domingo, 10 de mayo de 2026

Dos victorias de oro

Quedaban cinco jornada de Liga Hypermotion, y el Málaga, con sus dos últimas derrotas en campo del Almería y, la más dolorosa, en casa frente al Castellón, estaba en octava posición, fuera de los puestos de playoff, pero sólo a un punto. Había que tener fe y confiar en las ganas de estos chavales. Tres partidos fuera de casa, y dos en casa. Complicado, muy complicado, pero no imposible. Para nada.

El primer partido era en Ipurúa, el estadio del Eibar, equipo con tradición futbolera y complicado donde los haya. El Eibar justo por encima nuestra a un punto, pero también fuera de los puestos de playoff por cosas del golaveraje. El empate no le valía a nadie. Además llegábamos con la baja de Dani Lorenzo, además de las habituales de Dorrio, Juanpe, Luismi y Pastor. 

El partido comenzó movidito. A los cinco minutos un codazo sobre Murillo en un corner fue penalti que el árbitro no vió pero el VAR lo avisó, y corrigió. Chupe es el encargado de lanzarlo y engaña al cancerbero. 0-1. En el minuto 20, tras una jugada embarullada Sergio Álvarez empata el partido 1-1. Diez minutos más tarde, en una contra y tras varios despejes, Corpas adelanta al Eibar. Habían dado la vuelta al resultado y el Málaga estaba sufriendo. Llegó el descanso y Funes quitó a Izán Merino con amarilla y puso a Ramón Enríquez. 

El equipo salió con otro aire, y a los 10 minutos Larrubia en jugada personal estrelló el balón en el palo. La suerte, una vez más, nos era esquiva. Además Larrubia tuvo que ser sustituido, y entró Adrián Niño, en en la primera que tuvo, en posición casi acrobática y a pase medido de Chupe, alojó el balón en el fondo de la red. 2-2 y el partido estaba vivísimo.

Entró Brasanac por Chupe, en lo que fue un cambio discutido, y sin embargo, Brasanac a pase de Joaquín Muñoz, ajustó el balón al palo contrario del portero y anotó el 2-3. Quedaban quince minutos para el final, y cuando parecía que todo podía pasar, Adrián Niño en una gran jugada y un mejor disparo cruzado, anotó el definitivo 2-4. Partidazo.

Con este resultado adelantamos al Eibar y como el Burgos empató çcontra el Sanse, entramos en puestos de playoff. Quedaban 4 partidos.

El siguiente partido en casa era contra el Sporting de Gijón. Como mi hermano no pudo venir, nos acompañó Sofía. El Sporting clasificatoriamente estaba en tierra de nadie. Pocas posibilidades de luchar por el ascenso y menos aún por descender. Yo veía a la gente muy confiada, pero eso se acabó pronto porque en el minuto 11, en una jugada bien trenzada por el equipo gijonés, se adelantaron en el marcador con tanto de Dubasin, que volvió a ser protagonista cuando minutos después, de una patada en la cara de Murillo, tan involuntaria como temeraria, ve la tarjeta roja. Chupe, que comenzó en el banquillo, entró por Brasanac mediada la primera parte. El partido era un monólogo malaguista hasta que al borde del descanso Carlos Dotor vio la roja por una leve falta siendo el último defensa. Volveríamos a jugar en igualdad de jugadores.

Funes decidió arriesgar y en el descanso retiró a Galilea y dio entrada a Ramón Enríquez. Minutos después, Chupe, a pase de Ramón, con un soberbio disparo colocó el balón cruzado cerca del palo para empatar el partido, 1-1. Pero no fue hasta el minuto 86, cuando Joaquín engañó de disparo desde el borde del área al portero exmalaguista Rubén Yáñez -que se había pasado gran parte del partido perdiendo el tiempo- para anotar el resultado final de 2-1. Marcador justo.

Quedan tres jornadas por delante que significarán tres finales. Visitar Ceuta, recibir al líder, el Racing de Santander e ir a Zaragoza, que está luchando por no descender.

En esta jornada Las Palmas perdió escandalosamente contra el Andorra 5-1 y la adelantamos y como el Castellón empató también, y además el Burgos empató con el Almería y nos alejamos dos puntos de uno y nos acercamos dos al otro. Jornada casi perfecta.

Acabamos en cuarta posición, a cinco puntos del ascenso directo, quedando nueve puntos en juego, lo que lo hacía muy complicado, y dos puntos sobre el playoff, que lo hacía más factible pero esto es fútbol y nada es seguro, de hecho, si las matemáticas no lo desmienten, todo es posible.


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