Mientras Sofía y Miguel estaban en Francia, Pepi y yo aprovechamos para ir a Barcelona, no por casualidad ni por cuadrar unos días cuando ellos no estaban, más bien al contrario, porque esta escapada a la Ciudad Condal era algo que ya teníamos reservada hace tiempo. Pearl Jam venían a Barcelona para dar un par de conciertos y teníamos las entradas compradas meses antes y tuvimos que hacer trabajos de encaje para que todo pudiera darse.
Siempre quise ir a ver dos conciertos seguidos de la banda de Seattle. Puede parecer un capricho o una tontería pero es algo que tiene varias ventajas. Puedes ver dos conciertos sin tener que cambiar de ciudad, con las ventajas económicas y de logística que conlleva, y además porque suelen variar más su repertorio de canciones. Por si fuera poco, tengo un buen número de amigos a los que podría ver por Barcelona, y tener un día libre entre los dos conciertos lo hacía conveniente. Todo indicaba que los dos conciertos de Barcelona eran las fechas adecuadas.
Pero no siempre es posible asistir, y aunque sea posible, a veces las circunstancias no se dan, como me pasó en el última ocasión, verano de 2022, que fui a Amsterdam para verlos tocar en dos fechas en el mismo recinto, pero finalmente, debido a problemas de la voz del cantante, Eddie Vedder, sólo se pudo celebrar el segundo de ellos. Fue un palo bastante gordo estar allí en la puerta del recinto el primer día, con la entrada en el móvil, para que finalmente el concierto no se pudiera dar. Al menos no fue todo decepción y me quité las espina porque sí pudo actuar en el segundo concierto que además supuso el fin de gira europea.
En Barcelona también iban a coincidir dos conciertos, con un día de descanso en medio y también me tuvieron con la mosca detrás de la oreja, porque venían de suspender un concierto en Londres, y dos en Berlín. Los dos siguientes conciertos tras las anulaciones eran los de Barcelona. Así que volamos con la incertidumbre de si veríamos finalmente dos conciertos o no. Siempre con el corazón en un puño.
La misma mañana del concierto todo parecía indicar que sí, que iba a ocurrir, y bueno, por mucho que todo parecía señalar que sí que iba a suceder, hasta que no accedimos a nuestras entradas de pista y vimos a los teloneros The Murder Capital actuar, no pude estar tranquilo. Luego con los primeros acordes de Footsteps la sensación de descanso y una simple alegría afloraron.
Francisco se unió al primero de los conciertos. No llegó con nosotros en el avión, pero llegó en el siguiente vuelo. Hizo bien porque fue un conciertazo. 24 canciones con la banda con muchas ganas. Entre ellas temas que yo estaba deseando escuchar. El inicio del concierto con Footsteps o Present Tense que fue la primera vez que la pillé, como también ocurrió con Habit. Además de un buen número de las canciones de su último disco (cinco canciones) y algunas canciones que siempre estoy deseando escuchar, como In my tree.
Al día siguiente, teníamos jornada de descanso entre los dos conciertos. Y decidimos ir a dar una vuelta por el centro y visitar los exteriores de algunos de los monumentos sobresalientes de Barcelona: La Sagrada Familia, La Pedrera, la Casa Batlló,... y comimos algo rápido por el centro, y seguidamente fuimos al Sonora, un local donde Estúpida Fregona (la web de Pearl Jam en español) había organizado una fiesta alrededor del concierto. Allí nos reencontramos con un muy buen ambiente y un buen puñado de amigos que venían desde casi todas partes de la geografía española. Desde Guipúzcoa, Valencia, Vigo, Madrid, Murcia, Elche, ... a la mayoría los había visto en el concierto de la jornada anterior. Por desgracia Francisco tenía el vuelo de vuelta esa tarde, se fue contento por lo vivido pero algo triste por lo que se suponía que se perdería el día siguiente. Algo es algo.
Llegó la fecha del segundo concierto. Nos tomamos la mañana más o menos libre, a pasear con los amigos por Carrer dels Tallers, tomar unos vermuts, visitar discos Revolver, y terminamos comiendo arroces en un sitio que ellos conocían y comimos estupendamente. Lo siguiente fue tirar para el Palau Sant Jordi. Siempre que se avecina un concierto, y más de Pearl Jam, noto unas maripositas por la barriga. No lo puedo evitar.
En este concierto nos colocamos algo más centrados, también en pista, había menos público que la jornada anterior. Normal, los precios no ayudaron a la asistencia. A mi juicio los teloneros sonaron mejor que el día anterior, porque Pearl Jam sonaron estupendamente los dos días. No sabría decir cuál de los dos conciertos me gustó más. Este segundo concierto tocaron veinticinco canciones, una más que el primer día. Lo dos fueron estupendos. El segundo concierto comenzó con Oceans, y supuso mi noveno concierto, y mi noveno inicio distinto. Interpretaron seis canciones de su último disco, y me quedo con la maravilla de Immortality, o la sorpresa de Who Ever Said. Smile me pareció estupenda igual que State of Love and Trust. Tras el concierto fuimos despidiéndonos de los amigos que ya no volveríamos a ver hasta quién sabe cuándo y continuamos nuestro camino al hotel, donde aún nos dio tiempo a despedirnos de una noche estupenda tomando una cerveza fresca.
Nuestro último día fue para despedirnos de Barcelona paseando por la ciudad. Visitamos el Mirador de Colón, el barrio de la Ribera, hasta la Basílica de Santa María del Mar en el barrio de Born y su centro cultural, el parque de la Ciudadela. Desde ahí regresamos por el Mercado de Santa Caterina, la Plaça Nueva, la Catedral de Barcelona, la Basílica de Santa María del Pi, el Mercado de la Boquería, y bueno, pasear dejándose llevar admirando y disfrutando de una ciudad tan bonita como Barcelona paseando por La Rambla, camino del restaurante La Lluna, que es una recomendación de mi amic Viti, donde almorzamos estupendamente. Cruzamos por la Plaza de la Universitat, y nos despedimos tomando una horchata en orxatería La Valenciana. Ya todo fue, ir a recoger el equipaje en el hotel y tirar para el aeropuerto.
Mientras, Miguel y Sofía seguían por tierras francesas, y aunque nosotros tuvimos que ver en el aeropuerto la semifinal de España contra Francia, en el móvil, ellos, en cambio, pudieron verlo en una casa francesa. Cuando el avión iba a despegar tuvimos que despegar y nos quedamos mitad de partido con la incertidumbre de la selección pasaba o no. Pasó España, y como curiosidad diré que me enteré del resultado porque el piloto del avión nos informó durante del vuelo. La final la veríamos en casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario