiemsee, pero pocos días antes de la fecha de la obra recibí una notificación comunicándonos que la empresa contratada para el traslado de la carga de la obra había sufrido un robo del camión que trasportaba la escenografía, así como todo el vestuario del espectáculo. Aún así, decidieron que el espectáculo, a pesar de las adversidades, debía seguir adelante. Y así fue. Nosotros también decidimos continuar con nuestra intención de ir al teatro. 

La circunstancia de perjuicio de antemano fue una beneficio para el público porque salió el director, Mario Gas, antes de la actuación a ponernos en situación, expuso y nos explicó todo lo que no podríamos ver y, con la ayuda de nuestra imaginación, la obra terminó por ser un acierto incluso mayor que si todo hubiera continuado según lo programado. Cosas del teatro.

Entre los actores que integraron la obra estaban Vicky Peña, Manuel Galiana, Alberto Iglesias, Juan Calot, Gloria Muñoz y Helio Pedregal. A cada cual mejor.


Pd: A esta obra fuimos acompañados por Pepe y Mamen y seguidamente fuimos a comer a un restaurante griego, Ágora, que está al inicio de la calle Alcazabilla. Me gustó.


miércoles, 17 de agosto de 2022

Venecia día 2

Cuando uno viaja y tiene la ilusión por ver cosas nuevas, de almacenar recuerdos y descubrir una ciudad, la pereza no es buena compañera. De manera que, para ser consecuentes con nuestra forma de pensar,  despertamos pronto, desayunamos en el hotel y nos dispusimos a patear las calle de Venecia. La idea era hacer cosas distintas al día anterior, y trazar itinerarios distintos, que si bien se cruzaría con el de la jornada anterior, intentamos no solaparlo.

La salida desde Mestre en autobús hasta Piazzale Roma era siempre idéntica, una vez en Venecia, cuando ponías el pie fuera del autobús, ahí es donde comenzábamos a evitar itinerarios repetidos.

Como la primera parada que teníamos prevista era ir a la Basílica di Santa Maria della Salute, y la Chiesa di San Gregorio, bajamos directos en dirección el Grand Canal, pero buscamos pasar por la Chiesa dell'Angelo Raffaele y la Chiesa di San Sebastiano antes de llegar al Grand Canal.

El paseo por la dársena pasando por delante de la Chiesa Santa Maria del Rosario, iglesia del siglo XVIII a la cual pudimos acceder, fue una estupenda manera de comenzar el día. Llegamos a la Basílica di Santa Maria della Salute y disfrutamos de uno de los paseos más bellos de Venecia. Todas las pequeñas calles de los alrededores de la Basílica está llena de hoteles, restaurantes y galerías de arte de esas que tienen precios a los que todos no podemos llegar.  No muy lejos de allí está el Museo de Arte de la Galería Peggy Guggenheim. Me hubiera encantado visitarla pero no disponíamos de tanto tiempo a pesar de que aún no habían dado las diez de la mañana.

Durante la preparación del viaje, semanas antes de ir a Venecia, tenía previsto pasar por el Campiello Barbaro, donde se rodó una escena de la película de Woody Allen, Todos dicen I love you, en la que el personaje que interpreta Allen tropieza con Julia Roberts y caminan juntos. Nos hicimos unas fotos en el mismo sitio, intentando reproducir la escena. Fue divertido.

Justo en el Campo de la Caritá, en la fachada de la Accademia di Belle Arti, comenzaba una visita guiada que teníamos reservada desde meses atrás. Desde allí comenzó el tour. Cruzamos el Puente de la Academia donde es inevitable no detenerse a admirar las vistas, aunque no pudimos entretenernos mucho porque teníamos que avanzar con el guía, que nos llevó al Conservatorio de Música de Venecia. Comentó orgulloso, porque era actualmente estudiante del conservatorio, muchos de los aspectos significativos del edificio, especialmente aquellos que ocurrieron en los años en los que los bailes de carnaval se realizaban en los salones del edificio histórico del conservatorio. Existe una amplia rumorología histórica sobre ajustes de cuentas por dinero, poder y ataques de cuernos en las salidas y entradas de los bailes de máscaras. El ser humano no ha cambiado tanto con el paso de los siglos, las maneras tal vez sí.

Ese mismo mes comenzaba la 79 Biennale di Venezia, una muestra internacional de cine, y la visita se orientó mucho hacia las artes escénicas, y el recorrido continuó hasta el Teatro La Fenice, famoso mundialmente por haber estrenado muchas de las más famosas óperas italianas como Rigoletto o La Traviata, además de que ahí da comienzo la serie policiaca del inspector Guido Brunetti, de Donna Leon.

La visita guiada terminó en la Piazza San Marco, que es un lugar estupendo para acabar o comenzar lo que quiera que haya sucedido o esté por venir. Pocas puertas temporales puedo imaginar mejores que ésta.

En la Calle de la Canonica, es decir, en la izquierda de la fachada principal de la Basílica de San Marcos, nos sentamos a descansar y a tomar un refresco que extinguiera nuestra sed en un local que se llama Ai Do Leoni. Una birra para mí, un típico Spritz para Pepi, refrescos para los niños y unas tapas, que allí se conocen como cicchetti, que son aperitivos o tentempiés. Todo muy necesario para el calor que estaba cayendo sobre nosotros.

Una vez repuestos y cargadas parcialmente las baterías de nuestros pies, continuamos descubriendo Venecia. La siguiente parada era la vista del Puente de los Suspiros desde el Puente della Paglia. La historia nos cuenta que el puente unía el lugar desde donde estaban presos los condenados hasta el lugar donde iba a ser ajusticiados. En mitad del puente una pequeña ventana les permitía disfrutar de la última panorámica del Adriático y de San Giorgio Maggiore y su Campanile y así despedirse de Venecia. La leyenda nos cuenta que los condenados suspiraban por la belleza de lo que dejaban atrás, y también, imaginamos, por sentirse sabedores del negro futuro que seguidamente les esperaba.

No muy lejos de allí está la Chiesa di San Zaccaria, una iglesia gótica con un fabuloso retablo de Bellini. Una iglesia muy colorida. Regresamos al paseo junto al Grand Canal donde a pocos metros está la Chiesa della Pietà, en el sestiere di Castello, donde, según leímos, Vivaldi -nacido en Venecia- estrenó Las Cuatro Estaciones, que compuso para el conjunto musical femenino de dicha iglesia, donde era maestro de violín. Muy cerca de allí, pocos metros avanzando junto al Adriático, y en la misma acera, vivió Francesco Petrarca, considerado como el precursor del humanismo, donde además acogió a Giovanni Boccaccio. Pensar que a pocos pasos vivieron tres figuras tan importantes, te hace comprender la importancia de la Ciudad Ducal.


Dejamos el Gran Canal y nos acercamos a ver la fachada de la Chiesa di San Giorgio dei Greci desde uno de los puentes, porque la fachada da a un canal en lugar de a una plaza, como viene siendo lo habitual. Yo tenía apuntado como una fachada interesante, la de la Chiesa de San Francesco della Vigna y aunque Sofía y Miguel ya iban teniendo más ganas de sentarse que de andar, los convencí para acercarnos prometiéndoles que seguidamente íbamos a ir a un restaurante a comer.

De camino en busca del restaurante tropezamos con la Chiesa di San Lorenzo, que tiene un toque extraño al ser de ladrillo visto. En Venecia si te pierdes, ganas, y aunque no nos perdimos, sí que dimos algún rodeo innecesario, y en esos rodeos siempre nos valió la pena. Finalmente encontramos un restaurante en el Campo Santi Filippo e Giacomo. Ristorante Convivio. Comimos estupendamente, allí me tomé una birra Castello y unos espaguettis al nero, riquísimos. Todos salimos contentos. El servicio fue estupendo. Ni caro ni barato para ser Venecia.

Salimos de almorzar y a todos nos entró ganas de coger un sofá y echar una cabezadita. Bueno, a todos no, Pepi quería entrar en tiendas, porque en Venecia hay muchísimas iglesias, muchísimas, pero tiendas no faltan, créanme. Miguel y yo nos apoyamos en un una pared frente una bella fachada y esperamos pacientemente mientras Sofía y Pepi olisqueaban buscando algo que llevarse de recuerdo.

Nuestra siguiente parada perseguida era el Puente Rialto, pero de camino pasamos a ver la Chiesa di San Zulian, que encontramos abierta. Cualquier Iglesia tiene cinco siglos en sus cúpulas y diez en sus cimientos. Cualquier Iglesia tiene magníficas pinturas en su interior, esculturas fabulosas y está decorada con belleza. Necesitaría una vida para poder disfrutar de los detalles de las iglesias venecianas. 

Pero como todo no puede ser arte, paramos en una Pasticceria Storica junto a la Chiesa San Salvador y probamos unos cannoli di crema. Estaban riquísimos o como dicen los venecianos: questo è delizioso!.

Il ponte di Rialto es uno de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal de Venecia. El puente de Rialto es el más famoso de la ciudad. Como todo en Venecia, también tiene cinco siglos encima. No es posible imaginar la cantidad de historias que debe haber bajo sus arcos de medio punto.  La curiosidad del puente es que es casi un mercadillo en sí, pues tiene tiendas en toda su longitud. Nos tiramos un buen rato en el puente. Mirando hacia un lado, luego hacia el otro, las fotos, las fotos laterales, pero una de las fotos que yo más ganas tenía de hacer estaba todavía por hacerse.

Sofía decidió pintar un cuadro de Venecia antes de venir, eligió una foto de Internet que le gustó y lo pintó. No sabía dónde estaba situado ni cómo se llamaba ni nada. Ningún dato. Una vista de los cientos de puentes de Venecia. Así que con cuatro pistas que podía sacar de la foto, pude encontrarlo por Google maps. No se lo dije. Como yo sabía que estaba muy cerca del puente de Rialto, esperé a pasar por él para decirle Sofía, mira para allá, y claro, ella inmediatamente se dio cuenta. Uno de los cientos de puente de Venecia, pero para ella el puente que había pintado, la vista hacia el otro lado del Gran Canal desde el Ponte de L'Ogio. Nos hicimos una foto y ella pudo hacerse una foto dentro de su cuadro. Lo que no sabía es que aún le aguardaba una sorpresa más, pues todavía pasaría en góndola por el canal que pintó en su cuadro. Además todo cuadró, porque la góndola que pasaba bajo el puente salía desde la Plaza de Santa Sofía -vaya casualidad-. Cogimos una góndola los cuatro que nos llevó hacia Rialto por el Gran Canal, pero giró justo antes para pasar por el canal bajo el puente. Fue una manera de cerrar el círculo.

El paseo en góndola es algo único. No sé, puedes irte de Venecia sin pasear en góndola, no pasa nada, pero te quedará eso, habrás estado en Venecia y no habrás paseado en góndola. Nuestro gondolero nos regaló una canción silbada. 

Estábamos en el sestiere de Cannaregio, y recorrimos la Strada Nova y en una heladería junto a la Chiesa della Maddalena pedimos unos helados de cucuruchos para refrescarnos el camino. Cruzamos el Ponte delle Guglie y llegamos hasta el Ponte degli Scalzi frente a la Chiesa di San Simeon Piccolo. Había sido un día largo, o longo, depende del estado de ánimo. Una aplicación en el teléfono móvil me informaba de que habíamos caminado más de 15 km, canales arriba canales abajo. Quizás ya estaba bien por ese día. Así que cruzamos el minimalista Ponte della Constituzione y tomamos el autobús que nos llevara de vuelta a Mestre.

Tras una ducha y arreglarnos un poco, salimos a cenar algo por Mestre. Nuestro hotel estaba perfectamente situado en la Piazza Erminio Ferretto y alrededor había muchos sitios de restauración. Elegimos una mesa en la terraza de la Osteria del Lupo Nero y la verdad es que comimos estupendamente y más económico de lo que nos hubiera supuesto cenar en Venecia. Todo sea dicho. La cerveza fría, las piernas estiradas, la noche fresca y el día aprovechado. Un placer.


domingo, 11 de noviembre de 2018

Bohemian Rhapsody

Es complicado para mí ir al cine y no es debido a que no tenga oferta cerca de casa. Todo lo contrario. Mi problema es más relativo al tiempo. Es complicado hallar un momento en el fin de semana -entre semana ya ni lo pienso- para dejar a los niños y poder ir junto a Pepi a una sesión. Dificultades hay mil. Entre los partidos de fútbol de Miguelito, los mixing de pádel de Sofía, las actividades varias como son cumpleaños, trabajos en grupo de los niños y el calendario de exámenes, aparte de partidos del Málaga, hacer la compra o adecentar la casa, o, en el mejor de los casos, conciertos varios, lo cierto es que apenas encontramos un hueco para poder disfrutar del séptimo arte.

Pepi y yo éramos de novios de ir al cine una o dos veces a la semana, nos encanta, pero todo se fue complicando y en estos últimos años rara vez podemos escaparnos para ver una película. A veces, y sólo a veces, aprovechamos una oportunidad. En esta ocasión la aproveché yo solo. 

Miguelito estaba invitado al cine por un cumpleaños de un amigo, y Sofía estaba loca por ver una película que estaban dando esa semana. No recuerdo el título. Así que miraron los horarios y más o menos cuadraba que todos podrían ir a ver una película. Casi sin esperanza comprobé yo también y oh, sorpresa, Bohemian Rhapsody coincidía que también la proyectaban en el mismo rango horario. No lo dudé. Le tenía ganas.

Me gustó mucho. Es muy light, hay mucha parte de la vida de Freddie Mercury que está difuminada, o embellecida, da igual, en cualquier caso, se me saltaron las lágrimas. Eché de menos muchísimos temas, mucha más carga musical, pero bueno, es un biopic.

viernes, 22 de diciembre de 2017

The Last Jedi

Llevábamos en casa mucho tiempo con la fecha del estreno de la nueva entrega de Star Wars, The last Jedi, apuntada en nuestras cabezas. El estreno fue el viernes 15 de diciembre pero tuvimos que esperar hasta el domingo para poder ir a verla. Es lo que tiene llevar una agenda con tantas anotaciones. Fuimos hasta el Centro Comercial Plaza Mayor en sesión matinal para poder verlo en la sala UltraHD con calidad 4K, que se supone que es el último grito en novedades en cuanto a salas de sonido, y lo cierto es que la sala era inmensa y el sonido fabuloso. No noté ninguna mejoría visual con las anteriores películas que había visto en salas de cine.

No voy a contar nada de la película porque no quiero hacer spoiler (palabra tan de moda últimamente), pero os recomiendo que si sois seguidores de Star Wars no os la perdáis. No va a dejar a nadie indiferente. A nosotros cuatro nos gustó mucho, y bueno ya estamos deseando que la editen en vídeo para poderla disfrutar en casa.


domingo, 22 de octubre de 2017

Let's play two!

El martes 10 de octubre se estrenó en España y en media Europa la película Let's play two, de Pearl Jam y yo no podía faltar a la cita. Mi cuñado Francisco, que también es fiel aficionado a la música rock,  me acompañó a la presentación en la única sala de la provincia en la que la proyectaban. Tuvimos que ir hasta Marbella, al Centro Comercial de La Cañada, para encontrar una sala de Cinesa, que era la distribuidora en España. Allí quedamos con un par de amigos.

Realmente no es una película, es más bien un documental que trata sobre la relación de Eddie Vedder, cantante de la banda de Seattle, y el equipo de béisbol de sus amores, los Chicago Cubs. Y sobre los dos conciertos que la banda de Seatle ofreció en Wrigley Field, el estadio de los Chicago Cubs, tras su triunfo al alzarse con las series mundiales, algo que no ocurría desde primeros del siglo pasado. Ha llovido.

Ver un documental musical de tu banda de rock favorita en una sala de cine es una experiencia que la recomiendo siempre. A veces tienes la impresión de estar en la grada disfrutando del concierto y si además, como ocurrió en nuestro caso, el sonido es magnifico, entonces, mejor que mejor. Lo disfruté enormemente. Una lástima que no estrenen más documentales musicales cerca de casa.