domingo, 29 de septiembre de 2019

The Kleejoss Band en el Louie Louie

La segunda ocasión que la banda zaragozana The Kleejoss Band vino al Louie Louie Rock Bar de Estepona no falté a la cita. Hacía casi un año de la vez anterior, de la que todos los allí presentes aquel día guardamos un recuerdo imborrable. En esta segunda ocasión venían a presentar su último álbum, El Secreto, que ya había escuchado cientos de veces. Tenía apuntada la cita del sábado, 27 de septiembre en mayúsculas en mi calendario. Y allí nos presentamos.

The Kleejoss Band son mi banda española favorita, aunque como cantan en inglés pues no los considero realmente una banda nacional, aunque lo sean. El concierto fue una maravilla pues si algo tienen estos cuatro músicos es que suenan de lujo en directo.

Comenzaron el concierto con uno de los temas de su último disco, Earth & Roots, que es un medio tiempo con un sonido cercarno al rock americano desértico que me encanta y es uno de mis temas favoritos del último disco. Siguieron con uno de sus temas quizás más conocimos, Son of the Bitch. Y continuaron salteando canciones de sus discos anteriores con las del último disco. A medio concierto hicieron un sentido homenaje a David Bowie con su Heroes, que me sonó mucho a la versión que en su día realizaron Mötorhead. ¡Maravilloso! Seguidamente tocaron Free que es otro de los grandes temas del último disco. Mi favorito tal vez del último disco.

Repitieron pocas canciones del concierto anterior, lo cual se agradece, aunque sí que volvieron a interpretar River Sound Unleashed que es una obra de arte de canción. Uno de mis temas favoritos y que por mí podrían tocar en cada concierto... ¡dos veces!. Además me la dedicaron. Fue un momento casi místico para mí. Lo guardaré por siempre.

Terminaron poniéndose tiernos con Monster in the Closet y con dos horas de concierto cerraron con No glam in Rock N' Roll. Nadie quería que acabase, ni siquiera ellos, que llevaban desde el primer minuto dándolo todo sobre el escenario. Regresaron a los bises con Baba O'Riley, una versión de The Who, que dominaron a la perfección. Para acabar Farewell Lone Wolf. Un concierto estupendo. Al final charlamos un poco con ellos, que son gente súper agradable, nos firmaron algunos discos y regresamos para casa con una sonrisa en la cara deseando que llegue el día en el que regresen a tocar cerca de nuevo.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Whole Lotta Band en Sala París 15

Ir a un concierto de música en directo es una de las cosas que más me gustan en la vida, siempre estoy dispuesto a apuntarme a un concierto y casi cualquiera que me conozca bien, lo sabe. Por eso cuando se anunció que Whole Lotta Band, una de las bandas tributo de Led Zeppelin venían a Málaga, no tuve mucho que pensar, porque como desgraciadamente nunca tuve la oportunidad de ver a la banda británica en directo, ésta era la oportunidad más cercana a quitarme la espinita de disfrutar de un concierto con las canciones de Led Zeppelin.

No es lo mismo, lo sé, tampoco se engaña a nadie, se pretende dar homenaje a una de las bandas de rock más grandes de la historia de la música. Y es una tarea complicada porque estamos hablando de imitar a uno de los mejores guitarristas, a uno de los más versátiles cantantes, uno de los baterías más legendarios y uno de los bajistas con más nombre dentro del rock. Todos conocemos las canciones al dedillo, y hemos escuchado sus grabaciones de estudio mil veces y plasmar esos temas inolvidables del estudio al directo es sumamente complicado y arriesgado.

Aún así, por momentos Whole Lotta Band nos hicieron sentir que podíamos estar en uno de los memorables conciertos de Led Zeppelin. Con una puesta en escena donde se cuidaban hasta el más mínimo detalle. Se presentaron ante el público con un conjunto escénico intentando asemejarse lo máximo posible a lo que un concierto de Led Zeppelin podía suponer:  la guitarra de doble mástil que solía usar Jimmy Page, la memorable batería naranja transparente de Bonham, el celemín, la estética a la hora de vestir o incluso imitar la pose de Robert Plant a la hora de cantar. Todo muy bien envuelto.

Como no podía ser de otra manera fueron cayendo uno tras otro sus grandes éxitos, hit tras hit. No cupieron todos porque ni la propia banda los hacía en un solo set. Pero los grandes grandes sonaron. Mereció la pena.

martes, 3 de septiembre de 2019

La Coruña

Nuestro último día en Galicia lo íbamos a pasar visitando La Coruña. Desde Santiago de Compostela a La Coruña hay aproximadamente por carretera unos 75 km, lo que significó una hora aproximada, mientras sales, llegas y aparcas.

Teníamos reservada una visita con guía turístico que se iniciaba a las 11:00 en el Obelisco cerca de los Jardínes de Méndez Núñez. Llegamos unos minutos antes y el guía comenzó, como suele ser habitual, con una introducción histórica de la ciudad y sus monumentos principales. Seguidamente comenzamos el itinerario a pie por el centro de La Coruña.

A poco metros del Obelisco está el edificio del Banco Pastor, que durante algunos años de principios del siglo XX, fue el edificio más alto de España, cruzamos la avenida en dirección a los jardines de Mendez Núñez y visitamos una peculiar estatua dedicada a John Lennon, pasamos junto al Teatro Colón, el Casino y el enorme monumento a Curros Enríquez. A pocos pasos está el Puerto deportivo de La Coruña, desde donde se disfruta de una de las vistas más representativas y bellas de la ciudad. Impresiona contemplar todos los edificios con sus fachadas completa de ventanales, aprovechando cada mínima posibilidad de luz, con las cristaleras de palillería blanca sobre soportales de piedra abrazando la curva de la Avenida de la Marina.

Después de  retratarnos digitalmente con los móviles desde casi todos los ángulos posibles continuamos la visita junto al Teatro Rosalía de Castro, camino de la Plaza de María Pita, donde está el Ayuntamiento, un edificio modernista de principio del s. XX, con tres amplias cúpulas con fachada sobre soportales, verdaderamente un edificio sobresaliente. Nos dijeron que si pudiéramos era recomendable visitar su interior, pero que no estaba incluida en esa visita -¡otra vez será!-.

En la misma Plaza hay un formidable monumento a la figura de María Pita en el que se representa a la heroína con la lanza con la que vengó la muerte de su marido, que yace junto a ella. La historia es larga y está bien documentada. María Pita es figura ilustre en la historia de España, en el desafortunado sino de La Armada Invencible -no tan invencible- y especialmente en la contraarmada dirigida por Francis Drake, cuyo hermano fue al que apioló María Pita.

Continuamos hacia la Iglesia de Santiago, que es una de las más bonitas que he visto en mi vida. Menuda y coqueta, de hechuras románicas, de planta clásica con la imagen de Santiago Matamoros a caballo. Preciosa.

Llegamos al Jardín romántico de San Carlos, desde donde disfrutamos de unas maravillosas vistas de la ciudad y del Castillo de San Antón. En el jardín de San Carlos está la tumba de John Moore.

Regresamos hacia el centro dando una pequeña vuelta para pasar por una preciosa plaza frente a la Iglesia de Santo Domingo, y junto a ella el Convento de Santa Bárbara de las Clarisas Descalzas, donde no pudimos entretenernos a  comprar una de las pastitas que nos recomendaron  porque no disponíamos de mucho tiempo, giramos junto a la Colegiata de Santa María del Campo, también románica, y también preciosa.  Muy cercar de allí está lo que la guía denominó como el punto Instagram de la ciudad, que es un lugar desde donde hay una excelentes vistas a las tres cúpulas del Ayuntamiento.

Bajamos toda la calle hasta llegar al Mercado de San Agustín y a la Plaza del Humor, y desde allí a la Iglesia de San Nicolás y desde allí continuamos cuesta abajo hacia la Playa del Orzán, desde donde se veía perfectamente el Estadio de Riazor. Ahí acabó nuestra visita guiada. Acabamos muy contentos. 

Decidimos ir a perdernos por las calles del centro en busca de un lugar donde poder despedirnos de Galicia con unas zamburiñas, pulpo a la gallega y, en mi caso, una Estrella Galicia. Y lo conseguimos. Y de postre Tarta de Santiago. Antes de abandonar La Coruña nos acercamos a ver la Torre de Hércules, farola, y milenario símbolo de la ciudad. Como el cielo estaba completamente despejado, pudimos contemplar la profundidad imposible del mar. Nos despedimos allí de La Coruña, ¿qué mejor lugar? y nos montamos en el coche en dirección a Santiago, desde donde cogeríamos el avión que nos traería de vuelta a casa. Un viaje inolvidable, donde descubrimos muchos lugares juntos pero sobre todo donde vivimos experiencias y ciudades que dejaron un poco de ellas en nuestros corazones viajeros.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Santiago de Compostela - Padrón - Villagarcía de Arosa - Isla de La Toja

En nuestra tercera jornada en Santiago nos dimos un buen madrugón porque el día anterior nos habíamos estado informando sobre visitar el interior de la catedral y especialmente el Pórtico de la Gloria y nos avisaron que si no habíamos sido previsores y no teníamos cita previa la única posibilidad era estar en la taquilla de entrada bien temprano con la intención de poder conseguir entradas, aunque no nos prometían nada, al contrario, dijeron que era muy complicado, además a nosotros no nos valía visitarla a cualquier hora, ya que habíamos previsto quedar para almorzar ese mismo día con unos amigos. 

No nos pilló de nuevas el asunto de las entradas diarias limitadas porque yo ya había tenido la intención de comprarlas por Internet, pero entre que no estuvimos seguros de qué día podíamos quedar con los amigos, y que estábamos pendientes del tiempo, para salir en coche el día que disfrutáramos de mejor tiempo, finalmente cuando intenté comprar las entradas ya estaban completamente agotadas. Pero como la esperanza es lo último que se pierde y somos de la opinión de a quien madruga Dios le ayuda, nos plantamos en la taquilla minutos antes de que abrieran. ¡Y sí! ¡Pudimos acceder! ¡Compramos los tickets, casi los únicos que quedaban para ese día y encima eran para ese mismo momento, en la primera visita guiada que estaba programada para ese día! ¡La suerte no sonrió una vez más!

Además de tener la suerte de poder acceder, el Pórtico de la Gloria había sido recientemente restaurado y lo cierto es que pudimos disfrutarlo enormemente. Si no lo han visitado les diré que bien merece la pena hacerlo. El pórtico en general es maravilloso. Lo explican paso a paso, zona a zona, figura a figura. Los apóstoles, los profetas, hadas, leyendas, animales,... es complicado explicar para mi limitado talento de comunicador una obra maestra tan mayúscula como el Pórtico de la Gloria. Pero la catedral no es sólo el Pórtico, también están sus torres, como la del reloj, la de la carraca, o la de las campanas, así como el altar mayor, el coro, la capilla mayor, el famosísimo botafumeiro y especialmente la cripta sepulcral donde se halla el sepulcro del Apóstol Santiago. Gran parte de perímetro del interior de la catedral se encuentran las distintas capillas, y también visitamos el claustro interior y unos balcones que poseen unas colosales vistas a la plaza del Obradoiro, que significaron para nosotros ya el colofón final a una visita enormemente gratificante.

Regresamos al hotel para coger el coche y pusimos rumbo a Padrón, una localidad interior a una media hora en coche desde nuestro hotel de Santiago. Aparcamos junto al mercado de abastos, con vistas al río Sar, que atraviesa Padrón. Pasamos por el paseo del Espolón y nos detuvimos a contemplar las esculturas a Rosalía de Castro y a Camilo José Cela, ambos escritores muy vinculados a la localidad. Paseamos por el centro del pueblo, muy bonito, con las edificaciones de piedra, todo en conjunto extraordinariamente cuidado. Cruzamos el puente en dirección a la Parroquia de Santiago de Padrón. En su interior está el Pedrón, que con el paso de los años dio nombre al pueblo, así como también un fabuloso púlpito de piedra.

Montamos en el coche camino a Villagarcía de Arosa donde habíamos quedado con unos amigos míos, que se acercaban desde Vigo. Quedamos en el restaurante que nuestro amigo había reservado, A Castelara.

Hacía tiempo que habíamos dicho de quedar, y finalmente lo conseguimos. Uno de los puntos fuertes de Galicia es sin duda la comida, pero para mí otro punto sobresaliente son sus gentes. Compartimos como entradas unas estupendas almejas de carril y unos calamaritos y como plato principal un arroz con zamburiñas para chuparse los dedos y un buen rato de conversación. Todo ello regado con un estupendo vino blanco gallego al que sólo me permití dar un sorbo, que es el precio que hay que pagar por conducir.

Nos acercamos a la Isla de la Toja todos juntos -bueno, en dos coches- atravesamos el puente (tanto Pepi como los niños se quedaron fritos en el trayecto) y dejamos los coches casi a la entrada. Paseamos junto al Atlántico camino de la curiosa y original Ermida de San Caralampio, con toda la fachada cubierta de conchas pintadas de blanco.  Pasamos junto al casino de La Toja y tomamos un café en una terraza. Allí nos despedimos y regresamos a Santiago, de la que nos separaba poco más de una hora de carretera rodeada de bosque frondosos de un verde intenso.

Aparcamos el coche en el parking del hotel y bajamos otra vez al centro a ver la Catedral y el centro con iluminación nocturna. Miguelito decía que tenía hambre y picamos unas tapas en la Rúa do Franco, pero sólo él y yo, porque ni Pepi ni Sofía tenían hambre. Qué bien entró la Estrella Galicia. Regresamos al hotel, ducha y a descansar, que al día siguiente teníamos previsto bastante meneo.






domingo, 1 de septiembre de 2019

Santiago de Compostela

Despertamos algo más tarde de lo que solemos en un viaje, y es que el primer día habíamos sufrido un madrugón de aúpa y tocaba recuperar algo de sueño. Además ese día teníamos previsto patear las calles de Santiago Compostela, de manera que nos vestimos con ropa fresca, calzado cómodo justo antes de bajar a desayunar al comedor del hotel.

Abandonamos el hotel con la idea fija de pasar temprano por el Mercado de Abastos. La idea era ir a deleitarnos la vista con los productos frescos que allí se ofrecen. Ostras, bogavantes, cigalas, gambones, bueyes de mar, centollos, mejillones, nécoras, percebes, navajas, almejas de carril... el mar esta allí, sobre el mármol de los mostradores, entraba por los ojos y el olfato, parecía que salpicaba la espuma de las olas en el rostro. Decidimos que teníamos que darnos una mariscada en ese mismo momento, pero aún era pronto. Antes queríamos presentarnos ante el monumento más fotografiado de Galicia: la Catedral de Santiago.

Bajamos por la Plaza de Cervantes para que Miguelito pudiera saludar a la estatua de su tocayo Miguel de Cervantes, que da nombre a su colegio en Fuengirola. Había bastante ajetreo por las calles del centro, no era agobiante pues aún era temprano pero ya comenzaba a animarse más de lo que me gusta. Llegamos a la Plaza del Obradoiro por el pasaje que le une con la Plaza de la Inmaculada. Había un hombre tocando la gaita, lo que significó una estupenda banda sonora para nuestro primer contacto con la Plaza del Obradoiro. Además la acústica del pasaje hacía que la gaita se escuchase estupendamente desde la misma plaza.

Independientemente de la historia que abraza a la Catedral es un monumento impresionante. Además, la fachada del Obradoiro estaba recién restaurada y la contemplación que tuvimos desde la plaza bajo un cielo luminoso fue espléndida. Intentamos meternos en selfies con la fachada de fondo, tarea que no resulta sencilla.

En la misma Plaza del Obradoiro, a la derecha si estás mirando de frente a la fachada del Obradoiro, está el Colegio de San Jerónimo, actualmente sede del Rectorado de la Universidad, que su fachada ostenta un maravilloso pórtico medieval. Accedimos a visitar su coqueto claustro interior. Además es reseñable una fastuosa escalera de piedra en el interior del edificio.

Justo enfrente de la fachada del Obradoiro está situado el imponente edificio de fachada neoclásica afrancesada del Palacio de Rajoy, actual edificio del Ayuntamiento de Santiago y Sede de la Xunta. Sobre el frontón central está la escultura ecuestre de Santiago Matamoros blandiendo una espada en alto. Esa misma tarde nos contó la guía de la visita turística que realizamos que la escultura últimamente estaba en el centro del disparadero  pues en estos tiempos de borrar la historia que no es políticamente correcta, se había vuelto, digamos, una piedra en el zapato de algún político, y se rumoreaba que la iban a sustituir o hacer desaparecer de un lugar tan vistoso. Cosas de la hipocresía política.

A la izquierda está el Hospital Real de los Reyes Católicos, hoy día Parador de Santiago. Fue erigido por los Reyes Católicos para atender a aquellos peregrinos que lo necesitasen al final del camino. Accedimos a visitar su interior, especialmente sus patios, algo que recomiendo a cualquiera que visite Santiago. Es un lugar perfecto para realizar un alto y tomar un café en la cafetería. Mejores vistas de Santiago a la Catedral no creo que haya.


Rodeamos toda la Catedral, tranquila y distraídamente, sin prisas, fotos por aquí, fotos por allí. Casi sin darnos cuenta llegó la hora de almorzar y como habíamos decidido obsequiarnos con una mariscada (yo era a las claras el que tenía más ganas), bajamos al Mercado de Abastos y en acuerdo con un Local en la Nave 5 seleccionamos los productos que queríamos almorzar y se los llevamos a ellos. Mejillones, percebes, navajas, zamburiñas, almejas de carril, buey de mar y centollo. Aparte acompañamos la mariscada con empanadilla de pisto y pimientos de Padrón mientras regamos nuestros buches con estupendos albariños y ribeiros. ¡Ya estaba el día echado! Como no tenía que conducir para ese día, aproveché.

Nos acercamos al hotel a soltar unos pequeños recuerdos que acabábamos de comprar y regresamos a la plaza del Obradoiro para una visita turística que teníamos prevista hacer y que comenzaba allí. La visita comenzó con un resumen histórico de la historia de Compostela, del porqué de su nombre, del porqué de la peregrinación y de la importancia de esta peregrinación en la historia de la región, España y de la humanidad. También nos explicaron con bastante detenimiento los detalles reseñables de las distintas fachadas de la catedral, así como las diversas modificaciones que se pueden distinguir en la que la catedral y que la ha afectado al cabo de los siglos. Rodeamos la catedral entera y la visita nos llevó prácticamente toda la tarde.

Paseamos por la Rúa do Franco, y por callejones de entrerrúas, locales históricos, iglesias, conventos, prazas y parques y recomendaron darse una mariscada comprando los mariscos en el Mercado de Abastos para después tomarlos en La Nave 5. Justo lo que nosotros habíamos hecho ese mismo día. Vimos el Arco de Mazarelos, uno de los pocos rastros que quedan de la muralla medieval. Por ella se suponen que entraban los peregrinos que llegaban por la Vía de la Plata.

Cuando acabó la visita guiada, antes de que anocheciera decidimos acercarnos al Parque Alameda, pulmón y extraordinario parque histórico de Santiago. Dimos un largo paseo, nos fotografiamos con la escultura de Valle Inclán, con Las Dos Marías, y sobretodo admiramos sus formidables árboles, fuentes y esculturas. Hay un mirador desde donde se disfrutan de estupendas vistas al centro monumental de Santiago. En un banco desde el mirador pasamos un buen rato contemplando el perfil de la ciudad. Paseamos hasta que el atardecer cayó sobre nosotros.

Decidimos bajar de nuevo al centro y picar algo antes de regresar al hotel. A Pepi le habían recomendado Bar La Tita, y allí fuimos. Estaba abarrotado, por lo que dedujimos que era buena recomendación. Esperamos un rato pequeño y nos dieron mesa. Probamos el pulpo a la gallega unas zamburiñas -que nos encantan a todos- y la tortilla de patatas, que es poco hecha como suele gustar por el norte. La noche estrellada cubría Santiago, y todavía decidimos regresar a la Plaza del Obradoiro, con la intención de ver la Catedral con las luces nocturnas, que es tan recomendable como verla por el día. Nos sentamos en el centro de la plaza del Obradoiro un buen rato para disfrutar de las vistas y tras un buen rato charlando con los niños sobre algunas de las historias que envuelven a la catedral bajamos a paso cansado camino del hotel. En las caras se nos dibujaba la fatiga del día. Todos necesitábamos una ducha y un buen descanso y así lo hicimos.

sábado, 31 de agosto de 2019

Santiago de Compostela - Pontevedra - Combarro

Cada año en agosto solemos coincidir que en casa estamos todos de vacaciones y, si la economía lo permite, intentamos hacer una escapada, preferiblemente a algún lugar que no conozcamos. En estas vacaciones teníamos pensado ir a conocer Galicia. No al completo, porque programamos un viaje de de 3 noches y es imposible recorrer una comunidad con tantos atractivos completamente, aunque sí que estiramos los días todo lo que pudimos.

Llegamos a Santiago en avión, salimos desde Málaga en vuelo directo aún de noche, de manera que vimos amanecer desde la ventanilla del avión. Lo primero que hicimos al aterrizar fue recoger el coche que habíamos reservado por Internet. Nos recogieron en una furgoneta en el mismo aeropuerto y desde allí nos llevaron a la sede donde nos entregaron el coche, un amplio KIA Sportage y con él nos acercamos al hotel para soltar las maletas y bajamos a desayunar a una cafetería que había junto al hotel. ¡Sofía tomó churros!

La idea del primer día era aprovechar que se pronosticaba un día fabuloso y acercarnos a Pontevedra, que estaba a unos tres cuartos de hora por carretera desde nuestro hotel en Santiago de Compostola.

Pontevedra es preciosa. Nuestro primer contacto con la ciudad fue la Iglesia de la Virgen Peregrina. Había mucho ambiente por la ciudad, entre que era agosto y que hacía un día maravilloso, todo el mundo se había lanzado a las calles. Paseamos por el casco antiguo, y nos detuvimos en la fuente de los Jardines de Castro Sampedro, cerca del Convento de San Francisco para hacernos unas fotografías. Seguimos hasta la Parroquia de San Bartolomé, que está a muy pocos pasos del Mercado Municipal de Pontevedra y como en casa somos bastante aficionados a visitar los mercados, y más en localidad con puerto, pues allí nos presentamos. Ya estaban recogiendo aunque pudimos ver muchos de los puestos con todo el pescado expuesto.

Nos gustó mucho el exterior del Pazo de Mugartegui. Está reformado interiormente pero no es un lugar visitable, ya que es de ámbito privado. Callejeamos hasta la casa donde vivió Valle Inclán, junto al Cruceiro de la Plaza de las Cinco Rúas. La verdad es que era un sitio encantador para vivir.

A pocos metros de la casa de Valle Inclán está la Basílica de Santa María la Mayor, lugar destacado dentro de Pontevedra. La fachada es impresionante. Es un edificio de estilo gótico, pero al estar tan cerca de un mar tan bravo se nota que el salitre ha afectado su piedra, si bien interiormente está bastante mejor de lo esperado. A mí me gustó mucho. Y aunque es gótico no es un gótico canónico, Podría haber pasado allí una hora tranquilamente contemplando los detalles de su arquitectura, pero no disponíamos de tanto tiempo.

Desde allí paseamos un poco por el centro buscando una mesa sobre la que rellenar el tanque. Yo andaba loco por tomar una Estrella Galicia, y los niños estaban locos por sentarse a descansar y bueno, también probamos unos pimientos del padrón, calamares fritos, una buena carne y de postre probamos la tarta de Santiago. Muy típico todo.

Deambulamos un rato por Pontevedra casi como despedida, porque nuestra intención era regresar al coche y acercarnos al O Convento de Poio, que pillaba camino de Combarro. Allí visitamos el Monasterio de San Juan, hoy una hospedería, y a la entrada contemplamos uno de los hórreos más largos de toda Galicia. Realizamos una visita corta y seguimos en dirección a Combarro.

Combarro es famoso por su gran cantidad de hórreos en primerísima línea de playa. Si buscan en Internet las palabras "hórreo Galicia" es muy probable que encuentren muchas fotos y la mayoría sean precisamente de los hórreos de Combarro, que es un pueblo precioso, chiquito y pintoresco, con balcones y callejuelas estrechas  de piedra. Una visita obligada. Un lugar ideal para perderse por sus esquinas. Como no disponíamos de todo el tiempo que nos gustaría, no lo malgastamos mucho y paseamos sin demasiada dejadez.

Desde Combarro de camino a Santiago de Compostela dimos un pequeño rodeo para acercarnos a Sanxenxo y a visitar la Hermita de la Lanzada. Las vistas desde allí son sensacionales. Se respiraba una paz y una tranquilidad sobrecogedoras. Me hubiera quedado allí hasta el atardecer pero todos estábamos cansados y aún quedaba un rato en coche de vuelta a Santiago.

Dejamos el coche en el parking del hotel y fuimos a buscar un lugar donde tomar algo antes de regresar a la habitación. Yo había estado conduciendo y no me permití tomarme una copa de vino de las Rías Baixas, pero una vez aparcado el coche aproveché. El día había sido largo y provechoso, y además había que descansar porque al día siguiente teníamos también una agenda bastante cargada. 

viernes, 9 de agosto de 2019

Playa y pintura

Recién regresado de Laujar de Andarax nos tiramos todo el día en la playa, deshicimos las maletas, recogimos líos y echamos el día tumbado en la arena, unos espeto, una siesta junto a la brisa marina y a descansar. No tanto por lo que teníamos por detrás como lo que nos esperaba por delante.

Se nos venían encima días de pintura, y no de ver cuadros en un museo, como a cualquier amante del arte gustaría, sino, pintar paredes y techo con pintura plástica, y lo que es peor, sacar todas las cosas para mover los muebles. Que se dice pronto pero uno comienza a acumular cosas casi sin querer y cuando se da cuenta hay una cantidad enorme de trastos inútiles de los que hay que deshacerse.


Tres largos días tardamos en pintar la casa, eso sí, nos ayudó un pintor. Nosotros quitábamos todos los cuadros, enchufes, y muebles, y dejábamos las paredes limpias y listas para que el pintor hiciese su trabajo con el mínimo estorbo posible. Así cuarto tras cuarto. Di gracias por una vez por no tener más habitaciones de las que tenemos. Una vez secada la pintura a devolver las cosas a su sitio, a ser posible tirar todo lo innecesario y colocar ordenadamente de vuelta todo a su sitio. 

Una vez que terminamos de pintar la casa, y nos vimos en el sofá, derrotados, con más o menos todo en su sitio, en ese momento, hubiésemos repetido los días de descanso anteriores.


domingo, 4 de agosto de 2019

Una escapada a Laujar de Andarax

Llegó agosto y desde el mismo primer día de agosto le abrí la puerta de par en par a mis vacaciones. ¿y qué mejor comienzo de vacaciones que una escapada a un hotel rural un par de noches? Exactamente eso fue lo que hicimos. Este año comenzamos las vacaciones a los pies del Parque Nacional de Sierra Nevada, en Laujar de Andarax, en la falda almeriense, y lo hicimos acompañados de nuestros amigos Sagri y Miguel y sus niños Dani, Jaime y Gabriel, y también de Juani y Nicolás.

Estos fines de semana se resumen muy acertadamente con palabras como siesta, estupenda compañía, risas, lecturas y buen yantar. Todas en su adecuada proporción. No hay mucho que contar salvo que comimos más de la cuenta, nos bañamos en la añorada última hora de la tarde y salíamos a cenar cuando el cielo empezaba a difuminar sus colores y las estrellas a asomar su brillo.

Por las mañanas, después de un abundante a la vez que relajado desayuno solíamos dar paseos. No excesivamente cansados pero sí lo suficiente como para merecer una cerveza fría que llevarse al gaznate. Y después del almuerzo, probablemente no con tanto merecimiento pero sí con idénticas ganas llegaba la siesta.

Días en los que hay poco que contar, pero mucho que vivir. No estrés y como dice la canción de Radiohead, no surprises.

miércoles, 31 de julio de 2019

Mattiel en la Fábrica de Cervezas Victoria

Me enteré que venía Mattiel a cantar a Málaga y que lo hacía a la Fábrica de Cervezas Victoria, un lugar que desde hacía tiempo tenía ganas de conocer. Actuaba en torno al festival Canela Party pero cuando quise comprar las entradas, ya se habían agotado. Primero no estaba seguro de poder ir y segundo no tenía con nadie con la que acudir. Al final mi amigo Rafa me dijo que podría venir y rápidamente me puse a buscar entradas por las redes sociales como un loco. Hubo suerte y conseguí. Así que allí nos presentamos.

Tocaron de teloneras Dreyma (soñar en islandés), un dúo de Dream-core de Málaga que la verdad es que estuvieron bastante bien. Se las vio muy a gusto en un entorno tan bonito.

Mattiel salió a ofrecer un concierto cargada de energía. El sonido fue estupendo, la cerveza fría, el ambiente acompañaba y a ella se la vio con ganas. Lo cierto es que el sonido y la acústica estuvieron fantástico desde el primer tema hasta el último. A mí me ganaron desde el inicio. La voz estupenda, las guitarras, en las que siempre presto especial atención, derrochando clase, con un estilo cercano, a veces, al glamrock. ¡Me encantó Millionaire! Muy sixties pero muy actual.

Al final del concierto pudimos charlar con uno de los guitarras y también con Mattiel. Lo pasamos muy bien. ¡Ah, y la cerveza era gratis!


lunes, 29 de julio de 2019

Ben Harper & The Innocent Criminals

Se anunció que venía Ben Harper al Starlite a Marbella y desde el primer momento supe que si no pasaba nada extraño no faltaría a la cita. Y así fue. Fue la tercera ocasión en la que vi en directo a Ben Harper. La primera vez fue en Londres, allá por 2010, en el Hard Rock Calling. Allí se presentaba con Relentless 7, donde colaboraron con Eddie Vedder en una versión de Queen, Under Pressure, y más tarde Ben Harper colaboró con Pearl Jam tocando en Red Mosquito.

La segunda vez en la que lo vi fueron siete años más tarde, y fue en Marbella, y acudió en solitario. Recuerdo que inició el concierto pidiendo perdón porque su país había votado a Donald Trump.  Y fue un conciertazo, donde tocó muchísimos temas de mis favoritos y sorpresas como una versión de Sexual Healing de Marving Gaye. 

En esta tercera ocasión vino acompañado de la versión redux de The Innocent Criminal. Sacamos entradas cuatro amigos para primera fila, aunque algo escorado, que eran algo más económicas y disfrutamos de un concierto maravilloso.

El setlist fue estupendo: gold to me, Steal my kisses, Please bleed (que me encanta), Amen Omen que siempre la hace estupenda, Burn one down, o Fight for your mind, así como uno de sus temas más conocidos como Diamonds on the inside. Interpretaron dos versiones. Una de Hendrix, Machine Gun, y otra de Stevie Wonder, Superstition (temazo). Con ellas acabó el set principal y para comenzar el bis interpretó uno de mis temas favoritos de siempre de Ben Harper que había visto que lo había tocado en más de una ocasión, pero pocas veces, así que lo pedí por redes sociales y creo que le llegó porque la tocó. Ground on down una canción que he escuchado cientos sino miles de veces. 

Terminó con Welcome to the Cruel World, que quedó perfecta como despedida de una noche maravillosa.

Al estar en primera fila pude acercarme al final del concierto y pedir el sestlist, que ahora tengo bien archivado.

domingo, 21 de julio de 2019

Danza Invisible & Fuengirola Very Big Band

Uno de los conciertos que estaban programados en el Marenostrum de Fuengirola para la temporada estival era el que ofrecería Danza Invisible en el idílico entorno del Castillo. Mi mujer y yo habíamos pensado en ir al concierto pero no terminamos de decidirnos. Los días fueron pasando y poco a poco la fecha del concierto se aproximaba. Anunciaron que quedaban pocas entradas a la venta y nos entró casi de repente unas ganas renovadas de acudir al concierto. 

De manera que compramos un par de entradas, se lo dijimos a unos amigos, y sin comerlo ni beberlo nos juntamos unas cuantas parejas de amigos. Era verdaderamente un concierto especial. Se había programado como la repetición de un concierto de 1989, que Danza Invisible había ofrecido en la Plaza de Toros de Fuengirola bajo el sugerente nombre de La Noche Rosa. 30 años que se dice pronto. Yo estuve en ese concierto. Un día fue Danza Invisible y otro Los Ronaldos, o eso creo recordar, que ya sabemos que los recuerdos son caprichosos a veces.

Pero el concierto no sólo era especial por volver a vivirla 30 años más tarde, sino que además iban a tocar arropados con la Fuengirola Very Big Band. La mezcla de vientos con las canciones de Danza Invisible funcionaron estupendamente.

La noche agradable, la estupenda compañía, la cerveza fría y la música lograron en conjunto que disfrutáramos de una noche maravillosa e inolvidable.

Pd: Ah, se me olvidaba comentar que también repitieron los mismos teloneros, que fueron Currito y Los Escombros.