El partido comenzó movidito. A los cinco minutos un codazo sobre Murillo en un corner fue penalti que el árbitro no vió pero el VAR lo avisó, y corrigió. Chupe es el encargado de lanzarlo y engaña al cancerbero. 0-1. En el minuto 20, tras una jugada embarullada Sergio Álvarez empata el partido 1-1. Diez minutos más tarde, en una contra y tras varios despejes, Corpas adelanta al Eibar. Habían dado la vuelta al resultado y el Málaga estaba sufriendo. Llegó el descanso y Funes quitó a Izán Merino con amarilla y puso a Ramón Enríquez.
El equipo salió con otro aire, y a los 10 minutos Larrubia en jugada personal estrelló el balón en el palo. La suerte, una vez más, nos era esquiva. Además Larrubia tuvo que ser sustituido, y entró Adrián Niño, en en la primera que tuvo, en posición casi acrobática y a pase medido de Chupe, alojó el balón en el fondo de la red. 2-2 y el partido estaba vivísimo.
Entró Brasanac por Chupe, en lo que fue un cambio discutido, y sin embargo, Brasanac a pase de Joaquín Muñoz, ajustó el balón al palo contrario del portero y anotó el 2-3. Quedaban quince minutos para el final, y cuando parecía que todo podía pasar, Adrián Niño en una gran jugada y un mejor disparo cruzado, anotó el definitivo 2-4. Partidazo.
Funes decidió arriesgar y en el descanso retiró a Galilea y dio entrada a Ramón Enríquez. Minutos después, Chupe, a pase de Ramón, con un soberbio disparo colocó el balón cruzado cerca del palo para empatar el partido, 1-1. Pero no fue hasta el minuto 86, cuando Joaquín engañó de disparo desde el borde del área al portero exmalaguista Rubén Yáñez -que se había pasado gran parte del partido perdiendo el tiempo- para anotar el resultado final de 2-1. Marcador justo.
Quedan tres jornadas por delante que significarán tres finales. Visitar Ceuta, recibir al líder, el Racing de Santander e ir a Zaragoza, que está luchando por no descender.
En esta jornada Las Palmas perdió escandalosamente contra el Andorra 5-1 y la adelantamos y como el Castellón empató también, y además el Burgos empató con el Almería y nos alejamos dos puntos de uno y nos acercamos dos al otro. Jornada casi perfecta.
Acabamos en cuarta posición, a cinco puntos del ascenso directo, quedando nueve puntos en juego, lo que lo hacía muy complicado, y dos puntos sobre el playoff, que lo hacía más factible pero esto es fútbol y nada es seguro, de hecho, si las matemáticas no lo desmienten, todo es posible.

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