jueves, 7 de agosto de 2008

La carta esférica - Arturo Pérez-Reverte

Ayer tarde terminé de leerme La carta esférica, novela de Arturo Pérez-Reverte. Novela que narra la historia de un marino arrancado del mar, apartado de un barco, sin rumbo, perdido sin la marea, a quien una mujer, ofrece la posibilidad de volver a sentirse marino. Una mujer que posee, tal vez sin saberlo, respuestas a preguntas que ciertos hombres se hacen desde hace siglos.

-Una carta náutica es mucho más que un instrumento indispensable para ir de un sitio a otro; es un grabado, una página de Historia, a veces una novela de aventuras-

martes, 5 de agosto de 2008

Besos de fogueo - Montero Glez

Ayer noche acabé de leerme el libro Besos de fogueo de Montero Glez. Un libro que contiene algunos cuentos que fueron semillas de futuras novelas. También al contrario, uno de estos cuentos -Al sur de tu cintura- empezó siendo novela y terminó siendo cuento una vez que pasó por el colador utilizado por Montero.

En los cuentos Montero mantiene su sarcasmo desenfadado al igual que su particular visión crítica, su provocativo lenguaje a juego con las portadas que adornan los libros del maestro.



¡Por Dios, qué envidia!

A quienes vimos sus dos anteriores entregas no nos sorprenderá tanto, pero nos generará más envidia. Arrrrg.


domingo, 3 de agosto de 2008

La primera cerveza

Hoy domingo a las 15:45 h, en el mismo momento en el que giré la llave en la cerradura de la oficina comenzaron mis vacaciones. Justo desde ese momento mi tiempo es sólo futuro y presente pero ya nunca pasado. Desde ese momento, en el que cerré una puerta y me abrí a las vacaciones llevo el reloj como quien lleva una bonita pulsera. Desde ese momento no estoy en agosto, ni en verano, ni en ningún sitio físico, ahora estoy de vacaciones. Que no es lo mismo.

Curioso lo de las vacaciones -ese sagrado periodo de tiempo donde todo puede ocurrir, aparecer o desaparecer- donde lo realmente importante no es estar de vacaciones sino sentir las vacaciones como se siente la primera de las dos cerveza que me tomé instantes después acompañadas de un centollo, esa primera cerveza era distinta, era una cerveza dando sabor a una charla entre amigos, con risas compartidas, seguida por otra cerveza y rabo de toro, tan español, tan fecundo en posibilidad, servido en un plato blanco como luna llena. Esa primera cerveza repetida después iba preñada de vida, como mi señora, preñada de mi niño.

De postre pastel de trufas con avellanas y para terminar copazo de gin de color azul como el mar que baña mis sueños. Esos sueños que ya se empiezan a cumplir.

Me voy a escuchar música tumbado en el suelo de mármol fresquito como la rosa de la mañana.

Los nuevos negocios

Que alguien me explique esto por favor. No me entra en la cabeza. Imagino la siguiente escena: Me pone un kilo de mejillones, medio de percebes y la última de Dinio, por favor.

¿Sex shop & Mariscos????? No salgo de mi asombro. Es que hay cada negocio que es realmente increíble.

sábado, 2 de agosto de 2008

Proyectos vacacionales

Estoy a punto de coger mis vacaciones, oficialmente ya debería estar disfrutando de ellas, pero como tenemos el compromiso de entregar dos proyectos antes de largarnos de la oficina, pues eso, que estoy a punto, arañando mi primer día de vacaciones.

Normalmente en agosto mi señora y yo nos vamos algunos días de viaje, sin embargo este año tenemos planes distintos, motivados principalmente por el embarazo de mi señora. Éste lo pasaremos en Fuengirola, que tampoco está nada mal. He decidido como plan del verano no tener plan.

Mis planes son: no hacer planes, dejarme llevar cada día, descansar, jugar con mi niña, cumplir muchos de los caprichos y antojos de la señora, leer mucho, dormir más, ver pelis, arreglar dos o tres cosillas de la casa, escuchar mucha música, tomarme horchatas y helados de turrón y nada de esto por este orden.

Hasta pronto.

jueves, 31 de julio de 2008

Arturo Pérez-Reverte - El abrigo de visón

Alguna vez he escrito de mis compadres los viejos choros, artistas capaces de quitarle herraduras a un caballo al galope, maestros de lo suyo, espléndidos buscavidas de aquella España cutre que ya sólo es posible revisitar en las viejas películas de Pepe Isbert, Manolo Morán y Tony Leblanc. Esas películas divertidas, geniales, que ninguna televisión de este puñetero país emite nunca, porque a los imbéciles de sus programadores les resulta más fácil inundarnos de telemierda norteamericana.

Esta mañana me llamó por teléfono uno de esos amigos: Antonio Carnera, hoy ancianete y jubilado, que en otro tiempo perteneció a esa ilustre cofradía de trileros, piqueros y timadores que hasta hace treinta o cuarenta años fue aristocracia barriobajera en puertos y estaciones de ferrocarril. Antonio y el arriba firmante hemos estado charlando un rato de viejos tiempos, de la pensión de jubilado que nunca tuvo, de amigos y conocidos comunes como Amalia la Verderona, maestra de piqueros y tomadores del dos, de Ángel, mi famoso choro de La ley de la calle, o del legendario Muelas, creador del timo del telémetro y autor inmortal de la venta a un pringao del tranvía 1001, que es el más extraordinario hito de la historia del timo en España.

Al final hemos quedado en vernos y tomar unas cañas. Y aunque hace ya un par de horas que colgué el teléfono, todavía sonrío al recordar el acento madrileño y chuleta de Antonio, su viejo orgullo profesional cuando le tiro de la húmeda y le hago que largue, y recuerde. Dentro de unos días, cuando nos tomemos unas cañas en cualquier mostrador de zinc o mármol, le haré contarme despacio y por enésima vez su mayor logro profesional, su obra maestra: el timo del abrigo de visón. Antonio, que de joven tenía una planta estupenda, con clase, recurría a ese registro cuando quería correrse por el morro una juerga. La última vez fue en el año 59, en Madrid, después de haber tocado con éxito el mismo palo en provincias. Primero alquiló una suite en el Palace, donde se dio una buena zampa; y luego, bien maqueado y engominado, se fue a Pasapoga en busca de la torda más espectacular que hubiera a tiro. A los tres boleros, un bayon y dos mambos empezó a enseñar billetes y a decir eso de qué hace una mujer como tú en un sitio como éste, bombón, a ti te tenía yo como a una reina. Y para demostrarlo, te voy a regalar mañana un abrigo de visón. Que no, que sí, que tú me tomas el pelo, chato, que yo hablo en serio, mi vida, que ésa es la fetén y a mí me salen las lechugas por las orejas, y ese cuerpazo, amén de otras cosas, está pidiendo un visón pero ya mismo. Total: al día siguiente, cita con la gachí, aún algo incrédula, en la mejor peletería. Pruébate éste. Y éste. Nos llevamos ése, el más caro. La jai, por supuesto, alucinando en colores. Y a la hora de pagar, Manolo desenfunda arte y labia: vaya, qué contrariedad, se me han terminado los cheques, es igual, llévemelo a las seis de la tarde al Palace, habitación tal. Y se va con la torda.

Luego, fase crucial: oye, prenda, son las dos, vamos al hotel si te parece, comemos caviar y champán y esperamos el abrigo. Chachi. Y claro, a la suite. Y allí, esperando el visón, piscolabis de lujo y polvazo inmenso y gratis -«de esos que uno se cae de la cama, colega»-- con la mejor hembra de Pasapoga. Y a las cinco y media en punto, Antonio se levanta. Oye, perdona, mi vida, bajo un minuto a la caja del hotel a sacar metálico, que traerán el visón de un momento a otro. El resto se lo imaginan ustedes: ese Antonio que se viste. Ese Antonio que baja y cruza el vestíbulo. Ese Antonio que sale a la calle como si fuera a por tabaco. Ese Antonio que no vuelve. Y a las seis, puntual como un clavo, llega el peletero con el visón, y sube al cuarto; y le abre la jaca, que ya se va mosqueando, y se monta el pifostio. Y en esas aparece el cajero del Palace sin nadie que le pague una cuenta que te cagas, incluida la suite, y el caviar, y el champán, y las flores que Antonio -que es un romántico- le regaló a la gachí.

Eso, se pongan como se pongan los mojigatos y las feministas galopantes, es arte, se mire por donde se mire. Arte de verdad, de la vieja escuela; filigrana imposible sin mucho morro, aplomo y talento. Y oírselo contar al artista, imaginen.

Por eso ya disfruto de antemano el momento en que Antonio Carnera, con la cuarta cerveza a la mitad, encienda un Ducados, me mire con su temple de viejo jugador de mus, y cuente por enésima vez aquello de: «Y en mitad del mambo, la apalanco así y digo: una mujer con ese cuerpo merece que la tengan como a una reina».

Pearl Jam 2008

Ya me han llegado mis dos primeros conciertos de la gira de Pearl Jam del 2008. En total dos cedés dobles de música intensa en directo. Llegaron ayer, empaquetaditos, directos desde California, vía correo de toda la vida, y ahora, con el equipo a toda leche y los auriculares alimentando mis oídos escribo después de haber desvirgado el precinto que los envuelve, disfrutando del momento, atrapando el olor a nuevo.

Tocaron el 11 de junio de este año en Florida, pero gracias a la tecnología ahora tocan para mí, en mi casa y cuando yo quiera. I love the evolution!!



Allen-adicto

Estoy deseando agarrar mi butaca, hundirme en ella y disfrutar de lo que el genial Allen imaginó en Barcelona, con Scarlet, Penélope y Mr Bardem. Arrrrgh ¿qué más se puede pedir?...quizás alguna escenita picantita. Aquí tenéis el tráiler que menea mis adentros.



domingo, 20 de julio de 2008

El verano: lo crudo y lo podrido - Montero Glez

Mientras me leía el libro -ya terminado- Sed de Champán de Montero Glez, entre medias, para momentos de playa, empecé El verano: lo crudo y lo podrido, que es un libro que reúne artículos de Montero publicados en el diario ABC en el verano de 2007. A pesar de leerlos con un año de retraso los artículos sobreviven bien. Todos abrazan breves cavilaciones sobre el verano, bajo la particular pluma de Montero. Siempre tan radical y sorprendente.

Es un libro fácil de leer pues sólo entran 110 páginas en una edición bonita, bien cuidada y editada por el Taller de Mario Muchnik. A mí particularmente siempre me han gustado mucho los artículos en general, sigo semanalmente y puntualmene los artículos de Marías, Pérez-Reverte o Juan Manuel de Prada y alguno más, y desde hace bastante poco también visito el blog bestiario, siempre entretenido, de Montero Glez.


Be water my friend

Hoy se cumple el 35 aniversario de la muerte del mayor exponente universal de las artes marciales: Bruce Lee. Aunque para mí, que no me gustan nada las artes marciales, ni he visto ninguna de sus películas ni nada de nada, Bruce Lee era algo así como un filósofo oriental que nos dejó sentencias como éstas:
  • "La clave para la inmortalidad es principalmente vivir una vida que valga la pena recordar."
  • "No te establezcas en una forma, adáptala y construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede chocar. Sé agua amigo mío."
  • "No tener ningún camino como camino, no tener ninguna limitación como limitación."
  • "En el caos busca la simplicidad y en la discordia la armonía."
  • "Si crees que algo es imposible, tu lo harás imposible."
  • "Yo no temo al hombre que ha lanzado 10,000 patadas diferentes, yo temo al hombre que ha lanzado una patada 10,000 veces"
  • "Yo no te estoy enseñando nada, solo te ayudo a que te conozcas a ti mismo"
  • "Al infierno con las circunstancias. Creo oportunidades."
  • "El hombre, la criatura viva, el individuo que crea, es siempre más importante que cualquier estilo o sistema establecido."
  • "Un hombre sabio puede aprender más de una pregunta absurda que un tonto puede aprender de una respuesta sabia."
  • "Si amas la vida, no pierdas el tiempo, de tiempo esta hecha la vida."
  • "Las batallas de la vida no siempre van al hombre más fuerte o más rápido, pero tarde o temprano el hombre que gana es el hombre que piensa que puede."
  • "La verdad es la relación con el contrario; constantemente en movimiento, vivo, nunca estático."