jueves, 20 de septiembre de 2012

Mil

Hace cinco minutos, al acceder al administrador de entradas de este blog, según me indica el contador del menú de la configuración, ésta podrá ser mi entrada número mil, pues la anterior, la que publiqué el martes pasado, fue la número novecientos noventa y nueve. De manera que si no me fallan las matemáticas -lo cual sería muy grave- ésta de hoy es la número mil. Número redondo de los gordos.

Nunca imaginé que llegaría a un número tan alto y menos con este blog. Lo cierto es que lo comencé con la idea de incluir todo lo que, por una causa u otra, no tenía cabida en mi anterior blog (sofiaylaluna.blogspot.com), y mira por donde, casi sin intención, han ido surgiendo ideas, he ido encontrando excusas y, poco a poco, casi sin darme cuenta, el blog ha ido creciendo progresivamente. Supongo que igual que ningún jugador en su segundo partido aficionado se plantea alcanzar los cien partidos con la selección absoluta de su país, o como ningún escritor tiene previsto escribir veinte novelas antes de publicar la primera o ningún niño tiene la intención de alcanzar los cien años cuando sople las velas de los cinco años, a mí tampoco se me pasaba por la imaginación llegar a las mil entradas, aunque soy consciente de que cualquiera de las comparaciones anteriores -mal escogidas, sin duda- tienen mucho más mérito. Muchísimo más. En cualquier caso, lo que quiero dar a entender, es que cuando creé el blog mi intención era bastante inconsistente y difusa, y ni mucho menos podía imaginar llegar a las mil entradas. No lo imaginaba.

No lo imaginaba, entre otras cosas, porque no pensaba contarlo, es decir, que no tenía intención de contar el número de entradas colocadas, ni tenía muy claro cuando me metí, en qué me metía. Tampoco imaginaba las posibilidades que un blog ofrecía, ni si me iba a gustar lo suficiente o si me iba a cansar, o de si sería capaz de encontrar el tiempo de dedicación necesario. Pero de todas mis dudas, quizás la más importante, era que no tenía muy claro para qué quería tener un blog personal: ¿me gustará? ¿para qué, y qué voy a escribir?

Ahora comprendo esa frase tan repetida de que todo es empezar. Comencé sin mucho interés, en realidad, más bien lo hice por probar y conocer qué era y cómo funcionaba esto de un blog personal. Más por curiosidad que por otra cosa. Siempre me quedaba la opción de borrarlo todo y hacerlo desaparecer en un par de clics de ratón. Poco a poco fui encontrando excusas para escribir una vez más, que si la crónica de mi equipo, que si una foto que me gustó, una canción que me apetecía, un partido de pádel, una película, un libro, hasta que he ido dándome cuenta que me relaja escribir. Me hace pensar, me ayuda a aprender, a seguir sintiendo curiosidad por las cosas, a ir renovándome. Mi mayor miedo al escribir este blog quizás es repetirme, o aburrir, aunque supongo que si ocurre lo primero, lo segundo viene de la mano.

Cuando visito entradas anteriores de este blog me doy cuenta que las entradas tienen éste o aquel error, que podría haber mejorado aquello o esto otro. En definitiva, que podría haberlo hecho mejor de lo que lo hice. Y me da coraje, créanme, pero por otro lado, lo que ahora me parece evidente y antes no veía, creo que es una señal manifiesta de que voy mejorando. Madurando. No sé, puede que no, quizás me equivoque. 


El propósito actual tampoco es que sea muy exigente, y probablemente sea bastante conformista y reservón, y es que si cuando entran en este blog de visita y echan un vistazo y a los pocos minutos, después de curiosear, o de leer el último post, deciden abandonar la página, me sentiré feliz y conforme conque aún les quede la intención de volver a visitarlo en otra ocasión. Con eso es suficiente... hasta la próxima entrada.

Pd: Sus comentarios siempre son de ayuda.

martes, 18 de septiembre de 2012

El mejor álbum de REM

Unos de los álbumes que más he escuchado en mi vida -y me paro a pensar lo que estoy escribiendo- es Up del grupo norteamericano REM, que desgraciadamente se han separado hace ahora un año. Up es en mi opinión uno de los mejores álbumes de REM, sino el mejor. Y es, sin duda, uno de los mejores discos de una banda consolidada.

Cuando un grupo saca un disco de esos que los ponen en la órbita del panorama musical mundial, lo difícil es, después de ese éxito inicial, mantener o incluso mejorar el nivel. La mayoría de las veces el disco que lanza a un grupo al estrellato suele contener un par de buenas canciones que provocan el entusiasmo del público en general, pero seguidamente, cuando tienen que publicar el siguiente álbum, entonces es cuando la cuestión se complica. REM superaron con creces el éxito rotundo de Out of time, con Automatic for the people y seguidamente con Monster. Después publicaron New adventures in Hi-Fi, que en mi opinión, aunque siendo bueno, baja un poco el listón de los tres anteriores, pero poco.

El siguiente álbum de estudio fue Up, que es el verdadero gran disco de la banda. Es el disco donde Michael Stipe aprovecha mejor su característica voz. Las letras son inmensas, los ritmos originales y bien trabajados. Las instrumentación de las canciones es simplemente maravillosa, entre delicada y contundente. Los inicios de percusión son muy originales, con lo difícil que es eso, los teclados están incluidos de una forma tan al servicio de la canción que casi pasan desapercibidos, pero que al cabo de varias escuchas se sitúan en el primer plano de la canción. Es uno de esos discos que van creciendo con las escuchas, y que conforme uno presta más atención encuentra más detalles sobresalientes. Así que si no lo han devorado aún, les aviso que están cometiendo un pecado imperdonable. De manera que si tienen el disco en una estantería o a dos clics de ratón, sea como sea, no pierdan el tiempo, suban el volumen y échense a disfrutar, que no se arrepentirán.

Para abrir boca les coloco un vídeo del álbum Up: Lotus



domingo, 16 de septiembre de 2012

Runrún

No sé bien por qué hoy me acordé de una conversación que tuve con un amigo de la facultad. No recuerdo su nombre y apenas recuerdo su cara, pero sin embargo recuerdo bastante bien la conversación.

Ocurrió en los pasillos de la facultad después de salir de un examen mientras todos buscábamos intercambiar y comparar los resultados de los problemas. Él se mantenía algo apartado al resto, lamentándose en voz baja, me acerqué para preguntarle qué tal le había ido, y casi como si hablara consigo mismo me espetó: la mente humana es sorprendente, jodidamente sorprendente. ¿Y eso? -le pregunté curioso-. Paso -decía- muchísimas horas al día pensando, comiéndome la cabeza, desde que tengo uso de razón, pero por primera vez en mi vida, justo a la hora del examen, me he quedado en blanco. Justo -añadió- cuando más la necesitaba. Mira que paso noches en las que no consigo conciliar el sueño, noches en las que la cabeza está ahí runrún, runrún, dale que te pego, toda la noche dale que te pego, sin poder pegar ojo, sin dormir, y hoy, justamente hoy -decía amargamente- y cuando más la necesito, zas, me deja tirado.

Quizás sería apropiado añadir que esta conversación la recordé a eso de las 4:30 de la madrugada, cuando mi mente estaba runrún, runrún...

viernes, 14 de septiembre de 2012

Feliz 40

Hoy es el cumpleaños de mi santa, y no un cumpleaños cualquiera, no uno de esos de usar y tirar, sino uno de los de fotografiar y recordar. Una fecha significativa, según mi señora, más incluso que cincuenta. Les hablo de los 40 tacos, que se dicen pronto pero que se cuentan lentos. Los 40 vienen a ser algo así como la edad fronteriza entre el ayer y el mañana, más o menos como los jueves en el trascurso de la semana, pero en la vida.

El asunto es que la vida pasa en un santiamén, en un suspiro. Ya ven, la conocí con trece años y dije ésta es para mí -aunque todos sabemos que en realidad son ellas las que nos empujan a creerlo-, y desde entonces, y casi sin darme cuenta, en un ir y venir, casi en un ahora vuelvo, ya tiene cuarenta. Pero bueno, que me disperso. Hoy estoy aquí para felicitarla, para darle las gracias, para mandarle cuatro achuchones, 40 tirones virtuales de orejas, millones de besos, y sobre todo para desearle que siempre, siempre, siempre sea tan feliz a mi vera como yo lo soy a la suya.

¡Feliz cuarenta!


jueves, 13 de septiembre de 2012

Una novelita lumpen - Roberto Bolaño

El pasado viernes fui a la biblioteca más cercana de casa acompañado de mis hijos con la intención de hacerles el carnet de la biblioteca, a ver si así consigo poco a poco inculcarles el hábito por la lectura o al menos pongo un granito más para hacerlos buenos lectores.

Estando en la biblioteca mientras curioseaba entre las estanterías comprendí que me resultaría imposible salir de ella sin llevarme un libro para casa. Sin detenerme mucho, pues estaba pendiente de que mi pequeño no desmontara la biblioteca, elegí uno de Roberto Bolaño, acordándome de que hace ya bastante tiempo prometí darle al escritor chileno una segunda oportunidad. Era consciente además que si no me gustaba esta novela, o mejor dicho esta novelita, quizás tendría que darle una tercera oportunidad, pues de buena fuente sé que sus mejores novelas son, o al menos así opina mi confidente literario personal, Los detectives salvajes y 2666, y esas son las que debería haber elegido, pero como yo soy así de caprichoso, elegí Una novelita lumpen.

Una novelita lumpen me ha gustado bastante. Es una de esas novelas para leer de un solo tirón, aunque yo, por falta de tiempo, lo hice en dos. Es un libro con pocos personajes donde casi todos ellos son personajes extremos. Está escrito en la mente de Bianca, una joven que queda huérfana tras un accidente automovilístico donde fallecen sus padres. Está escrito con una rabia apagada y asumida, sin lamentaciones o con ellas, con una voz atrevida y sincera. Un buen libro, escrito a grandes saltos; a mi parecer muy del gusto del estilo de Borges. Al menos así lo entiendo yo, pero no me hagan mucho caso.

martes, 11 de septiembre de 2012

lunes, 10 de septiembre de 2012

Adolf Presley

Me encanta cuando navegando por la red me encuentro una foto donde se utiliza el Photoshop como a mí me gusta, es decir, con buen humor y mucha ironía. He aquí uno de estos casos:




domingo, 9 de septiembre de 2012

A ser posible...

Este llamativo cartel lo fotografié en un bar de Fuengirola al que fuimos a almorzar con nuestros hijos. El bar es uno de los favoritos de Sofía, por eso este verano hemos ido tres o cuatro veces. Desde la primera vez que fuimos, al principio del verano, hasta la última, a finales de agosto, cada vez que hemos ido y hemos vuelto a ver el cartel, he bromeado con mi mujer con mucha sorna lamentándome por lo complicado que lo tengo últimamente para encontrar trabajo, y es que los requisitos cada vez son más exigentes.


Tras consultar cuidadosamente con un camarero, averigüé que lo que en realidad se quería pedir en el anuncio era que a ser posible fuese "guay" y no "gay". El camarero muy prudentemente añadió seguidamente, que bueno, que también podía ser las dos cosas, que no importaba. Ya ven, una pequeña diferencia en forma de "u".

Pd: ¿Con casi cuarenta años se puede uno considerar joven?

jueves, 6 de septiembre de 2012

Arte callejero 6

He aquí uno de esas pintadas que te hacen pensar, que si bien no cuelgo por ser especialmente bellas sí lo hago por ser violentamente expresivas y muy de actualidad. Aunque probablemente sería de actualidad en cualquier época.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Una Krombacher Pils

La cerveza alemana Krombacher es una cerveza que decidí comprar al cruzarme con una sugerente oferta que incluía cuatro cervezas y un vaso de la marca. Sin pensarlo mucho, pues me pareció una buena oferta, me compré dos cajas, a pesar de que nunca la había probado antes, pero tenía ganado varios puntos a su favor porque el diseño del vaso era de mi agrado y porque además una cerveza alemana es siempre una cerveza alemana.

Resultó ser una cerveza más que aceptable, con un ligero amargor y un aroma dulce. Tiene sólo un 4,8 % de alcohol. La marca Krombacher se enorgullece de afirmar que la cerveza se realiza con agua de manantial de roca de Krombach, donde -según cuentan- brota un agua bajo en minerales que es la base del éxito de la cerveza. En la publicidad de la cerveza afirma ser la cerveza premium número uno en Alemania. No sé hasta que punto será cierto pero bien buena que está.

El diseño sobrio de la botella, así como el de la etiqueta y la estilizada copa están adornadas con detalles dorados y blancos intentando dar un aspecto de realeza y sobriedad.

Ya me he tomado tres, y bien que las estoy disfrutando, sobre todo después de que en mi última revisión médica el matasanos me diagnosticara hígado graso, que si bien, en ese momento, no tenía muy claro lo que significaba, después de consultar con google me ha quedado claro que tengo que disminuir considerablemente mi consumo de alcohol, aumentar el ejercicio físico y reducir el peso. Pero no se alarmen, que también dice que hay que conseguirlo poco a poco, que lograrlo de manera repentina puede dañar mi hígado, así que aún no peligra esta entrada en el blog, porque según parece una cervecita a la semana no es significativa y es totalmente asumible.


martes, 4 de septiembre de 2012

Desde la terraza de mi hermano

Eran aproximadamente las nueve menos cuarto de la tarde del sábado pasado, estaba en el piso de mi hermano y salí a la terraza para recoger la toalla y el bañador que yo había puesto a secar un par de horas antes, sobre la barandilla, después de un relajado baño en la piscina. Había que comenzar a preparar la vuelta a casa.

El cielo, a la altura de una quinta planta, en el rosado y difuminado comienzo de la hora crepuscular, donde todos los pájaros parecían estar recogiéndose, estaba precioso. Reinaba una tranquilidad embriagadora y somnolienta. Apetecía enormemente respirar hondo. Apoyé los codos sobre el antepecho de obra y descansé la mirada sobre los centenares de chalets que prácticamente rodean al edificio. La privilegiada terraza posee vistas a la montaña y al mar, donde se observaban algunos barcos en su lento discurrir, pero mi mirada seguía atraída por la bella visión de los chalets, cada uno con algún atractivo detalle en su arquitectura.

El color del barro cocido de los tejados, el verde vivo de los árboles, el seco amarillo de las palmeras, el blanco encalado de las fachadas y hasta el gris de las calzadas, en conjunto, ofrecían un estampa de profunda belleza. Todo bajo un cielo limpio, sin nubes, casi de una perfección irreal. Inmediatamente pensé: qué buen sitio para leer.

Mi hermano salió a la terraza también y le comenté lo bonitas que eran las vistas y que me recordaban un poco a las que vi, hace algunos años, por la parte trasera del Trastevere, en Roma. No tanto por las edificaciones como por aquella tranquilidad mansa y sosegada. Así debían ser, más o menos, las villas de la Antigua Roma, le dije. Asintió con la cabeza y contagiado por aquella apacible holganza contestó afirmativamente con voz queda.